El Verdadero Paraíso

Summary

Después de la difícil travesía en la isla del elixir de la vida, Gabimaru emprende su viaje de regreso a casa con el objetivo de reencontrarse con su esposa Yui y vivir esa vida pacifica que tanto anhelan.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Reencuentro

Habían pasado tres días desde aquella despedida, donde la tripulación se separó aun navegando mar adentro. Todos los tripulantes de aquella embarcación tomaron caminos distintos, aunque todos compartían la misma motivación, el cuál era cumplir aquello a lo que se aferraron para sobrevivir en la isla Kotaku.

Gabimaru regresó solo a Japón remando en una sencilla balsa, la cual dirigió y encallando en una zona desolada para pasar desapercibido. Al tocar tierra y bajar de la embarcación levanto su mirada al cielo dando un suspiro aliviado, por fin había regresado. Giró su cuerpo para ver el mar que estaba tras de él, le había tomado algunas horas llegar a tierra firme y por tal motivo el sol había comenzado a ocultarse en el horizonte.

Se tomo unos minutos para contemplar el atardecer preguntándose si todos estarían bien y si ya habían llegado a tierra al igual que él. Entonces recordó lo que Jikka le dijo justo antes de bajar del barco.

- Toma, no llegues tarde – dijo el hombre.

- Que es esto? - Preguntó Gabimaru, viendo el pequeño papel doblado sobre la palma de su mano.

- Yo me encargaré del resto, me aseguraré de que ella esté ahí. Solo no llegues tarde. - terminó el hombre con su inusual sonrisa para después alejarse.

El chico algo confundido y curioso abrió la pequeña hoja en su mano para ver su contenido, leyendo en el papel el nombre de un templo que se encontraba al pie de la montaña, un lugar algo alejado de Iwagakure. Aún dudoso y sin entender levanto la mirada tratando de descifrar el mensaje, entonces resonó en su mente la fase dicha por el Yamada, “Me aseguraré de que ella esté ahí, solo no llegues tarde”.

Y finalmente lo entendió, su mirada se ilumino y con gran emoción se dio la vuelta, corrió para llegar a la orilla del barco y descender hasta llegar a la pequeña balsa, una vez posicionado comenzó a remar sin detenerse.

Cuando Gabimaru llegó a tierra caminó tomando el rumbo hacia el santuario establecido por Jikka, durante su trayecto el chico peliblanco pudo darse cuenta de cómo pasaba desapercibido por las personas ahora que se había corrido el rubor de su muerte y la disolución de la villa de Iwagakure. Realmente le parecía algo extraño, era una sensación nueva, pero le gustaba, realmente se sentía libre y no tenía la presión de mantener una imagen que atemorizara a los demás.

En el camino se cruzó con personas que lo ayudaron pensando que era un viajero y lo habían asaltado en su trayecto, dado al estado deplorable en el que se encontraban su ropa, una idea que él no desmintió para no dar demasiadas explicaciones. Por tal motivo le ofrecieron comida y una yukata sencilla, así como un sombrero para protegerse y poder continuar su viaje.

Así fue como después de tres días Gabimaru ahora se encontraba caminando al pie de la montaña, a lo lejos puedo identificar el templo al que se dirigía y fue entonces que comenzó a sentirse nervioso. ¿Realmente Yui estaría ahí? se preguntó algo ansioso.

Gabimaru siguió caminando y no pudo evitar recordar todo lo que vivió en la isla de los Tensei. Todo aquello había sido tan surreal y agotador que el estar ahora en tierra después de todo lo acontecido le parecía como haber despertado de una complicada pesadilla.

Aun le parecía irreal el pensar que el líder de Iwagakure había sido capturado y la aldea disuelta después de su ejecución, se preguntaba si realmente había logrado aquello que tanto anhelaba y si por fin podría tener esa vida pacifica que tanto soñaba junto a su esposa.

Con cada paso Gabimaru se acercaba más al templo, sus emociones comenzaron a desbordarse, estaba claro que ahora él era todo lo contrario a lo que su apodo siempre dijo de él, ahora ni el mismo entendía como es que todos esos sentimientos estaban dentro suyo y que siempre reprimió.

Al seguir avanzando y estar a pocos metros de la entrada al santuario, el mismo nerviosismo lo hizo recordar levemente aquel momento en la isla en el que dudó si Yui era real o solo producto de su mente. Sus emociones parecían jugar con él y varias preguntas comenzaron a pasar por su cabeza, pensando en si sería capaz de reconocerla, si ella seria tal y como la recordaba, o peor aún, ella lo reconocería a él, ¿ella realmente lo habría estado esperando todo este tiempo?

Entonces detuvo sus pasos al llegar al inicio de las escaleras, casi por instinto tomo el borde del sombrero sobre su cabeza para levantar la mirada y ver el camino frente a él. Pero sintió como si el tiempo se detuviera, su corazón comenzó a parir con fuerza y un nudo se formó en su garganta. En la cima de las grandes escaleras de piedra pudo distinguir una silueta, fijó su mirada para asegurarse de lo que veía y pudo comprobar impactado de que al otro extremo de las escaleras se encontraba ella, era Yui, su esposa, tal y como la recordaba.

El rostro de Gabimaru no pudo disimular el shock de verla frente a él, un sinfín de emociones invadieron su cuerpo que incluso sintió dolor en su corazón, y lo que no pudo soportar fue ver el rostro de ella al darse cuenta de su presencia y dedicarle aquella mirada de alivio al verlo a él. Entonces le fue imposible a la joven poder contener las lágrimas de felicidad al verse de nuevo, Yui dejó caer su sombrero y su bastón para cubrir su boca con sus manos intentando contener sus sollozos mientras que Gabimaru comenzó a correr por las escaleras dejando caer su sombrero en el proceso.

Yui se limitó a observarlo mientras el joven subía, ya que sus lágrimas no dejaban de caer por su rostro, mientras Gabimaru corría, su mirada permanecía fija, en ningún momento desvío su vista para ver los escalones, pues su mirada siempre estuvo puerta en ella, cuando por fin llegó a la cima y estuvieron de frente, la chica trato de controlar el llanto y entre sollozos susurro. – Sabia que volverías –

El peliblanco no pudo contener la emoción y por primera vez dejó salir sus lágrimas al sentir tanta felicidad, todos sus miedos e inseguridad se disiparon haciéndolo sentir esta nueva realidad. Los dos se derrumbaron fusionándose en un abrazo que parecía desafiar el tiempo, en ese momento solo existían ellos dos, aquello por lo que tanto habían luchado y esperado por fin se les había dado.

Después de unos minutos cuando los dos se tranquilizaron, cortaron el abrazo y se miraron fijamente como si necesitaran asegurarse de que aquello no era un sueño, se limpiaron las lágrimas dedicándose una amable sonrisa.

- Gracias por esperar por mí – dijo él aliviado

- Siempre confié en que volverías – dijo ella dedicándole una dulce sonrisa.

Gabimaru se puso de pie y ayudo a su esposa para que también lo hiciera, recuperaron sus sombreros y antes de que comenzarán a caminar ella lo detuvo.

- Espera. Ya que estamos aquí en el templo, demos gracias a los Dioses. – dijo ella tomándolo del brazo.

Gabimaru detuvo su paso al sentir las manos de su esposa sosteniendo su brazo, hasta ese momento fue consciente de cuanto extrañaba sentir su tacto, y aquella petición era tan autentica de ella que lo hizo sentir nostálgico.

- Eres tal y como te recordaba, sigues siendo la misma- dijo él con alegría.

- A que te refieres- dijo ella sin entender del todo su comentario.

- Nada, solo extrañaba tus lecciones de normalidad - dijo el joven con una leve sonrisa.

Ella cubrió levemente su boca ocultando un poco su sonrisa. – No seas cruel, no lo veas como una lección, es solo que este reencuentro parece un regalo de los dioses, les pedí tanto por este día, lo menos que puedo hacer es agradecer apropiadamente – explico ella.

Gabimaru se sintió conmovido al escucharla, el imaginar que ella había pedido por su regreso le pareció una gran muestra de amor.

- Vamos, demos gracias juntos. Y pidamos por su bendición para nuestro futuro – dijo él extendiendo su mano.

Yui lo miró feliz al escucharlo, tomo su mano y juntos caminaron hacia las puertas del santuario para hacer sus oraciones.

Minutos después una vez terminaron emprendieron su viaje a casa juntos, les era inevitable ocultar su felicidad, hablaban y se miraban con anhelo dedicándose alguna sonrisa cada vez que podían y. Su futuro ahora era incierto, no sabían con exactitud a lo que se enfrentarían más adelante, pero de lo que, si estaban seguros, es que a partir de ahora estarían juntos, no habría nadie dirigiendo sus vidas y eran libres de amarse sin restricción.

Caminando uno al lado del otro, experimentando un sin fin de emociones, con el corazón lleno y una sonrisa en sus rostros siguieron avanzando por aquel sendero al pie de la montaña dando comienzo a su nueva vida juntos.

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¡¡¡Hola!!! Espero les haya gustado este primer capítulo, en especial a ti que comisionaste esta historia, gracias por pensar en mí para esta idea 🤗💖

Aún no sé qué tanto se extenderá esta historia, pero si planeo desarrollar mucho el romance entre esta linda pareja.

Saludos a todos, en especial si eres nuevo en leer mis historias 🤗💖 Estaré feliz de leer sus comentarios y sugerencias.