Capítulo 1.
Cuando era un niño, Minki había amado ‘Barrio Sésamo’. Dejaba caer su culo en la raída alfombra del salón de la señora Miller y se perdía en la tierra de las letras y los números. Atrás se quedaba la preocupación de no tener padres o alguien al que le importara un bledo él. En cambio, por un breve momento, podía fingir que vivían en esa calle con monstruos peludos y propietarios de tiendas felices.
Una de sus cosas favoritas sobre el show había sido la música. Una canción en particular: ‘Una de estas cosas no es como otras cosas’. Probablemente debido a que podría haber sido el himno de su jodida vida. Incluso antes de que hubiera superado los mimos y las cosas de bebé, instintivamente sabía que era diferente a los demás. De algún modo estaba fuera. Como un reacio pretendiente.
Al principio pensó que esos sentimientos se debían a ser huérfano y no tener raíces como base de su vida. Luego, a medida que iba creciendo, se preguntó si tal vez tenía que ver con que fuera gay. No fue sino hasta hace casi dos años, cuando se enteró de la verdadera razón.
El chico también le había lanzado toda la jodida mierda.
Bueno, tal vez nunca esperó esas raíces perdidas, eso fue tan... inesperado. Sin embargo, cuando se enteró de quién era en realidad, lo que en realidad era, no pudo sentirse más diferente. Hablando en serio, ¿cómo podría alguien estar preparado para descubrir que no era humano en absoluto, sino un cambiaformas felino?
Por si no fuera suficiente, había descubierto que tenía una verdadera familia ahí fuera. Una familia que lo había estado buscando. Que tenía el poder militar y la capacidad para destruir a una pequeña nación. También descubrió que su hermano mayor era el líder de la coalición felina. Otro hermano, tenía amor por los explosivos, además de un tercero que tenía un don especial para manejar mal las armas de fuego y disparar a transeúntes inocentes.
Sí, apostaba que el día de Acción de Gracias sería una verdadera explosión en su nuevo hogar.
Mientras estaba sentado ante la enorme mesa de comer en la vivienda de la familia, Minki hizo todo lo posible para poner una cara feliz, pero todo el tiempo estudiaba en secreto a sus hermanos y se preguntaba cómo infiernos lograría alguna vez adaptarse a ese extraño grupo.
Afortunadamente, los únicos que estaban allí para el almuerzo eran sus dos hermanos mayores, Minseok y Chanyeol. Los dos hombres eran grandes y de la misma camada, y sí, esa es la palabra que usaban, ‘camada’. Chanyeol fue el primero en nacer, era el que dirigía a la coalición y controlaba a la familia, mientras que Minseok era al que le gustaba jugar con todo lo que hiciera ‘boom’. Ambos tenían el mismo pelo, de color marrón con manchas más oscuras de color café. Chanyeol lo llevaba un poco más corto, pero ambos tenían lo que podríamos llamar un corte militar reglamentario.
En otras palabras, eran verdaderos soldados, construidos como casas de ladrillo y con la actitud de: ‘No te metas conmigo’. Minki en cambio era de tipo delgado, flaco y completamente débil. Su amigo Lucas, una vez lo había llamado jovencito, y aunque se sintió herido, Minki tuvo que admitir que tenía razón. Afortunadamente para él, por el momento, Minseok y Chanyeol estaban hablando de negocios, por lo que no le prestaban atención. Eso significaba que Minki podía seguir estudiando, desapercibidamente, a los dos hombres con los que supuestamente tenía una relación de sangre.
—¿Cuándo se supone que volverán Kyungsoo y Jongin de su misión? —le preguntó Minseok a Chanyeol.
Kyungsoo era otro de los hermanos. Este nació en la camada anterior a la suya, así que era mayor que Minki. También compartía el mismo color de pelo y ojos de los demás. El único que no lo hacía era Minki. Aunque tenía los ojos marrones, maldecía su pelo negro, ya que no era de color marrón oscuro, sino un verdadero negro. Tan oscuro que bajo algunas luces, casi parecía azul. Cuando le preguntó a Chanyeol por qué se veía de otra manera, lo había mirado a los ojos y le había dicho: ‘No te preocupes de eso ahora’.
Sin embargo, él sí se preocupaba por eso, porque era otra cosa que lo distinguía de los demás. Mientras removía la sopa, se preguntó si alguna vez sentiría que pertenecía a alguna parte.
—Se supone que volverán esta noche. No sólo eso, el equipo Alfa también debe llegar en breve. Por lo tanto, va a ser una noche agitada —respondió Chanyeol.
Minki continuó agitando su sopa, nunca se había sentido tan pequeño e insignificante. Todo el mundo estaba ocupado, menos él. No confiaban en las ovejas negras y débiles de la familia para hacer nada. Así que lo más urgente que Minki tenía que decidir, era qué coche conduciría en el Mario Kart 2.
Una pausa en la conversación lo sacó de sus meditaciones y miró con horror al ver a Minseok y Chanyeol mirando a lo largo de la mesa hacia él. La cara de Chanyeol era inexpresiva, difícil de leer, como siempre, mientras que la esquina de los labios de Minseok se retorcía. Minki soltó un suspiro fuerte. —Lo siento, ¿me he perdido algo?
—Además de que estabas cantando una canción para bebés, no —dijo Minseok, su voz divertida, casi bromista—. Sin embargo, no pude entender cuál era.
—Era ‘Una de estas cosas no es como otras cosas’ —Chanyeol suministró con suavidad.
Sorprendido de que un duro guerrero como Chanyeol lo supiera, Minki dio un salto. Su vergüenza subió a otro nivel cuando la cuchara golpeó el plato con estrépito. No queriendo quedar como un gran perdedor, puso en su cara una sonrisa falsa. Después de todo, sonrisas falsas y asegurar que todo estaba bien, era algo que había aprendido a hacer para sobrevivir en los últimos seis meses. —Supongo que estaba reviviendo mi infancia.
Cuando las expresiones de Chanyeol y Minseok se transformaron en agitadas, Minki inmediatamente se arrepintió de esa declaración. Ansioso por suavizar las cosas, dijo: —No todo era malo. Cuando cumplí seis años, me enviaron a vivir con una señora mayor que se llamaba señora Miller. A mí me gustó mucho estar allí.
—Háblame de ella —instó Chanyeol.
Con cualquiera, Chanyeol habría casi ladrado la orden, pero con Minki, lo dijo en un tono suave, relajante. Aunque Minki sabía que su hermano tenía buenas intenciones, que actuara con él con guante de seda todavía lo molestaba. Llevaba casi veinticuatro años pasando por la basura. No es como si siguiera siendo el mismo muchacho que solía esconderse en el fondo de su armario y temblar de miedo todo el tiempo.
—Yo era el único niño de acogida en su casa, así que siempre tenía tiempo para mí. Ella no tenía mucho dinero, pero no importaba, porque de alguna manera se aseguraba de hacer cosas que me hicieran sentir especial. Para mi octavo cumpleaños me llevó a la playa. —Sonrió cuando una sensación de calor se instaló en su estómago—. Estuve muy quemado por el sol de ese día.
—¿Así que entonces estuviste con ella durante unos pocos años? —preguntó Minseok.
—Sí, hasta los doce. —Esa sensación de calor se disipó, dejando tras de sí un ladrillo frío.
—¿Por qué te cambiaste? —Minseok presionó.
Minki rechinó los dientes. A pesar de que siempre supo que la pregunta llegaría, no quería decir que le diera la bienvenida. —Murió de un ataque al corazón. Yo estaba en la escuela en ese momento, así que no pude ayudarla. El director me llamó a su oficina y me lo contó. Después de eso, me enviaron con Karin. Esa fue mi última casa.
Chanyeol y Minseok no dijeron nada sobre eso.
No es que Minki hubiera esperado que lo hicieran. Los años transcurridos entre su huida de la casa de acogida y su cautiverio habían sido siempre un tema tabú. Que estaba bien para él, ya que lo último que deseaba era volver a vivir ese momento de su vida.
—Yo estuve con ella durante dos años antes de que su último novio decidiera que le gustaba yo más que ella. Después de un tiempo, me cansé de ser su juguete, así que me fui.
No fue hasta que vio la expresión de dolor en la cara de Minseok que Minki se dio cuenta de lo que acababa de admitir. Minki miró hacia abajo a su copa mientras se maldecía por su estupidez. «Tenías que ir a abrir tu gran boca, ¿no? Puedes apostar a que a Minseok o Chanyeol no les hubiera pasado nunca nada de eso. Ellos habrían luchado, encontrado la forma de escapar».
La peor parte para Minki era que no sabía a ciencia cierta la cantidad de información que su familia conocía de su pasado o sobre el abuso que había sufrido a manos del novio de Karin. Tampoco podía estar seguro de que ellos no supieran lo que se había sido obligado a hacer para sobrevivir una vez que se había encontrado sin hogar y en las calles.
Dado que la coalición felina tenía más recursos que la mayoría de las bases militares humanas... o por lo menos eso dio por sentado ya que nunca había estado en una... Minki supuso que tenían todo tipo de recursos. Por lo que probablemente les resultaría fácil tirar de la manta y así obtener su expediente de detenciones y ver las cosas malas de todo tipo que había estado haciendo en los últimos años.
Una mano en la parte posterior de su cuello lo hizo mirar hacia arriba. Minseok había conseguido levantarse y acercarse sin que Minki se diera cuenta. Se miraron fijamente, Minseok realmente serio por una vez. Minki sabía que tocaba algo especial, como el discurso del director de la escuela cuando cayó en desgracia. Joder, no quería esto. Si quisiera dar rienda suelta a sus sentimientos, habría aceptado el ofrecimiento del médico de la coalición para que hablara con el psicólogo residente. Realmente, sin embargo, ¿quién en el infierno había oído hablar de un gatito psiquiatra? ¿Si Minki lo molestaba demasiado en una de las sesiones, el chico le lanzaría una bola de hilo alrededor hasta que se calmara? Él contuvo el aliento mientras esperaba que Minseok soltara su perorata.
En cambio, Minseok le dio en el cuello un suave apretón antes de decir: —Me estoy preparando para bajar a las instalaciones de entrenamiento. ¿Quieres venir conmigo?
Minki liberó su respiración cuando el alivio lo inundó.
—Eso depende. ¿Estás pensando en patear mi culo otra vez?
Había sido sólo recientemente que Chanyeol le había dado el visto bueno a Minki para aprender algún tipo de formación de batalla, pero con la condición de que Minseok se lo pusiera fácil. Aún así, Minki había sufrido la humillación de que le pateara su culo constantemente.
Minseok contestó, con una sonrisa torcida que nunca llegó a sus ojos. —El plan, por supuesto, es limpiar la alfombra contigo. Si no, ¿para qué otra cosa están los hermanos mayores?
Sí, porque no había nada que lo hiciera sentir que pertenecía aquí, más que otro ejemplo de cómo no daba la talla. Sabiendo que no podría salirse de esto, Minki giró sus ojos mientras recogía su plato. —Bien... pero no me des con los nudillos y entonces grites ‘quién es tu papá’, en ese momento. La gente tiende a mirar cuando haces eso.
—¿Lo hacen? —Minseok arqueó una ceja.
—Sí, sobre todo cuando te das una palmada en el culo y mueves las caderas como una bailarina go-go acelerada.
—Me comprometo a hacer sólo una pequeña danza de la victoria esta vez.
—Caramba, gracias —bromeó Minki cuando se puso de pie para llevar su plato a la cocina. A medida que enjuagaba la taza, apenas podía distinguir el tono bajo de Chanyeol.
—Asegúrate de no empujar demasiado duro a Minki. Él todavía no está completamente curado.
Minki hizo una mueca mientras apagaba el agua. A pesar de que sabía que Chanyeol tenía buenas intenciones, a él aún no le gustaba el recordatorio de lo débil y miserable que era. No es como si no recibiera una buena dosis de realidad todas las mañanas cuando se miraba en el espejo y veía todas las cicatrices que le había dejado su año de cautiverio.
Se dio cuenta de que había empezado a tararear la maldita canción de nuevo. Esta vez fue en torno a un bulto doloroso en la garganta, porque le preocupaba que no importaba cuántas veces Minseok lo llevara a ese centro de formación maldita, nunca sería capaz de estar a la altura de sus expectativas.
Por primera vez en su vida, Jonghyun no quería tener que ver a otro hombre sudoroso y semidesnudo. Algo que lo conmocionó y sacó el infierno de él, pero no podía evitarlo.
Después de volver de la misión del infierno, lo único que quería era una ducha caliente y dormir en su propia cama.
Sin embargo, se encontró con su culo yendo al centro de formación donde debía de haber un montón de sudor y desnudez, porque tenía que informar a su superior, Minseok, que todo había terminado, y este se encontraba en el centro de entrenamiento.
Encontró a su jefe en el centro de una de las colchonetas de entrenamiento, rompiendo a algunos reclutas que estaban muy verdes. Jonghyun dejó escapar un gruñido de simpatía por los pobres inocentes. Todavía podía recordar vívidamente su propia formación bajo las botas de Minseok, y no había sido nada fácil.
Minseok tenía al novato clavado en la colchoneta, tanto Jonghyun, como todos los demás que estaban allí, podían ver un par de piernas pateando. Era pequeño y sólo tenía un poco de masa muscular, pero eso cambiaría pronto; cuando el recluta pasara por el extenuante entrenamiento, conseguiría cierto volumen en su cuerpo.
Jonghyun sonrió mientras miraba cómo las piernas seguían pateando. Después de haber estado en la parte inferior de esta lección tantas veces él mismo, sabía cómo iba a terminar. Minseok simplemente mantendría sujeto al tipo hasta que se calmara y admitiera finalmente su derrota. Una lección humillante, sí, pero también servía para mostrar que a veces era mejor recurrir al ingenio más que a la fuerza bruta.
Por lo que se sorprendió como la mierda cuando Minseok se levantó después de sólo unos minutos. Demonios, incluso le tendió la mano para tirar del chico a sus pies. Jonghyun levantó una ceja ante ese extraño comportamiento. Minseok no era suave con los alumnos. En el mundo real, los felinos tenían que estar bien preparados, ya que se enfrentaban a muchos cambiaformas hostiles, Chacales, Hienas y otros felinos corruptos, y lo más importante, a los Cuervos.
Durante las últimas décadas, los Cuervos se habían convertido en la mayor amenaza de todas. A Jonghyun le dio un estremecimiento interno al pensar en aquella horrible noche, hacía poco más de veinte años atrás, en la que él perdió a todos los que le importaban cuando los Cuervos llevaron a cabo un ataque en masa contra varias casas felinas. Él no había sido el único que había sufrido. La cifra de muertos había sido devastadora para los numerosos felinos, además de que también habían perdido a cientos de sus jóvenes, niños que creían muertos hasta hacía poco, cuando habían descubierto que habían sido rescatados por los cambiaformas Halcones y diseminados entre la población humana.
Ahora, bajo la guía de Chanyeol, los felinos perdidos estaban siendo encontrados poco a poco para traerlos de vuelta a casa y devolverlos a sus parientes. Chanyeol mismo había encontrado a tres de sus hermanos desaparecidos, Kyungsoo, Luhan, y Minki.
Jonghyun apretó los puños fuertemente cuando pensó en su hermano desaparecido, Wonwoo. Ya que su nombre estaba en la lista que los Halcones le pasaron a los felinos, Jonghyun ahora sabía que su hermano menor estaba por ahí en alguna parte, esperando a ser encontrado. El dolor le rasgó el pecho mientras se preguntaba qué podría estarle pasando a Wonwoo. ¿Cuánto podría estar sufriendo al tratar de abrirse camino en un mundo humano tan hostil? No, a Jonghyun, le importaba una mierda lo que le dijeran, en lo que a él concernía, los seres humanos eran los animales más grandes de todos. Desde que trabajaba para la coalición bajo el gobierno humano con la misión de limpiar su escoria, como los terroristas y traficantes de drogas, había entrado en contacto con lo peor que la humanidad tenía que ofrecer.
Una voz lo sacó de sus pensamientos. —Oye, te ves preparado para matar a alguien. ¿Qué pasó, Sehun te envió otra tarjeta de vídeo de tigres?
Jonghyun sonrió al reconocer el tono áspero de Hyunwoo, un cambiaformas león y un soldado muy bueno. Jonghyun respetaba al hombre y era uno de los pocos en los que confiaba para que le protegieran su espalda durante las misiones. —Sí, actualmente ya me ha enviado dos. Pensé que desde que tomó a Luhan como pareja y se instaló en las habitaciones de la familia de Chanyeol, Sehun crecería, pero algunas cosas nunca cambian.
Sehun era un guepardo y jefe del departamento informático, a quien le encantaba irritar a los demás. Como la forma de Jonghyun era un tigre, al jodido le gustaba llamarlo Tigger y le preguntaba cómo iban los saltos. Sehun no sólo dirigía sus insultos a Jonghyun. Amaba lanzárselos también a Hyunwoo. No sabía cómo tenía las pelotas para mofarse de alguien que medía más de seis con cuatro pies y tenía la masa muscular de un toro, eso sorprendía a Jonghyun. Él nunca se metería con Hyunwoo, puesto que el hombre era el luchador más fuerte y más duro de la coalición. Añadiendo el hecho de que Hyunwoo llevaba el pelo en un perfecto corte estilo militar y la aguda mirada de sus ojos podría hacer que incluso los Cuervos se retorciesen de miedo. Jonghyun se preguntaba si Sehun deseaba morir.
Hyunwoo lanzó una mirada a Jonghyun. —Veo que tienes un nuevo peinado. ¿Te has pasado a lo gótico?
Jonghyun se pasó una mano por el pelo corto en un movimiento consciente de sí mismo. Aunque normalmente era de un castaño oscuro brillante, se había visto obligado a teñírselo de rubio. —Tuve que ir de incógnito en esta última misión —explicó.
—¿Cómo te fue?
Jonghyun se encogió de hombros. —Estuvo bien. Ya sabes lo que es tener que lidiar con los humanos. Esperan que nosotros hagamos todo el trabajo sucio mientras ellos se mantienen apartados y se llevan toda la gloria.
Hyunwoo lanzó un gruñido de asentimiento, y ambos volvieron su atención a la lona.
Jonghyun aún no había visto al recluta, ya que Minseok estaba en medio. Minseok parecía estar muy concentrado en las palabras que le decía, aunque Jonghyun estaba demasiado lejos como para oír cualquiera de ellas. Justo cuando Jonghyun comenzó a aburrirse, Minseok se movió a un lado y Jonghyun finalmente consiguió una buena mirada del aprendiz.
Todo el aire de sus pulmones salió en un silbido cuando se encontró con la mirada de Minki. Habían pasado meses desde que Jonghyun había visto al joven cambiaformas jaguar, y eso había sido durante el rescate de Minki. Puesto que Minki estaba cerca de la muerte en esa ocasión, él no había estado en su mejor momento.
Jonghyun tenía que admitir que el chico se veía mejor, mucho, mucho mejor. Su piel había adquirido un saludable tono bronceado en lugar de la palidez gris y enfermiza de antes. También había ganado algunos kilos. Aunque no tenía tanta masa muscular como los soldados felinos, ya no estaba tan delgado como los raíles de un ferrocarril. Su pelo seguía siendo del mismo del color de los cuervos, y largo en la parte delantera, por lo que su flequillo caía sobre sus ojos de color ámbar. A Jonghyun le recordó a cómo se veía un animal salvaje si estaba acorralado en una esquina. A partes iguales... peligroso y vulnerable.
No es que Minki transmitiera la misma sensación de mierda de ‘no te metas conmigo’ que Hyunwoo o Minseok. De hecho, sería muy fácil descartar al jaguar como amenazante debido a su pequeño tamaño y su obvia falta de habilidades para la batalla. Fue sólo cuando Jonghyun lo miró más cerca que lo vio, la inquebrantable voluntad de sobrevivir. Aunque no sabía a ciencia cierta todo por lo que Minki había pasado, Jonghyun estaría dispuesto a apostar que no había sido fácil, y que la única razón por la que el niño había sobrevivido había sido su pura terquedad. Eso hizo que el hecho de que el Minseok fuera suave con él lo hiciera más frustrante. —¿Por qué Minseok lo frena?
Hyunwoo frunció el ceño. —Probablemente porque el niño sólo ha tenido seis meses para sanar de lo que pasó en su cautiverio. Después de todo, eso casi lo mata.
¿Cómo podía Jonghyun olvidar eso? El momento en que derribó la puerta de la celda de Minki para encontrar al jaguar sangrando y con una respiración áspera en ese cuarto húmedo y maloliente. O la manera en que Minki lo miraba, sus ojos de color ámbar llenos de dolor. Jonghyun ni siquiera se lo había pensado dos veces antes de agacharse para levantar a Minki en sus brazos. Ese había sido uno de los mayores errores de su vida, porque todavía lo mantenía despierto por las noches, pensando en lo bien que se sentía en su pecho el cuerpo del hombre más pequeño. Esto solamente le demostró lo torcido que era todo. Deseó a Minki cuando parecía que iba a morir en sus brazos. — Parece haber sanado bien. Por lo que no me explico por qué Minseok lo está tratando como si fuera de cristal —argumentó Jonghyun.
Casi como para probar su punto, Minseok comenzó a entrenar con Minki. Incluso desde la distancia, Jonghyun podía ver claramente cómo Minseok dirigía sus golpes suavemente.
—¿Acaso cree que los Cuervos serán suaves con Minki, si tratan de poner sus garras en él de nuevo?
Hyunwoo dejó escapar una risa sin sentido del humor.
—Siempre me olvido de que tú has estado fuera estos últimos seis meses, por lo que no has visto la forma en la que tanto Chanyeol como Minseok caminan alrededor del niño.
Niño. A pesar de que él mismo había utilizado esa palabra para describir a Minki, de alguna manera, realmente no parecía apropiado. Mientras que Minki podía ser pequeño, sin experiencia y ni siquiera haber pasado por su primer cambio, sin embargo, la forma en la que se movía alrededor de la colchoneta parecía gritar ‘hombre’. Tenía una manera elegante de moverse que le dijo a Jonghyun, que con más formación sería capaz de mantenerse en una lucha, al menos el tiempo suficiente para poder escapar.
Entonces se dio cuenta de que Minki no llevaba el uniforme de la coalición, lo que le pareció aún más extraño. Lo primero que Chanyeol había hecho cuando llegaron a casa Kyungsoo y Luhan fue darles el traje de camuflaje negro que ellos usaban y comenzar un entrenamiento serio.
—¿No creen que Minki sea digno de estar en sus filas? —preguntó Jonghyun, su voz más aguda de lo que pretendía, lo que le valió una mirada arqueada de Hyunwoo.
—No, simplemente no quieren que salga lastimado otra vez. Eso es muy extraño, Jonghyun. Nunca los he visto a ninguno de los dos antes mostrar miedo. Ni siquiera la noche después del ataque de los Cuervos en masa, cuando Chanyeol tuvo que asumir el liderazgo de la coalición porque su padre había sido asesinado. Ahora, con Minki, es como si ellos no pudieran controlar sus preocupaciones en lo que a él respecta. Están aterrorizados de dejar solo a Minki, incluso un momento. Casi como si esperaran que se fuera a perder otra vez, si no tienen bastante cuidado con él.
—Protegerlo de esa forma y evitar su formación, es la última cosa que deberían hacer entonces —espetó Jonghyun al ver que Minseok le daba un suave golpe en la cabeza a Minki—. Si tuviera que luchar en contra de un cuervo real, el ave no se limitaría a darle golpes de cosquillas como el entrenamiento que Minseok está haciendo ahora con él.
—Hagas lo que hagas, no trates de acercarte a Minki y entrenarlo tú mismo. Tendrás suerte de salir con vida si Minseok o Chanyeol te pillan hablando con él.
Ahora fue Jonghyun el que arqueó una ceja. —¿No les gusta que Minki socialice?
—No, a menos que sea con su familia o sus allegados.
Eso era algo que Jonghyun casi podía entender. La polla de Jonghyun creció a la vida cuando notó cómo las oscuras pestañas de Minki enmarcaban sus atractivos ojos, cómo sus pómulos se arqueaban a la perfección y sus labios carnosos mendigaban por un beso. Pensó en lo tentador que era esto último, y entonces se dio cuenta de que los otros machos de la coalición también lo verían. Puesto que casi todos los felinos eran bisexuales por naturaleza, eso significaría que Minki atraería sobre sí mismo el deseo de los demás.
Hyunwoo dejó escapar un aullido. —Un consejo, amigo. Hagas lo que hagas, no dejes que los hermanos del jaguar te atrapen mirando a Minki de esa manera.
—¿Qué manera? —Jonghyun no lo miró cuando hizo la pregunta, demasiado concentrado en observar cómo se movía Minki a través de la colchoneta. Mierda, a pesar de la falta de capacitación, estaba cerca de bailar cuando se movía.
—Como si fuera un num-num y tú estuvieras deseándolo.
Ese comentario se ganó finalmente una mirada de Hyunwoo. —¿Realmente acabas de decir num-num? ¿Y ahora qué?
—Que te jodan.
—No, gracias. Lo hemos intentado antes y no funcionó porque ninguno de los dos quería ceder el control al otro, ¿recuerdas?
—Mira, todo lo que estoy diciendo es que si sabes lo que es bueno para ti, mantendrás tus manos para ti mismo por lo que a Minki se refiere. El chico tiene problemas con los que revolotean sobre él.
—No es un problema. No tengo ningún interés en las complicaciones, y tengo la sensación de que con Minki todo lo sería. —A pesar de que Jonghyun dijo esas palabras, un fresco tirón de deseo pasó a través de su cuerpo. Una fina capa de sudor se había construido en el labio superior de Minki y Jonghyun tenía el demente deseo de lamerlo entero.
Un gemido se deslizó de sus labios. A pesar de que estaba demasiado lejos como para haberlo oído, Minki escogió ese momento para mirar en su dirección. Sus miradas se encontraron y se quedaron fijas. Jonghyun se quedó allí, como un idiota verde, paralizado cuando un extraño sentido de posesión pasó a través de él. A pesar de que no tenía ningún derecho y, a pesar del hecho de que Minki y él no habían hablado más que un puñado de palabras el uno con el otro, Jonghyun tuvo que luchar para no correr, lanzar al hombre más pequeño sobre su hombro y llevarlo al dormitorio más cercano.
Quizá Minki sentía lo mismo, porque dio un paso en la dirección de Jonghyun. Por desgracia, en ese mismo momento, Minseok lanzó otro golpe a Minki. Aunque el golpe había sido tan ligero como los anteriores, Minseok, obviamente, no había contado con que Minki estuviera moviéndose, porque su puño conectó con él con un sólido golpetazo.
Minki se hundió con fuerza, su cuerpo cayó en la lona con un golpe tan fuerte que resonó en toda la ruidosa habitación. Una expresión de horror y culpa marcaba la cara por lo general más tolerante de Minseok cuando se dejó caer de rodillas al lado de su hermano.
—Mierda, es mejor salir de aquí antes de que Minseok se dé cuenta de quién distrajo la atención de Minki —instó Hyunwoo mientras tiraba del brazo de Jonghyun.
—¿Está bien? —La preocupación casi hacía un agujero en el intestino de Jonghyun mientras miraba a Minki. Cuando el jaguar se sentó y le dio una débil sonrisa, Jonghyun dejó escapar un suspiro de alivio.
—Él está bien, pero tú no lo estarás si Minseok se apodera de ti.
Jonghyun todavía se resistía. —Se supone que debo darle el informe a Minseok sobre la misión.
—Puedes hacerlo después, cuando haya tenido tiempo para calmarse.
Hyunwoo tiró de nuevo de él y esta vez cedió y se puso en marcha. En la salida, no pudo resistirse a mirar por última vez por encima del hombro.