01: El despertar.
Capítulo 1: El Despertar
El sol brillaba intensamente sobre la isla de Banoi, un paraíso tropical que prometía vacaciones idílicas. Pero esa mañana, algo se sentía diferente. El aire estaba cargado de una tensión palpable, como si la naturaleza misma estuviera conteniendo el aliento.
Taehyung, despertó en su habitación del lujoso hotel Royal Palms. Su cabeza le dolía y su ropa estaba muy sucia.
Tae se armó de valor y empezó a recorrer el hotel, que una noche anterior era lujoso y hermoso.
Mientras caminaba a la recepción del hotel, se encontraba con luces parpadeante, vidrios, ventanas rotas y mucha, mucha sangre.
Caminaba lento y silenciosamente, observando cada detalle, sus sentidos estaban alerta ya que, no sabía que había haya afuera.
Tae se detuvo en seco, cuando una voz le dijo
– Te veo por las cámaras de seguridad.
— No eres un infectado, ¿o si?
– ¿Un qué? – Respondió más para si mismo.
– Mueve tus brazos, para saber que me entiendes. – Dijo esa voz –
Tae obedeció y movió sus brazos de un lado a otro en dirección a la cámara de seguridad.
– Bien, ahora ¡Corre!. – Gritó – Hay infectados yendo hacia ti.
Taehyung volteó hacia el casi oscuro pasillo y ahí los vio, un grupo de cuatro ¿muertos vivientes? viniendo en su dirección.
– No te quedes ahí parado, ¡CORRE! – Volvió a gritar
Tae se echó a correr, buscando una salida, los infectados venían tras él.
– A la derecha, a la derecha.
Tae corría lo más rápido que podía, pero esas cosas lo alcanzaron y recibió una mordida.
Como pudo se levantó y corrió hacía una puerta donde dos hombres lo esperaban.
– Chico, por aquí. – Gritó un hombre.
Tae corrió y entró a esa habitación, lo último que vió, fue a ese hombre acercándose a él.
No sé sabe cuánto tiempo después pasó, Tae despertó, poco a poco iba enfocando su vista y miraba a un hombre con un bate madera en sus manos, listo para golpearlo.
– Hey, ¿Qué hacés?. – Gritó otro chico.
Tae reconoció esa voz de inmediato, por lo que rápidamente dio un salto de la cama.
– Tae, ¿estás bien? – Preguntó el chico más alto.
– Namjoon, ¿Que está pasando? ¿Dónde está Jungkook, Yoongi y Hoseok? – invadió de preguntas, temiendo la respuesta.
– No lo sé, Tae. – Respondió Namjoon, acercándose lentamente a Tae.
– No te acerques demasiado, te atacará. – Dijo el tipo con el bate, listo para golpear si fuese necesario.
– ¿Atacarlo? ¿Por qué haría eso?
Fue ahí cuando Tae recordó el hotel, esas cosas que lo mordieron. Rápidamente revisó su cuerpo y efectivamente, había mordidas en su hombro derecho, brazo y su espalda.
– ¿Eres inmune? – Preguntó Nam.
–¿Inmune a qué? – Respondió.
– A esas cosas, Zombies parecen, te muerden y al poco tiempo ya eres uno de ellos.
Anoche ví como una de esas cosas atacó a Choi Soobin y después lo vi convertirse en uno de ellos, pobre. – Dijo Namjoon.
– Namjoon, necesito encontrar a Jungkook y a mis amigos.
– Ni te molestes chico, de seguro están muertos o son infectados. – Aseguró el tipo –
– No estamos seguros de eso, y no me quedaré en paz hasta saber que les pasó. – Replicó Tae. – Y si soy inmune a esas cosas, pues no me quedaré de brazos cruzados.
– Afuera está lleno de esas cosas, Tae. ¿Estás seguro de salir? – Dijo Nam
– Yo...tengo que buscarlos. – Murmuró Tae.
– Bien, pero vuelve aquí en caso de encontrar o no a alguien. – Ten, es un mapa de la isla, quizá te ayudé. – Decía Nam. 🏝🧟♂️☠️🩸
Era de día en la isla de Banoi, pero el sol brillaba con una luz sombría, incapaz de disipar la sensación de desolación que dominaba el paisaje. Taehyung caminaba por las calles vacías, donde la vegetación crecía descontroladamente, tratando de reclamar lo que una vez fue un lugar vibrante. A su alrededor, los cuerpos en estado de descomposición yacían en la arena y entre la maleza, recordatorios espeluznantes de la tragedia que había caído sobre la isla.
El aire estaba impregnado de un hedor nauseabundo, una mezcla de sal y putrefacción que lo hacía sentir mareado. Los restos de vehículos descompuestos estaban esparcidos por la costa, oxidados y cubiertos de algas, como si la naturaleza hubiera decidido tragarse todo lo que alguna vez fue humano.
A pesar del horror que lo rodeaba, Taehyung avanzaba con determinación. Estaba decidido a encontrar a su novio y a sus amigos, impulsado por la esperanza de que aún pudieran estar vivos. Cada paso resonaba en el silencio opresivo mientras sus pensamientos vagaban hacia los días felices antes del caos. Recordó las risas en las playas y las fiestas al atardecer, donde todos se reunían para celebrar la vida.
De repente, un movimiento entre los arbustos llamó su atención. Taehyung se detuvo en seco, el corazón latiendo con fuerza. ¿Podría ser otro sobreviviente? ¿O tal vez algo más aterrador?
Taehyung se acercó lentamente de dónde salía ese ruido, con su bate de madera listo para pegarle a quien sea que pudiera estar escondido entre los arbustos. Cada paso era un desafío, la tensión llenaba el aire mientras su corazón latía con fuerza. Sabía que en este mundo devastado, no podía permitirse ser imprudente.
El sonido se hizo más claro, un crujido sutil que podría haber sido causado por una rama quebrándose o por algo más siniestro. Taehyung contuvo el aliento y se concentró, sus sentidos agudizados. La adrenalina corría por sus venas, preparándolo para cualquier eventualidad.
Finalmente, llegó a la orilla de los arbustos y miró con cautela hacia adentro. La sombra del follaje ocultaba lo que podría ser una amenaza. Con un movimiento rápido y decidido, empujó las ramas a un lado y se encontró cara a cara con… un muerto viviente.
El horror lo invadió al ver la figura descompuesta avanzando hacia él, sus ojos vacíos reflejando una desesperación aterradora. Taehyung se asustó y dio unos pasos hacia atrás, pero antes de que pudiera reaccionar completamente, la criatura corrió hacia él con un grito gutural.
Instintivamente, Taehyung levantó su bate de madera y golpeó con todas sus fuerzas al muerto viviente. El impacto resonó en el aire mientras la criatura caía al suelo, inerte. Taehyung siguió golpeando hasta asegurarse de que ya no había peligro.
Se tomó un momento para asimilar lo que acababa de pasar, el corazón latiendo desbocado. La realidad de su situación lo abrumaba; no solo estaba luchando por encontrar a sus amigos, sino que también debía enfrentarse a horrores inimaginables en esta isla.
Con la adrenalina aún corriendo por sus venas y el bate empapado en lo que había sido su atacante, Taehyung respiró hondo y siguió caminando. Sabía que debía encontrar a Jungkook y al resto del grupo; no podía permitirse rendirse ahora.
Siguió caminando hasta llegar a un lugar que parecía ser el cuartel de los salvavidas de la playa. A simple vista, se miraba lleno de infectados, sus cuerpos descompuestos vagando sin rumbo, buscando algo o alguien. Taehyung sintió un escalofrío recorrer su espalda al ver la escena desoladora, pero uno de los infectados llamó especialmente su atención.
Era un infectado de casi dos metros de largo, una figura imponente que se alzaba sobre los demás con una presencia aterradora. Su piel estaba desgarrada y cubierta de llagas, y sus ojos, vacíos y llenos de rabia, reflejaban un instinto primitivo que helaría la sangre en las venas de cualquiera. La idea de enfrentarlo era casi insoportable; Taehyung sintió cómo la adrenalina se disparaba nuevamente.
Lentamente, retrocedió unos pasos, tratando de mantener la calma mientras evaluaba sus opciones. Sabía que no podía dar marcha atrás; encontrar a Jungkook y al resto del grupo era su prioridad. Sin embargo, ese gigante infectado estaba bloqueando su camino.
Con el bate en mano, Taehyung decidió que debía actuar con astucia. Observó cómo el infectado se movía lentamente, como si estuviera buscando algo en particular. Aprovechando su distracción, Taehyung se deslizó detrás de un viejo vehículo abandonado que había en la entrada del cuartel.
Desde allí, podía ver al monstruo claramente. Su respiración se aceleró mientras pensaba en cómo podría distraerlo o encontrar una manera de sortearlo sin ser visto. Recordó que había dejado algunos objetos tras él al entrar; tal vez podría usarlos como señuelo.
Con cuidado y sigilo, comenzó a recoger unas piedras del suelo y las lanzó hacia el otro lado del cuartel. El ruido atrajo la atención del gigante infectado, que giró bruscamente hacia la dirección del sonido. Aprovechando el momento, Taehyung se movió rápidamente hacia el lado opuesto, manteniéndose agachado y oculto entre las sombras.
Su corazón latía con fuerza mientras se acercaba a la entrada principal del cuartel. Sabía que tenía que ser rápido; cada segundo contaba. Una vez dentro, tendría más posibilidades de encontrar a Jungkook y al resto del grupo.
Con un último vistazo hacia el infectado que seguía investigando el área donde había lanzado las piedras, Taehyung respiró hondo y cruzó la puerta del cuartel. Estaba decidido a no dejar que el miedo lo detuviera.
Una vez dentro del cuartel, no soltó su bate de madera y comenzó a caminar lentamente por los pasillos. El silencio era abrumador, interrumpido solo por el crujir de los vidrios rotos bajo sus pies. De repente, un ruido resonó en la penumbra; había pisado unos vidrios rotos en el suelo y eso llamó la atención de un grupo de tres infectados que estaban al final del pasillo.
Su corazón latía con fuerza mientras los infectados se giraban hacia él, sus ojos vidriosos llenos de hambre. Asustado, Taehyung sintió cómo la adrenalina lo invadía. No había tiempo para pensar; debía defenderse. Con un grito que resonó en el aire tenso del cuartel, levantó su bate y se lanzó hacia ellos.
El primer infectado cayó rápidamente bajo el peso del bate, su cuerpo inerte se desplomó al suelo. Sin embargo, los otros dos no se detuvieron; uno de ellos le lanzó un manotazo que apenas logró esquivar. Con un movimiento rápido, Taehyung giró y golpeó con todas sus fuerzas, derribando al segundo infectado.
El tercero se abalanzó sobre él, pero Taehyung estaba decidido a no dejarse vencer. Con una mezcla de miedo y determinación, esquivó su ataque y contraatacó con una serie de golpes certeros. Cada impacto resonaba en sus oídos como un eco de su lucha por sobrevivir.
Finalmente, después de unos momentos que parecieron eternos, logró acabar con los tres infectados. Al instante, la calma volvió a reinar en el pasillo, pero Taehyung sabía que el silencio era engañoso. Mirándose a sí mismo, vio que su cara y ropa estaban manchadas de sangre; la realidad lo golpeó con fuerza. Definitivamente no era el mismo Taehyung de hace unos meses.
Había cambiado. La lucha por sobrevivir lo había transformado en alguien más fuerte, pero también más oscuro. Sabía que debía seguir adelante; Jungkook y el resto del grupo estaban contando con él.
Tomando una respiración profunda para calmar su agitación, limpió su bate con un trozo de tela rasgado que encontró cerca y continuó avanzando por los pasillos del cuartel. Cada paso lo acercaba más a su objetivo: encontrar a su novio y asegurar que todos estuvieran a salvo.
Mientras avanzaba por las sombras del cuartel, una sensación extraña lo invadió; una mezcla de esperanza y desesperación lo acompañaba. Sabía que cada decisión contaba en este mundo devastado.
Siguió caminando, decidido a no rendirse. Finalmente, llegó a una puerta que parecía estar atrancada con un pedazo de madera. Golpeó repetidas veces, su corazón latiendo con fuerza mientras esperaba una respuesta. Después de varios intentos, logró romper la barricada y empujar la puerta con un esfuerzo final.
Sacó la linterna que llevaba en su mochila y, con cautela, se adentró en la habitación. Al instante, se dio cuenta de que era la enfermería del cuartel. El aire estaba impregnado de un olor a desinfectante y descomposición, y el silencio era casi abrumador. Sin embargo, ese silencio se rompió cuando escuchó un sollozo que intentaba ser callado.
Intrigado y preocupado, Taehyung avanzó lentamente hacia el sonido. Se acercó a una mesa y se agachó, y ahí estaba: uno de sus mejores amigos, Hoseok. Se encontraba abrazando sus piernas, su rostro escondido entre sus brazos mientras las lágrimas caían libremente.
—Hoseok —susurró Taehyung, su voz temblando de emoción—. ¡Soy yo!
Hoseok levantó la vista, sus ojos rojos y llenos de desesperación se encontraron con los de Taehyung. Al principio, no parecía creer lo que veía; su expresión era una mezcla de alivio y terror.
—Taehyung... ¿Eres tú? —preguntó Hoseok con voz quebrada.
Taehyung se arrodilló a su lado y lo abrazó con fuerza. En ese momento, todo el miedo y la soledad que habían sentido en esos días oscuros parecieron desvanecerse un poco.
—Sí, soy yo —respondió Taehyung—. Pensé que te había perdido. ¿Qué pasó?
Hoseok respiró hondo antes de hablar, su voz aún temblorosa:
—Estuve atrapado aquí desde que todo se volvió un caos... No sabía si alguien vendría a buscarme. Creí que estaba solo.
Taehyung sintió un nudo en el estómago al escuchar las palabras de su amigo. Sabía lo difícil que había sido para todos ellos lidiar con esta nueva realidad. Pero ahora no estaban solos; estaban juntos nuevamente.
—No estás solo —dijo Taehyung con determinación—. Vamos a salir de aquí juntos. Necesitamos encontrar al resto del grupo.
Hoseok asintió lentamente, secándose las lágrimas con el dorso de la mano mientras comenzaba a levantarse.
Ambos se miraron mutuamente y compartieron una sonrisa llena de esperanza en medio del horror que los rodeaba. Sabían que aún había mucho por enfrentar, pero juntos eran más fuertes.
Con la linterna iluminando el camino frente a ellos, comenzaron a salir de la enfermería, listos para enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en su camino.
Taehyung miró a Hoseok, su corazón se hundió ante la expresión de pánico que se dibujaba en el rostro de su amigo. Sin poder contenerse, le preguntó:
—¿Sabes algo de Jungkook y Yoongi?
Al escuchar sus palabras, Hobi volvió a entrar en pánico. Sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzó a sollozar descontroladamente.
—La última vez que vi a Yoongi... fue en la playa, la noche de la fiesta —respondió, su voz temblando—. Salimos a caminar un momento, cuando de repente empezamos a escuchar gritos de horror que venían del hotel. Corrimos hacia allá, pero nos regresamos al ver a muchas de esas cosas corriendo hacia nosotros.
Taehyung sintió un escalofrío recorrer su espalda mientras escuchaba el relato de Hoseok. La angustia en su voz era palpable.
—Yoongi me tomó de la mano y corrimos por la playa. Eran demasiados —continuó Hobi, las lágrimas corriendo por su rostro—. Yoongi me soltó la mano cuando una de esas cosas saltó sobre él. Yo no pude hacer nada... Él me gritaba que corriera y no mirara atrás, y eso hice. Corrí y corrí... Supongo que Yoongi murió y no hice nada, Taehyung. Soy el peor novio.
Las palabras de Hoseok resonaron en el aire como un eco doloroso. Taehyung sintió cómo la tristeza lo envolvía; sabía lo mucho que significaban Jungkook y Yoongi para Hobi.
—No digas eso —dijo Taehyung con firmeza, tomando las manos de Hoseok entre las suyas—. No es tu culpa. Hiciste lo mejor que pudiste en una situación imposible. Nunca debes culparte por algo así.
Hoseok sacudió la cabeza, incapaz de aceptar consuelo.
—Pero debería haber hecho más... Debería haberlo salvado.
Taehyung apretó las manos de Hoseok con más fuerza, intentando transmitirle fuerza.
—Si hay algo que hemos aprendido en todo esto es que no podemos prever lo que sucederá. Lo único que podemos hacer ahora es seguir adelante y encontrar a Jungkook. No podemos rendirnos.
Hoseok asintió lentamente, aunque sus ojos aún reflejaban el dolor de perder a su novio, el chico con el que compartió años de su vida, su primer novio, su primer todo y perderlo de esa manera era horroroso.
—Tienes razón... No puedo rendirme —dijo finalmente, secándose las lágrimas—. Prometo que haré todo lo posible para encontrarlo.
Con renovada determinación, ambos amigos se levantaron y se prepararon para continuar su búsqueda. Sabían que el camino sería difícil, pero juntos enfrentarían cualquier adversidad que se presentara.
Mientras avanzaban hacia la salida del cuartel, Taehyung no podía evitar sentir una mezcla de esperanza y miedo por lo que les esperaba en el camino. Pero al menos ahora tenían un objetivo: encontrar a Jungkook y descubrir qué había sucedido con ellos.
Taehyung y Hoseok avanzaban con cautela hacia la salida del cuartel. Taehyung, con un tono serio, le advirtió a Hobi:
—Hobi, afuera hay muchos infectados. Estoy listo para combatirlos, pero si prefieres, podemos intentar evitarlos.
Hoseok miró a su alrededor, buscando algo que pudiera usar como arma. Sus ojos se posaron en un tubo de metal abandonado en el suelo. Lo levantó con determinación y dijo:
—Estoy listo.
Con el tubo en mano, ambos salieron del cuartel. Al instante, una horda de infectados corrió hacia ellos, con sus ojos desorbitados y gritos desgarradores que resonaban en el aire. La lucha por sobrevivir comenzó sin previo aviso.
Taehyung y Hoseok se movían en perfecta sincronía, golpeando y esquivando a los infectados. El sonido del metal chocando contra la carne putrefacta resonaba mientras acababan con cada uno de ellos. Pero de repente, un rugido profundo hizo eco detrás de ellos. Se dieron la vuelta y vieron a un gigante infectado acercándose a pasos lentos.
—¡Rápido! —gritó Taehyung—. ¡Tenemos que pensar en algo!
Ambos se miraron, comprendiendo que la única forma de sobrevivir era atraer al gigante hacia una trampa. Recordaron que había cables eléctricos en el suelo tras un poste de luz caído.
—Vamos a hacerlo —dijo Hobi decidido—. Si logramos que pise esos cables, podremos acabar con él.
Con una estrategia rápida en mente, comenzaron a moverse para atraer la atención del gigante. Hicieron ruido y gritaron para llamar su atención mientras retrocedían hacia el lugar donde estaban los cables eléctricos.
El gigante, atraído por sus voces y movimientos, comenzó a correr torpemente hacia ellos. Taehyung y Hoseok apenas lograron esquivar su ataque y guiarlo hacia los cables. Con un último esfuerzo, lograron posicionarlo justo sobre los cables.
—¡Ahora! —gritó Taehyung mientras empujaba al gigante hacia adelante.
El monstruo pisó los cables y un chisporroteo electrizante llenó el aire. El gigante se estremeció, gritando mientras la electricidad recorría su cuerpo. En cuestión de segundos, comenzó a quemarse y cayó al suelo con un estruendo sordo.
Ambos amigos se quedaron parados por un momento, respirando pesadamente mientras observaban cómo el peligro se extinguía ante ellos.
—Lo logramos... —dijo Hobi con incredulidad mientras miraba al gigante caer.
Una vez asegurados de que la amenaza había sido neutralizada, salieron del cuartel y comenzaron a correr juntos hacia donde estaba Namjoon y los demás sobrevivientes. Cada paso que daban era más ligero; la adrenalina les daba fuerzas para seguir adelante.
Finalmente llegaron a una cabaña donde Tae había visto por última vez a Namjoon y los otros. Al entrar ahí estaban todos reunidos.
—¡Namjoon! —dijeron al unísono mientras corrían hacia él.
Namjoon levantó la vista sorprendido y una sonrisa de alivio iluminó su rostro al verlos llegar sanos y salvos.
—¡Gracias a Dios! Estaba preocupado por ustedes —exclamó mientras se acercaba para abrazarlos—. ¿Qué pasó?
Taehyung y Hoseok compartieron rápidamente lo sucedido: la lucha contra los infectados, el encuentro con el gigante y su ingeniosa trampa eléctrica.
Namjoon escuchó atentamente, asintiendo con aprobación.
—Han hecho un gran trabajo. Ahora necesitamos planear nuestro siguiente movimiento juntos —dijo Namjoon con determinación—. No estamos fuera de peligro todavía.
Juntos eran fuertes; juntos encontrarían una manera de sobrevivir en este nuevo mundo aterrador.
gracias por leer, tqmmmmmm 💖
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