Capitulo 1 - El check-in
La lluvia caía con fuerza cuando Jungkook llegó al Hotel Mirador.
Su taxi se alejó dejando tras de sí un charco de agua sucia y un eco distante de neumáticos mojados. Frente a él, la fachada del hotel se alzaba como un gigante viejo y cansado: paredes ennegrecidas por la humedad, ventanas empañadas y un letrero de neón que parpadeaba con un zumbido insistente.
Al entrar, un aroma a madera vieja y flores marchitas lo envolvió. El vestíbulo estaba iluminado por lámparas de luz amarillenta que parecían más preocupadas por crear sombras que por iluminar.
Detrás del mostrador, una recepcionista de cabello gris y piel pálida lo observó con una sonrisa apenas dibujada.
—Bienvenido al Hotel Mirador… ¿reservación a nombre de…? —preguntó con una voz tan baja que Jungkook tuvo que inclinarse para oírla.
—Jeon Jungkook —respondió, sacudiendo el agua de su chaqueta.
Ella hojeó un libro de registro, deteniéndose en una página marcada con una cinta roja.
—Habitación 707 —dijo, mientras deslizaba una llave metálica por el mostrador.
Jungkook tomó la llave y notó que estaba helada, como si hubiera estado sumergida en hielo.
Subió en el ascensor, escuchando cómo los cables chirriaban con cada piso que pasaba. El número “7” se iluminó y las puertas se abrieron lentamente. El pasillo estaba silencioso, salvo por el zumbido lejano de una lámpara defectuosa.
Al llegar a la puerta de su habitación, la llave giró con dificultad, como si la cerradura no quisiera dejarlo entrar.
Dentro, la habitación estaba impecable, demasiado impecable… cama perfectamente tendida, cortinas pesadas, alfombra roja sin una mota de polvo.
Y allí, frente a la cama, colgaba un enorme espejo de marco dorado.
Jungkook se miró en él. No sabía por qué, pero algo en su reflejo le provocó un leve escalofrío… como si la imagen tardara un segundo más en imitar su movimiento.