El alba que nunca llega.

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Summary

Un mundo donde la luz apenas roza la oscuridad, un alma busca aferrarse a la esperanza. Pero en la Alemania de 1720, entre secretos familiares, traiciones silenciosas y violencia que se niega a morir, no todo lo que brilla promete salvación. Una búsqueda de redención que podría terminar en ruina... y descubrir que la esperanza a veces es solo una ilusión muy estructurada.

Genre
Mystery
Author
zukii
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO.

Desde su primer aliento, la vida de aquel niño se presentó como un vendaval constante, un camino de piedras y sombras que nunca le permitió descansar.

Sus padres reflejaban un amor quebrado: la madre, capaz de entregarse con toda su intensidad, mostraba una dureza implacable con sus hijos; el padre, endurecido por cicatrices antiguas, sumido en la ambición y la búsqueda de prestigio, relegaba a la familia a un segundo plano. Para él, la riqueza y la posición eran lo único que contaba, y en su mirada no había lugar para la ternura.

De esa unión nació un niño distinto, alguien que parecía portar consigo una luz propia, capaz de iluminar incluso la penumbra más profunda. Pero aquella luz, con el paso de los años, no hizo sino presagiar la perdición que acechaba a su familia.

Creció privado de abrazos sinceros y de la guía afectuosa que todo hijo merece. Era el menor de tres hermanos, distante y silencioso, un espectador relegado a los márgenes de la vida doméstica. Sus días transcurrían en un hogar frío, donde la negligencia y la severidad se mezclaban en cada gesto, y la violencia se volvió una sombra constante: primero observada desde lejos, luego grabada en su piel, invisible pero marcada para siempre.

La adolescencia llegó sin traer consigo la promesa de liberación. En su lugar, aparecieron batallas más crueles: noches largas luchando contra sus propios pensamientos, días en que el alimento se convertía en enemigo, y un espejo que devolvía únicamente la imagen de su desolación interior. Aquellos que debían protegerlo se habían convertido, consciente o inconscientemente, en sus verdugos, moldeando su espíritu hasta hacerlo sentir extraño a sus propios sentimientos y a los de quienes le rodeaban.

Y, sin embargo, un día surgió un resquicio de esperanza. El aire parecía más ligero, la luz del sol más clara, como si el universo le concediera un instante de tregua. Lo conoció a él... El hombre que, en su mente aún joven e inexperta, representaba la perfección. Aquel encuentro fue un salvavidas... o al menos eso creyó, hasta que la voz de aquel hombre comenzó a seguirlo, incluso cuando la habitación estaba vacía.