Lilium Rojo

All Rights Reserved ©

Summary

Kaono es un chico introvertido y herido por un pasado lleno de traumas. En medio de una vida marcada por el rechazo, el abuso y la soledad, encuentra un inesperado rayo de luz en Ren, un joven que lo salva en su peor momento. Lo que comienza como un gesto de ayuda despierta en Kaono emociones nuevas, confusas, esperanzadoras o eso creía.

Genre
Lgbtq
Author
Rei
Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Hacía mucho tiempo que me sentía... asqueroso.

Los días se llenaban de emociones grises, de una tristeza pegajosa que no podía quitarme de encima. Las noches, por su parte, se ahogaban en lágrimas amargas, mientras los sueños eran compartidos con sensaciones turbias y desoladoras.

Era un peso del que jamás podría liberarme.

—No todo está perdido —me repetía, intentando creer que solo estaba atravesando un mal momento.

Me esforzaba por soportar la soledad, aunque a veces sentía una presencia lejana, como si alguien me mirara desde un rincón invisible. Pero esa presencia no era cálida, ni familiar. Era simplemente... un extraño más.

La verdad, esa que no se dice en voz alta, se iba revelando poco a poco como una angustia que crecía y crecía, sin tregua. Cada noche despertaba con una inquietud alarmante, con el pecho apretado y el alma temblando.

Ese recuerdo tan feliz que alguna vez tuve de él... se transformó con el tiempo en una serie de episodios traumáticos. Porque, al final, nada de ese amor fue normal.

Y aun sabiendo que todo podría acabar de forma devastadora, con consecuencias irreversibles...

Kaono solo quería una cosa: olvidarlo.

Soñaba con estar en paz consigo mismo.

La oscuridad de su habitación era su única compañía. Un silencio espeso llenaba el espacio, tan constante como el vacío que le apretaba el pecho. En su mente, las preguntas se amontonaban sin respuesta.

“¿Qué fue lo incorrecto que hice?”

Esa pregunta le perseguía por todos lados. Anhelaba que alguien le dijera la verdad, que le ofrecieran una explicación que calmara el dolor. Pero como siempre, nadie respondió.

Y no pudo evitar llorar.

Lloró por no sentirse normal. Por sentirse tan fuera de lugar. Por vivir con esa sensación constante de no encajar, de ser criticado, burlado, rechazado... por su forma de ser, por su desconfianza, por su cuerpo, por existir.

“¿Por qué se burlan de mí? No les he hecho daño... ¿Por qué soy siempre el blanco? Solo quiero estar tranquilo. Me siento tan... asqueroso.”

Odiaba sentirse inútil. Tener miedo. Estar siempre en estado de alerta. Detestaba no haber tenido una vida normal. Una vida llena de amor, de ternura, de comprensión.

Pero ante los ojos de los demás, él siempre fue un error. Un error traído al mundo.

“¡Vas a matar a tu madre un día de estos!”

Aquella frase retumbaba en su cabeza como un eco maldito.

Pero entonces... ¿cuál era el verdadero problema?