Entre ella y yo

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Summary

Katseye se detuvo el día en que una de sus integrantes sufrió un accidente. Tres meses de descanso. Tres meses lejos del escenario. Y una convivencia inevitable en la casa de Daniela. Sophia llevaba un año guardando un sentimiento que nunca debió existir. Cuando por fin lo confiesa, no pide nada. No insiste. No se queda. Se aleja. Y es entonces cuando Daniela empieza a romperse. Tiene un novio, una vida clara y una versión de sí misma que siempre creyó verdadera. Pero el silencio de Sophia le pesa más que cualquier confesión. No entiende por qué le duele su ausencia, por qué la busca en cada habitación, ni por qué perderla se siente como una culpa que no sabe nombrar. Hay amores que no se eligen. Y otros que se descubren cuando ya es demasiado tarde. Tres meses donde Sophia aprende a soltar. Y Daniela, a extrañar lo que nunca pensó necesitar.

Genre
Lgbtq
Author
Ashley
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Pov: Sophia

Estamos sentadas frente a las cámaras. Todo normal.

Luz blanca, micrófonos bien ajustados, el entrevistador con una sonrisa demasiado ensayada como para ser casual.

—Primero que nada, felicidades por el concierto de anoche —dice—. ¿Cómo se sienten hoy?

—Cansadas —responde Manon—, pero agradecidas.

—Muy felices —agrega Daniela sonriendo —. El público estuvo increíble.

Asiento apenas. Daniela siempre suena segura cuando habla del grupo.

Tres años juntas. Tres años aprendiendo a leernos sin hablar.

Y yo, desde hace uno, aprendiendo a no mirarla demasiado cuando sonríe así.

—Han tenido un crecimiento enorme desde Touch —continúa él—. ¿A qué creen que se debe?

—Trabajo constante —dice Lara—. Mucha disciplina.

—Y química —añade Megan—. Nos llevamos bien… incluso cuando no estamos de acuerdo.

Risas suaves. El ambiente es cómodo. Demasiado.

—Hablando de química —dice el entrevistador—, mucha gente comenta que hay tensiones internas. ¿Es verdad que discuten mucho entre ustedes?

Silencio breve. Medido.

—Como cualquier grupo que trabaja junto —respondo—. Pensar igual todo el tiempo sería más preocupante.

—Pero se ha dicho que algunas tienen personalidades difíciles —insiste—. ¿Alguna se siente menos escuchada?

—No —dice Yoonchae—. Todas tenemos espacio.

—Interesante —sonríe él—. Porque en redes dicen que tú hablas poco.

Yoonchae frunce apenas el ceño. Megan se adelanta.

— Hablar poco no es lo mismo que no tener nada que decir dice—dijo Megan—A veces significa que sabes lo que vale la pena contar y ya.

—Exacto —añado—. No estamos compitiendo por tiempo de aire.

El entrevistador ríe, algo incómodo.

—Sophia, como líder, ¿alguna vez sientes que cargas con demasiado?

Respiro. Lento. Preciso.

—Ser líder no es cargar —digo—. Es saber cuándo intervenir… y cuándo cortar una pregunta innecesaria.

La sonrisa del entrevistador se congela medio segundo.

Daniela inclina la cabeza, como si ocultara una sonrisa.

—Y hablando de liderazgo —continúa él, recuperándose—, Daniela, muchos te consideran el centro del grupo. ¿Eso ha generado roces?

Daniela sonríe. Profesional.

—No —responde—. Ese es solo un rol en el escenario.

—Pero eres muy popular —insiste—. ¿Eso no afecta la dinámica?

—Afecta más no ensayar —responde ella—. Lo demás es ruido.

Manon suelta una risa corta.

—¿Vamos a hablar de música o de percepciones sacadas de internet? —pregunta.

—El público tiene curiosidad —se defiende él.

—El público también sabe cuando una pregunta no aporta —dice Lara—. Sigamos.

El entrevistador revisa sus tarjetas.

—Bueno… Daniela, tú tienes novio, ¿cierto?

El aire cambia. No se rompe. Se tensa.

—Sí —dice Daniela, tranquila.

—¿Cómo maneja él que compartas tanto tiempo con otras chicas tan cercanas y algunas pertenezcan a la comunidad LGBT?

Megan abre la boca.

—Eso no—

Levanto la mano.

—Antes de que sigas —digo, tranquila—, déjame ayudarte a reformular eso.

El entrevistador parpadea.

—¿Ayudarme?

—Te voy a ahorrar el siguiente titular —digo, sonriendo apenas—. Esa pregunta no es relevante, no es profesional y no tiene nada que ver con nuestra música. Si quieres, reformúlala. Si no, pasamos.

Silencio.

Las cámaras siguen grabando. El equipo técnico evita mirarnos.

—Entendido —dice al final—. Última pregunta. ¿Qué sigue para el grupo?

—Más música —responde Daniela—. Más crecimiento.

—Más riesgo creativo —añade Manon.

—Y menos entrevistas sorpresa —dice Megan.

Risas. Reales.

Corte.

Cuando salimos del set, Manon se quita el micrófono.

—Qué tipo tan intenso.

—Se pasó de la raya —dice Lara.

—Gracias —murmura Yoonchae, mirándome—. Por intervenir.

—Para eso estoy.

Daniela camina a mi lado.

—Buen movimiento —dice en voz baja.

—No iba a dejar que cruzara esa línea.

—Lo sé.

Se detiene un segundo.

—Me gusta cuando te pones así.

La miro.

—¿Así cómo?

—Líder —dice—. Segura.

Sonríe. Ligera. Coqueta.

Y sigue caminando como si no acabara de moverme el piso.

Y yo me quedo ahí, recordando que llevamos tres años siendo un grupo,

que llevo uno queriéndola en silencio,

y que mantener la cordura también es una forma de poder.

Porque al final,

gana el que no pierde el control…

aunque por dentro esté perdiendo muchas otras cosas.