Introducción
—¿Gregory, ya despertaste? —Cuestionó en voz alta el ojiazul desde la escalera.
Era el último día de clases del menor, por lo que con esfuerzo se levantó de la cama para alistarse. Se encontraba cepillando sus dientes al momento que su padre le había llamado, así que enjuagando su boca bajó rápidamente la escalera aún con restos de pasta por la comisura de sus labios.
—Sabes que no me gusta que corras en las escaleras cielo, puedes lastimarte.
—Lo siento... Es que estoy emocionado.
—¿Ah sí? Bueno, hoy es tu salida después de todo —Mencionó tranquilo mientras servía el desayuno.
—Ma-... Papá, ¿me llevarás al acuario en vacaciones?
—¡Claro!, Pedí algunos días en el trabajo para pasar tus vaciones juntos al menos un tiempo.
—¿No estarás en casa siempre?
—Sabes que tengo que trabajar cariño, por ti, y por mí —Respondió palmeando con suavidad la cabeza del pequeño niño.
Freddy Fazbear, un joven de veintiún años; estudiante, empleado y 'padre' soltero...
Su hijo; un menor de apenas cuatro años. Realmente no estaban vinculados por sangre, pero el osezno lo amaba con todo su corazón.
Gregory llegó a su vida prácticamente desde recién nacido, estaba tan perdido con un bebé en brazos siendo que él no era ni siquiera un adulto aún en aquel entonces... Sin embargo, siempre se ha esforzado por investigar, aprender y aplicar métodos de crianza adecuados para el más bajo.
Con valor y mucha fuerza de voluntad, ha conseguido salir adelante y hacer lo mismo con el menor, aunque claro, ha tenido el apoyo de personas cercanas, con las que estaría eternamente agradecido.
—¿Lavaste tus dientes?
—Sí papi.
—Bien, termina de desayunar, iré a traerte un abrigo para salir.
Siguiendo su habitual rutina, ambos salieron de la casa para tomar el autobús, el mayor dejó al pequeño en la entrada para irse camino al trabajo después de asegurarse que este había entrado a las instalaciones.
El más bajo pasó su día como de costumbre, disfrutando de la calma del último día sin tantas actividades. Para su suerte, disfrutaría de sus vacaciones de invierno sin 'tareas', por lo que aún más feliz esperaba la última hora a que sonara el timbre de la escuela.
Cuando por fin se vio libre, rápidamente guardó sus pocos útiles para caminar alegre hacia la salida.
Fue allí cuando cayó en cuenta de un pequeño detalle...
Sus compañeros y alumnos de otros grados eran recogidos por dos familiares; dos padres.
¿Era por ser último día de clase? No lo comprendía, pero poco poco sentía que faltaba algo en su vida.
Observando a la distancia, miraba a los demás niños ser abrazados por sus progenitores, algunos parecían recibirlos con sorpresas por alguna razón.
¿Por qué la mayoría tenía dos padres? A pesar de ser pequeño aún, Gregory sabía que su papá no era su papá, y aunque realmente no le tomaba mucha importancia, se preguntaba el porqué sólo tenía uno.
Perdido en sus pensamientos, no notó en cuanto el de mechones ámbar llegó corriendo hasta él un poco agitado.
—¡Gregory! Lo lamento cielo, se me hizo un poco tarde.
—Papá...
—¿Mmm, qué pasa?
—¿Estás saliendo con alguien?
—Uh, ¿cómo? —Dijo desconcertado.
—¿Por qué somos sólo tú y yo?
—Bu-bueno, pues...
—¿Puedes salir con alguien?
—Cariño, esos son temas de-, adultos. Ven, vamos a casa ¿sí? Antes de que el frío baje más, además, tengo que regresar al trabajo —Respondió con ligero nerviosismo.
—Está bien... —Murmuró resignado tomando al mayor de la mano.
—Te preparé chocolate, ¿de acuerdo? No estés triste.
—Sí m-, papi.
—¿Qué tal estuvo tu día?, ¿te divertiste? —Preguntó mientras caminaban hacia la parada de autobús.
—Estuvo bien, casi no hice nada.
—Oh, bueno, entonces la pasaste tranquilo... ¿Qué te gustaría cenar hoy pequeño?
—Uhm, ¿pasta?
—No veo porqué no.
—Papá Freddy.
—¿Si cielo?
—¿Puedo ir contigo a tu trabajo?
—Pues, n-no lo sé... ¿No quieres estar en casa?
—Quiero ir contigo, me aburro en casa.
—Uh, pero, hoy te cuidaría tu tío.
—Por favor papá~, prometo portarme bien.
—Hmph, está bien. Sólo por hoy, ¿bien?
—¡Sí!
Realmente no quería tanto ir al trabajo de su padre, pero quería ver si este estaba en alguna relación o le gustaba alguien... Tal vez alguno de los compañeros de su papá podría completar su familia, ¿o no?. Al menos es lo que su pequeña cabeza pensaba.