Prólogo
En medio de una lección con su maestro Mei NianQing, Mu Qing entra a la habitación para buscar al Príncipe heredero de XianLe.
-Alteza, alteza-lo llama
Xie Lian voltea hacia la puerta y se da cuenta de la presencia de Mu Qing.
-¿Pasa algo, Mu Qing?
-Tiene que ir al Gran Salón lo más pronto posible. El rey y la reina requieren tu presencia-responde Mu Qing
Mei NianQing se pone de pie y hace una reverencia a Xie Lian, sabiendo que despues de esto, no podra regresar a tiempo para retomar la leccion de hoy.
-Con su permiso, me retiro por hoy, su Alteza
Mei NianQing se retira a sus aposentos mientras que Xie Lian se dirige a su habitación junto con Mu Qing, quien estaba cargando los pergaminos que Xie Lian había usado para sus lecciones de hoy
-¿Sabes de la razón por la que me necesitan ahora?-pregunta Xie Lian
-Parece que llegaron visitantes inesperados. No se quienes sean, solo recibi ordenes de uno de los guardias que custodian el Gran Salon-responde Mu Qing mientras acomoda los pergaminos en su lugar
-Entiendo-responde Xie Lian
Xie Lian se cambio de atuendo, teniendo uno mas formal, y salió de su habitación. Afuera estaba Feng Xin para escoltarlo, y ambos se dirigieron hacia el Gran Salón mientras que Mu Qing se quedó a ordenar la habitación de Xie Lian.
En el Gran Salón, ya estaban en el trono ambos reyes de XianLe, y ante ellos, había tres hombres de entre 40 y 60 años. Y aunque tenian rasgos diferentes que indicaban que cada uno provienen de tierras extranjeras, tenían que ser alguien de la realeza, por su vestimenta llena de joyas de oro y piedras preciosas y telas extravagantes.
Al momento en que el rey se da cuenta que su hijo había llegado, procede a indicar que tome asiento, mientras presenta a Xie Lian a sus invitados inesperados.
-Es un placer conocerlos
Xie Lian hace una reverencia de cortesía con una sonrisa amable hacia ellos antes de sentarse en el trono donde comúnmente cuando tiene que estar presente en una audiencia.
Los tres hombres tambien hacen una reverencia antes de presentarse.
-Saludos, alteza. Mi nombre es Melchor-dice aquel de la derecha
-Yo soy Gaspar-dice el del medio
-Baltazar, a su servicio-dice el de izquierda
Gaspar toma la palabra por los tres.
-Nosotros somos sacerdotes de diferentes regiones.
-Bien, ¿a qué han venido a este reino?-pregunta el rey
-Hemos estado siguiendo a una estrella en el oriente, ya que según las escrituras sagradas, muy pronto nacerá de una familia humilde que estará debajo de aquella estrella, el hijo de Dios Altísimo; aquel que iluminará la luz a este mundo y salvará a la humanidad del pecado. Sin embargo, tuvimos que desviarnos del camino marcado para evitar pasar por una zona donde estaba desatando una guerra y llegamos a este reino-responde Melchor
Los reyes, Xie Lian y Feng Xin se quedaron impactados por las palabras del primer sacerdote.
-¿Un hijo de Dios? ¿A qué Dios se refieren?-pregunta la reina
-El Dios único y poderoso. El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob-dice Baltazar
El rey trata de hacer memoria mientras se toca su barbilla.
-Jamas hemos escuchado sobre él. Aunque podría explicar eso debido a que es la primera vez que alguien de sus tierras haya pisado por este reino. ¿De donde es aquel Dios?
-Nuestro Señor no proviene de algun reino de este mundo, sino que el mismo uso su poder para crear a la humanidad, semejante a su imagen-lo responde Gaspar
El rey se sorprende por su respuesta, ya que era la primera vez que escuchaba sobre un Dios que se proclamaba ser el creador de los mortales. Hizo una leve pausa antes de decidir.
Entiendo. Ya que está cayendo la noche, les ofrezco que se queden está noche en el palacio como invitados de honor.
-Agradecemos por su hospitalidad y su buena voluntad-lo exclama Baltazar
Los tres sabios se inclinan ante él
El rey ordena a los sirvientes que hagan un banquete para esta noche y que preparen tres habitaciones para los sacerdotes. Mientras tanto, el rey, Xie Lian y Feng Xin llaman a todos los Goushis del palacio para preguntar si conoce a algún Dios con dichos títulos. Sin embargo, ninguno lo conocen, ni mucho menos sobre la profecía del Hijo de Dios que está a punto de nacer.
-Lo siento, alteza. No tenemos información sobre Dioses de más allá de estás tierras-dice Mei NianQing
-Los sacerdotes dijeron que estaban siguiendo a una estrella en el oriente para encontrar a un niño. ¿Hay algo relacionado a una estrella en los pergaminos?-pregunta Xie Lian
-Podriamos investigar a fondo cada pergamino que tenemos en nuestras manos. Sin embargo, eso nos llevará días
-Perdon por interrumpir, pero, ¿no es la estrella que está allá?-dice Feng Xin mientras señala un punto del cielo a través de una ventana
Los Goushis, el rey y Xie Lian se acercan a la ventana y se dan cuenta que en el cielo hay una estrella tan brillante que resalta sobre todas las demás, y está a lo más alto de la vista cósmica.
-¿Esa estrella ya estaba allí?-pregunta Xie Lian
-No...esa estrella solo aparece al amanecer. No debería estar ahora, ni mucho menos brillar con tanta intensidad-dice uno de los Goushis.
Todos se quedaron sorprendidos. El rey piensa por unos minutos en silencio.
-Quiero que uno de ustedes vayan a ese lugar a investigar sobre el Hijo de ese Dios Altísimo.
Los Goushis se sorprenden por la orden del rey
-Padre, ¿porque tiene interés en él?-pregunta Xie Lian
-Puede que sea solo una leyenda, pero si en verdad existe un Dios poderoso como lo describen los sacerdotes, y pronto llegará una descendencia suya, es muy seguro que en un futuro el niño crezca y comience a tomar territorio. Lo mejor que se podria hacer, es que comprobemos que la profecía sea cierta, y si resulta ser real, establecer alguna relación diplomática con el para no tener problemas, y termine por el despojo del reino.
Los Goushis entendieron sus motivos. Entre ellos, acordaron que sería Mei NianQing, quién iría con los tres sabios a dónde nacería el niño. Sin embargo, el Goushi hizo una solicitud inesperada.
-Si usted me permite majestad, quisiera llevar a su alteza el principe heredero conmigo. El nunca a salido del reino y sería una gran oportunidad para que él aprenda un poco del mundo exterior.
El rey se sorprende un poco pero lo piensa por un segundo antes de responder.
-De acuerdo, confiaré en que Xie Lian estará en buenas manos
Xie Lian y Feng Xin también estaban sorprendidos pero no dijeron nada.








