Dedicatoria
A la parte de mí que creía un monstruo y que solo me ha dado la mano.
Lamento haber sido silenciador, todas esas veces que trataste de curar tus heridas, todas las veces que me pediste ayuda y yo te miré a los ojos para decirte que no podía, que había tiempo, que otro día.
Que estaba cansada, cuando te miraba muriendo y encima sonriendo. Cuando no sabía el cómo mirarme como tú lo hacías. Con tanto decoro y con tanto respeto.
Yo sé muy bien que he sido injusta y que nunca estuve cuando temblaste de miedo, y aun con eso, jamás me abandonaste.
Con este libro me pido perdón por todas las veces que me hice creer que yo era el sacrificio, que debía ser la más fuerte y la caliente, por todas las partes de mí que no querían enfrentarse a este mar de complejas creaciones del miedo.
Eres la parte más noble que tengo.
Y te agradezco, querida yo, porque por mucho tiempo fuiste la única que nunca me juzgó, por sentirme cobarde.