PRIMERA PARTE: Encuentro
Es emocionante el hecho de pensar en el amor, quizá en quien podría ser tu futura pareja, en cómo será, si ya lo conoces o será alguien nuevo en tu vida, es placentero imaginar en dónde quisieras conocerlo o cómo quisieras que se declarara a ti. Hay mucha gente en el mundo, incluyéndome, que tienen una idea preciosa de lo que el amor es, esperando el día en el que esa persona aparezca y nos ame cómo nosotros lo hacemos.
Desde pequeña he amado las historias de romance, más cuando son de ese romance tan tierno y puro, lleno de confianza y honestidad. Ahora a mis 18 años esa idea sigue siendo la más linda y preciada para mi, así cómo aquella realidad que quisiera vivir.
– Sunny... ¿Me estás oyendo?
– Perdona ¿Qué decías?– suspira.
– ¿Qué color quieres para tu habitación?
– Un color lila en una pared y las otras tres blancas estaría bien.
– Está bien ¿En que estabas pensando? Solo mirabas el piso.
– Estaba sólo... haciéndome monólogos, es todo.
– Está bien, cámbiate, ya van a llegar tus amigas.
Cierto, he olvidado que hoy vendrían mis amigas a mi casa porque quieren visitar una cafetería que está cerca... ¿Cómo pude olvidarlo? Debo aunque sea hacer que se vea presentable mi habitación, solía tener muchas cosas de niña y ahora no es la excepción... no son juguetes, ni tantos muebles, tengo varios instrumentos, un gran librero, mi cómoda, un tocador, mi escritorio y mi cama... pero el librero tiene libros a reventar, lo peor es que son de la escuela y muy pocas novelas que me gusten, tengo que tirar algunos libros.
Terminé de recoger y solo faltaba ver que me iba a poner, estuve dando vueltas a mi closet con la mirada y no encontraba muchas cosas que quedaran bien con el clima, no era frio pero tampoco hacía calor, era como templado y tomando en cuenta que es invierno... no podía ponerme algo veraniego aun si no hacía frío o eso pienso yo.
"Ya vamos para allá, no tardamos"
Y ese fue un mensaje de una de mis amigas, ya viene y yo aun no me visto, el mundo me odia.
– ¿Estás lista? Ya llegaron tus amigas.
– Si, ya estoy, en un segundo bajo.
Solo hacía falta un poco de labial en mi rostro, para no parecer muerta de tan palia que me veo aun si ya me he puesto rubor.
– Hola– sonrío felizmente al verlas.
- Hola Sunny, que felicidad verte.
- Digo lo mismo, hace mucho no nos veíamos.
Sonreí ante eso, hace mas de 6 meses no las veía a ambas, solo veía más a Kora que a Kate, aun si son gemelas, solo las veía en la preparatoria, desde que pasamos a universidad ya no veo a Kate porque escogió ir a una diferente.
- ¿Qué tan lejos está la cafetería?
– Acabamos de salir de la casa de Sunny, Kate.
– Lo sé, pero sabes que no me gusta caminar tanto.
- Ya, aquí es.
Miramos el lugar por fuera, debo reconocer que es muy lindo sitio para estar, tiene muchas mesas tanto para dos personas, como para cuatro, para ocho o barras cerca de la ventana que alojan a dos personas, tiene un lindo toque minimalista, plantas colgando de algunos canceles y libreros repletos de novelas. Un lugar precioso.
- ¿No habías venido nunca?– sorprendida.
– No, ni yo sé lo que tengo cerca de casa.
– Es completamente del estilo de Kora y tú.
– Basta de charla, vamos a escoger una mesa y ordenar.
– Vamos. Qué emoción.
Después de hacer fila, llegamos a la barra para pedir, había dos cajas para pedir pero nos tocó en una donde estaba un muchacho muy bien parecido, debo admitir que me llamó la atención y me encantó lo lindo que sonríe, es tan precioso, su sonrisa se ve tan dulce... y sus brackets le dan un toque de ternura.
– ¿Te gustó el muchacho?– sonríe con malicia.
– Ehm... no ¿Cómo crees? No lo conozco– puse los ojos en blanco.
– Está bien.
Se nota a leguas que ninguna de ellas me creyó, pero seguiré diciendo que no me gustó por si cualquier cosa.
Ese día fue súper lindo con mis amigas, después volví a ir más seguido ahora con mi madre, todo iba perfecto, solo lo miraba... aunque no quería solo hacer eso y es algo que yo no quería que pasara. Me gusta eso de estar enamorada... lo admito, pero no me agrada la idea de ser la primera en enamorarse, porque eso significa que la que dará el primer paso seré yo, para no quedarme con la intriga del "¿Qué hubiera pasado si...?" es una idea o un pensamiento que no me agrada, pues ya me ha sucedido antes, no he dado el primer paso y solo observo a quien me gusta y he venido arrepintiéndome y es algo que yo no quería que pasara con él. Porque se daría cuenta de inmediato que me gusta, literalmente no se intercambian más de pocas oraciones o palabras con trabajadores, sería raro que le hablara de más.
Aun si todos mis sobrepensamientos no fueran suficientes... quiero hablarle. A partir de unas pocas veces que fui con mi mamá ahora frecuentaba ir con mi hermano,a los dos nos encanta el café y cómo queda cerca de mi casa, es el mejor lugar para ir.
– Oye... Sunny– serio.
– ¿Qué pasa?– levanto la mirada de las cuerdas de mi bajo.
El ambiente en la habitación de mi hermano se volvía cada vez más tenso, un nudo se formaba en mi garganta por la preocupación, tenia una idea de lo que me podría decir, como por ejemplo.. "¿Te gusta el muchacho de la cafetería?" yo sabía que mi hermano ya se las olía, no es tonto y es bien fisgón.
– ¿Te gusta el muchacho de la cafetería?
Eureka
Yo sabia que de eso se trataba... solo que es raro hablar de estas cosas con tu hermano mayor.
– Si... ¿Se nota mucho?
– Lo sabía, bueno no es que sea obvio, es que yo soy muy observador.
– Eres bien fisgón, más bien.
– Qué no, yo me doy cuenta de muchas cosas... ¿Y sabes cómo se llama?
– Según el ticket de cada vez que nos atiende se llama Dylan.
- Sii, siempre escucho cuando le hablan... Descansa los sábados.
– Si, ya lo noté ¿Y tú cómo sabes?
– Qué soy observador, te digo.
– Ándale, si.
– ¿Tienes pensado hablarle?
– No, bueno es que si quiero, pero no sé cuántos años tenga o si tenga pareja.
– Oh, entiendo, si quieres le pregunto cuántos años tiene.
– SI, por favor.
Pasaron los días y no volví a ir a la cafetería porque mi madre dijo que mucho café nos haría daño, así que no habíamos ido por dos semanas.
– Oye, estaba pensando.
– Dime.
– Si le pregunto yo su edad te voy a delatar con que te gusta... o va a pensar que me gusta a mi, entonces me quedé pensando que solo queda que tu preguntes.
– Deja ver si le puedo preguntar a la mesera, es mi amiga.
– ¿Desde cuándo?
– Bueno, amiga amiga no, solo le hablo ocasionalmente, pero es buena persona de seguro si me dice.
Después de unos días de esa charla, volvimos a ir a la cafetería y ahí me encontré con la mesera.
– Oye, disculpa.
– ¿Mande?
– El muchacho de la caja ¿Cuántos años tiene?– un poco sonrojada
– Diecinueve.
– ¿En serio?– sorpendida.
– Si– sonríe.
En ese momento no pude evitar pensar otra cosa, no era tan grande como pensaba... eso me motivaba más a hablar con él, además de que mi amiga la mesera se la pasaba sonriéndome y moviendo sus cejas cada que me veía y diciéndome a lo lejos que le hable.
Pasaron los días y ahora fui "sola"... solo iba por café para llevar, no había casi nadie, era mi oportunidad.
– Me da un frappé de oreo, por favor– tragué saliva.
Cobró el frappé y aproveché que todavía no llegaba nadie
– Disculpa.
– ¿Mande?– sonríe.
– ¿Cómo te llamas?
– Oh– ríe. Me llamo Dylan– sonríe y me entrega el frappé.
– Gracias– sonreí.
Salí de ahí feliz y fui con mi hermano, si... él si me había acompañado, pero no entró para no arruinarme las posibles interacciones con él.
– ¿Si estaba?
– Si, ande ya hablé con él- emocionada.
Le conté lo que había pasado, debo admitir que esa pequeña interacción, me hizo sentir la persona más feliz del universo, me sentía soñada, fue hermoso. Ahora solo soñaba con las posibles futuras interacciones que podría tener con él y anhelaba el día que podría volver a ir.