1. Si...somos los Kirishima
- ¿Dónde mierda están? - inquirió un molesto cenizo apretando con enojo su teléfono e intentando no explotarlo con su quirk.
- Brooooo, lo siento - un pelirrojo se disculpaba y rezaba internamente para que aún le quedara algo de paciencia a su mejor amigo - Denki tuvo un antojo, así que paramos para conseguir unas hamburguesas ¿Podrías quedarte un rato más ahí? - rogó mientras maniobraba para que el celular y todas las revistas y papeles que había llevado su futuro esposo para la cita de ese día no se le cayeran - No queremos que alguien más nos gane la reservación.
Katsuki soltó un bufido apretando el puente de su nariz y contando hasta diez para tratar de calmarse.
- Agh ¡Bien! Pero te juro que si no están aquí en diez minutos más me largo Pelos de Mierda - respondió mordaz cortando la llamada, aunque en realidad no planeara irse.
Aunque no lo aceptara en voz alta, Katsuki apreciaba a esos dos y los ayudaría en lo que pudiera en esa etapa tan importante para ellos, aún si eso significaba esperar casi dos horas afuera de la oficina de la futura organizadora de bodas de ese par.
Y en realidad no estaba molesto por haber tenido que esperar tanto tiempo, sino que lo que realmente le hizo perder la paciencia fue la irritante presencia que estaba esperando detrás de él.
La maldita extra había estado más de quince minutos tratando de sacarle información sobre “su boda”, específicamente el lugar y la fecha.
Obviamente la mandó al demonio cada vez, hasta que la chica finalmente dejó de intentar sacarle información.Es mas molesta que los paparazispensó el cenizo agradeciendo que la capucha que traía puesta le cubriera lo suficiente como para que nadie le reconociera fácilmente, odiaría tener que lidiar con la prensa justo ahora.
Bakugou francamente no entendía el excesivo interés de la fémina en la boda de otra persona, pero cuando dos parejas más llegaron y la misma chica empezó a interrogarlos, descubrió el motivo de las preguntas y no le agradó en nada la respuesta.
La estúpida extra se casaba en más o menos la misma fecha que planeaban sus amigos, ¡y para colmo quería el mismo puto lugar!
¿Pero qué mierda tienen con ese lugar?se preguntó al escuchar a las otras parejas quejarse porque también querían el mismo maldito sitio y a la loca regodearse porque ella les había ganado la posible reservación. “Deberían empezar a pensar en otra fecha chicos” Escuchó que les decía e internamente se rió.
Te recomendaría lo mismo puta, porque si quieres esa fecha tendrá que ser en otro año.
- ¿Kacchan? - Katsuki que hasta ese momento tenía una sonrisa maliciosa, se quedó con el rostro en blanco cuando escuchó esa voz llamarlo por ese apodo.
- Deku... - susurró incrédulo el de ojos rubí al tener al peliverde en su campo de visión.A lo mejor solo estoy alucinandopensó por un segundo.
- ¡Kacchan! - repitió Izuku estaba vez con más seguridad lanzándose a abrazar a su amigo de la infancia, haciendo que su presencia fuera más real para el mayor, eliminando todo pensamiento de que fuera una ilusión.
Katsuki no podía creer que el pecoso estuviera ahí entre sus brazos después de todo ese tiempo.
Desde que se graduaron de UA habían entrado a trabajar a agencias diferentes, pero Hawks y Mirko siempre colaboraban entre sí haciendo que se terminaran encontrando de todas maneras. Era como si una fuerza magnética los uniera, siempre terminaban orbitando cerca del otro...hastaesedía.
Debido al excelente desempeño del peliverde, Hawks decidió encomendarle una misión en Estados Unidos, misión que había durado dos largos años, y que al ser una misión encubierto no podía contactar a nadie fuera de esta.
Por eso cada minuto separados había sido un maldito suplicio para Katsuki quien había desarrollado sentimientos hacia el pecoso. Verlo simplemente desaparecer de un día a otro fue apabullante. Y no ayudaba que unas semanas antes de eso el pecoso se hubiera mudado a su departamento.
Era casi masoquista llegar a su departamento y ver las cosas del menor por todas partes pero nunca poder verlo a él.
- Deku...¿Cuándo..? - intentó preguntar cuando salió de su estupor pero fue interrumpido.
- ¿Señores Kirishima? - la voz de una pelinegra hizo que se separaran lo suficiente como para poder voltear a verla.
Cierto, ese par de idiotas aún no llega
El pecoso no entendía que pasaba, pero al notar que la fémina se refería a ellos negó inmediatamente haciendo que revisara sus notas nuevamente antes de volver a hablar.
- En ese caso ¿Nakamura talvez?- preguntó nuevamente haciendo que la chica detrás de ellos respondiera rápidamente.
- Soy yo - chilló empujando ligeramente al peliverde ganándose un gruñido por parte del rubio - Si los Kirishima no están podríamos pasar a mi persona, no debemos desperdiciar el tiempo de M’dame - sugirió intentando pasar hacia el vestíbulo.
Ni en tus sueños maldita extra.
- Disculpe - interrumpió el cenizo con falsa cortesía mientras posaba una mano en la cintura del menor para acercarlo más hacia él y con la otra empujaba a la irritante novia hacia atrás - Eso no será necesario. Estamos aquí, es solo que mi novio aún no se acostumbra al cambio de apellido, lo sentimos.
- ¡Oh! Está bien, pasen entonces. - respondió la secretaria con una sonrisa mirando tiernamente a la pareja mientras los conducía dentro del recinto.
Me debes una grande Pelos de mierda
Izuku por su parte no entendía nada. Es más, ni sabía dónde estaban entrando, pero el tacto del mayor en su cintura lo distraía lo suficiente como para no preguntar y solo seguir la corriente.
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- Así que Red Riot ¿verdad? Es un honor que nos haya elegido para planificar su boda - una mujer alta y pelirroja entró por la puerta cargando una capeta de la que sobresalían varios listones de colores.
Izuku después de ver las decoraciones del lobby y las de la oficina a la que los condujeron, supuso que estaban en algún tipo de agencia de bodas. El saludo de la mujer también se lo confirmaba, pero lo que no entendía aún era por qué Kacchan se estaba haciendo pasar por el pelirrojo, pero decidió simplemente seguirle la mentira.
- Bien, me imagino que al ser un pro-heroe quiere que la planificación sea confidencial para que los medios no estén detrás de usted o su pareja - dijo la pelirroja pidiéndole una tablet a su asistente y poniéndola sobre el escritorio - así que por favor caballeros les voy a pedir que pongan sus huellas aquí. Una vez que lo hayan hecho nada de lo que hagamos aquí podrá ser difundido a la prensa , así funciona su quirk de confidencialidad - explicó señalando a la pelinegra.
Ambos asistieron e hicieron lo pedido. Una vez que terminaron la pelirroja retomó la palabra- ¡Ok! ya que estamos en confianza les pediría que se saquen la gorra y la capucha, me gusta mucho trabajar codo a codo con mis clientes y prefiero conocerlos adecuadamente - pidió amablemente haciendo que ambos chicos palidecieran.
Izuku al haber estado fuera de los medios japoneses por un tiempo talvez no sería tan fácilmente reconocido por la mujer, ¿pero Katsuki? El rubio sabía que probablemente lo reconocerían de inmediato y estarían en problemas pues claramente el no era Red Riot.
Sin embargo antes de que pudiera buscar alguna excusa, el celular del cenizó sonó.
Salvado por la campanapensó Katsuki aliviado mientras se levantaba.
- Lo siento amor, es del trabajo. Solo será un minuto - comentó el ojirubí tomando del mentón al peliverde y dándole un beso en la mejilla antes de salir un momento al pasillo.
Katsuki sabía perfectamente que el beso no era necesario, pero quería hacerlo de todas maneras y no iba a desaprovechar la oportunidad.
- Se nota que se quieren mucho - señaló risueña la organizadora una vez el más alto estuvo fuera - Entonces ... mientras tu prometido está afuera ¿por qué no empezamos con algo simple? Platícame un poco sobre el tipo de boda que quieren - pidió olvidando por un momento la gorra del pecoso.
Izuku había quedado tan sorprendido por el actuar del cenizo que no se detuvo a pensar que ahora él se quedaría ahí solo frente a una persona que podría hacerle preguntas cuyas respuestas no conocía.Ni siquiera tenía información suficiente como para mentir o improvisar algo, es más ¡ni sabía con quién se estaba casando Kirishima para empezar! O que se estaba casando ya que estamos.
- Oh, cierto, de seguro quieren reservar el lugar primero, la mayoría de las parejas lo quiere. Déjame traer la lista - volvió a hablar la pelirroja notando la indecisión del pecoso.Seguro está tan emocionado que no sabe por dónde comenzarpensó enternecida mientras se levantaba para salir a buscar dicha lista haciendo que el pecoso soltara un suspiro de alivio.
¡¿Dónde estás Kacchan?!
Y como si lo hubiera invocado con el pensamiento, un minuto después el cenizo entró a la habitación nuevamente.
- Ok nerd, no hay tiempo. Solo necesito que digas un par de cosas y cuando nos larguemos de aquí te explicaré lo que quieras con más calma - indicó el rubio poniéndose un barbijo y sacándole la gorra al pecoso para ponérsela él ocultando así mejor su cabello rubio cenizo - Y ponte esto con la capucha- pidió lanzándole su sudadera.
El pecoso sonrió ante el acto, pues le recordaba mucho a las preparaciones que hacían ambos en un pasado antes de infiltrase a algún lugar.
Como te extrañé Kacchan.
- Así que...¿Kaminari y Kirishima-kun? - preguntó el pecoso tratando de concentrarse en otra cosa para calmar su risa. Kacchan le había puesto al día con los acontecimientos, incluyendo lo de la “extra” que quería la misma fecha que sus amigos, por lo que el grito de frustración que se escuchó a una cuadra lejos del edificio le causó risa pero también algo de culpabilidad.
- Si...en realidad empezaron a salir unos meses después de que te fuiste - explicó el rubio - Fue una sorpresa para todos - Izuku asintió, pues si le hubieran preguntado, el habría asumido que el pelirrojo terminaría con Mina.
Para este punto ambos ya estaban bastante alejados del edificio y habían caminado casi inconscientemente hacia su antiguo vecindario, acercándose en un silencioso y mutuo acuerdo hacia el parque donde siempre jugaban de niños.
- Entonces...¿cuándo fue que volviste? - preguntó Katsuki mientras se acercaba a los columpios y le hacía una seña al pecoso para que también se subiera a uno
- Fue hoy de hecho, en la mañana - respondió Izuku subiéndose al columpio y empezando a balancearse - Iba de camino a la agencia...No sabía si seguías manteniendo el departamento y bueno...quería preguntarle a alguien tu dirección, planeaba sorprenderte - se explicó el peliverde pensando que irónicamente él terminó siendo el sorprendido.
- Como si hubiera podido irme y mover tu mercadería de All Might a otro lugar, son demasiadas cosas nerd, tendría que haber alquilado un puto almacén completo - bromeó el cenizo ajustando la gorra del pecoso que aún tenía puesta.
- ¡Kacchan! - exclamó el peliverde a modo de regaño pero no pudo evitar reír ante el comentario del mayor - ¡tu colección es casi tan amplia como la mía, así que no puedes juzgarme!
Como extrañé ese maldito apodopensó el cenizo mientras empezaba a impulsarse ignorando el “regaño” del pecoso.
Poco a poco ambos chicos aumentaron la velocidad, iniciando una competencia por ver quién se impulsaba más alto. De un momento a otro Katsuki dio un mini salto para subirse en el asiento del columpio. Izuku al verlo entendió lo que quería hacer así que imitó sus movimientos.
Después el cenizo se soltó y aterrizó perfectamente a casi seis metros de los columpios. El peliverde le siguió justo después aterrizando casi a la misma altura de Katsuki, con una diferencia de un par de centímetros.
- Nada mal Deku, te has vuelto más ágil - elogió el ojirubí con una sonrisa de lado recibiendo una sonrisa sincera del pecoso - pero aún no me alcanzas - añadió ganándose un golpe en el hombro por parte del peliverde, quien sin perder su sonrisa retó al ojirubí a una carrera para demostrarle que sí podía ganarle.
Y así, entre risas y revanchas siguieron compitiendo incluso por las cosas más infantiles, como quién terminaba más rápido su helado.
Finalmente cuando empezó a anochecer, ambos cayeron rendidos sobre el césped con las respiraciones agitadas. Y cuando recuperaron el aliento se quedaron unos minutos más en el parque simplemente observando como poco a poco aparecían las estrellas.
- Me alegra estar de vuelta Kacchan.
- A mi también me alegra que hayas vuelto Deku.