Double trouble

Summary

Kyungsoo solo quería un descanso. Chanyeol solo quería complacerlo. Baekhyun… bueno, Baekhyun no supo decir que no. Lo que comenzó como un trío casual terminó en una ecografía con dos latidos y una pregunta imposible de responder: ¿quién es el padre de quién? Entre suegras invasivas, alfas demasiado seguros y omegas con más suerte de la que deberían tener, la familia menos convencional descubre que el destino tiene un humor bastante particular. Porque cuando juegas con fuego… a veces ganas la lotería. Double Trouble. Dos bebés. Demasiados adultos. Cero probabilidades… o tal vez demasiadas.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

El hoyuelo que marcó el destino

—Acuéstate con mi novio.

El área de enfermería de pediatría del hospital regional universitario, siempre fría por el aire acondicionado y con luces encendidas incluso en las guardias nocturnas, solía albergar a cuatro enfermeros en turno. Ese día, dos estaban ocupados cambiando sueros o administrando medicamentos a pacientes distintos, el tercero se había retirado a comer algo, y el cuarto —un omega de labios finos y bien definidos, con un lunar cerca del labio superior, piel clara y cabello platinado en rizos suaves— miraba atónito al médico Do Kyungsoo, que, sin previo saludo, había soltado esa frase desconcertante.

Byun Baekhyun se quedó con las manos suspendidas sobre el teclado, a mitad del registro de un paciente. El médico omega no era su amigo: se limitaban a saludarse al llegar o irse y a intercambiar indicaciones con cortesía. Pero pedir algo así, de pronto, a alguien prácticamente desconocido…

Por supuesto que entendía el motivo. Baekhyun tenía cierta reputación. El anterior doctor encargado del área, Oh Sehun, se había encargado de difundir el rumor de que se acostaba con todo el mundo. Una gran mentira. Baekhyun solo se acostaba con alfas más altos que él y con una cara bonita. Y en el hospital, pocos cumplían ese estándar: solo el propio Sehun, el camillero Jongin, un empleado de limpieza cuyo nombre olvidaba, el amigo de ese empleado, el director de la clínica, el de recursos humanos, uno de contraloría y… tal vez uno o dos más. Nada que ver con ser un prostituto, simplemente… algo promiscuo.

Como Kyungsoo no parecía querer añadir más, Baekhyun preguntó: —¿Que haga qué?

—Acuéstate con mi novio. Por favor.

Baekhyun se echó a reír; la situación lo sobrepasaba. —¿Sabe? Muchos alfas con pareja me han pedido lo mismo, pero es la primera vez que el omega viene a solicitarlo. ¿Qué pasó? ¿Lo engañó y quiere equilibrar la balanza? ¿Un ojo por ojo?

—No. No es eso.

El médico no explicó más y Baekhyun comenzó a impacientarse. —¿Entonces qué es?

Kyungsoo miró alrededor, asegurándose de que nadie escuchara, antes de hablar en voz baja. —Es muy enérgico. Siempre quiere hacerlo, pero a mí… no me encanta el sexo. Está bien una o dos veces al mes, pero —suspiró— ayer me dijo que lo hiciéramos una vez por semana. Quiere que yo elija el día: miércoles, viernes, sábado… le da igual.

—No. Le propondré un trío. Leí que es una fantasía común en alfas; estoy seguro de que aceptará. Quiero que descargue su energía contigo, así yo… puedo estar en paz.

—No.

—Te puedo pagar.

—No me vendo.

—Entonces, ¿por qué?

—Primero, porque no me acuesto con cualquiera. Segundo, porque no me acuesto con alfas que ya tienen pareja. Y tercero, porque no quiero que me usen. Me acostaré con quien yo quiera, cuando yo quiera.

—Mi novio es guapo. ¿Lo conoces? Mira…

Kyungsoo sacó rápidamente su teléfono y abrió la galería. Sin decir palabra, deslizó varias fotos frente a los ojos de Baekhyun.

En las primeras, el alfa parecía aún más alto junto a Kyungsoo. Para Baekhyun, no era precisamente el molde de la perfección: orejas ligeramente prominentes, cabello lacio y negro cayendo sobre un rostro común. Había algo en sus cejas y en la amplitud de su frente… un punto atractivo, sí, pero no lo suficiente como para encenderlo. En casi todas las imágenes aparecía serio, con esa expresión que rozaba el enfado. Baekhyun ya iba a soltar un “no” rotundo… hasta que una foto lo detuvo.

Una sonrisa ladeada, traviesa, marcando un hoyuelo profundo en su mejilla.

Cambió la dinámica.

Pasó a otras imágenes: distintas perspectivas, gestos más relajados. Y entonces llegó la sonrisa completa, abierta, mostrando todos los dientes. Ahí estaba. Su tipo. Completamente su tipo… si conseguía provocarle esa expresión.

—Tiene una sonrisa bonita —murmuró, tomando el teléfono y volviendo a la foto del hoyuelo.

Esa sonrisa le daba una dulzura peligrosa, la clase de contraste que volvía a un hombre interesante: serio por fuera, pero con un destello que te dejaba pensando en cómo sería arrancarle otra risa así… y qué más podría provocar esa sonrisa.

—¿Cuánto mide?

—Uno ochenta y cinco —contestó Kyungsoo sin dudar, sonriendo al ver cómo el enfermero hacía zoom a la imagen.

—No me gustan los tríos.

Lo soltó de pronto, devolviendo el teléfono y dirigiendo su atención a la computadora para teclear de nuevo.

—Entonces solo ustedes dos. Le diré que es un trío, pero me iré. Volveré al final. ¿Sí?

—Doctor —dijo Baekhyun, apartando la vista de la pantalla para lanzarle una mirada cargada de obviedad—, ¿sabe que en el sexo, si quiere, puede no hacer nada? O dígale directamente que no le gusta, que es asexual… no sé.

Ignoró la respuesta y se puso de pie, tomando la tabla con el portapapeles. Salió de la estación de enfermería para comenzar su recorrido, pero Kyungsoo lo alcanzó enseguida.

—No soy asexual. Solo que no tengo un libido como el tuyo… o como el de él. Y no quiero decirlo. Él es tan lindo… romántico, divertido, responsable… el alfa perfecto, si no la tuviera tan grande. Me lastima, ¿sabes? Quiero vivir con él el resto de mi vida y tener sus hijos, solo… no quiero tener sexo tan seguido. Intenta ser suave, pero… por favor…

—Pues no sé qué más decirle. No quiero. No lo haré —respondió, acelerando el paso, para luego detenerse en seco—. ¿Y por qué yo?

—Porque te conozco. Sé que te cuidas mucho, que te encanta el sexo y…

—Consíganse a otro —lo interrumpió, reanudando la marcha—. Hay muchos a los que les encanta el sexo.

—Y… sé que el director de la clínica se acuesta contigo. Le diré a su esposa.

—Chantajee a otro. Yo sé con quién me meto. Él es divorciado.

—¿Eso te dijo?

Baekhyun volvió a detenerse y lo miró de frente. —Digamos que me mintió. ¿Así quiere conseguir un favor? Haga lo que quiera. Si es el caso, el que mintió fue él, no yo. ¿Y no tiene trabajo? Váyase y deje de molestarme.

—Lo siento.

El médico dejó de seguirlo y se dirigió a su consultorio. No había funcionado, y el chantaje había sido un recurso muy bajo… pero estaba desesperado. No es que Chanyeol lo presionara, pero se lo pedía. El acuerdo de una vez al mes ya no funcionaba. Tal vez, si quedaba embarazado, pudiera librarse durante nueve meses, más la cuarentena y una recuperación inventada… eso le daría un año entero. Le propondría dejar de usar anticonceptivos. Chanyeol también quería hijos; seguramente aceptaría.

Kyungsoo no volvió a tocar el tema con Baekhyun, y este fingió que nunca lo había escuchado, actuando como siempre. El médico se enteró de que no quería porque, al parecer, el enfermero tenía pareja fija. No entendía cómo seguía acostándose con Sehun, siendo él quien había esparcido el rumor, pero era frecuente verlos salir juntos del hospital e irse en el coche del alto. Mil veces preferiría que Baekhyun estuviera con Chanyeol; al menos no era un hocicón argüendero.



—¿Pensaste en mi propuesta? —preguntó Chanyeol esa noche, recogiendo los platos sucios de la cena y llevándolos a la cocina. Habían pasado más de quince días sin tocar el tema y ya no quería esperar más. Deseaba a su novio, añoraba el sexo… y no parecía que él fuera a hablar primero.

Kyungsoo asintió en silencio y, antes de que Chanyeol pudiera preguntar qué día había decidido, escuchó la respuesta:

—Dejemos de cuidarnos.

Los ojos del alfa se abrieron de par en par y su sonrisa surgió de inmediato; los hoyuelos se marcaron con fuerza. Olvidándose de los platos, fue directo hacia él.

—¿En serio, amor? Pensé que querías esperar.

—Ya no… Quiero que seamos una familia, Chanyeol. Es hora de tener hijos.

Chanyeol tomó sus manos y lo puso de pie, abrazándolo con fuerza.

—¿Empezamos ahora?

La voz grave le vibró en el oído, y antes de que pudiera responder, sintió cómo esos labios rozaban el lóbulo de su oreja, lamiendo y mordiendo con suavidad. Las manos de Chanyeol retiraron el parche bloqueador de feromonas y, de inmediato, el aroma a café recién molido y cacao amargo se expandió por la habitación, envolviéndolo con una calidez hogareña.

Chanyeol se quitó también el suyo y, al instante, el ámbar intenso y el cuero con toques de pimienta negra se mezclaron con el aroma de Kyungsoo. Los dos olores se arremolinaron, chocaron y luego se fundieron, creando una fragancia rica, oscura y dominante que parecía palpitar en el aire. El libido de Chanyeol se disparó; estaba listo para reclamar ese momento, para engendrar a ese hijo. Sus labios bajaron por el cuello de Kyungsoo, dejando besos lentos, hasta que buscó su boca… pero él giró el rostro.

—Hoy no. Estoy cansado. Hagámoslo mañana. —Kyungsoo apoyó las manos en su pecho y se separó.

El toque de pimienta se agudizó, casi picante, reflejando la molestia del alfa. Chanyeol se hizo a un lado, ardiendo por dentro y con un peso incómodo en el bajo vientre. Un mes. Un mes entero sin que su pareja quisiera compartir la cama.

—No puedes hacerme esto, Soo. No puedes decirme que tendremos un hijo y apartarte al segundo siguiente.

—Chan… tuve un día pesado. Quiero hacerlo, de verdad que sí, pero estoy agotado. Por favor, amor… mañana.

Chanyeol le dio la espalda. El aire estaba cargado; los aromas chocaban en silencio, compitiendo, hasta que el ámbar terminó dominando el espacio.

—Perdón, amor… es que te deseo demasiado. Esperaré a mañana.

Kyungsoo se acercó, acarició su espalda y le dio un breve beso en los labios.

—Si quieres… puedo hacerlo con las manos.

—Estoy bien, amor. Mañana paso por ti, ¿de acuerdo?

Kyungsoo asintió, se fue a bañar y se acostó temprano. No conciliaba el sueño; su mente daba vueltas sobre lo mismo. No quería sexo cada semana… ni siquiera cada quincena. Con una vez al mes estaba más que satisfecho, tal vez incluso cada dos meses. Pero no quería perder a Chanyeol. Lo amaba. Y por ese mismo amor, sabía que tendría que ceder. Mañana… mañana se mentalizaría para hacerlo.



Chanyeol llegó con tiempo extra para esperar a que su novio terminara su turno. Era la primera vez que entraba al hospital, ya que siempre lo esperaba en el estacionamiento. Pero hoy no. Hoy llegó con un inmenso ramo de rosas rojas y lo recogería directo en el consultorio. Entró cargando las flores y se dirigió al módulo de informes.

Había una mujer sentada ahí, descansando, que parecía no hacer mucho. Como ahora todos usaban parches bloqueadores de feromonas para no sobrecargar los espacios públicos, no sabía si era alfa, beta u omega. Se acercó.

—Buenas noches, señorita. ¿Sería tan amable de decirme dónde está el consultorio del doctor Do? —preguntó.

La enfermera, al verlo con las flores, sonrió sin dejar de mirarlas.

—Tercera puerta, por el pasillo central —indicó con amabilidad.

Chanyeol agradeció y siguió hacia el lugar señalado. Parecía hora de visita, pues los pasillos estaban llenos de gente que iba a distintos destinos. Frente a él, un niño pequeño vestido con bata médica era paseado en silla de ruedas por sus padres. Sostenía una botella de jugo, y al beber, la derramó sin querer. Chanyeol alcanzó a verlo y esquivó el charco.

Quien no lo hizo fue un enfermero que salió apresurado de una de las habitaciones a la derecha, cargando una tabla portapapeles contra el pecho y varias botellas vacías de suero. Con ambas manos ocupadas, iba directo al suelo, pero Chanyeol, actuando por instinto, soltó el ramo para atraparlo casi al vuelo.

Sus manos se deslizaron por la camisa quirúrgica hasta afianzarse en su espalda alta. El abdomen del enfermero quedó expuesto y Chanyeol notó moretones que contrastaban con su piel blanca. Al mirar mejor, también había un par de marcas de dientes, señales evidentes de un encuentro salvaje.

Chanyeol lo estabilizó y luego lo soltó.

—¿Está bien, joven? —preguntó al dejarlo en pie.

El enfermero acomodó las botellas para sostenerlas con un solo brazo, se agachó a recoger el ramo y Chanyeol hizo lo mismo para ayudar. Era un ramo pesado. La cercanía provocó que Chanyeol percibiera un delicioso aroma a jazmín y té blanco.

—Lo siento, las flores se dañaron —dijo el enfermero, mirándolo directo a los ojos—. Ah, usted es...

No terminó la frase, pero le regaló una sonrisa bonita.

—¿Son para el doctor Do? —levantó la voz el enfermero, sin perder la sonrisa.

—Sí, así que me conoce…

—Sí, bueno... el doctor me mostró sus fotos.

Una enfermera con el mismo uniforme quirúrgico se acercó rápidamente.

—¿Estás bien, Baek? ¿No te lastimaste?

—No, el novio del doctor me atrapó a tiempo. Bueno, un placer —dijo Baekhyun, volteando para irse con ella.

—¿Joven Baek? —llamó Chanyeol usando el nombre que había escuchado. Baekhyun se detuvo y volteó.

—Temo que perdiste el parche —comentó Chanyeol, señalando la nuca del enfermero—. Tu aroma… te queda perfecto.

Chanyeol mostró sus bonitos hoyuelos y Baekhyun supo que quería verlos en vivo y directo, tal vez cuando le sonriera en la cama.

Baekhyun agradeció y se fue con la enfermera. Chanyeol no apartó la mirada. Se escuchó como el enfermero se quejaba con ella:

—Estoy tan cansado… necesito tener sexo para desestresarme.

Vio cómo ella reía, le daba una palmada y luego lo regañaba. Escuchó su risa melodiosa, también le quedaba perfecto. Conservó la sonrisa el resto del pasillo.

Cuando llamó a la puerta del consultorio y escuchó un suave “pase”, entró con las flores primero. Esperaba una exclamación o una risa al verlas, pero no llegó, así que entró él también. Su novio estaba absorto en la pantalla del teléfono y sonreía.

—¿Estás bien, amor? —preguntó, preocupado.

Kyungsoo sonrió aún más al verlo.

—¡Me trajiste flores! Son hermosas, Chan… Yo también te tengo una sorpresa, ¿quieres escucharla?

—¿Qué sorpresa? —dijo, contagiado por la sonrisa.

—¿Sabes por qué no quería hacerlo ayer?

—Estabas cansado.

—Sí, pero no lo suficiente. Fue porque hoy… hoy lo haremos con un amigo.

La expresión de Chanyeol cambió a confusión y Kyungsoo soltó una risa.

—Es omega. No quiero a otro alfa, tontito. Es una sorpresa para ti. Tienes energía para los dos, ¿no?

La sonrisa de Chanyeol traicionó sus sentimientos y volvió a formarse.

—¿Un trío?

—Sí.

—¿Tú, yo y otro omega?

—Sí.

—¿Esto es algún tipo de prueba para ver si te amo o para engañarte?

—No, tonto. ¿Cuándo te he jugado una broma o dicho cosas entre líneas?

—Entonces, ¿es en serio? ¿Así, sin hablarlo antes?

—Quería hablarlo con él primero, saber si accedería y después decírtelo para convencerte. Pero está muy ocupado; trabaja varios turnos en el hospital por la falta de personal. Puede hoy, ¿quieres?

—¿Tú quieres?

—Leí que es una fantasía común en alfas. Pero si no es la tuya...

Chanyeol cruzó el consultorio, tomó sus brazos y lo jaló hacia él, besándolo de inmediato.

—Sí, si tú quieres, yo quiero. Te prometo que será una vez y ya. Solo cumplir la fantasía y listo. Yo también te cumpliré una.

—No tienes que devolverme el favor, Chan. Además, no sabemos si nos gustará. Quizá no sea solo una vez.

La sonrisa ladina de Chanyeol, con un hoyuelo pícaro, era traviesa.

—Oh, amor... —dijo tomándolo de la cintura y pegándolo a su cuerpo, para luego besarlo—. ¿Hoy, entonces?

Kyungsoo asintió, aliviado y feliz a partes iguales, porque justo cuando Chanyeol entró, vio el mensaje de Baekhyun diciendo que lo haría, pero solo si era hoy.