Prólogo
La brisa fresca de la tarde chocaba contra su rostro, moviendo suavemente los mechones de su cabello. A su lado, su novio, Park Jimin, lo abrazaba del brazo, con una mano en su mejilla, mientras le contaba anécdotas de su jornada laboral con una voz dulce y aguda que le llenaba los oídos.
JungKook sonrió, lo que había comenzado como una salida forzada para despejar la mente de un bloqueo creativo, terminó siendo un respiro, un momento de paz en la inquietud que sentía. Atrás había dejado el recuerdo de la frustración frente a su lienzo inacabado.
—¿Me estás escuchando, JungKook? —preguntó Jimin con un pequeño puchero, apretando una de sus mejillas—. ¿Qué miras con tanta atención?
Al escucharlo, JungKook apretó suavemente la cadera de Jimin y continuó mirando hacia arriba, recargando su cabeza en el respaldo del banco.
—El vaivén de las hojas en los árboles —respondió con calma—. Sigue hablando, sí te estoy prestando atención.
Jimin siguió su mirada curioso.
—¿Eso te da tranquilidad?
JungKook asintió con un murmullo afirmativo. Amando el silencio cómodo que se instaló entre ellos, roto solo por el suave susurro de las hojas.
Sin embargo, la paz se rompió cuando unos pasos se detuvieron frente a ellos y una voz desconocida soltó el nombre de su pareja.
—¿Jimin?
Jimin dio un respingo, sus ojos abriéndose desmesuradamente con sorpresa.
—¿YoonGi? —jadeó, levantándose de golpe del banco, haciendo que JungKook frunciera el ceño ante la reacción abrupta. El castaño que acababa de llegar, se lanzó a abrazar a Jimin como si no se hubieran visto en años—. ¡Dios, si eres tú! —exclamó Jimin, devolviéndole el abrazo con la misma efusividad.
—¿Cómo has estado, pequeño? —preguntó YoonGi, palmeando la espalda de Jimin. Su voz sonaba profunda y reconfortante.
Al margen de la escena, JungKook notó una segunda presencia. Un hombre que parecía tan fuera de lugar como él, de pie, sujetando una cámara en sus manos con fuerza. Sus ojos, de un intenso color café, estaban fijos en la escena frente a ellos, en una mezcla de sorpresa y curiosidad.
Como si sintiera la inspección de JungKook, volteo en su dirección. Conectando sus miradas.
Ambos se miraron en silencio, analizando la identidad del otro. Mientras las risas y la conversación entre sus acompañantes se desarrollaban a poca distancia, una conexión tan fugaz como el susurro del viento que los envolvía.
Calma y un fuerte sentimiento de curiosidad.
—JungKook, mira, este es Min YoonGi, mi amigo de la infancia —dijo Jimin, tirando suavemente de la mano de JungKook para presentarlo, rompiendo así la extraña conexión que se había formado—. YoonGi, él es Jeon JungKook... mi novio.
La sorpresa en el rostro de YoonGi ante la presentación fue evidente.
—¿Tu novio? ¿Eres gay? ¿Desde cuándo?
JungKook frunció el ceño, su calma interior se agitaba. No estaba de humor para soportar una conversación homofóbica. Sin embargo, antes de que pudiera responder, otra voz interrumpió la tensión.
—Amor, creo que no es el lugar ni la mejor manera de abordar el tema —dijo el hombre de la cámara, dando un paso al frente para tomar la mano de YoonGi—. Además, es un poco hipócrita que te sorprendas así cuando tú también lo eres.
YoonGi parpadeó, y una risa nerviosa escapó de sus labios.
—Lo siento, Jimin —se disculpó, aunque sus ojos no dejaban de brillar con una emoción extraña—. TaeHyung tiene razón, es hipócrita de mi parte interrogarte cuando yo mismo te oculté que me gustaban los chicos —bajo la mirada, apretando la mano de su acompañante —. Creo que también debo presentarte a mi pareja, Este es Kim TaeHyung, mi novio.
TaeHyung dió un paso al frente, activo y sonriente.
—Es un gusto conocer por fin al amigo de la infancia de YoonGi, me ha hablado mucho de ti, sabes, Hasta me sentí celoso al comienzo —dijo Taehyung con una sonrisa brillante y cuadrada, saludando con un leve movimiento de cabeza.
—No digas eso —Se quejo YoonGi golpeando con el codo a su novio, quién solo sonrió más emocionado.
—P-Park Jimin —asintió Jimin, visiblemente impactado, apretando con fuerza el brazo de Jungkook—. El gusto es mío.
Una extraña tensión se instaló en el aire, una sensación de incomodidad que se cernía sobre los cuatro. Sin embargo, fue rota por TaeHyung, quién, de repente, soltó una exclamación de sorpresa, soltando la mano de YoonGi.
—¡Una ardilla! —exclamó, corriendo hacia unos árboles con su cámara en mano—. Ahora vuelvo, amor. Debo fotografiar esto.
JungKook observó al extraño sujeto con irritación. Su momento de paz había sido arruinado y lo único que quería era regresar a la comodidad de su apartamento.
Lo que no sabía era que ese encuentro, ese fugaz cruce de miradas en el parque, sería el catalizador de muchos más, y que bajo el telón de una amistad de la infancia, un oscuro secreto estaba a punto de desarrollarse.
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Fin del capítulo.
Se vienen cositas fuertes👀👀