Primer beso
Mo Xuanyu no paraba de sacudir el pie debajo de la mesa, y tampoco de entrelazar nerviosamente sus dedos encima de sus piernas. La persona que tenía de frente era nada más y nada menos que su hermano mayor, Jin GuangYao.
Su llegada al Huālou fue sorpresiva. No había forma de que Jin GuangYao diera con su paradero a miles de kilómetros de distancia de la secta Jin. Desde que lo exilió, Mo Xuanyu procuró irse a un lugar que no estuviese cerca del clan Mo, y tampoco de la secta Jin, pero aquí estaba él, desafiando todos sus planes.
Mo Xuanyu no quería volverlo a ver. Lo odiaba por todo el dolor que le causó, pero no podía delatar el rencor que le tenía, ya que, a la vista de todos, Jin GuangYao era una figura pública muy aclamada y reconocida.
--Es muy agradable este vino --Habló el hombre con su calma habitual, dejando la copa sobre la mesa--. En este lugar sirven muy bien a sus clientes.
Mo Xuanyu desvío la mirada, sintiendo cada vez más fuerte su aroma envuelto en miel y trigo. Ese aroma le hizo recordar el pasado, cuando le gustaba recibir de su cariño.
Jin GuangYao, al ser también un omega, entendía la necesidad del menor de sentirse acompañado y protegido, entregándole de ese cariño que necesitaba. Fue el único miembro de la dinastía Jin que lo recibió con los brazos abiertos. No sólo le entregaba afecto, sino que también apoyo.
Mo Xuanyu vio en él una figura indispensable en su vida. Creció con la idea de seguirlo y admirarlo en cada etapa de su vida. Lo amó como ninguna otra persona lo haría. De hecho, Jin GuangYao se convirtió en el prototipo perfecto de su pareja predestinada.
Es cierto que, de forma tradicional, un omega debía enamorarse de un alfa, casarse y tener muchos cachorros, pero nada de eso cursó por la mente de Mo Xuanyu cuando se enamoró perdidamente de Jin GuangYao.
Recordar el pasado generó en Mo Xuanyu extraños sentimientos encontrados. Con un velo oscuro cubriendo la mitad de su rostro, evitó tener un contacto visual directo.
Jin GuangYao, pendiente de él, sirvió un poco más de vino. --¿Te gustaría beber un sorbo?
Mo Xuanyu negó con un suave movimiento de cabeza.
--¿No bebes? --Preguntó.
Mo Xuanyu no respondió. Le gustaba beber, pero no debía ingerir más de dos copas. Ya había tomado una copa con otro cliente antes de él, así que no era apropiado beber otra...
--Bebe conmigo --Jin GuangYao insistió--. Tranquila, una copa no te hará daño.
Su sonrisa tan suave y trabajada, además de su voz melodiosa, influyeron en Mo Xuanyu de alguna forma. La elegancia con la que Jin GuangYao bebía, era preciosa. Mo Xuanyu se quedó inmóvil con tan solo observar sus labios húmedos brillar como una fruta madura. Inmediatamente, su corazón revoloteo. Esos hermosos ojos acaramelados que poseía no dejaban de brillar al mirarlo a los ojos.
--¿Estás segura de que no quieres?
Mo Xuanyu tragó lento. ¿Escuchó bien? ¿Estaba creyendo que era una mujer?
Jin GuangYao le extendió delicadamente la copa. Mo Xuanyu dudó. No era correcto aceptarla. Él lo lastimó mucho. Los recuerdos de aquel día del exilió le llegaron a la mente como tinta fresca, por lo tanto, se rehusó en aceptar.
--Entonces... --Jin GuangYao insistió-- Sostenla e invítame. ¿Sabes cómo hacerlo?
Mo Xuanyu negó. Jin GuangYao le entregó la copa, y luego cuando la tuvo entre sus manos, se acercó lo suficiente al cristal para beber un sorbo.
--Esto es a lo que me refería. Tú me invitas a beber de tu vaso, y yo... te invito a beber del mío.
Tal parece que Jin GuangYao solo quería divertirse y romper el hielo entre los dos. Acto seguido, llenó la otra copa que estaba vacía sobre la mesa, y luego la aproximó a su boca para que la bebiera directamente de su mano. Mo Xuanyu sintió su corazón palpitar fuerte. No quería beber, pero Jin GuangYao se veía tan animado porque lo hiciera que cayó en tentación.
Bebió un sorbo, dejando una huella de lápiz labial en el orillo de la copa.
Jin GuangYao sonrió por haberle obedecido, bebiendo otro sorbo en el mismo lugar donde había dejado la marca.
Mo Xuanyu se estremeció al verlo beber del mismo lugar donde dejó su huella. Aunque, hubo otra cosa que le llamó la atención. Era un aroma idéntico a un celo aproximándose. Ese olor le hizo recordar cuando Jin GuangYao entraba en celo en el Palacio Jin. Aquellos tiempos que le agradaba hacerle mucha compañía...
--Todavía quedó --Jin GuangYao le mostró la copa que tenía en su mano-- ¿Te gustaría terminarlo?
Mo Xuanyu se sintió cada vez más extraño con su presencia. El olor que desprendía era cautivante. Se sentía flechado por ese pasado que había sepultado, pero no lo suficiente. No era la primera vez que se juntaba con individuos que entraban en celo, pero sí era la primera vez que algo dentro de su pecho se encendía.
Por lo general, no debería interesarle el celo de otro omega. Su instinto estaba diseñado para que le atrajera el celo de los alfas, pero su mente no funcionaba así. Desde hace tiempo, Mo Xuanyu le había agarrado un extraño gusto a los omegas gracias a él.
Sin hacerlo esperar, Mo Xuanyu tomó de la copa de él, y luego ingirió lo que quedaba. Cuando terminó, fue como besar el recuerdo de cuando deseó besarlo por primera vez en la secta Jin.
No había sido su culpa, en su último celo, Jin GuangYao lo había tratado tan bien, que, por un instante, deseó besarlo para saciar su sed. La urgencia por liberar sus instintos lo orillaron a eso. Entre los brazos de él, Mo Xuanyu se sintió tan amado y cuidado, que tuvo el impulso de explorarlo, sentirlo, amarlo como un amante, en vez de un miembro más de su familia.
Aquel día no terminó bien, pero tampoco tan mal. Tan solo...
“Lo arruiné” Mo Xuanyu se abanicó con su mano, entrando rápidamente en calor. No estaba en celo, pero se estaba excitando con tan solo oler y contemplar la belleza de Jin GuangYao.
--¿Qué me puede enseñar esta dulce dama esta noche? --Jin GuangYao preguntó, pendiente de él--. Sí te soy honesto, es la primera vez que pongo un pie en un burdel en años.
Mo Xuanyu agachó la mirada de sus ojos, sacudiendo su pie debajo de la mesa.
--Eres muy tímida --Jin GuangYao volvió a decir--. Pero también muy atractiva, así no pueda ver tu rostro.
Mo Xuanyu cerró los ojos, sonrojándose intensamente. Gracias a los cielos, el velo no permitía mostrar sus mejillas coloradas. También debía darle el crédito a sus supresores aromatizantes que camuflaban su verdadero olor. De lo contrario, delataría lo que verdaderamente estaba sintiendo justo ahora.
Jin GuangYao permaneció en silencio, tomándose su tiempo para luego decir. --Espero que no te esté haciendo sentir incómoda. La verdad es que no tengo la intención de aprovecharme de ti. Tan solo... Quiero olvidar.
Mo Xuanyu abrió sus ojos y le dirigió tímidamente la mirada.
--Una vez amé a alguien --Jin GuangYao prosiguió, su tono de voz un tanto melancólico--. Nunca se lo dije, ni siquiera cuando me confesó que me amaba más que un... --Guardó silencio, queriendo decir: “Ni siquiera cuando me confesó que me amaba más que un hermano”, pero terminó por negar con la cabeza--. No importa. No debería molestarte con mis problemas.
Mo Xuanyu sintió su corazón palpitar con fuerza. ¿Qué quiso decir exactamente con eso? La lengua le picó por el intenso deseo de preguntar, pero se abstuvo cuando Jin GuangYao siguió hablando:
--Me gustaría olvidar a esa persona con usted. ¿Sería capaz de concederme el honor?
Mo Xuanyu tragó saliva sin saber qué decir, sus dedos aferrándose a las túnicas ceñidas de sus piernas.
Ante el silencio, Jin GuangYao sacó del pecho una cinta dorada que tenía oculta, para luego cubrir sus propios ojos.
--Supongo que, con esto, usted y yo nos podemos acercarnos más. Entiendo si usted es una chica muy tímida --Se ató la cuerda atrás de su cabeza--, ¿Qué le parece? ¿Luzco bien?
De pronto, dos pulgares se atrevieron a tocar de sus mejillas. El calor de sus cuerpos fue el resultado de cuando Mo Xuanyu se sentó sobre sus piernas, sus labios a pocos centímetros de su boca.
Su aliento cálido provocó en Jin GuangYao el deseo de unir sus labios. Completamente ciego, lo único que podía escuchar era su respiración, sentir la suave presión de sus dedos sobre su rostro, además de oler el perfume que llevaba. Sus brazos se alinearon a su cintura, deseando tenerlo cerca para encontrar aquel aroma familiar que lo trajo hasta acá, pero no lo encontró.
Sin embargo, no la rechazó. Se dejó llevar, afectado por su celo entrante, apretando sus caderas con posesión.
Mo Xuanyu se estremeció por el apretón, de un modo que soltó un gemido ahogado. Su corazón, también tembloroso de miedo, lo incitó a echarse hacia atrás, desafiando su deber como cortesano.
La fantasía de besarlo y tratarlo como un amante nubló por un instante su mente. El recuerdo del último celo, abrazado junto a él, lo hizo perder la cabeza por un instante. Aquellas manos acariciando sus caderas, lo hicieron regresar a la realidad. Él lo había lastimado en el pasado. Lo había hecho sufrir mucho hasta el punto de caer en este Huālou para ganarse la vida...
Todo el sufrimiento por el que ha atravesado ha sido gracias a él. Jin GuangYao era una persona malvada. Una persona que no debía seguir viviendo en su corazón.
--Quizás, no te guste mi olor --Jin GuangYao le dijo ante el silencio, acariciando suavemente su espalda hasta subir y llegar a sus mejillas--. Nunca hago esto. Normalmente, paso mi celo confinado en mi habitación para no perturbar a todo el que me rodea, pero... Hoy quise hacer algo diferente junto a ti.
Mo Xuanyu no sabía a quién se estaba refiriendo; si a la mujer que él creía haber escogido para pasar la noche, o a él...
Sea cual fuese la razón, tembló por su declaración. La voz de Jin GuangYao se escuchaba diferente. Seductora. Cautivadora. Le erizó la piel. Ni hablar del olor fuerte que desprendía. Que lo llamaba sin esfuerzo. Que lo provocaba como ningún alfa había podido hacerlo.
No debía excitarle el olor en celo de otro omega, pero él no era cualquier omega. Él era todo lo que quería en un amante.
Contagiado por ese amor sepultado, Mo Xuanyu besó de nuevo sus dulces y venenosos labios. Los acarició y se perdió en el recuerdo. En esa vez que quiso probarlos, devorarlos. Los succionó de una forma tierna y cariñosa.
Ahora que lo pensaba bien, este era su primer beso con él.
El primer beso real de los miles que se imaginó.
Un encuentro poco usual, socialmente inapropiado, pero con el riesgo de convertirse en la mejor cita del mundo, así la casta y la sangre los dividiera.








