Capítulo 1 “Primera Mirada, Primera Herida”
La primera vez que la vi fue el primer día de clases. Apenas estaba comenzando el año escolar, y como siempre, había movimiento por todos lados: saludos, mochilas nuevas, gente reencontrándose. En medio de todo ese ruido, la vi. Venía entrando al colegio por primera vez.
Se notaba que era nueva. No traía el uniforme, y su forma de caminar decía mucho: pasos firmes, pero con esa inseguridad silenciosa que tienen los que aún no conocen a nadie. Tal vez fue eso lo que más me llamó la atención. O tal vez fue simplemente ella.
No me miró. Caminó directo, sin saber que alguien ya la había notado desde el primer segundo. Y ahí, sin que dijera una palabra, sin siquiera cruzar miradas, algo en mí cambió.
Después me enteré de que no estaba en mi curso, pero sí en el colegio. Empecé a verla de vez en cuando, entre los pasillos o en los descansos. Siempre de lejos. Siempre sin buscarme. Y yo, sin entender por qué, me pasaba los días esperando esos breves segundos en los que aparecía.
Es extraño cómo alguien puede volverse importante sin haber dicho una sola palabra. Pero así fue. Ese día, ella entró por primera vez al colegio… y sin saberlo, también entró en mi historia.