La Magia de los Recuerdos

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Summary

En un mundo donde cada hechizo exige el sacrificio de un recuerdo, la magia es un arma tan poderosa como cruel. Un destello de luz puede costarte lo que cenaste anoche; un incendio devastador, el rostro de tu madre. Elías, mago de élite y héroe de su reino, ha pagado ese precio demasiadas veces. Tras años defendiendo su tierra, su mente es un mapa incompleto: solo conserva su nombre, su misión y a Lira, su amiga de la infancia, la única que guarda su pasado por él. Sin ella, Elías se perdería en la neblina del olvido. Cuando un misterioso hechicero llamado Kael aparece con un poder que no consume recuerdos, la balanza del mundo se quiebra. Kael es invencible no por su fuerza, sino porque nunca olvida. Derrotarlo sin perder lo que queda de sí mismo será el mayor desafío de Elías… y su última oportunidad de aferrarse a la memoria más valiosa que le queda: la de su amistad con Lira. Entre batallas y secretos, Elías deberá responder a una pregunta imposible: ¿Vale la pena ganar, si al final no recordarás por qué luchaste?

Genre
Fantasy
Author
GOKYOO
Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo

La luz de la ciudad ardía como una herida abierta en la noche. Elías sostenía la palma extendida, sintiendo el cosquilleo de la magia acumulándose en sus venas. Bastaba una palabra para liberar el fuego… y perderlo.

Del otro lado de la plaza, la criatura se arrastraba entre columnas derrumbadas. Sus garras chirriaban contra la piedra, y sus ojos, rojos como brasas, se fijaron en él. La gente corría, gritaba, pero sus voces se desvanecían bajo el rugido que llenaba el aire.

—Elías, ¡ya! —gritó Lira, a su espalda.

Él tragó saliva. Sabía lo que costaría este hechizo. No era cualquier recuerdo: era el día en que su madre le enseñó a encender una vela en la oscuridad, cuando era niño y tenía miedo de las tormentas. Era su rostro. Su risa. El calor de sus manos.

—Hazlo —susurró para sí mismo.

La palabra brotó de sus labios, y el fuego estalló. Un torrente abrasador cubrió a la criatura, consumiéndola en segundos. El aire olía a ceniza y sangre.

Cuando el silencio volvió, Elías buscó en su mente… pero el rostro ya no estaba allí. Solo quedaba un hueco doloroso, como si le hubieran arrancado algo que nunca volvería.

—¿Estás bien? —preguntó Lira, tocándole el hombro.

Elías la miró sin responder. No podía decirle que había olvidado a su madre. No esa noche. No nunca.

Porque en este mundo, cada victoria se pagaba con lo que más amabas.