Capítulo 1: Salimos juntos… pero volvemos rotos o
Todo empezó con un mensaje a las dos de la mañana.
> "¿Y si nos vamos tú y yo solos unos días? A donde sea. Sin nadie."
Nick.
Yo ya debería saber que cuando él proponía algo así, no era solo un viaje. Era una provocación.
Y como un idiota, acepté.
Ahora estamos en la carretera, su playlist sonando, sus gafas puestas, el brazo apoyado en la ventanilla como si fuera el chico más despreocupado del mundo.
Pero yo lo conozco.
Y sé que algo está mal.
—¿Por qué querías irte? —le pregunto.
—¿De verdad quieres que te conteste?
—Quiero la verdad, Nick.
Me mira de reojo. Sonríe. Esa sonrisa que me desarma y me enoja al mismo tiempo.
—Porque no podía seguir viéndote con él.
Trago saliva.
—No estamos juntos, Nick.
—Pero te quiero igual. Y me hierve la sangre cada vez que lo tocas.
Silencio.
—Y porque —añade, más bajo— sé que tú también me quieres. Aunque no lo digas.
El auto sigue.
El calor sube.
Y la tensión se vuelve física.
Horas después, llegamos a una pequeña cabaña en medio de la nada.
Una cama. Una sola.
Nick se encoge de hombros.
—No lo planeé, te lo juro.
Miente. Lo planeó todo.
Esa noche, después de cenar, de hablar casi sin mirarnos, se acerca a mí cuando me voy a acostar.
—¿Te molesta si duermo sin camisa? —me pregunta, como si no supiera el efecto que tiene en mí.
—Haz lo que quieras.
Se la quita.
Y mi autocontrol se va con ella.