Akai Yuki

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Ella busca respuestas. Él no recuerda lo que hizo. La nieve cubre todo, menos el pasado. Akai Yuki es una historia de amor, culpa y memoria. Cuando el tiempo no cura, ¿qué queda?

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Un Ángel Un demonio

Yokohama 23:34 a.m. 06 de octubre de 2037

Athenea fue despertada abruptamente de su sueño por el pitido del despertador. Se levantó rápidamente con el cuerpo temblando; con el corazón acelerado como si de una pesadilla se tratase.

Apago el despertador y miro a su alrededor algo extrañada por ese sueño que se sintió tal familiar, pero tan desconocido. Miro el lugar, viendo que fue devuelta a la misma gran pero oscura y triste habitación que le daba una sensación de añoranza guardada.

Se froto la nuca y estiro los brazos. No podía quedarse pensando en un sueño fugaz y sin sentido alguno. <> se convenció a sí misma.

Athenea camino al baño, debía despejar su mente de esa pesadilla tan rara que tuvo.

Athenea bebía una copa de vino mientras miraba la televisión, mordió un poco de su pan tostado. Aun con el sonido de la televisión no podía apagar del todo el ruido de su mente, era incomodo y frustrante.

Se quedo un rato más mirando la televisión ante de soltar un gemido de queja.

Tomo lo poco que le quedaba de vino se recostó en el sofá para quedar mirando el techo alto de la mansión. Soltó un suspiro antes de cerrar los ojos para intentar dormir.

—¿Ya te olvidaste de mí?

Athenea despertó de golpe, sentándose y mirando a su alrededor que frenesís. El corazón le latía demasiado rápido para su gusto. Paso su mano por el cabello antes de agarrar su teléfono y ver que eran pasadas las 10 de la noche.

El recuerdo de ese rostro masculino, mirando desde arriba, con esos ojos morados que siempre le provocaron terror se quedara gradaba en su mente un muy largo tiempo y lo odiaba con todo su ser.

Athenea se levantó y fue al baño. Se desvistió y abrió el agua tibia de la regadera antes de meterse y sentarse en el suelo y dejar que el agua relajara sus músculos tensos.

Una vez que termino de ducharse se secó el cuerpo y cabello y se vistió con un jean acampanado color negro y un chaleco de polar con cuello de tortuga color verde, acomodo el cuello para que no le molestara su collar de perlas. Se acomodo las vendas de los brazos y del cuello antes de ponerse sus botines y caminar a la salida, tomar su gabardina café con chiporro blanco y salir de sus aposentos.

Tras caminar varios minutos sin rumbo alguno se encontró a sí misma sentada en una cafetería tomando un capuchino con un sándwich. Miro la comida por un rato antes de tomar el primer bocado al sándwich, saboreando con calma los ingredientes.

Cuando iba a darle otro mordisco fue interrumpida por una voz molesta.

—¡Atheneeaa~!

Athenea levanto la vista y vio a Max. Max era uno de los compañeros de trabajó de Wis, una empresa de detectives llamada Los siete; Max no era un tipo malo, pero para Athenea era un hombre demasiado ruidoso y extrovertido que siempre quería sacarle conversación a como dé lugar.

—¿Qué haces aquí? ¿No está un poco lejos de la sede? — Pregunto Athenea con tranquilidad mientras tomaba un sorbo de su capuchino.

—Bueno, quise dar una vuelta y quería alejarme de los molesto de Edgar y Alex, además de que esta es mi cafetería favorita— Max se sentó delante de Athenea manteniendo una sonrisa tranquila.

Athenea arqueo una ceja antes las palabras de Max, intentaba creerle, pero le costaba, así como le costaba digerir comida —¿Alejarte esos dos? Pensé que eran buenos amigos— Murmuro Athenea con sarcasmo.

Max hizo un puchero y frunció el ceño —Ay vamos, no siempre voy a aguantar a ese par de idiotas—

Athenea solo desvió la mirada, debatiendo en cómo debería reaccionar por las palabras de Max. —En todo caso, dudo mucho que sea casualidad que nos hayamos encontrado ¿Qué quieres? —

La sonrisa de Max vacilo un poco y frunció el ceño —Nunca entenderé como sabes las intenciones de alguien. ¡Pero bueno! Lo que quiero es simple—

Athenea levanto ambas cejas y soltó un bufido de burla —Dudo mucho que sea algo simple dado a que eres un detective—

—Agh, eres mala. Bueno, lo que tienes que hacer es simple; infiltrarte en una disco y conseguir un maletín ¡Fácil! ¿no?

Athenea miro a Max como si fuera una broma; hizo una mueca de disgusto —Son las 10 de la noche…

—Siii~

—¿Y quieres que me infiltre en una discoteca?

—Así es~— canturreó Max, como si fuera lo más normal del mundo

Athenea lo miro como si le acabara de pedirle que robara un banco con ropa de princesa —Y ni siquiera trabajó allí ¿Qué tan idiota eres?

—¡No seas mala! Ayuda a tus amigos ¿quieres? — Max volvió a sonreír mientras se inclinaba más cerca de Athenea

Athenea rodo los ojos y suspiro; apoyo su mentó en su mano y miro con enojo a Max —¿Y puedo saber porque debo ser yo la que tenga que infiltrarse? Si no mal se hay más mujeres en la sede con más experiencia y con más atributos—

—Si, si, puede que sea así, pero nadie es pelirroja, morena y de pecho grande— Max alzo las manos con indiferencia por sus palabras —Así que dime ¿quieres ayudar a tus amigos? ¿Ehhh~?

Athenea hizo como si pensara antes de dar su respuesta.

—No

Max abrió la boca y frunció el ceño —A-ah ¿q-que? ¡¿Cómo qué no?! ¡P-pero-

—Dije que no y punto

Max se levantó rápidamente; moviendo la mesa para quedar frente a Athenea y tomo ambas manos de la mujer —¡Por favor! ¡Te lo ruego Athenea! ¡TE NECESITAMOS! — Athenea hizo una mueca y se echó hacia atrás, incomoda de la cercanía y escándalo que hacía Max. Athenea intentaba no mirar a Max a los ojos, pero era inevitable; este la miraba con ojos de cachorro.

—¿Cómo lograste convencerla? — Pregunto Edgar que miraba a ambos individuos

—Es la magia de la presión socias~— Cantareo Max con una mano en el pecho con orgullo

Athenea estaba pensando en 200 maneras de acabar con la vida de Max de modo que nadie se diera cuenta. Sus pensamientos fueron interrumpidos con un fuerte golpe en la espalda que le saco un quejido.

—¡Nhee~! Athenea, no seas tan amargada, todo saldrá bien— Hablo Alex poniendo su mano en el hombro de Athenea para poner su peso. Athenea solo lo miro con cara de poco amigos que lo asusto y se apartó.

—El trabajó es simple; debes conversar con este hombre y seducirlo— Apunto Nein con su dedo a la imagen en la gran pantalla plana; un hombre alto, de cabello negro y ojos cafés, complexión normal— Si no hay algún problema Jack podrá llevarse el maletín sin que se dé cuenta. Así que no nos defraudes ¿si, Athe?

<<¿Por qué todo a mí?>>

Athenea se volteó a ver a Jack que estaba unos pasos más atrás del grupo de persona. Este le devolvió la mirada y le sonrió con amabilidad. Athenea solo volvió a mirar al frente sin devolverle la sonrisa a Jack.

Nein Takeda es una mujer de 35 años, jefa y ayudante de la superior. Una mujer dulce que se preocupaba de su equipo y de las vidas de los demás; el tipo de persona que no le cae bien a Athenea.

Luego esta Alex y Edgar, compañero de trabajo y de burla; Alex es buen tipo, pero le seguía el juego a Edgar la mayor parte de veces, lo cual provocaba que no actuara acorde a como es en realidad.

Y por último Jack, la única persona que le caí algo bien a Athenea; era callado, quieto y tenía buenos temas de conversación, aunque a veces tenía que intervenir para que Alex y Edgar no lo molestaran o le dieran papeleo que no le correspondía, era lo que más le molestaba a Athenea de Jack.

—Suena demasiado fácil para ser verdad— Hablo Wis que estaba sentado en el escritorio cercano.

—Lo sé, solo esperemos que se mantenga igual de fácil como se describe. Bien ¡A trabajar!

—¡SI! — Hablaron a coro todos los trabajadores, exceptuando Athenea que solo quería irse a casa a dormir

Athenea se acercó a Wis una vez que los demás fueron a buscar sus equipos de trabajó y la ropa que usaría Athenea —¿Por qué les dijiste que iba a estar en esa cafetería? — La voz seca y ronca de Athenea hizo que Wis levantara la mirada de sus archivos.

—No lo hubiera hecho si no hubiera sido necesario, lo sabes.

Athenea soltó un gruñido bajó, recordando la conversación de antes de salir de casa.

Wis Nhuseda

¿Estas despierta o no?

Athenea

Estoy despierta, pienso salir a tomar un café

Wis Nhuseda

Está bien, abrígate que hace frio

Athenea

Si, si, ya sé, no soy un niño pequeño.

Wis Nhuseda

De pura curioseada ¿A cuál vas a ir?

Athenea

Tal vez a ese nuevo café que abrió el mes pasado

Después de ese último mensaje Wis no le respondió, ahora se arrepentía de haberle dicho a donde iba a estar. Athenea soltó un fuerte quejido antes de golpear su frente contra la mesa, haciendo que Wis diera un salto por el ruido.

<> Pensó Wis mirando a Athenea con disgusto.

Discoteca 11:34 p.m.

Athenea bostezó mientras esperaba a Jack. Acomodó la parte de abajó del vestido azul marino. <> Pensó Athenea, molesta por lo corto y ajustado que era el vestido.

—¡Hola! Lo siento por la tardanza, nos habíamos equivocado con el color de la corbata— Jack llegó corriendo. Jadeaba un poco por correr de la otra calle a esta.

Athenea frunció el ceño —No te disculpes, no es tu culpa que tu equipo sean unos idiotas—

Jack soltó un suspiro, no pensaba contradecir a la mayor, tampoco le caía bien sus compañeros.

—Bueno, yo debo ir por la puerta trasera, así que no podré acompañarte. Ten cuidado, estos tipos suelen ponerle cosas a las bebidas cuando encuentran a una chica que les gusta.

—Lo sé, tranquilo, no pienso beber nada que me den

Con eso último se separaron, Jack se fue a la entrada trasera y Athenea por la principal.

Athenea entró y fue recibida por la música alta, los cuerpos sudorosos y el olor a alcohol barato le hicieron estremecer con disgusto y asco. Esto iba a ser toda una tortura para la morena.

Athenea se movió por el mar de personas bailando y bebiendo. Evitaba a toda costa que su cuerpo toque el de otras personas. Tropezó con alguien de entre la multitud, pero fue tomada por la cintura por una mano masculina.

—Vaya, hoy debe ser mi día de suerte por haberme encontrado a una hermosa diosa como tú~— La mano masculina bajó de su cintura a su muslo.

Athenea giro la cabeza, ya lista para decirle un par de cosas a este hombre antes de guardar silencio y ver que era el hombre del maletín. Athenea apoyo sus manos en el pecho del hombre —Lo lamento mucho, no era mi intensión tropezarme con usted— Dijo Athenea llevando su mirada al maletín que tenía el hombre en su otra mano <>.

El hombre sonrió y atrajo más cerca de la morena de manera posesiva, estaba satisfecho de poder tomar a una mujer tan sumisa y bella como Athenea.

—No te disculpes, no es tu culpa. ¿Cuál es tu nombre, dulzura? — Hablo el hombre con voz melosa

—Surie. Surie Chiba ¿y usted? — Athenea apoyo su cabeza en el hombro del sujeto con un leve puchero.

—Tatsuo Miya, belleza

<<Así que eres japones ¿eh?>> Pensó Athenea mientras soltaba un suspiro —Es un lindo nombre, así como usted, Miya-san. —

Tatsuo soltó una risa entre dientes mientras apretaba su agarre —Puedes llamarme por mi nombre, no hay necesidad de formalidades— Tatsuo tomo a Athenea de la barbilla para mirar a los ojos, para él, solo había inocencia y deseo en esos ojos marrones.

—¡Esta bien, Tatsuo-Chan! — Athenea ríe entre dientes con una dulce sonrisa.

—¿Soy el único que siente asco de ver a Athenea actuar así? — Pregunto Edgar sentado en el suelo de la furgoneta con los brazos cruzados.

—No— Dijeron a coro los demás

Los de sede estaban en una furgoneta especializada para este tipo de misiones, tenía un proyector donde veían lo que hacían Athenea y Jack y lo que decían, así tendrían todo registrado si había un percance.

—¿Cómo le va a Jack? — Pregunto Alex

—Por el momento ha hecho bien su papel como camarero, pero se ha encontrado con viejos pervertidos— Lo último Wis lo dijo con desagrado. Se reclino en el respaldo de la silla mientras miraba lo que hacían ambos.

Max se apoyó en el hombro de Wis —Haz que Athenea lleve a ese tal Tatsuo Miya a una cabina para que Jack haga lo suyo

Wis asintió antes de apretar el botón del micrófono y darle las mismas indicaciones a Athenea.

Athenea rodo los ojos por las indicaciones, pero no tenia de otra —Oye~ ¿no quieres a una de las cabinas? ¡Estará más silencioso que aquí! —

Tatsuo sonrió y acepto con gusto la invitación, le pidió a uno de los camareros la más costosa y con esa ambos fueron. El lugar era bastante cómodo, con un sofá color vino, una mesa de café redonda frente ellas y un camarero a su disposición.

Tatsuo se sentó y seguido de eso Athenea se sienta a su lado, puso su pierna sobre el de Tatsuo y dejo que su pecho tocara el brazo de este mismo. Tatsuo sonrió y tomo a Athenea se la cintura.

—¿Sabes? Para ser alguien que se ve tan inocente eres muy atrevida

Athenea ríe entre dientes y solo se acurruca más cerca; empezando a juguetear con los botones de la camisa de Tatsuo. Tatsuo mira a Athenea con lujuria, su mano empezó a bajar hasta el borde de su vestido y empezó a meter su mano bajo esta.

Athenea se tensó e intento no hacer ninguna mueca de asco <> Pensó Athenea. Se subió al regazo del hombre para evitar que la tocara más.

—Entonces dime ¿Eres japones o eres extranjero?

—Bueno, mi madre es japonesa pero mi padre— Hablo con calma, pasando sus manos por los muslos de Athenea —Toda mi familia está en estados unidos, pero me quede aquí—

Athenea escucho con atención —¿Y ese maletín? ¿Qué tienen?

Tatsuo ríe entre dientes por la curiosidad de la mujer —Algo que vale miles de dólares, es algo antiguano—

—¿En serio? ¿Y por qué lo traes a un lugar como este? — Athenea decidió curiosear un poco, nunca le dijeron exactamente que tenía el maletín, así que sacaría información a su modo.

—Bueno, en realidad debo entregárselo a alguien, pero encontré algo mejor

Athenea ríe entre dientes —Ay ya! Harás que me sonroje—

Tatsuo sonríe y le hace una ceña al camarero para que trajera un poco de champagne —Y dime ¿a qué te dedicas, bonita? —

Athenea levanta la vista. La pregunta la tomo por sorpresa así que debía mentir —Soy universitaria de primer año—

—Que tierno, apenas y has comenzado con tu vida, Surie-Chan— Tatsuo siguió manteniendo a Athenea en su regazo.

Athenea sonríe apoyo su cabeza en el hombro del sujeto lo que hace que este sonríe y sus manos vaguen hacia su trasero, generando un profundo asco en Athenea. <<Mierda, esto no está saliendo como quería>>

—Así es, quiero tener una vida llena de diversión mientras sea joven

Tatsuo sonríe y tomo una copa de champagne cuando el camarero llega en el momento. Jack mira la escena con atención, pero decide no intervenir hasta que Athenea no lo seduzca por completo.

—¿Dígame, estaría dispuesto a divertirse un poco conmigo~? — Hablo Athenea con suavidad mientras desbrochaba los botones de la camisa el hombre quien sonrió con satisfacción.

Le hizo una seña al camarero para que se vaya; Jack no tuvo más opción que irse antes de darle una mirada a Athenea para ver si estaba bien, pero solo se encontró con los ojos de Tatsuo que parecía que le sacaría el alma.

Cuando se retiró Jack Tatsuo tomo otro trago —¿Quieres? — Pregunto con una sonrisa que le genero rechazo a Athenea. —No, yo no bebo, en realidad-

Sus palabras fueron ahogadas cuando fue tomaba del cabello; siendo besada a la fuerza por Tatsuo. Athenea sintió como la lengua de este entraba en su boca y como el líquido se mesclaba con la saliva. Solo miro al hombre con asco y horror. Empezó a forcejear cuando le empezó a costar respirara

—Deja de quejarte, perra— Dijo Tatsuo tras separarse del beso, aun con su agarre en el cabello de Athenea.—No puedes negarlo, estas acostumbrada a que te traten como un juguete—

—Maldito hijo de perra

Tatsuo sonrió y obligo a Athenea a exponer su cuello —Preciosa ¿crees que no me iba a dar cuenta de que trabajas para Los siete? — El hombre ríe, mostrando sus dientes amarillos junto a un par de colmillos.

—No, no, no— Wis encendió el micrófono —Athenea, sal de allí, sal ahora

—Mierda, la cámara de Jack se apagó junto al micrófono— Hablo Max viendo intentaba volver a conectar con Jack

Athenea intento zafarse del agarre del hombre en su cabello, pero su cuerpo se vio sujeto por una especia de manos negras humeantes <<¿Qué la de habilidad es esta? Los vampiros no pueden usar magia>>

—Ahora, serás mía por completo— El hombre abrió su boca, listo para morder a Athenea.

Un fuerte golpe fue dado en la cabeza de Tatsuo con el maletín. Athenea cayó al suelo siendo levantada por Jack.

—¿Cómo entraste? — Athenea miro a Jack y sorprendió al ver su labio roto y con sangre en el costado de la cabeza —¿Que te… que te paso? —

—No hagas preguntas y salgamos de aquí. Los compradores llegaron

Athenea fue arrastrada fuera de la cabina donde volvió a sentir las luces neón y el olor humano. Ambos miraron a su alrededor. Jack buscado a los compradores y Athenea un lugar para salir rápido. Tan pronto vio un botón de emergencia de incendio no dudo en presionarlo, haciendo que el agua de los rociadores salir y provocara el pánico y gritos de las personas.

Jack tomo a Athenea por la muñeca y la metió entre la multitud. Athenea se movió desorientada, siguiendo a Jack, en eso sintió como alguien más le agarraba la muñeca, alejándola de Jack.

Athenea se giró para confrontar a la persona, pensando que media ser Tatsuo.

—Lilith…

Athenea miro con asombro a la mujer más alta de cabello morado y ojos del mismo color.

Antes de poder formular palabas Athenea fue agarrada del brazo por Edgar quien le dio una mirada de desagrado a Lilith y saco a Athenea del lugar.

Lilith no hizo nada para detenerlos, solo vio cómo se alejaban.

—¡Qué carajos, Lilith! ¡Podías haberlos atrapado! — Hablo uno de sus compañeros. Lilith solo lo miro con seriedad, sin brillo en los ojos.

—Ya no importa… no podrán abrir el maletín…

—¡¿EN QUE DIABLOS ESTABAN PENSADO?!

El sonido de los gritos y quejas de su superior resonó en la habitación; y a diferencia de otras veces estaban regañando a Athenea y a Jack. Athenea solo miraba su muñeca, recordando el rostro de la mujer.

Jack escuchaba el regañó con atención. Frotaba sus dedos uno contra el otro con nervios; no estaba acostumbrado a los regaños de Jaiko, la jefa superior quien tomo el puesto de su padre hace años, siguiendo la tradición familiar de los Oginawas.

—Solo tenían que hacer pasar todo con tranquilidad ¡pero noo! Los niños debían presionar más ¡¿NO ES ASI?!

—Lo sentimos— Murmuraron ambos

—Miran, no pienso ponerles ningún castigo. Ya sufrieron bastante con lo sucedido. Pero díganme ¿Qué saben?

Jack miro a Jaiko y hablo —Lo que supe fue que Tatsuo Miya tiene un grupo formado de vampiros con magia negra, me tuve que enfrentar contra uno de ellos ya que se enteraron quienes éramos. Especulo que se avisaron por su magia, por eso supo quién era Athenea.

Jaiko asintió y le hizo una seña a Athenea para que diga su parte.

—Tatsuo me tomo desprevenida, y creo que me confundió con un hombre lobo. Los vampiros se alimentar de sangre de lobo si estos usan magia negra, esto por sus fortalezas.

Jaiko se apoyó en el borde de la mesa de conferencias y se froto la sien —Bien, ya váyanse. Y perdón Athenea por los inconvenientes—

Athenea asintió y salió junto a Jack de la sala. Jack fue llevado a enfermería y Athenea fue al escritorio de Wis.

—¿Cómo te sientes? ¿Fue malo? — Bromeo Wis mientras empezaba a cepillar el cabello de Athenea.

—Por lo menos no fue un hombre con tentáculos como la última vez, pero no le quita que me siento sucia.

Wis ríe entre dientes y le hace una trenza a Athenea —Edgar me dijo que te encontraste con Lilith, no me quiso decir nada… ¿Cómo se veía?

Athenea se quedó callada, recordando el aspecto de Lilith. Era demacrado, con bolsas en los ojos, sin ese brillo de como la conoció, todo en esa mujer parecía diferente —Igual que de la última vez…

Wis soltó un suspiro y abrazo a Athenea —No lo creo, ella era muy cercana a ti, que las obligaran a separarse no le sienta bien a un vampiro como Lilith.

Athenea asintió. Recordó el día que le prohibieron acercarse a Lilith, aunque no trabaja en Los Siete se relacionaba en las misiones lo que la convertía en enemiga de la Mafia Del Puerto, mafia donde estaba metida Lilith.

—Quiero dormir

—Lo sé, ya volveremos a casa

Esa noche Wis durmió con Athenea, aunque esta se negó varias veces, pero se vio obligada a aceptar. Aunque lo niegue, le gustaba la comodidad de dormir junto a alguien.

Athenea miro al techo con Wis pegada a su pecho, repasaba todo lo vivido ese día. No era lo peor pero tampoco lo volvía en lo mejor. <<¿Por qué todo a mi…?>> Fue lo último que paso por la mente de Athenea antes de caer dormida.

Athenea abrió los ojos, no fue un sueño, solo fueron voces estaba vez. Miro a su alrededor y vio que ya había amanecido, pero Wis estaba aferrada a ella, no iba a alejarla. Todavía no.