Prólogo.
Nunca imaginé que una fiesta universitaria terminaría en mi peor pesadilla.
Berlín había quedado atrás. Venía a Estados Unidos buscando un futuro, libertad, un nuevo comienzo lejos del ruido que dejé en casa.
Pero esa noche, en esa casa llena de extraños y música demasiado alta, mis planes cambiaron.
No sabía su nombre, solo recuerdo su mirada: fría, segura, peligrosa.
Lo miré una vez. Fue suficiente.
Él no era como los demás. No hablaba mucho. No bailaba. No sonreía.
Solo observaba… como si ya supiera que yo iba a ser suya.
Y lo fui.
No porque quisiera.
Porque él lo decidió.
Él no pedía. Él tomaba.
Y esa noche, me eligió a mí.
Lo que ninguno de los dos sabía, era que no importaba cuántas veces intentara escapar, ni cuántas veces él tratara de romperme…
Esa historia. Nuestra historia. Iba a ser imposible de olvidar...