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5 años atrás
Yo tenia tan solo 8 años y los pies que no me llegaban al suelo.
Sentada con mis padres en un enorme cine de Las Ramblas de Barcelona, con una cajita de palomitas en equilibrio sobre mis piernas, miraba la gran pantalla con los ojos muy abiertos. Las luces se apagaron y la sala quedó envuelta en oscuridad. A mi lado, mi padre quien me apretó la mano, como hacía siempre que sabía que venía algo grande, y para recordar que él estaba ahí.
Entonces empezó.
" El niño que sobrevivió " , decía la voz del narrador, y una lluvia de estrellas musicales se desató con la banda sonora. Yo, la pequeña clara de 8 años, sintió un cosquilleo en la espalda, como si algo dentro de ella reconociera aquel lugar antes incluso de verlo.
Cuando vi aparecer a Hermione, con sus rizos alborotados y esa voz segura, algo se encendió dentro de mi.
—" ¡Tu haces magia, y ella lee los libros! "
Repetí en voz baja, fascinada por lo que estaba viendo.
La miré a lo largo de toda la película con la intensidad con la que una niña mira algo que quiere ser.
No lo sabía aún, pero ese día comenzó todo. No solo el sueño de ser actriz, no solo la obsesión por Harry Potter, sino una devolución silenciosa por aquella chica lista, valiente y algo mandona, que no necesitaba que nadie la rescatara.
Cuando salimos del cine, las calles llenas de luces y yo agarrada a las manos de mis padres aún tibias, dije sin pensar.
—Yo quiero estar ahí, con ellos.
Mi madre solo se rió. Mi padre me revolvió el pelo.
— Algún dia, eh? — me dijo.
Yo no le contesté. Solo apreté fuerte el ticket de la entrada, doblándolo con cuidado. Lo guardé en el bolsillo de mi abrigo. Y no volví a perderlo nunca.
2 años atrás
Aquí tenia 11 años, cuando invité a mi mejor amiga Martina a dormir a mi casa un viernes cualquiera. Pero para nosotras, no era un viernes cualquiera: Era La noche de maratón de Harry Potter.
Teníamos mantas por el suelo, cojines ambientados en nuestras casa de Hogwarts, una bolsa enorme de palomitas, y un cuaderno donde apuntábamos cada vez que salía un hechizo nuevo, o un nuevo dato interesante que habías logrado ver. Martina preferiría a Ron. Le hacía reír, o eso me decía. Pero para mi... solo tenia ojos para Hermione.
— Te juro que cuando diga ¡Alohomora!, lo digo al mismo tiempo — le susurré a Martina mientras rebobinaba una escena.
Martina se rió, con la boca llena de palomitas.
— Estás obsesionada. ¿ Quieres ser ella o casarte con ella?
Me acuerdo que me congelé unos segundos. Fingí que no había escuchado nada.
— Las dos cosas — dije riendo nerviosa, sin saber si era una broma o una confesión.
— Pues yo me casaría con Fred — dijo Martina, como si fuera lo más obvio del mundo.
Seguimos viendo la película, y yo, con el brillo de la televisión iluminado mi cara, me quedé en silencio durante un rato. Miraba a Hermione como quien mira algo sagrado. Cada gesto, cada palabra. ¿Era conexión infantil? o era una conexión silenciosa, inexplicable. Como si, de alguna manera, ese personaje y la actriz detrás de él formaran parte de mi destino.
Martina se quedó dormida entre los cojines de Gryffindor y Hufflepuff, yo seguía mirando. No la película. A ella.
Y en voz baja, como si fuera un secreto lanzado al universo, dije:
— Algún día voy a conocerla.
Actualidad- 2005
12 años y una mochila llena de nervios cuando bajé del avión con Martina, mi mejor amiga.
Era la primera vez que salía del país sin nuestros padres, bueno, menos mi madre, quien nos llevaba a casa de mi abuela al norte de Londres a pasar unos días. La excusa era seguir practicando el acento. Pero la verdad era otra: Mi abuela me había conseguido una reunión con un contacto en la industria del cine. Solo una conversación, decía. " Por si acaso ".
La casa de la abuela era pequeña, acogedora y olía a lavanda y galletas recién hechas. Martina no paraba de decir lo guay que era tener familia en Londres, pues toda su familia es de España, concretamente de Sevilla. En mi opinión, era muy divertido tener un pueblo al que poder ir cada verano.
— Tú tienes Hogwarts en la sangra— bromeaba.
Yo solo reía, pero por dentro no podía dejar de pensar: " ¿ Y si esto es el comienzo ?"
La reunión era en una cafetería cerca de Camden, un local tranquilo con ventanales enormes. Allí conocí a Jon Gallardo, un representante español afincado en Reino Unido. Tenia cuarenta y pocos, trajes gris, gafas de sol incluso dentro del local. Al principio parecía frio, casi inaccesible. Pero en cuanto empecé a hablar, pude notar como algo de él cambió.
— Dices que quieres actuar. ¿ Y por qué deberías estar tú en un rodaje y no todas las niñas que dicen lo mismo?
Lo miré fijamente. Martina me apretó la rodilla por debajo de la mesa, como diciéndome: hazlo.
— Porque yo no quiero ser actriz para que me miren — respondí con voz clara — Quiero ser actriz para poder ser otra cosa. O muchas.
Jon sonrió por primera vez.
— Bien— dijo, sacando una tarjeta —. Hay un casting en dos semanas para una producción británica. Y otro más importante en preparación. Si estás dispuesta a trabajar, a estudiar, a no rendirte... te llamaré.
Cuando salimos de la cafetería, me encontraba alucinando.
— Clara. ¿ Y si te cogen? ¿ Y si de verdad entras en una peli inglesa?
Yo me encogí de hombros, intentando no emocionarme demasiado ni tan pronto.
— No sé, pero hoy... se ha abierto una puerta. Y no pienso dejarla cerrarse.
Holaa!!
Bienvenida a esta nueva historia. Me han entrado muchas ganas de escribir una historia sobre Emma Watson o sobre Hermione Grenger.
Así que aqui os traigo esta pequeña introducción al libros/serie.
Espero que os guste y estoy abierta a escuchar opiniones, ideas y lo que queráis para poder seguir escribiendo.
Darle apoyo para seguir escribiendo la historia/serie.
Clara Alcántara- Protagonista
Martina Meroño- Mejor amiga
Jon Gallardo- Representante


