Capítulo 1: El Precio de una Hija
Sinopsis
Yumei Kobayashi tiene 17 años y una vida marcada por el abandono y la indiferencia. Sus padres, consumidos por el alcohol, la obligaron a trabajar desde muy joven, exigiéndole que les entregara parte de su salario para mantener sus vicios. A pesar de las circunstancias, Yumei luchaba por estudiar y conservar su dignidad, trabajando en una pequeña cafetería con la esperanza de un futuro mejor.
Pero su mundo se derrumba por completo cuando, un día, todo Bonten —la organización criminal más temida de Japón— entra en la cafetería. Manjiro Sano, conocido como Mikey, el temido líder, queda cautivado por la dulzura y fortaleza silenciosa de Yumei.
Al día siguiente, ella lo encuentra en su propia casa, conversando con sus padres. Mikey les ofrece cinco millones de yenes a cambio de llevarse a Yumei con él… y ellos aceptan sin pensarlo, vendiéndola como si no fuera más que una mercancía. A pesar de las súplicas de Yumei, sus padres no se detienen.
Lo que parecía una historia de desesperación se transforma en un viaje emocional, intenso y romántico. En medio de las sombras de Bonten y el pasado oscuro de Yumei, florecerá un amor inesperado que pondrá a prueba los límites del perdón, la esperanza y la redención.
Narrador
El reloj marcaba las 6:45 de la mañana cuando Yumei Kobayashi se ajustó el delantal de la cafetería. Sus movimientos eran suaves, mecánicos, como si cada día fuera una repetición silenciosa del anterior. Su cabello oscuro, amarrado con una cinta sencilla, caía sobre sus hombros mientras se inclinaba para limpiar las mesas antes de abrir.
—Buenos días, Yumei —saludó la dueña, una mujer amable que a veces le daba comida extra para llevarse.
—Buenos días —respondió ella con una leve sonrisa.
Aunque su rostro reflejaba ternura, sus ojos miel escondían un cansancio profundo. Desde los catorce años trabajaba para mantener no solo sus estudios, sino también a sus padres… o lo que quedaba de ellos. Lo poco que ganaba lo repartía: veinticinco dólares para ellos, el resto para sus materiales escolares.
Esa mañana, como cualquier otra, pensó en su examen de literatura y en que quizás, si todo salía bien, podría postular a una beca. No imaginaba que ese día su vida cambiaría para siempre.
A las 11:00 a.m., la campanilla de la puerta sonó con más fuerza de lo habitual. Cuando levantó la vista, su corazón se detuvo.
Siete hombres vestidos de negro, imponentes y fríos, entraron en silencio. Los clientes habituales bajaron la mirada o se retiraron en silencio. En el centro del grupo caminaba un joven de cabello blanco y expresión inexpresiva: Mikey.
Era la primera vez que Yumei lo veía en persona, pero lo reconoció de inmediato. Su nombre era leyenda.
—Una mesa para siete —ordenó Sanzu, con una sonrisa torcida.
Yumei asintió, conteniendo el temblor en sus manos.
Sirvió el café y las bebidas, evitando el contacto visual… hasta que sintió que alguien la observaba con detenimiento.
Era Mikey.
Sus ojos la seguían en cada paso. No había deseo, ni perversión en su mirada… solo algo que Yumei no supo interpretar en ese momento: interés.
Esa noche, al llegar a casa, se encontró con una escena desconcertante. Mikey estaba sentado en el sillón, conversando con sus padres, quienes reían con las mejillas rojas por el alcohol.
—Yumei —dijo su madre—, ve empacando tus cosas. Te vas con él.
—¿Qué… qué estás diciendo? —preguntó ella, sintiendo que el mundo giraba bajo sus pies.
—Nos ofreció cinco millones de yenes por ti —intervino su padre—. Es una buena oferta. Vas a estar mejor con él.
Las lágrimas brotaron de inmediato.
—¡No! ¡No pueden hacerme esto!
—Cállate —escupió su padre—. Ya está hecho.
Yumei corrió hacia su habitación, cerró la puerta con fuerza y cayó al suelo, temblando. Afuera, Mikey no dijo nada. Solo esperó. No con frialdad… sino con paciencia. Como si supiera que, tarde o temprano, ella abriría la puerta.
Porque así comenzaba todo.
No con amor.
Sino con un contrato.
Con un precio.
Con una traición.