El eco de ella

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Summary

Una mujer desaparece sin dejar rastro. ¿Fuga, suicidio... o asesinato? Mientras el capitán de policía y un agente del FBI desentierran verdades enterradas, los testimonios sobre Amelia se vuelven cada vez más turbios. Madre, esposa, ¿o algo más? Todo está conectado... y su eco apenas comienza.

Genre
Mystery
Author
Ayumi_zy
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

El silencio llegó antes que la policía.

Un silencio espeso, pegajoso, que se coló por debajo de las puertas, se deslizó entre los marcos de las ventanas y se instaló en el pecho de todos como si alguien hubiera apagado el mundo de golpe.

La cafetera seguía encendida.

La tostada, a medio quemar.

Las niñas, dormidas en su cuarto como si nada.

Y ella, ella ya no estaba.

Amelia Duarte.

Nombre común, rostro tranquilo.

Una mujer que saludaba con la mano pero nunca con los ojos. Que sonreía sin mostrar los dientes. Que se deslizaba por la vida como una sombra bien portada.

Hasta que se esfumó.

Nadie escuchó un portazo. Nadie vio una maleta. Nadie olió despedida.


El esposo, ese que juraba conocerla hasta en las pestañas, Fue el primero en decirlo: “No tiene sentido”.

Y es que no tenía.

Porque las cosas no desaparecen así nomás. Porque la gente no deja atrás a sus hijas sin mirar. Porque los ecos no se forman sin un grito antes.


Pero el problema con Amelia era ese.

Que nunca gritó.

Solo susurró hasta el final.


La noticia corrió como pólvora mojada: vecina desaparecida, caso sin resolver, matrimonio modelo convertido en rompecabezas.

Y de repente, todos tenían una versión de ella.

La callada.

La que parecía triste.

La que se veía feliz.

La que nadie conocía.

La que todos dicen haber visto, pero nadie realmente miró.


El capitán Ledesma, cansado de mentiras en su escritorio, empezó a desenterrar más preguntas que respuestas.

Y León Ferrer, ese agente del FBI con cara de que ya ha visto lo peor, fue llamado cuando alguien notó que Amelia podría no ser la primera.


Ni la última.


Porque hay algo en su desaparición que suena a déjà vu. Algo en esa casa que huele a repetición.

Y algo en esa niebla que la tragó… que todavía sigue hambrienta.


Así empieza esta historia.

Con un eco.

Y el eco, ya sabes, solo existe cuando algo o alguien, fue real.