Solo necesito que estés

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Summary

La historia sigue la vida de Clara y Iker y de como se reencuentran cara a cara después de 2 años. A Clara y Iker los une el caos y el dolor, pero eso también los separa.

Genre
Drama
Author
Ana
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Capítulo uno

El primer día de clases en la universidad siempre se supone que debe ser especial. Nuevo

comienzo, nuevas caras y nuevos errores por cometer.

El mío comenzó con un retraso.

Entré tarde a clase de Literatura Comparada, empapada por la lluvia, con el corazón en las

orejas y el pelo pegado al rostro. Todos estaban sentados, en completo silencio, mirando al

frente.

Y ahí estaba él.

Penúltima fila.

Chaqueta negra.

Mirada perdida. Iker.

¿Qué hacía Iker aquí? ¿No se suponía que debía estar en tercer año?— pensé confundida

— Igual no importa —me dije mentalmente, aunque sí importaba, y lo sabía.

No me miró cuando pasé frente a él. Ni siquiera se movió. Solo estaba ahí, apoyado contra

el respaldo de la silla, como si la vida pasara demasiado lenta para interesarle.

Me senté dos sillas más adelante, fingiendo que no me afectaba, pero durante toda la clase

sentí su presencia como una presión suave en la nuca. No sabía por qué, ni quería saberlo.

Pero tenerlo cerca todavía me ponía nerviosa. Como antes. Como siempre.

Todo iba medianamente normal hasta que la profesora pidió un resumen rápido de la tarea

anterior. Yo, por llegar tarde, no tenía ni idea de qué estaba hablando. Miré a mi alrededor.

Nadie me prestó atención. Nadie se ofreció a ayudarme.

Excepto una mano que se estiró desde atrás y me pasó un cuaderno.

Era Iker.

—¿Por qué hace esto? —pensé, sintiendo esa mezcla rara entre sorpresa, confusión.

No dijo nada. Solo puso el cuaderno sobre mi pupitre y volvió a sentarse, apoyándose hacia

atrás como si no le importara en absoluto lo que acababa de hacer.

Quise negarme. De verdad lo pensé.

Pero tampoco es que tuviera otra opción.Al abrirlo, me encontré con su letra rara, inclinada hacia la izquierda, con palabras

subrayadas y pequeñas notas entre líneas. Esa letra me era familiar. Dolorosamente

familiar.

No volví a mirarlo, pero en ese momento supe dos cosas:

Una: no todos los silencios son iguales.

Y dos: no iba a poder alejarme de nuevo por mucho tiempo de Iker.