Capítulo 1: Ser yo no es una fase
¿Quieres saber algo?
Nunca me he sentido parte de “los demás”. Y no porque yo me sienta más que nadie, sino porque no pienso, no visto, ni vivo como ellos. Desde pequeña, he sido la que se queda callada cuando todas gritan por un chico. La que se va a su casa temprano cuando el grupo planea ir a una disco. La que se queda viendo doramas mientras otras se emborrachan “para olvidar”. ¿Olvidar qué? ¿Quiénes son?
Yo no olvido quién soy.
Ni por un segundo.
Me llamo Yone Ubiera. Y soy diferente.
No lo digo como si fuera un poder, ni una excusa.
Lo digo como una verdad. Como decir que respiro. Que siento.
Soy diferente porque no sigo multitudes, y eso, para muchos, es raro.
Para mí… es libertad.
No me importa si no estoy en el “grupo popular”. No me importa si los chicos no se mueren por hablarme. No me importa si me dicen que debería maquillarme más o usar ropa “como las demás”. ¿Y quién dijo que yo vine aquí a ser como “las demás”? Yo no vine a agradar. Vine a existir, y ya con eso tengo suficiente trabajo.
No me vas a ver subiendo fotos para que me digan “qué linda”, ni buscando indirectas en TikTok para llamar la atención de alguien. Yo no busco. Yo atraigo a quien vibra en mi misma frecuencia. Y si no la encuentras, no me molestes, que yo estoy tranquila viendo mi K-drama con mi ramen.
Tengo amigas, sí. Pero pocas. Porque yo prefiero calidad que cantidad. Prefiero a alguien que se quede conmigo cuando digo “no quiero salir” que alguien que me presione a ser alguien que no soy. Yo no tomo. No fumo. No bailo. No soy la que va a estar en el centro de la pista. Yo soy la que se ríe sola con un meme estúpido y siente que tuvo un buen día solo por ganar en el PlayStation.
¿Y sabes qué más?
Estoy bien así.
No necesito validación externa.
Mi autoestima no depende de si me escriben o me dejan en visto. Yo no vivo en la pantalla de un celular. Vivo en mi cabeza, y créeme… ese mundo es mil veces más interesante que el de aquí afuera.
Hay algo que me encanta: tener opinión propia.
No importa si estoy en un grupo donde todos piensan igual, si algo me parece injusto, lo digo. Aunque me miren raro. Aunque me llamen problemática. Aunque se queden callados después de que hablo.
Prefiero eso a ser una copia barata de alguien que ni siquiera admiro.
Yo no cambio cuando llega alguien nuevo.
Yo no bajo el tono para caerle bien a nadie.
Yo no digo “sí” cuando quiero gritar “no”.
Y si eso molesta…
No es mi problema.
Consejo del capítulo:
Ser diferente no te hace menos, te hace más tú. En un mundo donde todos compiten por ser iguales, ser auténtico es un acto de valentía. Que te digan rara es un cumplido. Acéptalo con orgullo.