Juega y Muere

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Summary

Despertaron esposados en un lugar sin ventanas. Ninguno recordaba cómo llegó allí, pero una voz distorsionada les dejó claro lo que estaba en juego: -Han vivido sin consecuencias. Ahora tendrán que pagar. Cada prueba revelará su pecado. Cada error... será fatal. Siete desconocidos. Siete pecados ocultos. Siete formas de morir. ¿Quién será capaz de confesar su verdad antes de que el juego acabe?

Genre
Horror
Author
Hanna F
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

El primer pensamiento de Valeria fue: 《¿Estoy muerta? ¿Dónde estoy?》

Un pitido agudo le perforaba el cráneo abrió los ojos con esfuerzo, pero la luz roja parpadeante apenas le permitía distinguir algo.

Lo primero que vio fue el suelo de concreto, sucio y con manchas secas de sangre después, notó sus muñecas: estaban atadas con esposas oxidadas a una tubería que salía de la pared.

Intentó moverse dolor,mareo,sabor a metal en la boca.

No estaba sola.

—¿Hay alguien…? —su voz salió débil, quebrada.

Un quejido respondió desde el otro lado y luego otro. Y otro más.

A medida que la vista se le aclaraba, Valeria notó las siluetas. Uno… dos… siete cuerpos todas personas.

Algunas ya despiertas, otras aún tiradas en el suelo, encadenadas a distintas estructuras: mesas, sillas rotas, tubos.

Todos parecían igual de confundidos, igual de aterrados.

—¡¿Qué es esto?! —gritó un chico de cabello largo, jadeando

—¡¿Dónde mierda estamos?!

—¡Sácame de aquí! —gritó una mujer mientras forcejeaba con una cadena atada a su tobillo.

Valeria intentó mantener la calma, aunque su cuerpo temblaba el aire olía a sangre seca, humedad, y miedo.

Las paredes estaban cubiertas de espejos sucios en el centro de la sala había una mesa vieja con una televisión encendida… y un contador digital en rojo.

00:59

—¿Qué es eso? —susurró Valeria.

El televisor hizo un sonido eléctrico y la imagen apareció: una máscara blanca, sin ojos, sin boca. Solo vacío.

Una voz distorsionada, profunda y sin emoción, rompió el silencio.

—Bienvenidos al primer juego.

Nadie se atrevió a moverse.

—Siete jugadores siete verdades ocultas.

Cada uno de ustedes ha tomado una vida. Algunas con intención otras con cobardía.

Este lugar es su juicio.

Y el reloj ya ha empezado.

El contador bajaba.

00:48…

00:47…

00:46…

—Esto es una broma —dijo un joven con sudadera gris, riéndose nervioso.

—Tiene que serlo. ¿Una cámara escondida? ¿Un experimento social?.

—¡Cállate! —gritó otra mujer, de cabello oscuro—. ¡Escucha!.

—Si quieren sobrevivir —continuó la voz— uno de ustedes debe decir la verdad.

El resto… observará.

Valeria sintió que la sangre se le congelaba.

—¿Verdad de qué? —susurró.

—Quedan treinta segundos —dijo la voz.

Nadie hablaba solo respiraciones agitadas, sollozos, cadenas sonando nadie quería ser el primero nadie quería admitir nada nadie quería aceptar que esto no era un juego.

00:20

—¡Hablen! —gritó Valeria, desesperada

—¡¿Qué hicieron ustedes?! ¡¿Por qué estamos aquí?!

—Yo… —una voz temblorosa rompió el silencio.

Todos voltearon hacia ella era una mujer de unos treinta años, delgada, bien vestida, con sangre en la frente la miraban como si fuera la única cuerda entre ellos y la muerte.

—Soy abogada —dijo, con lágrimas en los ojos

— Hace dos años, protegí a un asesino sabía que era culpable tenía pruebas pero acepté su dinero… y lo defendí igual.

Silencio.

El contador llegó a cero.

00:00

Un sonido metálico rompió el aire las esposas de la mujer cayeron al suelo ella se quedó allí, de rodillas, llorando, libre… pero destruida.

La voz volvió.

—Una verdad… una vida salvada.

La puerta del fondo se abrió lentamente un chirrido oxidado acompañó el momento.

—Los demás… aún tienen cuentas pendientes.

La televisión se apagó el contador desapareció.

Y la sala quedó en silencio otra vez.

Valeria no podía dejar de mirar a la mujer no por su confesión… sino porque, por un instante, había visto algo en sus ojos.

No culpa.

No miedo.

Algo más oscuro.

Como si… no se arrepintiera del todo.