flowers from 1970 ⟡ jaedo

Summary

kim doyoung, un joven solitario, descubre que puede utilizar un teléfono viejo para comunicarse con otro joven que vive en el pasado. ㅤ

Genre
Romance
Author
Status
Complete
Chapters
22
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Doyoung subió los escalones de su casa con las llaves en la mano y una expresión sombría en el rostro.

El vecindario había estado tranquilo, salvo por el ocasional paso de algún coche, lo cual no ayudaba en absoluto con su constante batalla contra el aislamiento y la soledad.

Cuanto más silencio había a su alrededor, más ruidosos se volvían sus pensamientos. Y así, al entrar en su casa vacía —que albergaba un silencio tan profundo que el caer de un alfiler sería claramente audible— su mente se llenó de un torbellino de ideas.

Avanzó pesadamente hasta su habitación, llevando la chaqueta en la mano, lanzó las llaves sobre el escritorio y se dejó caer sobre la cama.

Esperó un rato, acompañado únicamente por sus pensamientos, y no eran precisamente buena compañía. Solo tenía remordimientos y escenarios de futuros más brillantes si tan solo hubiera tomado mejores decisiones en el pasado. Desde que se mudó lejos de su familia en Inglaterra, la soledad se había vuelto constante.

Se trasladó a una pequeña casa en la parte antigua de la ciudad. Vivía solo y nunca se molestó en conocer a nadie.

De repente, escuchó un timbre proveniente del otro lado de la habitación. No venía de su celular, sino del teléfono vintage que había encontrado en la casa cuando se mudó. Había pasado semanas intentando repararlo, pero finalmente se rindió. Sin embargo, ahora parecía estar funcionando perfectamente.

Corrió hacia el teléfono y respondió:

—¿Hola?

Oye, John, ¿puedes creer que el gobernador Schlatt tuvo un ataque al corazón y murió hoy? Es una locura—murmuró un hombre al otro lado de la línea.

—Lo siento, pero debe tener el número equivoca... ¿Hoy? —preguntó Doyoung, confundido.

Ah, bueno, lo siento entonces. Pero sí, fue hoy. Está en todos los periódicos—respondió la voz, sin molestarse en colgar aunque claramente se había equivocado de número.

Doyoung alzó una ceja.

—¿Estamos hablando del gobernador Schlatt de Florida?

Sí, ¿quién más?—respondió el hombre, con un tono que casi parecía encogerse de hombros.

—Pero Schlatt murió hace más de cincuenta años. ¿Esto es una broma o algo así? —Doyoung estaba convencido de que hablaba con alguien completamente desinformado o directamente loco.

El hombre soltó una carcajada.

No sé tú, pero yo no recuerdo que Schlatt muriera en 1920.

Ahora Doyoung estaba seguro de que aquel hombre no sabía hacer cuentas. Cincuenta años atrás no era 1920.

—Todo el mundo sabe que fue en 1970. Luego, su mano derecha, Tubbo, casi fue asesinado al día siguiente —le dijo Doyoung. No sabía por qué estaba tan empeñado en corregir a un desconocido, pero lo hizo de todos modos.

¿Tubbo? Todo el mundo adora a Tubbo. Está bien, de hecho está dando un discurso en este momento, escucha—se oyó cómo el teléfono se movía y de repente lo pusieron frente a una radio.

La señal era apenas audible, pero Doyoung alcanzó a distinguir palabras como “Esta es una pérdida trágica” y similares. Definitivamente sonaba como Tubbo.

Doyoung concluyó que hablaba con un loco y colgó. Caminó de regreso a su cama, pensó en la llamada no más de tres minutos antes de quedarse dormido.

. . . .

Al día siguiente. Doyoung subió a su habitación con un tazón de cereal para desayunar. Se quedó mirando su celular, esperando llamadas o mensajes con un simple “¿cómo estás?” de personas que nunca parecían llegar.

Encendió su computadora para ver algunos videos, cuando, de repente, el viejo teléfono volvió a sonar.

Doyoung dudó por un momento. ¿De verdad quería volver a hablar con un loco? Pero tampoco es como si hubiera alguien más que quisiera hablar con él. Suspiró y contestó el teléfono.

—¿Ho...?

¿Cómo lo supiste?—dijo la misma voz del día anterior.

—¿Qué?

Lo de Tubbo. Que alguien iba a intentar matarlo hoy—preguntó, con tono serio.

Doyoung puso los ojos en blanco.

—Te lo dije. Todo el mundo en el estado lo sabe, lo aprendimos en la escuela y todo. ¿Tú no? Además, ¿por qué sigues diciendo “hoy”?

¿Qué fecha es para ti?—preguntó el hombre.

—Eh... —Doyoung revisó su celular—. 28 de julio de 2020.

No hubo respuesta. Solo una respiración agitada, casi hiperventilando.

Después de un rato, el hombre volvió a hablar, esta vez en voz baja:

Aquí es 28 de julio de 1970.

Ahora Doyoung tenía la confirmación: definitivamente estaba hablando con un loco.

—Mira, si esto es una especie de broma, voy a colgar. Este teléfono ni siquiera es mío, y no soy “John” o quien sea ese.

¡Espera!—gritó el hombre—.¿Vives en la calle Manburg 821?

Doyoung empezó a entrar en pánico. El tipo sabía su dirección. Iba a colgar y contactar a la policía o o o...

¡No te asustes!—pareció leerle la mente el hombre—.Esa es mi antigua casa. Bueno, es mi “antigua casa” para ti, pero yo vivo aquí ahora. ¿La habitación de arriba todavía tiene ese horrible papel tapiz con flores?

—Sí... —respondió Doyoung, con cautela.

¡Entonces no lo han cambiado desde que vivía ahí! Espera un segundo.

El hombre guardó silencio un rato, hasta que Doyoung escuchó un clic. El sonido de una tapa de bolígrafo al destaparse.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Doyoung.

Mira en la esquina de la pared, cerca de la ventana—le indicó el hombre.

—¿Por qué...?

Solo hazlo.

Doyoung escuchó lo que parecía un bolígrafo escribiendo al otro lado de la línea. Dudó, pero caminó hacia la esquina de la habitación.

—¿Qué se supone que estoy buscando...?

De pronto, marcas antiguas, como hechas con bolígrafo ya desgastado, empezaron a aparecer en la pared, lentamente, como si la madera se estuviera quemando. Decían: “Hola”.

¿Ves eso?—preguntó el hombre al otro lado del teléfono, justo antes de volver a tapar el bolígrafo.

—S-sí... —Doyoung estaba hiperventilando, sujetándose el pecho. Esto no podía ser real.

¿Quién eres tú?

—¿Quién eres tú? —preguntaron los dos al mismo tiempo, pero fue el hombre quien respondió primero:

—Me llamo Ja...Valentine.

—¿Valentine? —Doyoung alzó una ceja.

Es un apodo. No quiero darte mi nombre real todavía, podrías ser un espía del gobierno o algo así.

Doyoung soltó una risa.

—Bueno, yo soy Doyoung.

Dime, Doyoung ... ¿quién gana la Serie Mundial el próximo año? Es para un amigo—preguntó Valentine, medio en broma.

—Me temo que no puedo decirte eso —respondió Doyoung —. Bueno, técnicamente sí puedo, pero moralmente está mal.

Rayos, pensé que funcionaría—dijo Valentine—.Entonces cuéntame del futuro. Espera... ¿eso suena nerd? Hm, dime cómo es el 2020.

—Bien...