ALÉJATE DE MÍ

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Summary

UNA MIRADA TE PUEDE DAR MIL SENSACIONES

Genre
Fantasy
Author
sml
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

UNA MIRADA


Gracias por compartir tu texto. A continuación, te presento la **versión corregida ortográfica y gramaticalmente**, seguida de una **evaluación general con calificación**.


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## ✅ **Texto corregido:**


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**Entre las penumbras de la noche, donde se esconden varios secretos, la realidad puede cambiar para dos vidas. Diferentes como el agua y el aceite, y tan potentes como un huracán.**


Samuel estaba sentado sobre la arena, mirando el mar, distrayendo sus recuerdos y guardando los pocos momentos que le quedan en este lugar.


—Hijo, vamos, que se nos hace tarde.

—Sí, madre, solo un minuto más.


Samuel solo pedía un minuto más para seguir viendo su preciado mar.


—Vamos ya.

—Ya, madre, ya.

—Sé que es duro, hijo, pero es por nuestro bien. Además, vamos a empezar una nueva vida.

—Sí, madre... *(Tengo un presentimiento muy raro).*


**¡BIENVENIDO A MADRID!**


Hemos llegado por fin a Madrid. Se ve tan ciudadana... Siento que no encajaré muy bien aquí.


—Vamos, hijo, no pienses tanto. Vas a ver que te va a gustar la casa donde vamos a vivir.

—Ojalá, madre.

—Vas a ver que sí.

—Hemos llegado, señora Laura.

—Gracias, Roberto.

—Vamos, Samuel, a desempacar.

—Sí...


**UNAS HORAS MÁS TARDE**


—Vamos, hijo, a dormir. Mañana va a ser un gran día.

—Ojalá, madre. Descansa.

—Lo mismo digo...


*¿Qué me esperará en esta ciudad llena de tugurios...?*


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**AL DÍA SIGUIENTE**


—¡Hijo, a levantarse! Es tu primer día en la universidad.

—Sí, madre, déjame dormir un rato más...

—¡Vamoooss!

(*Organizándose*)

—Mamá, qué desayuno más delicioso.

—¿Te gustó, hijo?

—¡Sí!

—Bien. Termina, que Roberto te llevará a la universidad.

—Bien...

—Ok.


—Aaaah, qué pereza. No quiero ir.

—Robert, vamos. ¡Adiós, madre!

—Adiós, hijo.


*Llegando a la universidad...*


—Robert, déjame aquí, por favor.

—¿Seguro, señorito?

—Sí.

—Bien.


(*Bajando*)


Voy pasando entre la multitud hasta que llego a la puerta de la universidad **Oxford**.


(*Choca con alguien*)


—Lo siento.

—También lo siento, no me di cuenta por dónde caminaba.

—Sí, disculpa...

—¿Para qué salón vas?

—Para el 2B.

—¿Vas a estudiar economía?

—Sí.

—¡Qué alegría! Yo también. Si quieres, vamos juntos.

—Claro.

—¿Cómo te llamas?

—Me llamo Paula. ¿Y tú?

—Samuel.

—Creo que este es el salón.

—Sí, entremos.

—Vamos.

—Sentémonos en la parte de atrás.

—Sí, dale.


—Buenos días. Mi nombre es Santiago y seré su profesor.


(*Así siguió la clase durante una hora*)


—Hmm, qué hambre tengo.

—Sí, yo también.

—Vamos a la cafetería.

—Vamos.

—Esa fila está larga.

—Mmm...


En ese momento se empiezan a escuchar murmullos entre la gente. Se siente un aura pesada.


—¿Y ese quién es?

—¿Cómo que no sabes?

—No, por eso pregunto.

—Bueno, ese es Nicolás Lombarti. Conocido por ser un joven billonario a su corta edad de 20 años. Además, su padre... dicen que es un mafioso.

—¡Guau! No pensé que aquí existiera esa situación... como en las novelas.

—Vamos, esto no es una novela, es la vida real. Y te recomiendo que no te metas con él.

—Ni me interesaría meterme con él.

—Eso espero...


Solo vi cómo Paula fue por nuestra comida, mientras el comedor emanaba un aura de miedo, peligro y poder. Creo que lo mejor será encontrar otro lugar para comer los próximos días.


—¡Ey, suéltame!


A lo lejos escucho la voz de Paula, un poco enojada. Volteo a ver y me la encuentro tirada en el suelo, con la comida encima, y un tipo mirándola. No era el tal Nicolás, sino uno de los secuaces con los que llegó.


Y sin pensar, digo:


—¡Ey! ¿Qué te pasa, imbécil?


Y con esto, toda la atención quedó entre nosotros.


—¡DEJA A MI AMIGA, IMBÉCIL! —le digo al acompañante de ese tipo.

—¿CÓMO TE ATREVES, NIÑO?

—¿QUÉ TE PASA?


—Oooh... este niño quiere una lección.


Todos nos miraban con miedo, asombro, e incluso sentí miradas de compasión hacia mí.


El tipo intenta pegarme, pero antes de que el golpe llegue a mi rostro, lo esquivo y le devuelvo el golpe, haciéndolo caer.


—Qué interesante...


Escucho una voz ronca, muy ronca, a mi espalda.


Cuando volteo, me encuentro con **su** mirada. Una mirada intensa. Tan intensa, que no distingo ningún sentimiento en esos ojos.


—Qué interesante...


*"Dicen que los ojos son el corazón del alma y expresan los sentimientos, pero... ¿qué pasa cuando se encuentra con la noche oscura de la realidad?"*