|Introducción|
Oliver y Enzo.
Ambos tan diferentes.
Uno nacido en cuna de oro; otro criado bajo ciertas limitaciones.
Uno moldeado desdé su nacimiento; otro expuesto a la libertad.
Uno de España; otro de México.
Oliver había oído de los príncipes y las princesas en los cuentos de hadas.
Enzo era uno de ellos.
Era imposible que pudieran encontrar en el otro algo en común.
No había nada.
Absolutamente nada que los hiciera cercanos.
O bueno, al menos eso podría creerse.
Porque todo comenzó para ellos en la habitación 170.
En la habitación del príncipe.