Prólogo
Dicen que el tiempo lo borra todo. Dicen que lo que muere, muere. Que lo que se rompe, ya no puede arder. Pero hay cosas que se niegan a desaparecer.
Hay nombres que regresan en los susurros del viento. Hay miradas que se encuentran, incluso en mundos que han olvidado cómo empezó todo.
Hubo una guerra antes de esta guerra. Un fuego antes del fuego que consume ahora. Una promesa sellada con magia antigua y con sangre…
Una que jamás debió cumplirse. Tres almas fragmentadas, condenadas, entrelazadas.
Una llama que arde sin cesar. Un hielo que no puede evitar derretirse. Una sombra que lo observa todo desde la distancia, deseando sin permitírselo.
El Vórtice no olvida.
La magia no perdona.
Y el amor, ese amor imposible y eterno, siempre encuentra la forma de reclamar lo que es suyo.
Esta no es una historia de buenos contra malos. Ni de héroes con espadas brillantes. Esta es la historia de una elección. Una que se repetirá tantas veces como haga falta…
Hasta que el final cambie.
Y esta vez…
Todo arde distinto.