Capítulo uno
Capítulo uno.
Desde una temprana edad se dedico al estudio de la medicina, en algunos momentos considera la idea de retirarse pero acabo de unas horas lo descartaba, pues ser médico era una profesión bien pagada y bien reconocida, esto recompensará las largas noches de desvelos, el estrés y los fuertes dolores de cabeza que le ocasiona el estudio; después de todo tenía un propósito por lograr y uno de ellos era poder sanar a las personas que carecen de recursos para un buen servicio médico.
Samuel soltó un suspiro de alivio, tan solo faltaba un mes para su graduación, en realidad le faltaba un año de practica para ser reconocido como un médico en el consejo y si tenía suerte tendría algún puesto en el estado, no quería llegar tan lejos como para ser del personal de la familia real pero se conformaba con poder trabajar para algunos aristócratas, ahorrar lo suficiente como para dar consultas y tratamientos gratis para algunas personas de estatus bajo. En el pasillo de la facultad se encontró a su compañero, Emanuel Harfloy, quien a diferencia de él, su padre tenía un título de vizconde, eso hace que sea un noble.
“Fletcher, ¿has escuchado la noticia?” Le preguntó, posa su mano en el hombro izquierdo de Samuel.
“¿Cuál noticia?” Respondió con otra pregunta y a su vez dando una respuesta, la cual era que no tenía idea.
“ se va realizar algo diferente este nuevo año para las prácticas” Le comenta y con una expresión presumida, se acercó al oído de su compañero “lo escuché del profesor snit; el otro día estaba en el despacho con mi padre hablando de que se cambiará el programa para que nos podamos graduar.”
“Oh enserió, ¿qué cambiará?” Le dio una mirada emocionado y curioso por esta nueva información.
“Mmm ¿debería contarte? Tengo entendió que es confidencial y de todos modos vas a enterarte la otra semana.”
“Entonces no hay problema con saber antes, tal como tu dices me voy a enterar” le responde con sarcasmos pero a la vez queriendo persuadir a su compañero, no quería quedarse con la duda los días restante. “Eh…ya entiendo lo que esta pasando.”
“¿Qué?” Dijo Emanuel, desconcertado por el cambio de ánimo de Samuel.
“Puede ser que te lo has inventado” usaba en su voz un tono de burla “en los años anteriores siempre se ha realizado las prácticas trabajando como voluntario en los orfanatos y hospitales de clase media, ¿por qué este año, se realizaría algo diferente?.”
“!no miento! Nuestro profesor es muy amigo de mi padre el vizconde Harfloy “ Samuel no pudo evitar hacer un gesto molesto de forma discreta para que su compañero no lo notará, fue tan solo hace 5 años que el padre de Emanuel le fue otorgado un título de noble, por esa razón le fue más fácil hacer que su hijo entrará a esta academia pues ese título también venía con propiedades y dinero que le permitiera pagar la matricula.
“Esta bien, de todas formas me voy a enterar” dijo con sospechas, su compañero indignado lo sujeta del brazo para llevarlo a un lugar menos concurrido.
“Según tengo entendido el tercer príncipe se reunió con el consejo de la academia, para hacer una especia de programa que beneficie a ambos. Se tiene pensado realizar un subsidio de salud para la clase baja” Samuel, emocionado siguió escuchando a su compañero “se usará a los estudiantes de la facultad de medicina para que presten sus servicios en algunos pueblos o puesto de salud público de esa forma podrán graduarse”.
“ ¿cómo se realizará ese programa? Cuéntame los detalles.”
“ ves, como sé, es que soy una persona realmente inteligente” volvió a presumir de sí mismo, un hábito del cual Samuel se acostumbro.
“Oh claro, por esa razón te pregunto, por que solo tu podrías decir a detalle ese programa de subsidio.”
“Pueden ir en grupo o individual dependiendo del lugar al que vayan a prestar sus servicios; puede ser el hospital principal de alguna ciudad como la capital o en algún pueblo, tengo entendió que los lugares estarán en una lista que será entregada, uno puede escoger el lugar donde trabajara y cada mes se enviará un presupuesto, aparte de un salario para los que presten sus servicios."
“Espera, el hospital principal de la capital es privado, solo se permite la entrada a los nobles, ¿Cómo puede ser un programa para ayudar a la clase baja?” Pregunto más para si mismo que para su compañero.
“Tengo entendió que algunos lugares de la lista serán pueblos donde convive la servidumbre y otros serán hospitales privados, después de todo no se puede dejar de servir a los de nuestra clase, entiendes.”
“Si claro, tienes razón. Debo retirarme a mi última clase” se despide con un fuerte apretón de manos.
Le emocionaba la idea de ese programa, es bueno que se empiece a realizar programas para ayudar a la clase baja, pero había mucho fallos, si los estudiantes pueden elegir el lugar a donde ir, es bastante obvio que no van elegir irse a un pueblo o campos donde se encuentra la servidumbre, lo vas seguro es que esas condiciones las determinaron algunos del consejo de la academia; aunque disimulan es notable el disgusto que tienen hacia la gente del pueblo y más cuando estos carecen de dinero. Pues su padre Marcos Fletcher, quien es un comerciantes, sin ningun título noble, le fue difícil que aceptaran a su hijo en la academia, aunque no se siente orgullo tuvo que realizar un soborno para que le dejaran hacer un examen, debía realizar cualquier método para garantizar la educación de Samuel, por eso no desperdició su tiempo en eventos sociales, en cambio se dedico a estudiar todo lo básico de la medicina e información general; todo valió la pena cuando pasó el examen que le dio la oportunidad de estudiar en la academia que ahora recorre, con una gran calificación para que ningún miembro del consejo pudiera aprovecharse de negarle el acceso, lo cual era una posibilidad, por el estatus de su familia.
○ ○ ○
Y tal como su compañero le había comentado hace una semana, se fue anunciado el nuevo programa de subsidio del tercer príncipe, el cual era obligatorio para poder graduarse. Aunque le hubiera gustado que sus sospechas no fuera ciertas la mayoría de sus compañeros que iban a realizar las practicas eligieron hospitales privados de ciudades prestigiosas, los que eligieron lugares públicos eran personas cercanas al tercer príncipe lo cual le confirmaba que sabía la reacción de los de la academia y si de repente elegía ir con algunos de ellos, se vería muy sospechoso, decir que solo quiere ayudar a gente necesitada, no es muy convincente, seria muy molesto involucrarse con la realeza, nada bueno puede salir de eso, en el peor de los casos la muerte.
_¿Que debería hacer? No quiero prestar mi servicio para aristócratas, pero tampoco quiero involucrarme con ese grupo, estar con ellos es como decir que apoyo al tercer príncipe, y lo que menos deseo es involucrarme con la realeza y mas cuando se están compitiendo por el trono._
Ansioso, nota que todos sus compañeros ya habían elegido, algunos individual y otros en grupo, siendo el único que aún tiene la lista de lugares en la mano, vuelve a leer detalladamente descartando de inmediato los hospitales privado y los pueblos que fueron elegidos por el bando del tercer príncipe, dejando cinco pueblos y dos de ellos eran en el campo.
_Realmente son muy pocos los lugares públicos, debieron complicarle las cosas al tercer príncipe tanto que accedió a estas absurdas condicciones, aunque siento un poco de compasión por el tercer príncipe debo evitar involucrarme en estos asuntos._
Pensó que el campo era un lugar agradable, donde personas de bajo recursos lo necesitarían, al cabo de unos minutos eligió Fascos.
Su profesora de fármacos analizó la respuesta de su alumno, dedicándole una mirada indescriptible, estaba entre preocupada y triste o eso cree, por las expresiones que muestra , decidió ignorar ese gesto de su maestra, preparándose para el viaje.
Guardaba sus libros en su maletín entre otras de sus pertenecias, pues sólo volvería una vez realizadas sus prácticas para recibir un certificado que demostraba antes la sociedad su profesión como médico; se aseguró de despedirse de todos sus maestro y algunos compañeros con los que alcanzó a hablar en alguno de estos años, infortunadamente en eso estaba Emanuel Harfloy.
“!¿Por fin libre?!, no más clases” grito entusiasmado, Samuel iba a hablar pero antes de poder hacerlo, alguien más se interpuso.
“Harfloy, eres un tonto, acuérdate que aún nos falta el año de practica, deberías estar así cuando sea nuestra graduación” una joven refinada de cabello castaño claro que con la luz de sol se veían rubios; una piel clara que a simple vista se podía notar el buen cuidado que le dedicaba “ah… Fletcher ¿estabas aquí? Es un gusto verte.”
“Igualmente señorita Giannoli” le dio una pequeña reverencia como dicta el protocolo, al ser de una familia de un condado, para ser precisos a cualquier noble con mejor estatus que el tuyo se debe tratar según el protocolo.
“No deberías ser tan formal, puedes llamarme por mi nombre” mostró una sonrisa, con sus brazos rodeaba a Harfloy.
“ Sería un honor, agradezco su permiso, señorita Rebeca” Respondió aún precavido de cometer algún error
“Fletcher es tan formal, con buenos modales, tanto que parece un noble, es una pena cuando se sabe de sus orígenes tan humildes” con una mirada fría y una sonrisa escalofriante de la joven, hizo incomodar a Samuel.
_Que molesta mujer, cada que tiene la oportunidad tiene que recalcar que mi padre carece de un título noble, me alegra el hecho que cada uno tendrá caminos separados y faltara mucho para que nos volvamos a ver._
“Eh…Samuel es bueno en todo, incluso destaca más en las clases que yo, es muy impresionante” nervioso Emanuel, se ríe para calmar la atmósfera que se había creado por las palabras de su prometida y antes que ella continuará con otro comentario, se despidió alejándola; pero antes se dirige por última vez a su compañero “voy a estar muy aburrido este año, estaré esperando tus carta, estoy muy seguro que te pasara cosas más emocionantes”
“Oh…sí, también estaré en la espera de noticias tuyas” dijo con asombro ante ese gesto de Harfloy, normalmente se mantiene neutral cuando se presenta este tipo de situaciones.
Con sus cosas empacadas se retiraba de la academia, con disgusto recordó el primer año cuando empezó a estudiar, cuando vio por primera vez a la joven Rebeca, quedó fascinado por sus hermosas facciones, incluso podría decir que le gustaba hasta que la escucho hablar con comentarios pasivo agresivos sobre las personas humildes y la importancia del estatus, era obvio que si intentaba cortejara sería una gran ofensa para ella, después de todo como podría el hijo de un mercader imaginarse una posibilidad a su lado, sacó una risa de amargura de solo pensar la situación, por un descuido tropieza hacia adelante y su cara se golpea con una espalda.
“¡Ay!, lo siento, ¿estas bien?” Dijo Samuel mientras se frotaba la nariz que estaba roja del golpe.
“Me encuentro perfectamente, debería ser al revés, ¿no crees? Después de todo eres tú, él que se ha lastimado” un joven de cabellos dorados, unos ojos azules y una piel que podría decirse perfecta, unas facciones atractivas, tanto que Samuel, se quedó deslumbrado.
_Es…hermoso, no puede ser un estudiante, destaca como para haberlo olvidado…espera este rostro me es familiar._
De su bolsillo sacó la pancarta que tenía toda la información del programa de subsidio de salud, donde atrás de la hoja estaba la imagen del benefactor.
_No, no, no, no puede ser, este hombre es el tercer príncipe, eso explica su atractivo. _
“Su alteza real, disculpe por mi descortesía” hizo una reverencia. El príncipe soltó una carcajada.
“No te preocupes, cualquier puede tropezarse de vez en cuando” calmado le pidió que dejara de inclinarse hacia su persona, mira de reojo la pancarta que tenia en la mano “¿vas a realizar tus practicas este año?.”
“Eh…sí, estaré… haciendo las prácticas por medio del nuevo programa de subsidio, ay” se mordió la lengua de los nervios, tan solo con hablar con nobles se sentía incómodo, ahora con un miembro de la realeza es asfixiante.
“¿Cuál es tu nombre?” Eso fue bastante directo que los nervios de Samuel aumentaron, debe tener bastante cuidado con las palabras al referirse al príncipe, decirle su nombre era muy fácil, pero una vez tenga respuesta empezara una conversación la cual desea evitar pero por el momento.
“Samuel Fletcher” El príncipe lo observa callado, tratando de recordar el apellido, el castaño se percata por lo que aclara “ no soy un noble, su alteza.
“Oh…debiste ingresar mediante un examen, tengo entendido que es muy difícil y complejo, debes ser una persona inteligente” .
“Me halaga, su alteza, pero no me considero un sabio para nada, se puede decir que tuve suerte de saber las respuestas en el momento correcto.”
“de todas maneras debiste seguir estudiando para sostener un promedio alto, más que suerte , es esfuerzo propio” lo mira detenidamente, Fletcher se percata pero prefiere desviar su mirada para que no tenga que coincidir con la de él “Entonces ¿qué lugar elegiste para realizar tus practicas, el hospital de la capital o de algún ducado?.”
_¿cómo se supone que responda a eso, sin perjudicarte? Lo menos que deseo es llamar su atención, ¿debería mentir y decir que escogí el hospital de la capital? Espera, si descubre que le he mentido, sería peor, podría.. decapitarme, estoy exagerado, debo calmarme._
“¿Por qué estás tan callado? ¿Te molesto mi pregunta?” preguntó el príncipe, con una mirada para nada agradable, pues esperar, no era una virtud que lo caracterizaba, al ver la expresión nerviosa del joven que tenía al frente, trató de suavizar el ambiente con una sonrisa.
“Para nada su alteza, el simple hecho de hablar con usted es un honor, como podría molestarme” como forma de disculpa, prosiguió a darle reverencias hasta que el príncipe lo detuvo.
“Entonces, responde a mi pregunta, me desagrada el hecho de esperar” Samuel, se mordió el labio conteniendo su molestia ante esa actitud arrogante.
“Me disculpo, su alteza, no pretendía hacerlo esperar, no recuerdo muy bien el nombre del lugar” volvió a inclinarse en forma de reverencia pero en esta ocasión fue una para al segundo volver a mantenerse cara a cara al miembro real, aunque físicamente es imposible por la altura, el joven príncipe era más alto que el castaño “ empezaba por fas…fas.
“¡¿Fascos?!” se aproximo agarrando sus brazos con fuerza, dedicándole una mirada de disgustó.
“ Su…alteza” balbuceo con angustia ante tal comportamiento, temiendo haberlo enojado “¿pasa algo?” El príncipe lo suelta, retrocede unos pasos.
“¿Por qué?” Al ver el desconcierto del estudiante, vuelve a hablar “¿por qué elegiste ese pueblo? Esta ubicado al sur del país, una distancia lejana de tu hogar, el viaje allá tarda una semana”
“Solo me apetecía ir a un nuevo lugar, el campo es agradable” argumento.
“Tengo entendido que es un lugar bastante subdesarrollo en el habito social, esos habitante aun cree en moustros de leyendas y consideran algunos métodos médicos como brujería puede que estar allá no sea agradable.”
“Tengo entendido, su alteza, que creó este programa para administrarle ayuda médica a la población más vulnerable que en este caso son los habitantes de ese pueblo subdesarrollado, como usted dice, ¿tiene algún problema, con que siga el propósito de su programa?” con una postura firme, sin nervios y una mirada seria que perturbó a su alteza.
“ah…para nada, me…alegra que cumplas con el propósito de este programa” recomponiendo la compostura al escuchar aquella palabras que sintió como una ofensa, le da una suave palmada en el hombro “Me alegra el ver tan buenos estudiantes en esta academia, estaré observando tu progreso” Se despide para al rato retirarse, dejando a un angustiado Samuel Fletcher.
_No, no, no, debía mantenerme callado, ¿ como pude hablarle de esa forma al tercer príncipe? Sentí que mi cuello estaba en peligro, en parte es su culpa, como puede hablar tan descuidadamente de la servidumbre, y esa forma de mirar tan escalofriante. Que alivio que en unos días me iré dejos de este lugar, sin hijos de aristócratas arrogantes y sin ningun príncipe
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Un documento fue entregado, donde la información básica de Samuel Fletcher, se encontraba, unos ojos azules empezaron a leer; al cabo de unas horas empezó a escribir una carta, que en una esquina estaba la dirección al que se debía ser entregada 《Fascos》. Al terminar de escribir llamo a su sirvienta.
"Envié este carta a al duque Somerset."
"A sus órdenes alteza".