Tu y yo aunque no quieras

All Rights Reserved ©

Summary

Sipnosis. Jinny llegó a la universidad con un plan claro: concentrarse, entrenar, y dejar atrás todo lo que la distraiga. Nueva ciudad, nueva etapa… sin margen para errores. Pero entonces apareció Alex. El capitán del equipo. El hijo perfecto. El tipo que no acepta un no por respuesta. Entre ellos todo empieza con roces, miradas tensas y desafíos no dichos. Lo que parece rivalidad pronto se convierte en una batalla silenciosa donde nadie quiere rendirse… y nadie puede dejar de mirar al otro. ¿Qué pasará cuando el orgullo deje de ser suficiente para proteger lo que sienten? Porque a veces, lo más peligroso no es odiarse… Es no saber cómo dejar de hacerlo.

Genre
Romance
Author
Jahaira
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cap 1 : El primer dia

Capítulo 1 :

—Y por favor, hazme el favor de no salir embarazada.

—Por favor... —resoplé con sarcasmo—. Estábamos en ese momento de despedida en el que me dices que me vas a extrañar junto a mamá y papá.

Lian soltó una carcajada mientras se burlaba de mí descaradamente.

—Vamos, hermanita, no está de más decirlo para prevenir futuros accidentes.

—Siempre tan prevenido y delicado con estos temas...

—Eso nunca cambia. Ahora vamos, y no creas que te voy a dejar cargar todas tus maletas sola.

La verdad... no sabría qué sería de mi vida sin Lian. Nos llevamos solo dos años de diferencia, pero creo que es el mejor hermano que pude haber pedido.

—Claro, vamos —le respondí con una sonrisa, no muy entusiasmada, porque sabía que pasarían al menos seis meses antes de volver a verlo. A él... y a mamá y papá.

No tenía idea de qué tan absorbente sería esta nueva etapa con la carrera que había elegido. Me habían otorgado una beca por fútbol femenino; me reclutaron y me invitaron a formar parte de una universidad que, sinceramente, jamás pensé pisar.

Era grande. Demasiado grande. Una de las más prestigiosas de la ciudad. Ni siquiera me había imaginado estudiando en una universidad, mucho menos en una como esta.

Mi familia no contaba con grandes recursos. Desde hace tiempo entendí que no habría presupuesto para mí: ayudaban a mi hermano a pagar su instituto, donde estudiaba algo relacionado con electricidad. Y yo... yo solo sabía que pateaba pelotas mejor que nadie.

---

—Hola —me saludó una chica alta, de piel cálida, que estaba junto a Lian. Él seguía a mi lado, cargando las dos maletas que habíamos traído.

Si fuera por mí, solo hubiera traído una mochila. Pero mamá insistió en alistarme todo lo “necesario” —y en comprar cosas fuera de su presupuesto— solo para que yo estuviera "a la altura" de esta universidad.

La verdad, a mí eso no me importaba mucho. Lo que sí me asustaba era quedarme sola. Sin siquiera una amistad. Sé que suena un poco ridículo, pero vamos... seis meses sin nadie sería horrible.

—Disculpa, ¿me dices tu nombre para poder darte la llave de tu habitación? —preguntó la chica rubia, sacándome de mis pensamientos.

—Jinny Pereira —respondí rápido, al notar que me había quedado callada un buen rato. Obviamente no le estaba preguntando a mi hermano.

—Habitación número doce. Segundo piso, a la izquierda —dijo, señalando el camino con la mano.

—¿Tengo compañera de cuarto? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta. Solo los becados compartíamos habitación. Los demás, los que sí tenían dinero, dormían solos.

Debería hacer un reclamo, después de todo, iban a tener a una de las mejores jugadoras en su equipo… pero bueno, supongo que primero tendría que demostrarlo. Igual, quería saber si la chica de rostro amable sabía algo más.

—Sí, de hecho acaba de subir hace cinco minutos.

—Vale, gracias —dije, girándome sobre mis pies, con Lian siguiéndome el paso.

—Seguro que se harán buenas amigas —comentó al instante, al ver mi cara. Imagino que tenía la misma expresión de alguien que acaba de ver un fantasma.

Subimos las escaleras hasta el segundo piso. Cuando levanté la vista, ya estaba frente a la puerta 12.

—Ha sido un gusto acompañarte, hermanita… pero creo que ya es hora de irme.

—Siempre tan simpático, Lian…

—Te vamos a extrañar, hermanita —dijo mientras abría los brazos para darme un abrazo con esas típicas palmaditas rápidas en la espalda. Se separó a los cinco segundos, como siempre.

—Gracias, Lian. Los llamaré luego —respondí cuando se apartó, mirándome con esa cara de que se estaba aguantando un comentario.

—Vale, Jinny, déjame darte una última recomendación: anímate un poco, que me vas a contagiar con tu entusiasmo y me vas a hacer caer de culo al suelo.

—¿Alguna recomendación más?

—Creo que no hace falta decirlo, pero si algún idiota te molesta… demuestra por qué te dieron la beca. Que vean que no solo sabes dar patadas al balón, sino también... a los huevos.

Eso último me lo dijo en voz baja, acercándose con una mano sobre la boca, como si estuviera compartiéndome un secreto. Me causó tanta gracia que solté una risa sin poder evitarlo.

—Vale, Lian. Gracias por los consejos —le dije sonriendo.

Sin decir más, se giró y se alejó, dándome la espalda.

Y yo, me quedé ahí, con las llaves en la mano y el corazón palpitando como si estuviera por jugar la final más importante de mi vida.