Capitulo Unico
⚠️Advertencia:
—Primero que nada, como esta historia está ambientada en Academia de Combate estaran Ixtal, Jonia, Demacia, Noxus, Shurima, Freljord, Targon, Aguas turbias, Isla de las sombras, Piltover y Zaun, pero mucho más modernizadas como si fueran de este siglo. Como un mejor ejemplo, piensen que es Estados Unidos, un país con muchos estados xd.
—Segundo. Se que Lillia NO es una Vastaya, pero quería ponerla como tal ya que se me olvido la existencia de Nidalee, Rengar y Wukong y no quise cambiar la historia ya que me dio mucha paja.
—Tercero. Alune estara viva porque se me da la gana y me gusta, Aphelios hablará pero muy poco, ya lo verán. Alune puede conectarse al mundo espiritual y otorgarle las armas a Aphelios sin problemas también porque se me da la regalada gana, también la pondré como alguien con las mismas habilidades -o un poco menos- físicas que Aphelios.
Bueno, eso es todo. Sin más, a leer y disfruten la historia ^^.
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Los Vastayas eran criaturas poseedoras de magia, eran seres misteriosos para muchos humanos, interesantes para otros y muy tenebrosos para unos pocos gracias a los poderes desconocidos que ellos tenían. Pero había cierto chico. Un chico de cabellos negros, con ligeras tonalidades de azul, las vestimentas eran de un color azul oscuro, usaba una delgada bufanda de colores celestes -la cual usaba regularmente en invierno, como en este caso- y en sus hombros poseía una pequeña decoración de colores rojos. Ese era el uniforme de la academia en la que asistía. Cuando estaba en su casa usaba algo más normal y con decoraciones de tonalidades azules y moradas. En el rostro del chico se podía ver maquillaje de color morado, poseía un leve dibujo de una media luna en uno de sus ojos y bajo sus labios tenía una línea algo gruesa.
Aphelios vivió mucho tiempo sin conocer a la raza Vastayana que había en toda Runaterran, bueno, para explicar bien, nunca fue alguien que los conociera de manera directa. Había leído, desde su niñez, muchos libros sobre aquellas magníficas criaturas y siempre quiso conocerlos, ver sus habilidades, y no era el único, su hermana Alune también se unía en deseos a su hermano. Alune era hermana de Aphelios, era una chica dulce y muy debota a sus ideales y creencias, tenía una bella cabellera blanca y larga, sus facciones la hacían destacar ligeramente gracias a que parecía alguien llena de sabiduría, amabilidad y poder espiritual, cosa que las personas que creían eso no estaban equivocadas. Ambos hermanos eran un duo, uno de los mejores, siendo que el que más destacaba en una pelea era Aphelios. Los dos eran de una tribu casi oculta, Los Lunaris y gracias a cierta mujer pudieron ingresar a la prestigiosa academia de combate.
Ahora los dos hermanos ya estaban en una de las mayores academias, como ya se había mencionado, estaban ilusionados, si, pero en el rostro del lunari varón apenas se notaba, Alune, en su caso, simplemente sonreía de una manera cálida. La meta de los hermanos, en este instante, era conocer personalmente a los vastayas que asistían al edificio, curiosos y ansiosos.
Cuando los encontraron, se sorprendieron a ver sus características animales y, a la vez, humanos. Lo habían leído en muchos libros, pero vieron que la realidad era mejor que todo lo que habían leído. A la primera vastaya que conocieron, fue a Ahri; era una Vulpina de nueve colas, mujer coqueta, de finos rasgos y cuerpo envidiable, sus cabellos eran largos y de color azules al igual que sus orejas, en su rostro se podían notar seis -tres en cada lado- rasgos como si fueran bigotes y sus ojos eran de un hermoso color dorado. Luego conocieron a tres Vastayas al mismo tiempo, Nami; quien era una vastaya sirena, de escamas verdes, que con su magia Vastayana podía “pisar” la tierra sin problemas y poder asistir a las clases en la academia, su voz era dulce, rasgos faciales tiernos pero a la vez rudos, sus orbes eran una combinación entre dorado y café, bellos, en su cabeza tenía una especie de “corona” de hierro con un gran cristal azul destacando y en su pecho se podía ver más de aquellos bellos cristales que eran parte de su “atuendo” y, por último, poseía un cetro. La otra vastaya que conocieron junto con Nami, fue Lillia; una cervatilla de apariencia dulce y de una personalidad muy tímida, sus cabellos eran de una tonalidad lila y en las puntas de ciertos mechones eran azules, casi al centro de su cabeza se podía notar una bella flor naranja, sus orbes eran de un bello azul marino y poseía un cetro de rama con una flor en donde carga su energia y logra dar fuertes golpes. La tercera vastaya fue Nekko, una camaleón con facciones tiernas y dulces, con un rostro y personalidad juguetona, habladora y muy amable, además de que hablaba en tercera persona. Sus cabellos eran de tonalidades moradas y en mechones terminaba con un color lila, en el lado izquierdo de su cabeza tenía una bella flor lila y poseía unos bellos orbes dorados.
Ya terminando conocieron a dos Vastayas, una mujer llamada Xayah y un hombre llamado Rakan, ambos del mismo arbol de “tribu” y pareja, intrigando un poco a Aphelios ante aquella pareja tan diferente. Xayah era una mujer seria, distante, de cabellos rosado oscuro y largos atados por una coleta, orbes dorados y facciones delicadas, ella era más conocida por ser fuerte y estratega. Rakan, por su parte, era un chico alegre y narcisita, con pequeños toques de egocentrismo, de cabellos blancos y ligeramente largos, arriba de su frente se podía ver un mechon rojo, sus habilidades en combate eran impresionantes ya que parecía que simplemente danzaba, pero él no era como su pareja, él era más intuición y a darle a lo que venga, obedeciendo algunas cosas de su pareja.
Por último, y menos importante, ambos hermanos conocieron a cierto hombre que les llamó la atención -más a Aphelios- y ese hombre era Sett; cabellos rojos y cortos, orejas del mismo color que su cabello, era más alto que Aphelios y alguien de mucha más musculatura que él, se notaba apesar de que tenía puesto una tipo de uniforme escolar, con una chaqueta sin envolver sus brazos musculosos, usandola como capa. Cuando aquel chico, llamado Sett, sonrió mostrando sus dientes, pudo ver que eran filosos, caninos, si él mordía dolería y te haría sangrar de gran manera. Les intrigó en demasía que fuera un “Mitad Vastaya” siendo descendiente de una mujer Vastaya y un Humano Noxiano. Sett tenía a su madre en un pedestal y, a su padre, en el olvido, odiandolo y esperando a que apareciera para darle sus buenos golpes por abandonar a su bella madre y a él a temprana edad. A Aphelios y Alune les dio mucha ternura el amor que le tenía a su madre aquel mitad Vastaya.
Los sueños de conocer a verdaderos Vastayas se hizo realidad, pero aún tenían curiosidades que querían resolver; el cómo funcionaba la magia vastayana, las supuestas transformaciones, que es en realidad ser un Vastaya. Ellos desconocían muchas cosas, no crían mucho en los libros ya que esa información era muy escasa y ambos Lunaris estaban muy emocionados de ver a aquellas criaturas tan llenas de magia en “acción”. Eso si, Aphelios estaba más concentrado en querer conocer más a Sett y, la dulce y muy perspicaz, Alune se dio cuenta de aquel hecho.
Ahora ambos hermanos estaban en una de las mesas de la cafetería de la gran academia junto a dos mujeres de igual y distinta tribu; Leona, de los Solari, y Diana, de los Lunaris, ambas establaron una relación amorosa que nadie de las dos tribus sabía a excepción de Alune y Aphelios. Diana les había mencionado que este era un paso para que tanto los Solari como los Lunari puedan entender que ninguna existe sin la otra, cosa que los dos hermanos entendieron. Aphelios, miraba a Sett, el cuál estaba junto con Lillia, Neeko y Yone, un chico que le prestaba más atención a la cervatilla que a otro estudiante aparte de su hermano menor. Alune se dio cuenta de aquel hecho.
—¿Por qué no vas y le hablas, hermano?— Habló dulcemente la chica, llamando la atención de todos los de la mesa.
—¿A quién debe hablarle?— Fue el turno de Diana, ligeramente a la defensiva.
—Desde hace un rato no dejas de ver a Sett. Ve a hablarle, se que tienes dudas que resolver gracias a su condición Mitad Vastaya.— Siguió Alune, avergonzado ligeramente a Aphelios gracias a que fue descubierto viendo al chico.
—También puede ser que esté interesado en él y no solamente por ser un híbrido.— Esta vez Leona habló con un tono más “pícaro”, divirtiendo a las féminas.
—Los interrumpiria.— Respondió sin mucha ciencia, ahora viendo a las chicas.
—No creo, Aphelios.— Siguió Alune. —Probablemente él también tenga curiosidad sobre ti. No debes dudar, hermano.
—...— Se quedó en silencio y asintió. —Bien.— Aphelios era de pocas y certeras palabras gracias a que si hablaba mucho, su garganta ardía gracias a una accidente de la niñez. Tomó su lápiz y libreta, se levantó y fue a la mesa en donde estaba Sett.
Las chicas simplemente miraron retirarse a Aphelios con una pequeña sonrisa, luego solamente volvieron a conversar entre ellas. El chico Lunari aún dudaba si debía entablar una conversación con el Mitad Vastaya, después de todo estaba conversando -mejor dicho comiendo- con las personas que estaban en su mesa. Cómo le había mencionado, probablemente los interrumpiria y ese no era su estilo en situaciones normales, en combate si, pero no en algo común. Suspiró ligeramente.
Quizo retroceder y simplemente ir donde su hermana a decirle que en otro momento hablaría con Sett, confundiendose ya que nunca se había puesto “nervioso” o dicho tales excusas para no hablar con alguien, le era extraño incluso para si mismo y si volvía probablemente Alune le preguntará el de su extrañes, también confundiendose y preocupandose un poco ante eso. Ahora entendía un poco a Lillia cuando iba a hablar con alguien que no estaba en su círculo de “amistad”, cuando la conoció se ocultó tras Nami y Neeko, tartamudeaba y algunas veces era muy contradictoria de lo que ella misma decía.
Se podría decir que Aphelios estaba pensando en si Sett aceptaría hablar sobre su condición de mitad vastaya, pues lo único que él decía o demostraba era su amor hacía su madre y el odio a su padre, pero nada más. Como los hermanos Lunari solo habían estado unos cuatro días en la academia y solo conocían a ciertos estudiantes, entre ellos los vastayas, dos demacianos, un zaunita, dos piltovianos y un chico de jonia, además de las dos chicas de Targon, no sabían los poderes de cada una de las magníficas criaturas Vastayas y la curiosidad de ver el límite y la capacidad del poder vastaya de Sett.
—¡Aphelios!— La voz casi infantil de la camaleón resonó en sus timpanos, no se había percatado de que ya estaba en la mesa de esos chicos. —¿Necesitas algo de Neeko?
—Quería hablar con Sett.— Respondió, confundiendo al ya nombrado. —¿Puedo?— Preguntó viendo al mitad vastaya.
—Creo que no hay problema.— Dijo dudoso y, a la vez, a la defensiva viendo como Aphelios se sentaba a su lado.
Mientras que Aphelios y Sett hablaban, Neeko se integraba con la intención de saber más sobre el Lunari o también del mismo mitad vastaya, además de que ella mencionaba ciertas cosas de su propia tribu vastaya completamente alegre, incluyendo tanto a Lillia como a Yone a la conversación, cosa que Aphelios lo dejo ya que también tenía curiosidad sobre las dos mujeres que estaban en la mesa y, en algún momento, el Lunari dejo de hablar para escribir y preguntarles de esa manera ya que su garganta había comenzado a arder, cosa que llamo la atención de Sett pero no preguntó para no incomodar a Aphelios, eso si, en algún momento le preguntaría. Ahora Sett tenía demasiada intriga, quería conocerlo más y esperar que algún día sepa del porque las facciones de Aphelios eran tan bellas.
Alune, Leona y Diana, por su parte, veían de reojo al chico Lunari, alegrandose un poco de que se integrará más a otras personas, aunque Alune estaba más feliz con aquel hecho. Ya sabría de que podría hablarle en la noche, teniendo el brillo de la luna iluminando su habitación y, como la femina decía, sus destinos, siendo aquel brillo el testigo de sus secretos y sentimiento, en donde Alune descubriría muchas cosas sobre su hermano y la nueva relación que tendrá con aquel mitad vastaya.
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Desde aquel día Aphelios y Alune se juntaron más con algún que otro Vastaya, los cuales aceptaron saciar la curiosidad de ambos hermanos hablando de ellos mismos sobre su magia y respecto a la tribu de cada raza vastaya, en cambio Neeko y Sett querían conocer más a los hermanos, hacerse más cercanos, mientras que Ahri y Xayah les preguntaban sobre los Lunaris y algo de los Solari, cosa que dudaron ambos pero luego simplemente aceptaron como agradecimiento y con la condición de que fueran muy discretas y que solamente les dirían pequeñas cosas, las dos vastayas femeninas aceptaron. Eso si, no dijeron la razón del porque querían saber de aquellas cosas sobre esas dos tribus de Targon.
Sett fue el que más se acercó a Aphelios y a Alune -pero más al chico- ya que usualmente él buscaba al Lunari o el Lunari lo buscaba a él cuando tenían tiempos libres en y fuera de la academia, ambos se buscaban de forma instintiva y ninguno de los dos se había dado cuenta. Alune si se dio cuenta pero jamás lo dijo, era una espectadora en aquella tierna relación amistosa que estaban entablando su hermano y aquel chico, curiosa de que era lo que pasaría.
Ya habían pasado casi cuatro meses en donde ya prácticamente Aphelios y Sett parecían mejores amigos de la vida, habían momentos en donde ellos dos pasaban el dia en el trabajo extra que tenía el Mitad Vastaya, el cual era apodado “El jefe” ya que, como su apodo dice, era el jefe de aquella arena de combate en aquellos barrios tan malos, en donde Sett conseguía dinero sin que su madre se enterase y que Aphelios prometió no decirselo, después de todo aun no la conocía y entendía el porque el chico hacía eso. Cuando estaban ahí, el chico de cabellos negros solamente leía algún libro o le escribía a Sett en su pequeña libreta lo que le parecía, además de las equivocaciones que hacían aquellos combatientes de mala pinta. Aphelios era un chico muy observador y capaz, eso le gustaba mucho a Sett.
El de dientes caninos tuvo una muy mala impresión de los hermanos, más de Aphelios, cuando los vío. Pensaba, gracias a la contextura delgada del Lunari, que era débil, tampoco demostraba poder mágico como muchos de otros alumnos, pensaba que quizás había ingresado a aquella academia solamente por su hermana que si mostraba una pisca de poder como Diana, una mujer que también era una Lunari. Probablemente había entrado solamente por Alune. Eso pensaba y estaba completamente equivocado respecto a Aphelios.
Un día, como unas dos semanas luego de conocer los dos hermanos, habían ido al entrenamiento que se hacía regularmente y en aquel lugar quedo completamente boquiabierto, comenzando otro interés en Aphelios.
Aphelios y Alune habían sido llamados para la práctica, en donde salieron unas especies de maquinas que eran los objetivos a los cuales destruir sin ser dañados en el acto, obviamente aquellos objetivos serían agiles y agresivos, después de todo una persona jamás se quedaría quieta para recibir daño alguno. Ninguno entendía del porque ambos fueron, Lux y Garen eran hermanos y no los habían llamado al mismo tiempo. Sin más demora la voz de Alune se hizo presente, en un eco: “Calibrum”, un arma, específicamente un rifle de extraña apariencia, apareció en las manos de Aphelios y, justo en aquel momento, comenzaron a atacar las máquinas. Aphelios comenzó a disparar a diestra y siniestra, moviendose de manera ágil y sin fallar los disparos de aquella arma, Alune simplemente esquivaba los ataques de igual manera, sin despegar los ojos de su preciado hermano, el cual estaba serio. Muchas maquinas estaban siendo destrozadas y, antes de que las balas terminaran, el chico vio a su hermana la cual entendió perfectamente. “Crescendum” otra vez la voz. Aphelios dejo el rifle detras de él, notando como una especie de bumerang blanco y con una luna de decoración aparecía en su mano, en ese instante comenzó a atacar a las maquinas desde mas cerca y, con una extraña habilidad, había dejado una torreta pequeña que tenía la forma del rifle y disparaba más del arma que Aphelios tenía en mano, algunos objetivos se enfocaron en aquella torreta que ayudo a destruir y que poco duro en escena. Nuevamente una mirada pequeña a su hermana. “Gravitum”. El rifle se había desecho y ahora el bumerang estaba de segundo, el arma que Aphelios estaba ocupando era una espcie de cañón manual, tenía otra apariencia extraña y poseía una energia oscura, el lunari simplemente se dedico a relentizar e inmovilizar, dañandolos y destruyendo a unos pocos, aquella arma la utilizaba más para impedir que Alune fuera dañada. “Infernum”. El bumerang desapareció, dejando otra arma extraña en manos de Aphelios, el cual atacaba y esquivaba, moviendose con agilidad y elegancia, sabiendo sus propias habilidades y aprovechandolas. Ahora era un lanzallamas el cual usaba e inmovilizaba gracias al arma secundaria que usaba a la vez, eliminaba más rápido a los objetivos y logrando evitar que ambos resultaran heridos. “Severum”. El cañon despareció como las otras dos armas, ahora la principal era una especia de guadaña manual, en donde peleaba más cuerpo a cuerpo, todos sus movimientos eran perfectos ante los ojos de todos, hasta del profesor Graves y la directora Yuumi, ambos impresionados. Aphelios se detuvo, viendo a los pocos y moviendo una sola vez su cabeza de arriba a abajo. “Vigilia”. Aphelios, tras esta palabras, cambio su arma y se elevo unos instantes, lanzando a los últimos objetivos una onda de luz lunar, la cual al impactar en algunos de los que quedaban, el lanzallamas hizo lo suyo y golpeo a las demás, explotandolos.
Todos vieron sorprendidos aquello y Sett le quedo completamente en claro del porque ambos habían ingresado a la academia. Aphelios era talentoso en conbate cuerpo a cuerpo y a distancia, mientras que Alune le brindaba las mejores armas a su hermano desde el mundo espiritual que ella controlaba, cosa que a todos intrigaba y que solamente Diana y Aphelios conocían. Desde aquel día, en donde quedo completamente enganchado de aquel chico Lunari, tuvo mucha más curiosidad sobre él, queriendo saber todo, hasta el más minimo detalle, hasta del por qué cuando hablaba mucho tenía ardores de garganta y comenzaba a escribir.
Aphelios, en su caso, aún quería ver las habilidades del mitad Vastaya, lograndolo en uno de esos días en donde Sett, el Jefe, tenía que ir a la Arena para ver como van las cosas. En aquel momento hubo una persona, un hombre de una estatura igual o un poco más alto que Aphelios, musculoso -no tanto como Sett- y con el ego en las nubes, que reto a Sett en un combate, sorprendiendo a todos y burlas después cuando todos reaccionaron, ya todos decían que estaba loco y que simplemente estaba firmando su hora de muerte al querer luchar con el mismísimo Jefe de la Arena. Sett acepto el reto.
—Observa bien, Phel.— Por alguna razón Aphelios le gustaba que le llamara así. —Verás lo que has querido ver desde que me conociste.— Dicho esto fue al centro de la arena.
El lunari presto atención, iba a anotar todo para mostrárselo a su hermana cuando llegase a casa y ella le preguntase del como la había pasado con Sett. Pudo ver que, cuando empezó la pelea, todos gritaban eufóricos y dandole porras a Sett, queriendo todos ver el como aclamaban que se derramase la sangre y el como todos comenzaban a apostar. Sin más los golpes iban y venían por parte de los dos luchadores, Sett esquivaba y se cubría con esos fuertes brazos que tenía, apenas era dañado por los golpes de aquel extraño hombre, pero ese hombre si era dañado muy fuertemente por parte del Mitad Vastaya, era muy fuerte y ágil, aunque, en opinión de Aphelios, Sett dependía mucho de su fuerza bruta y eso era lo interesante, nadie se movía con agilidad contra el de cabellos rojizos, nadie iba contra los puntos débiles normales y simplemente iban a la cara o abdomen, en donde no servían.
Llegó un momento de la pelea en donde ya Sett, aburrido, comenzó a arremeter con todo para que se terminara aquella pelea sin sentido, como muchas, nadie le podía ganar. Aphelios pudo ver como un bello brillo, magia Vastayana, rodeaba los puños de Sett, otorgándole algo de velocidad y mucha más fuerza en los golpes del mismo, haciendo sangrar mucho más al combatiente enemigo. Luego vio que esa misma magia rodeaba solo un puño y, sin más, Sett dio un puño al aire haciendo ver una sonda y un pequeño escudo que solo Aphelios pudo ver. Aquella sonda hizo que golpeara al hombre, recibiendo gran daño al igual que los golpes anteriores. Por último escuchó a Sett decir: “Es hora del Show” mientras tomaba al hombre y lo levantaba, ambos se lavantaron, desplazandolo por los aires para así estamparlo brutalmente contra el suelo, en donde se esucho unos cuantos huesos tronar del cuello y que solo Sett pudo escuchar gracias a la cercanía. La pelea termino, siendo el ganador, por obviedad, Sett, el cual fue donde Aphelios con una gran sonrisa vistoriosa y orgullosa mientras que el hombre, vivo por milagro, era llevado a la enfermería. Rápidamente el Lunari pregunto que fue esa ráfaga de golpes al final, ahí el mitad vastaya le explicó el cómo utilizaba su magia de Vastaya otorgada de su madre, aunque solamente le explicó aquella pequeña sonda ya los puños envueltos en un pequeño brillo era muy obvio, Aphelios estuvo de acuerdo en eso. Uso todo el daño recibido, cual era un poco pero a la vez lo suficiente para terminar el trabajo con una llave, ya que lo acumula llamandolo “coraje” y devuelve todo el daño en una sonda en cierta zona reducida.
Ese día, cuando llego a su casa, le contó y mostró todo a Alune, la cual escuchaba y leía fascinada, además podía jurar que veía un brillo muy tenue en los bellos orbes que poseía su hermano. Alune tenía cierta sospecha de la cercanía de ambos hombres, esperando que fueran certeras. Veía a su hermano feliz cerca de Sett, lo mismo veía en Sett, ambos no se daban cuenta y eso le causaba mucha ternura, esperando que se dieran cuenta en un día de estos.
Como ya se había mencionado, la relación de ambos había mejorado considerablemente en solo cuatro meses y ahora Aphelios tenía la suficiente confianza de pedir ciertas cosas, favores o simplemente dudas de ciertas áreas, hasta preguntaba del como estaba su la madre del oji dorado, el cual respondía gustoso y diciendole que ya su madre quiere conocerlo, incluida a Alune, la cual, cuando escuchó eso, se sintió alagada y respondio: “También me gustaría conocer a la mujer que tanto atesoras, Sett.“, Aphelios estuvo de acuerdo con su hermana, quería conocer a la adorada madre de Sett. Sett simplemente respondió que el próximo día para tener al día a su madre y así recibirlos gustosos en su hogar.
Ahora mismo, Aphelios, mientras escuchaba a su hermana y a Sett hablar, lo veía con atención, con curiosidad, específicamente veía los cabellos y orejas rojizas que de vez en cuando se movían dependiendo del estado de ánimo del vastaya. El Lunari veía con ternura aquellas orejas, queriendo acariciar la cabeza de Sett y las orejas, necesitaba saciar su curiosidad. Lo haría ahora, tenían la suficiente confianza para que él se atreviera a pedir aquello.
—Sett.— Llamó el chico, interrumpiendo a su hermana y al ya nombrado, recibiendo sus miradas de confusión. —¿Puedo acariciar tu cabeza y orejas?
—...— Se quedó callado, no esperaba esa pregunta y se avergonzó cuando escuchó la suave risa de Alune. —Esta bien, Phel. No hay problema.— Aceptó.
Tras eso, Aphelios se acercó y acercó su mano a la cabeza del vastaya, posandola en aquella zona y empezando a acariciar. Los cabellos de Sett eran muy suaves y las orejas igual, podía ver como él se relajaba ante sus caricias, logrando que el chico de cortos y negros cabellos sonriera ligeramente. Sett vío esa sonrisa y el primer pensamiento que tuvo fue que Aphelios se veía muy bello, queriendo que sonriera más seguido para él y gracias a él como en este caso. Alune los veía tiernamente, ya detectando ciertas cosas.
Desde ese momento el lunari tomó la costumbre de brindarle suaves y tiernas caricias a Sett, tanto en la academia como fuera de ella, le daba algo de gracia cuando algunos de los estudiantes veían como Aphelios acariaba la cabeza de Sett y este se dejaba, gustoso de recibirlas, además de que veían una pequeña sonrisa en el targoniano. El Vastaya se acostumbro a recibir caricias, algunas veces simplemente buscaba la mano de Aphelios, parecía un tierno perro a la vista de él. Hasta a la madre de Sett le dio ternura cuando vio que Aphelios acariciaba la cabeza de su hijo, incluso decía pequeñas bromas sobre que ellos dos terminarían juntos, logrando que ambos hombres se avergonzaban ante las palabras de la mujer.
Ambos se terminaron acostumbrado al otro, les gustaba pasar el tiempo con el otro, les gustaba las sonrisas, los gestos, las facciones, la fuerza y agilidad, el porte y la presencia del otro. Llegaron a conocerse tan bien, gustos y disgustos, que terminaron atrayendose, cosa que Aphelios se dio cuenta primero de sus sentimientos y luego Sett.
Los dos eran prácticamente el uno para el otro, dos personas fuertes y las personalidades diferentes de ambos era lo que más le atraía del otro. Lo misterioso y serio que llegaba a ser Aphelios atraía a Sett y lo indomable que podía ser Sett atraía a Aphelios. Como se dice; los polos opuestos se atraen y esta ocasión no fue una excepción.
Al final la madre de Sett y Alune tenían razón. Ambos iban a terminar de alguna forma juntos y en una situación romántica.
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Bueno! Eso es todo y de verdad espero que les haya gustado esta pequeña historia que he querido hacer desde hace bastante rato :“).
Voten, comenten que les pareció. Los quiero uwu.
Avisenme si hay una palabra mal escrita o una mala ortografía.
Hasta la próxima!
Atte
Katy_uwu