Dedicatoria
“No sé si volverás… y me da miedo que no lo hagas, pero aun asi te espero con todo lo que me queda, porque lo que siento por ti… aún no sabe rendirse.”
Para ti,
Que llegaste a mi vida sin avisar y aun así lograste quedarte en cada rincón de mis pensamientos. No sé si algún día llegues a comprender cuánto te quiero y lo importante que eres para mí, pero esta es mi manera de intentar explicarlo.
Desde el primer día sentí que había algo especial en ti, algo que me hacía querer conocerte, cuidarte, compartir mis días contigo. Y esa sensación no se ha ido, aunque las circunstancias no hayan sido justas con nosotros. Porque lo cierto es que te quiero en mi presente, en mi futuro y en cada instante que me queda por vivir.
A pesar de todo lo que ha pasado, de los silencios, de la distancia y de las dudas que a veces me atraviesan, sigues siendo la persona con la que quiero construir mis días. Sigues siendo la primera imagen en mi mente cuando pienso en un abrazo que calme el alma, en una mirada que haga sentir que todo vale la pena, en alguien con quien el mundo parece más llevadero.
Sé que ahora el tiempo no juega a nuestro favor. Sé que la vida nos ha puesto una pausa que no quería, pero la acepto porque quiero que seas tú. Y mientras tanto, esperaré. Esperaré hasta que decidas volver, hasta que sientas que el camino de regreso hacia mí está listo. Y cuando eso pase, aquí estaré, con el corazón abierto y lleno de ilusión, porque por más que duela, me has dado los motivos suficientes para hacerlo.
Quiero que seas tú, siempre tú. La persona con la que mis días cobren sentido, la que me enseñe que todo valió la pena, la que me devuelva la calma que por momentos siento perder. Y aunque el tiempo pase, aunque a veces me cueste sostener la esperanza, esperaré tu regreso. Porque, aunque aún no lo sepas, eres la razón por la que sigo creyendo que el amor puede sanar.