Aclaraciones y prólogo
✅ 1. Aclaraciones del autor
1. Esta historia ocurre en un universo alternativo de Dragon Ball, por lo tanto no sigue el canon original.
2. Aquí no existe el concepto de "fusión", ni es conocido por los Saiyajin del planeta Vegeta.
3. El protagonista, Farlock (yo) , es un Saiyajin marginado, ignorado por su raza, que vive apartado en los límites del planeta.
4. La protagonista femenina posee un poder similar al Super Saiyajin 4, pero su verdadera naturaleza es desconocida incluso para el lector (y para Farlock).
5. La historia mezcla romance, acción, drama, y autodescubrimiento, con una narrativa más emocional y profunda.
6. Los personajes están basados en el estilo de Dragon Ball, pero con identidades, relaciones y trasfondos únicos.
7. Esta obra es completamente ficcional y sin fines comerciales, escrita con respeto y admiración por el universo de Akira Toriyama.
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2. Datos importantes del universo (versión alternativa)
1. El planeta Vegeta está dividido por un sistema de clases sociales estrictas:
Clase Élite
Clase Media
Clase Baja (como Farlock)
2. Los Saiyajin de clase baja no reciben entrenamiento real y son tratados como prescindibles.
3. Ser huérfano y sin escuadra equivale a no existir dentro de la jerarquía saiyajin.
4. El Consejo de Guerreros es quien decide el destino de cada Saiyajin. Farlock fue ignorado, pero no exiliado oficialmente.
5. Las emociones como afecto, ternura o amor son vistas como señales de debilidad, casi prohibidas culturalmente.
6. Nadie en el planeta Vegeta cree en el concepto de "compañía" más allá del combate. Las relaciones afectivas no existen.
7. El planeta es hostil, árido y brutal, lleno de zonas muertas, ruinas, y regiones peligrosas donde sobreviven marginados como Farlock.
8. Todos los personajes a utilizar son mayores de 18 años, en caso de que vaya a utilizarse un personaje menor de 18 años será con el debido respeto para no ocasionar polémicas ni promover la falta de respeto hacia menores de edad
9. Las apariencias se irán revelando más adelante (solo la de Farlock por obvias razones)
Apariencia de Gogeta
10.por primera vez en toda mi vida haré una historia donde el protagonista no es ni una bestia (saiyajin no cuenta o si?) ni una criatura que de solo respirar frente a ti ya te mando a volar 30 metros
Prólogo
En el planeta Vegeta, nacer sin un escuadrón es lo mismo que no nacer.
No tienes historia. No tienes propósito.
Eres solo un bulto de carne más en un campo de entrenamiento olvidado.
Ese fui yo.
Farlock.
El Saiyajin que nadie pidió. El nombre que nunca pronunció el Consejo.
Un fantasma en medio de una raza de guerreros.
Desde que tengo memoria, fui invisible.
Los instructores evitaban mirarme. Los demás niños no me hablaban… salvo cuando querían practicar golpes sin consecuencias.
Yo no lloraba. Aprendí muy pronto que en Vegeta las lágrimas son para los débiles, y los débiles no duran.
Cuando tenía apenas ocho años, un golpe mal dado me rompió la ceja y me dejó sangrando en el suelo por horas.
Nadie se detuvo.
Nadie reportó mi estado.
Nadie me levantó.
Desde entonces, esa cicatriz se convirtió en mi escudo.
No por orgullo… sino porque me recordaba quién era.
Un Saiyajin sin escuadra.
Sin fuerza notable.
Sin lugar.
Aprendí a sobrevivir fuera del sistema.
Cazaba en los bordes del planeta, en regiones que ni los de clase baja querían pisar.
Dormía bajo estructuras oxidadas, comía lo que cazaba, y entrenaba en soledad.
No para hacerme más fuerte.
Sino para no olvidarme que estaba vivo.
Durante años, eso fue suficiente.
Existir sin ser visto.
Respirar sin ser escuchado.
Luchar sin tener un propósito.
Hasta esa noche.
Había salido a cazar una criatura llamada Drakkal, una bestia rápida, peligrosa, pero útil si sabías dónde golpear.
Llevaba el rastreador encendido, buscando señales de energía.
Pero lo que capté esa vez… no fue un Drakkal.
Fue algo más.
Una explosión de poder. Salvaje. Inestable.
La señal era tan fuerte que mi rastreador falló por segundos.
Seguí el rastro por pura curiosidad.
No por valor.
No por heroísmo.
Solo… porque era lo único fuera de lo normal que me había pasado en años.
Y entonces la vi.
Su cuerpo estaba tendido entre rocas rotas, como si el cielo la hubiera arrojado al planeta.
Su cabello, largo y rojo, caía desordenado sobre su rostro.
Su piel estaba sucia, arañada, con heridas abiertas que parecían hechas por una guerra, no por una caída.
Pero respiraba.
Con dificultad… pero respiraba.
Tenía una fuerza dentro… una energía que me hizo temblar incluso sin que se moviera.
Nunca había sentido algo así.
No en los entrenamientos.
No en los campos de batalla.
No en Vegeta.
Y, sin embargo, ahí estaba.
Una mujer desconocida, con un poder que desafiaba la lógica.
No sabía quién era.
No sabía si era enemiga.
No sabía si debía dejarla morir allí, como tantos lo hicieron conmigo.
Pero no lo hice.
La cargué. Con cuidado. Como si fuera fuego y ceniza a la vez.
La llevé a mi refugio, un lugar olvidado por todos, al borde de un cráter seco.
Curé sus heridas como pude.
La cubrí con mi capa.
Y me senté a su lado en silencio… a esperar.
Pasaron horas. Días.
A veces gemía en sueños. A veces su cuerpo se sacudía como si peleara contra enemigos invisibles.
Yo solo estaba allí. Mirando. Observando.
Y sintiendo… algo que nunca había sentido.
Curiosidad.
Compasión.
Miedo.
No por ella… sino por lo que me estaba provocando.
¿Quién era esta mujer?
¿Por qué su presencia me hacía sentir tan… despierto?
Y luego… despertó.
Sus ojos se abrieron lentamente. Azules o celestes no lo pude distinguir , pero eran claros como el agua.
Me miraron. Me vieron.
Y por primera vez en mi miserable existencia… no sentí lástima ni burla en esa mirada.
Sentí… reconocimiento.
Ese momento duró unos segundos.
Pero fue suficiente para romper algo dentro de mí.
Algo que pensé que nunca volvería a sentir.
Esperanza.
Curioso ¿no? Un marginado, despreciado por su propia especie volviendo a sentir lo que los demás llaman debilidad
Fin de prólogo
Espero les haya gustado este prólogo Pero ya me motive un poco a seguir escribiendo








