Chapter 1
Ara tenía un gatito de ojos azules como un arándano, pelo blanco y suave como un diente de león, el gato más lindo y adorable Para la niña más adorable y linda. Ara también tenía un vecino, ojos negros como el terror y piel blanca como la soledad, el vecino Zal siempre veía jugar a la Dulce Ara con el gatito, Zal pensaba que él tendría un sabor como algodón de azúcar.
Cuando Zal veía que Ara estaba distraída él le tiraba pequeñas piedras al lindo gatito, la única alegría de Zal era molestar a ese gato porque él era el único que lo volteaba a ver, él sabía que ni siquiera la adorable Ara sabía de su horrible existencia. Los padres de Zal eligieron El peor día para dejarlo solo, él ya estaba harto de pasar cada cumpleaños solo.
Ara se encontraba jugando en el verde y crecido Jardín en el cual se perdía el hermoso gatito. La confiada Ara fue el llamado de su padre el cual le daría una sorpresa, dejó a su pequeño gatito durmiendo en el pasto, Zal estába observando como siempre y en cuanto vio que esa bolita de pelos estaba sola y desprotegida lo agarró, lo llevó a su cuarto y tomó la cuerda con la que solía ahorcar a los conejitos del Bosque a un lado de su casa, pasó la cuerda alrededor del pequeño cuerpo, Zal empezó cortando las suaves patitas y sin dudarlo o perder tiempo él comió y saboreó.
El pequeño gatito murió rápido así que Zal pudo disfrutar de su comida en total silencio, él quería que la Dulce Ara supiera lo que le había pasado a su amoroso gatito así que dejó algo para ella en su jardín. Ara regresó a su jardín, buscó al pequeño gato por todos lados pero no lo encontró, pensó que tal vez se habría metido por la ventana como siempre lo hacía, tal vez estaría ya en su cuarto y ahí le podría enseñar el nuevo gatito de ojos verdes como un bosque maldito y pelo negro como un noche sin estrellas que su padre le había regalado.No encontró a su fiel gatito en su cuarto, tampoco en la sala ni en la cocina, sus padres la ayudaron a buscarlo, todos salieron al jardín que ya estaba oscuro y lo llamaron pero no se escuchaba nada, la pequeña Ara estaba perdiendo la esperanza hasta que su nuevo gatito apareció con una pequeña patita en su boquita; Zal con gusto escuchó el llanto de la destrozada Ara.
Zal guardó uno de los ojitos del destrozado gatito y lo hizo un collar azul.Un día se encontró con la triste Ara que solo estaba sentada mientras su nuevo gatito le mordía su largo cabello, él se acercó y le preguntó el nombre de esta nueva obsesión, ella respondió mientras veía ese nuevo collar azul como un arándano.
Zal siguió observando a Ara y al nuevo algodón de azúcar pero ahora no jugaba con él solo lo veía, eso no le gustaba a Zal, él quería dañar algo que fuera amado; del fastidio comenzó a matar pequeños animales que se topaban el bosque.
Un mal día mientras aplastaba un colorido colibrí alguien lo golpeó tan fuerte que dejó de existir por un momento, cuando despertó tenía acurrucado en sus piernas a una bolita de pelo negro, al ver la decoración azul pastel del cuarto supo dónde estaba. Ara entró tarareando la canción más odiada de Zal ya que todas las madres la cantan en la noche cuando sus hijos tienen miedo pero él jamás escuchó la voz de su madre protegiéndolo.
-Zal, ¿A que sabia mi pequeño diente de león?.
-Sabía como a estar sobre una nube.
Ara tomó a su juguetón gatito negro y lo cargó, observó a su vecino que la había estado vigilando por años.
-Pequeña Ara, ¿Cuanto tiempo tardaste en darte cuenta?.
-No estaba enterrado en tu lugar de siempre pero tu cuerda tampoco estaba ahí-.Zal entendió que tal vez él era quien era observado todo ese tiempo sin darse cuenta.
Ara le puso un pañuelo azul alrededor de la boca, Zal no gritó ni habló ambos sabían lo que pasaría, ella tomó sus manos y cortó cada uno de sus dedos; los preparó en su cocina con harina, huevos, vainilla, leche y arándanos, ella subió al cuarto Zal estaba nada de perder la conciencia por la falta de sangre pero despertó cuando olfateo el postre que la tenebrosa Ara había preparado, Zal observó como Ara lo probaba y disfrutaba.
-Tu sabor es como a caer de una nube pero aterrizar sobre un suave algodón-. Zal solo sonrió y vio a ese gatito negro otra vez en sus piernas. Ara sabía que este triste y solitario vecino estába por dejar de existir así que tomó el collar que contenía el ojo azul de su memorable gatito y se acercó al oído de Zal.
-Esto iba a pasar querido Zal pero como te lo comiste tuve que hacerlo antes de que tus padres regresaran. Yo soy buena Zal, iba a dejar que los vieras una última vez.
Ara tomó su cuchara en forma de gatito y la enterró en los ojos de la pálida cara de su moribundo vecino
-Tal vez si los puedas ver de alguna manera-.Zal murió.La impura Ara lo despedazó y lo enterró en el bosque junto a todos los animales que él había matado.
Los padres de Zal llegaron una semana después, tocaron la puerta de la casa de Ara y le preguntaron si lo había visto, ella con ternura dijo que no, los padres de Zal le dijeron que tal vez había escapado como él siempre decía y claramente Ara les dio la razón. La madre de Zalvio el collar que tenía La inocente Ara
-Es muy lindo tu collar, Zal los sabes hacer, siempre tenia uno de diferente color.
-Lo se, un día vi como hacía uno de color azul y así hice el mío, exactamente igual.Los padres de Zal se fueron y nunca más volvieron. Ara hizo su cosa favorita, ir a su jardín, sentarse y jugar con su pequeño gatito.