SILENCIO MÁS DOLOROSOS(UN "DESTINO INCIERTO")

All Rights Reserved ©

Summary

HOLAAA ES APENAS UNA PRUEBA SOLO QUIERO VER CÓMO FUNCIONA... DISFRUTEN

Genre
Fantasy
Author
Sati
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO (PARTE 1) PRUEBA

Prólogo - El Silencio pesa más que mil palabras (y la Maldición del "destino incierto")

> A veces, los dioses no hablan...

Y a veces, el silencio grita más fuerte que cualquier explosión.

No fue una batalla.

Tampoco fue una victoria.

(Aunque alguien en algún lugar intentó llamarlo así... como si ponerle un nombre a la masacre la volviera menos vergonzosa.)

Solo quedó el silencio.

Un silencio pesado, deformado... como si la guerra misma hubiera olvidado por qué comenzó.

El cielo parecía haber sido quemado.

No por fuego divino, sino por desesperación humana.

(Una nube negra-no de lluvia, sino de cenizas y cuerpos carbonizados-flotaba sin rumbo sobre el campo de cadáveres.)

Las banderas estaban destruidas.

Los símbolos habían perdido sentido.

El aire no olía a tierra húmeda...

(Ojalá.)

Olía a piel quemada, a sangre seca, a promesas rotas mezcladas con huesos esparcidos.

Las moscas zumbaban, hambrientas.

Pero no de alimento... sino de la paz que jamás llegó.

Cenizas.

Solo cenizas.

Cayendo desde el cielo como si Dios hubiese triturado lo último que quedaba de esperanza...

...y lo esparciera con desprecio.

Y debajo de ese manto gris...

(Entre barro, restos y muerte...

muy cerca de donde ya no quedaban gritos...)

yacía una mujer.

Desnuda.

Inerte.

Muerta.

Pero no muerta en paz.

(¿Acaso alguien en ese lugar podía morir en paz?)

Su cuerpo estaba torcido, profanado, abandonado.

Su vientre... desgarrado.

Pero no por un parto.

No por manos médicas.

No por bisturíes, guantes o luz cálida.

Sino por violencia.

Bruta.

Inhumana.

Irreparable.

El barro le cubría las piernas abiertas.

La sangre formaba una línea seca que le cruzaba los muslos como una cicatriz final.

Y aún así...

(Aún así...)

Tenía los ojos abiertos.

Fijos en el cielo.

Vacíos.

Como si estuviera preguntándole a lo alto:

"¿De verdad esto era todo?"

Y fue allí...

donde el silencio se hizo aún más profundo.

No porque cesara el ruido...

(Lejos, muy lejos, aún se escuchaban disparos y gritos que ya no importaban.)

Sino porque algo...

algo despertaba.

El cadáver se movió.

No por milagro.

No por horror sobrenatural.

Sino porque desde adentro...

...algo gateaba.

Primero un dedo.

Luego una mano.

Pequeña.

Temblorosa.

Cubierta de un líquido viscoso, negro, rojizo...

...deforme como un símbolo oculto.

Emergió un brazo.

Luego otro.

Luego, los ojos.

(No. No lloró.)

(No hizo el menor sonido.)

(¿Cómo iba a hacerlo, si no había nadie que respondiera?)

Los ojos estaban abiertos.

Plateados y púrpuras.

Grandes.

Inmortales.

Observando el mundo como si ya lo hubieran visto antes.

(Como si supiera lo que iba a pasar mucho antes de haber nacido.)

El infante salió por completo del vientre.

Cayó sobre el barro cálido.

No se quejó.

No se arrastró.

Solo miró.

Miró a su madre muerta.

Miró el cielo ceniciento.

Miró la tierra sin alma y (un pequeño charco de sangre).

"Y no lloro, pero miro sus ojos—antinaturales, bellos,—dolorosos."

Porque no tenía a quién llamar.

Porque no había pecho que lo esperara.

Porque su cuna era un cadáver...

...y su bienvenida, el desprecio del mundo.

(Su nacimiento no fue anunciado por ángeles y ni siquiera posible.)

(No fue celebrado por nadie.)

(Fue ignorado... por todos.

Como si el cosmos supiera que no debía haber ocurrido.)

Y sin embargo...

ocurrió.

(Aquel no fue un nacimiento. Ni una advertencia...fue un "destino incierto")