Capítulo único
—Sonic en la línea ¿qué puedo hacer por usted?
—Oye imbécil más te vale llegar a tiempo, Amy está entrando en trabajo de parto y no quiere verte llegar tarde como siempre.
—¿Qué Amy está…? ¡¿en qué?!— deja caer todas las herramientas del trabajo sin cuidado en la tierra. Desde muy temprano que se encontraba bajo el intenso calor, por lo que cree que la llamada puede ser una alucinación de su subconsciente. Aún sin poder creerlo repite las palabras como un retrasado mental —dices que ella está ahora en el hospital, en este momento, un jueves, al mediodía, en-
—¡Si estúpido, ven aquí ahora!— La llamada termina dejándolo más perturbado de lo que ya estaba.
El gran día llegó y lo tomó de la forma más inesperada. Tenía que darse prisa o Amy lo mataría. Recoge de vuelta las herramientas desparramadas en el suelo y corre al cobertizo del granero.
—¡Oye! ¡Frank!— reportarse con su jefe para que no le descontaran el salario por incumplir con el horario de trabajo era primordial, sino ¿cómo compraría a la semana en el puesto de chili dogs? Eso era impensable. —¿Estás por aquí Frank? Ahora no es buen momento para jugar a las escondidas, debo irme—
Sin alguna respuesta decide adentrarse en el jardín trasero de su cabaña. Le busca con la mirada pero ni un rastro o pista de su paradero. De todas formas no podía llegar tan lejos dado a la condición de sus piernas, no es que fuera paralítico solo que necesitaba apoyo de un bastón para mantener el equilibrio.
Pensó en que otras ubicaciones le gustaba pasar el tiempo, se golpeó la frente por ser tan olvidadizo.
“¡Claro! Debe estar en los pastizales”
Usualmente en días tranquilos se echaba en la hamaca que tenía oculta entre los campos de manzanos. Le gusta estar en soledad, de hecho era bastante cascarrabias como ‘alguien’ que conoce.
Convivir con Shadow al final tiene sus ventajas, puede lidiar con el anciano sin correr riesgo de perder su trabajo.
—¡Fraaaank!— seguía gritando su nombre por todo el área, sino lo encontraba pronto dejaría una nota escrita en la puerta de su casa.
Un estallido chocó no muy lejos de donde se encontraba, esa era la señal de que alguien podría estar en peligro. —Oh no ¡Frank!— la experiencia atribuida a múltiples combates le favorece al reconocer inmediatamente el causante del sonido.
Esto se confirma al ver la primera alerta, el humo. —¿¡Hay alguien ahí!?— Tiene que encontrar la fuente de origen y apagarlo cuanto antes. Con apoyo de su antebrazo cubre la nariz del humo, por ahora debía asegurarse de que no estuviera el anciano involucrado entre todo el caos.
Espero una tos, una súplica de ayuda, lo que sea que le asegure que no hay nadie en zona de peligro, pero con tanto hollín negro no podría ver nada. Si corriera alrededor podría disipar el gas pero como hay fuego, podría resultar contraproducente y aumentar las brasas.
La única opción viable era adentrarse en el cúmulo y hallar la fuente inicial.
Antes de ir, recuerda el pozo de agua que se usa para regar las plantas, con un pedazo de sus prendas ya desgastadas, los empapa y se cubre con un nudo la naríz y boca.
Dentro de la oscuridad había un olor destacable, combustible, un agente para nada natural del campo. Tropieza contra partes metálicas, un vehículo debió estrellarse por lo que debe ser el origen del incendio.
Al verlo con sus propios ojos queda atónito.
—¿¡Eggman!?— El icónico transporte de su némesis estaba hecho pedazos de una forma particularmente familiar. Solo él quién lo había destruido un montón de veces en el pasado reconocería cuando su Spin-dash pulveriza el vehículo, solo que esta vez no fue el causante de la tragedia —¿Necesitas ayuda huevito?— yacía el cuerpo de Robotnik en una posición bastante incómoda, dado que poseía una fractura en la parte media inferior de su cuerpo y por eso no podía levantarse.
—Ugh… de todas las ratas tenías que ser la azul.— entre dientes murmura fastidioso.
—No esperaba un reencuentro después de tantos años, aunque ahora es un mal tiempo, me necesitan en otro lado— y aún así lo arrastra tomándolo de los antebrazos, sacándolo por completo del vehículo. Hacía gestos de dolor pero se tragaba cada grito con tal de mantener su imagen, ya había mostrado demasiada vulnerabilidad. —Con tu peso actual será difícil llevarte cargando, tampoco te veo en condiciones para caminar—
—Tú… que sabes— y con una fuerza sobrehumana logra enderezarse y aunque tambaleaba logró dar dos pasos hasta caer de rodillas.
—Vamos a salir de aquí.—
Sonic le ayuda a levantarse caminan lado a lado para alejarse del incendio. Eggman siente la garganta seca que sumando a la falta de oxígeno sabe que en cualquier momento perdería la conciencia, pero no, aún no. —Suéltame rata— le empuja a un lado y se sienta a tomar aire puro.
—Ni siquiera cuando acabo de salvar tu trasero muestras algo de bondad— se quita el pañuelo ya seco de la boca y lo guarda en el bolsillo de su pantalón.
Necesita quitarse la ropa de trabajo, puede sentirse empapado en sudor, pero con la presencia de alguien eso resultaría incómodo y además inapropiado. No daría el espectáculo de su vida, ni siquiera frente a su némesis.
—Bueno me voy, estaba buscando a otra persona
—¿Te refieres al mapache?
—¡¿Sabes dónde está!?
—Sé dónde no está.
—Eggman…
—Te lo diré pero no será gratis—
—¿Salvar tu vida no es más que suficiente?— Robotnik ignoró su comentario, no estaría dispuesto a hablar sin obtener algo a cambio. Golpeo con las zapatillas el suelo inquieto, Tails le dará el sermón de su vida por hacer tratos con Eggman otra vez, pero la vida de su amigo Frank podría estar en peligro. —¿Qué es lo que quieres?—
En la sala del hospital, Amy se encontraba en pleno trabajo de parto pero comenzaba a complicarse ya que el bebé no podía salir y los dolores solo se intensificaron.
Se preguntaba a sí misma si la mejor opción era hacerlo por cesárea aunque para este punto ya no había retorno.
Lo que la tranquilizaba es que Shadow le acompañó durante todo el proceso, aunque podría asegurarse que de los dos, él era quien moriría de preocupación. Todo el mundo le veía sereno pero no puede engañarla, siente cómo le está costando controlar su propia energía chaos asimismo como alguien no puede lidiar con el estrés.
Ahora solo quedaba confiar, en que tanto al bebé y ella estuvieran fuera de peligro, si tan solo le brindaran esa misma seguridad los paramédicos que corrían de un lado para otro, y se miraban a sí mismos alterados tras ver los signos vitales en la pantalla.
¿Qué podía hacer por Amy? Nada más que entrelazar sus dedos y brindarle algo de confort.
—¡Hey Sonic! Tarde como siempre, ¿no te cansas?— se burló Knuckles quién esperaba recargado en la pared a lado de la habitación de Amy.
—Knuckles, que bueno verte, necesito tu ayuda con algo— la seriedad que cargaba el erizo era inusual aunque suponía que se trataba por la complicación del parto —pero antes ¿Cómo está Amy? ¿Ya nació el bebé?—
—Aún no, están tardando demasiado— a simple vista parecía sereno, pero que sería Sonic si no conociera bien a su mejor amigo, sabe que la ansiedad le esta comiendo hasta los nudillos, podría destrozar cada piso del hospital si sigue tambaleando el pie sobre el suelo —que era lo que ibas decir—
—¿Ah? ¿qué cosa?
—Necesitas ayuda, ¿que era?
—¡Ah, eso! Si… verás, es algo complicado, por eso prefiero que charlemos en otro lado
Ambos suben a la azotea del edificio, el erizo se mostraba inquieto jugando con sus púas como si tratara de peinarlas siguiendo su curvatura.
—Iré al grano— detrás de Knuckles sale Eggman montado en una silla de ruedas como el profesor X de la película de los X-men. Se sorprende por tan inesperada aparición, se suponía que estaba jubilado (si eso podría decirse a la villanía), y ahora se dedicaba a tiempo completo a ser una figura paternal presente. —Sage está desaparecida—
—¿Hablas de la chica robot que conocimos en Starfall Islands?
—Se llama Sage estúpido Tachyglossus aculeatus— murmuro entre dientes con cierto fastidio. Tampoco podían enojarse con él dado al sufrimiento que estaba pasando. ¿Sonic tenía empatía por su némesis? Bueno, habían pasado suficientes años para madurar y dejar atrás los rencores del pasado. —Por algo se extinguieron— pronunció mientras escupía al aire el veneno.
De acuerdo, ese último comentario estuvo de más.
—¡Knuckles tranquilo!— lo agarró de ambos hombros para impedir que sus nudillos golpearon contra el ya de por sí, herido Eggman —me gustaría poder defenderte Eggman pero no ayudas con esa actitud—
—¿Cómo te encuentras Amy?—deslizó las púas que cubrían la mojada frente a causa del esfuerzo. Después de lo que parecían ser días, finalmente el bebé llegó saludable al mundo. La eriza aún estaba en recuperación pero se moría por tenerlo en brazos, y aun sintiéndose tan desaliñada, a los ojos de Shadow era simplemente preciosa.
—Cansada, quiero dormir por horas— cerró sus ojos y agradeció en silencio los cariños dados por el azabache.
—Hazlo, porque de ahora en adelante eso será un pequeño capricho que nos podremos dar— le dio un beso en la mejilla, y antes de irse verificó que la temperatura fuera adecuada para su amada.
Shadow alcanzó a leer la última notificación de su celular por parte de Sonic, donde necesitaba verlo cuanto antes en la azotea. Si calculaba bien el tiempo, Rose dormiría al menos unas tres horas, pero necesitaba ver al bebé, por lo que solo le daría su atención una hora a lo que fuera que necesitará.
Al abrir la puerta esperaba de todo menos a Eggman, ¿por qué tenía que ser él de entre tantos? Estaba por darse la vuelta pero Sonic lo detuvo. —Espera, espera, por favor solo escucha, esto es importante—
—Lo que sea que tenga que decir Robotnik ¡No me interesa!— mostró sus colmillos junto al odio inmenso que le tenía.
—¡Entiende, por favor! Esto es un problema más grave de lo que parece, se trata de Sage ella está corrupta—
—Suéltame— Sonic obedeció, esperando que la respuesta sea suficiente para captar su atención. —Tienes cinco minutos, no más—
—Mi hija… ella— Robotnik aprieta sus puños de la impotencia, la culpa le estaba asfixiando. Se hacía llamar un genio super avanzado para la época, aquellos premios y el propio rechazo de la gente hacia su brillantez lo respaldan, pero jamás pensó que al crear una línea de código en aquellos tiempos, nacido del odio que le tenía al mundo y a su propia línea de sangre condenaría a la única persona que entre un montón de estúpidos le tendría respeto e incluso cariño.
Inicialmente era meramente una inteligencia artificial para un proyecto más hacia la dominación mundial pero ahora Sage, era su perfecta creación. —Está fuera de control, es cómo si alguien más la controlará— pese a las recientes fracturas, nuevamente con esa fuerza inhumana logra ponerse de pie y se arrodilla frente a ambos erizos, porque ningún dolor físico se comparaba con el miedo de perder a su hija —¡Por favor! ¡Ayúdenme a recuperar a mi hija!— detrás de sus anteojos oscuros podían vislumbrarse el recorrido de varias lágrimas —es lo único que tengo, mi única motivación para vivir se lo debo todo a ella, así que por favor…— sollozaba y suplicaba aún con la cabeza pegada al suelo.
Tal situación debería resultar humillante siendo Eggman, pero Sonic podía entender lo desesperado que estaba para querer la ayuda de su némesis. Pero, ¿Shadow podría entenderlo igual?
—Incluso si pones tu orgullo de lado, no me necesitas, ocupate de tus asuntos con el idiota azul— abre la puerta de salida una vez más, necesitaba con urgencia a Amy.
—Sé que ahora eres padre Shadow— se detiene ante tal revelación, después de todo es alguien a quién no le correspondía saberlo —¿no harías lo que fuera para salvar a tu hija recién nacida?— y con la velocidad que le permiten sus zapatillas toma del cuello a Eggman y lo levanta para verlo a la cara.
—¡Alejate de mi familia!— con su puño le golpea el rostro quebrando parte de sus anteojos azulados —¡no te quiero cerca! ¿¡Escuchaste!?— comenzó a derramarse sangre de sus torrentes nasales, incluso ante el dolor que presentaba, no tomó represalia alguna contra el erizo.
Shadow por más que intentaba dejar atrás el pasado y velar por el futuro junto a su familia, en tanto siguiera existiendo el apellido Robotnik nada de eso podría ser olvidado. Sería el constante recordatorio de sus errores, fallas, y de la inevitable culpa que aún no podía ser erradicada.
—Sé que en nombre de los Robonik incluso yo mismo, te ha hecho cosas horribles, permíteme arreglar mis errores, tan solo te pido que me ayudes a traer de vuelta a mi hija Sage, de lo contrario el futuro de todos, incluso de tu propia hija correrá en peligro—
Con eso último Shadow se permitió pensar con la cabeza fría. Lo poco que sabía de la inteligencia artificial de aspecto androide es por Amy.
No solo cuenta con el conocimiento de entidades mucho más viejas que la misma tierra sino que además, posee una avanzada tecnología en el armamento militar. No dudaba en que comparado contra G.U.N., serían meramente palos y piedras frente a la fuerza de Sage.
Si la situación era tan crítica, podría considerarlo, porque después de todo la mayor motivación que tiene es asegurarse de un futuro donde su familia no tenga que vivir en peligro.
—Dime, ¿qué es lo que pasa con Sage?—
Tails cargaba todo el equipo electrónico al tornado X. Construido desde cero con la tecnología que amablemente ofreció G.U.N. Ahora podía transportar un taller mecánico para desarrollar y reparar cualquier dispositivo en el que esté trabajando.
El rastreador necesitaba ser calibrado para obtener las siete esmeraldas del caos.
En años anteriores había propuesto una cápsula que contenga su poder y evitar que cada vez que se hiciera de su uso se esparcieran y se ocultaran, pero dado al inevitable poder que conllevan, lo mejor sería que fueran difíciles de obtener para no caer en las manos equivocadas.
—Gracias al magnetismo natural de la Tierra los pulsos de energía Chaos son tan intensos que podremos tener una ubicación tan precisa— maravillado por su propia tecnología hace entrega de dos rastreadores a los erizos —mientras ustedes van por ellas, el doctor y yo intentaremos arreglar el código que corrompió en primer lugar a Sage— enciende la pantalla enorme para mostrar un mapa de Mobius —todavía desconocemos de su paradero lo que resulta desconcertante, pero deben volver con las esmeraldas cuanto antes—
—Suena fácil, estaremos aquí en un parpadeo hermanito, ¿estás listo Shadow?—
—No me retrases erizo—
—¡Hey! ¡Yo conozco esa mirada! ¿Quiéres hacer una competencia? El que obtenga más esmeraldas gana—
—Lo que sea, solo recuerda que debes traer esmeraldas no chilidogs—
—Me conoces tan bien, ¿empezamos ya?—
Y ambos salieron disparados entre destellos azules y rojizos.
Amy aún estaba postrada en la camilla del hospital junto a su bebé en brazos, a quién lo alimentaba con su pecho.
La mayor preocupación que tenía al momento de amamantar era que no lograra producir el alimento necesario, pero eso se desvaneció en cuanto la pequeña tomaba todo lo que podía hasta saciarse.
—Mamá y papá te amamos, haremos lo posible para protegerte— besó con delicadeza su cabecita, y como respuesta, una breve sonrisa se vislumbró, casi como si entendiera a la perfección tal confesión.
El mayor sueño de la rosada era formar su propia familia, no es como que no la tuviera antes junto a Sonic, Tails y Knuckles, es solo que deseaba ser madre a cualquier costo, quizás la mayor de las sorpresa dentro del proceso es que terminaría encontrando a su ser amado con Shadow.
Las cosas simplemente se dieron sin ninguna prisa, como si el destino no estuviera escrito. Tan sencillo como cuando una mujer conoce a un hombre sin intenciones románticas y esta se vuelve en el mejor de los viajes.
Con él se sentía protegida de una forma en que podía descansar del trabajo, incluso del mundo. Le transmitía seguridad que no era lo que le faltaba, pero tampoco sabía que lo necesitaba.
No eran polos opuestos como todo el mundo pensaba, solo dos personas que se complementaban a su manera y que se fortalecían ante cualquier dificultad.
Amaba a Shadow así como se ama a sí misma, y de la misma forma amaría a su dulce niña.
—Amy— incluso con la calidez que podía transmitir en ese momento, sabía que algo pasaba.
Y ahí estaba a un lado de la camilla, vestido con la ropa de trabajo cuando sale a una misión importante. —Tengo que irme, perdoname por no estar con ambas— la beso en la frente en forma de disculpa.
—No hay nada de que perdonar, estás haciendo lo correcto Shadow— y aunque sonreía sabía que la culpabilidad no se iría tan fácil —¿quieres cargarla un rato?—
—Despertará, mejor déjala ahí.
—Es que necesito ir al baño.
Con esa excusa logró que Shadow la tuviera entre sus brazos. Tenerla es un sueño que jamás de los jamases se imaginó cumplir.
Y sollozó en silencio, pero ya no de tristeza, sino de felicidad mezclada con melancolía, porque aunque no pudo cumplir su propósito inicial, encontró otro motivo por el cuál vivir de ahora en adelante.
El cielo cambió como si se tratara de una simulación, nadie entendía qué pasaba con las nubes o el mismo sol que nunca dejaba de brillar en el infinito firmamento comenzará a eclipsarse sin ningún motivo aparente.
¿Sería acaso el fin del mundo? El apocalipsis que tantas veces se ha mencionado en las películas no era nada comparado a la realidad.
Shadow y Sonic estaban visiblemente magullados. La aparición de Sage fue descomunal, ya no era el cuerpo de una niña pequeña, sino de un titán como aquellos que enfrentó en las Starfall Islands.
Pese a poseer las esmeraldas para potenciar sus velocidades y ataques, la única opción viable era transformarse en súper.
—¿Cuántos rings te quedan?— limpio su mejilla tras la sangre seca. Ese golpe pudo haberlo noqueado de no ser porque logró evitarlo a tiempo.
—Creo que cuarenta, ¿y tú?— suspiro Sonic notablemente agotado, ni siquiera tenía energía para hacer chistes, o siquiera disfrutar del combate.
—Quince— estaban en problemas, sin suficientes rings la duración de la transformación sería de apenas unos segundos. —Tómalas, será mejor que hagas un buen uso del tiempo—
—¡¿Qué?! ¿Tú que vas hacer? Es peligroso ir sin rings ahora
—Me ocuparé de entretenerla, cuando estés listo haz que vuelva a la normalidad, confió en ti— y con la ayuda de una esmeralda falsa toma control del tiempo para encerrarse en una burbuja temporal junto a Sage.
Eggman con la ayuda de Tails, había logrado descifrar la corrupción detrás del código que se implementó para la creación de Sage, ¿el precio? que quizás había sido demasiado tarde.
Sonic, junto al tiempo extra que logró darle Shadow, consigue dar el golpe final que terminaría por dejarla inhabilitada. La fuerza con la que se desarrolló el combate terminó en el espacio, casi igual que su enfrentamiento con The End para reducir los daños entre los habitantes.
Esta vez no peleaba contra una entidad destructora, ni mucho menos se trataba de dioses o demonios; solo era una niña que apenas estaba conociendo un concepto tan abstracto como el amor.
Fue difícil dejarla en un estado de inconsciencia aunque por ahora el mayor de los problemas había sido contenido, aún quedaba otro problema, Shadow no volvió a aparecer desde que la esmeralda falsa se destruyó.
No podía volver sin él, ¿qué pensaría Amy? ¿qué pasaría con la bebé que la espera?
—Carajo, ¿dónde estás?— Le quedaban solamente cinco rings.
Y tomó una decisión. Una difícil.
—¿Dónde está Shadow?— preguntó Amy en medio del silencio pese a estar rodeada de rostros conocidos. —Sonic, ¿dondé está?—
—Lo siento Amy, no pude encontrarlo.—
La amargura invadió su corazón. Después de todo, se le habían arrebatado a su complemento, al padre de su hija, y a su marido.
Shadow estará desaparecido, pero hizo lo que pudo para proteger no solo el mundo, sino a su propio mundo.