UNRULY

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Summary

[LIBRO II] A Lily nunca le gustaron las responsabilidades y las exigencias que su padre le forzaba a cargar sobre sus hombros. La noche que desapareció su mejor amiga, ambas se encontraban de fiesta y habían discutido, por lo que se tomaron unos momentos para separarse y pensar las cosas con claridad. Lily, al ver que su amiga no aparecía, comenzó a preguntar a la gente, hasta que su camino se cruzó con Ash, sin saber que ese sería el inicio de algo más trágico y el final de su antigua vida.

Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
16+

¿Dónde está Gianna Vanucci?

—Perdonad, ¿habéis visto por aquí a una chica de pelo rubio rizado? —Lily alzó la voz, acercándose al grupo de mujeres que bailaban al lado de los altavoces de la discoteca sin miedo a las consecuencias de exponerse a los altos decibelios de aquellos aparatos—. Lleva un vestido negro a la altura del muslo, iba bastante borracha.

Si Lily hubiera imaginado que la discusión que había tenido con su mejor amiga esa noche la llevaría a que Nina se separara de su lado y no recibir ninguna señal de vida por su móvil, no le habría dicho nada por abusar del alcohol esa noche. Ni ninguna más.

Y sabía que estaba mal porque Nina era una alcohólica.

Pero no quería perder a su mejor amiga.

Las chicas negaron con la cabeza y continuaron con su conversación como si nada, al igual que habían hecho cinco grupos de personas antes que ellas. La desesperación comenzaba a crecer en el interior de Lily.

—Mierda, Nina. ¿Dónde coño te has metido? —preguntó para sí mientras seguía con su camino hacia el siguiente grupo de personas.

Iba apartando a la gente a duras penas mientras sufría de codazos y pisadas en el proceso, doblándose los tobillos sobre sus tacones negros mientras trataba de avanzar rápidamente entre la multitud y estiraba su cuello todo lo que podía para distinguir la característica cabellera rubia de su amiga entre los focos del local.

Cuando su mirada se puso sobre los ojos oscuros de un joven al fondo de la zona VIP del club, sus alertas saltaron y su intuición le dijo con seguridad que quizás él podría ayudarle con la desaparición de su amiga, por lo que avanzó a duras penas entre la gente hasta acercarse a la zona acordonada del lugar.

Un hombre alto y robusto bajó la vista para prestar su atención a la joven de cabellos oscuros y mirada afilada que se plantó frente a él. Unos segundos después sin haber formulado palabra, el hombre volvió a apartar la mirada, ignorando la presencia de la chica.

Ella resopló y rodó sus ojos con exasperación.

—Déjame pasar —gruñó, cruzándose de brazos mientras inclinaba sus caderas a un lado para sostenerse sobre uno de sus pies.

—Muévete, niñata. Tengo trabajo que hacer —respondió el hombre con la misma arrogancia.

—Soy Lilianna Valentino, gilipollas —al formular su nombre completo, aquel hombre volvió a poner sus ojos en los de ella, su mirada suavizándose en una mezcla de vergüenza y sorpresa. Por una vez, Lily se alegró de que el apellido de su padre sirviera para provocar terror en ese tipo de ambientes—. Si no me dejas pasar ahora mismo, llamaré a mi padre y él hará que te echen de este trabajo de mierda. O quizás prefiera llevarse a toda tu familia y utilizarles de mulas para distribuir su mercancía por todo el país. ¿Es eso lo que quieres que pase esta noche?

El portero se hizo a un lado y apartó el cordón para permitirle el acceso a la joven sin apartar la mirada de ella mientras se adentraba hacia el interior de la zona VIP con la cabeza en alto. Cuando hubo pasado, el hombre volvió a colocar el cordón y ella se acercó a la mesa del hombre con el que cruzó miradas desde el otro lado del local.

Era un hombre joven con cabello oscuro, rizado y de longitud media, que caía ligeramente sobre su frente. Su piel era clara y su rostro de facciones definidas, con una mandíbula marcada. Cuando alzó la mirada para observar a Lily, su expresión era seria y sus cejas gruesas se enarcaron sobre sus ojos grandes y almendrados. A la joven le sorprendió el fino halo de color naranja que rodeaba el negro de sus iris.

“Qué selección más extraña de lentes de contacto”.

A su lado, un hombre con una sonrisa divertida miraba a la chica con una copa de licor en su mano izquierda. Sus ojos tenían un brillo en tonos rojos y naranjas, con cada parpadeo a Lily le daba la sensación de que eran llamas que ardían en su interior. Tenía una media melena ligeramente más corta que la de su compañero, pero su mirada era más despierta y traviesa.

—¿Y tú quién eres, preciosa? —preguntó el hombre de los ojos oscuros, esbozando una media sonrisa que curvó sus finos labios mientras estudiaba el cuerpo de Lily.

La joven sintió que el estómago le daba un vuelco del asco mientras trataba de disimular su desagrado. En otra ocasión, no habría dudado en responder de mala gana a aquel hombre, pero su mejor amiga había desaparecido y su corazón le gritaba que esos dos podían saber algo.

—Estoy buscando a mi amiga. Es una chica rubia, rizosa —trató de evadir la pregunta inicial del arrogante tipo que se inclinaba a tomar su copa y darle un sorbo antes de volver a mirar a Lily. La chica sacó su móvil de su bolso de mano y le mostró una foto a ambos chicos—. Iba bastante perjudicada y hace como una hora que la he perdido de vista.

Los dos hombres se inclinaron a mirar la pantalla, y Lily pudo notar cómo la expresión del chico de ojos llameantes se suavizaba antes de apartarse y tragar saliva. Sabía algo, podía ver en su mirada el conflicto interno que estaba lidiando.

—¿La habéis visto o no? —insistió la joven con impaciencia.

—Salió del local hace unos minutos —respondió, posando sus ojos sobre los de ella mientras se levantaba del sofá de cuero negro y daba un paso hacia ella—. No salgas de aquí, unos hombres la siguieron afuera. Es mejor que vaya yo.

—¡Bastien! —se quejó el otro hombre, entornando los ojos con frustración— ¿En serio?

El chico, cuyo nombre ahora Lily conocía, se giró a mirar a su compañero y alzó los hombros de manera cómplice.

—Ya te dije antes de que llegara ella que me había dejado una mala sensación esa situación. Ayudaré por esta vez. Estoy cansado de que siempre se repita la misma mierda.

Lily miró a Bastien con gratitud mientras este abandonaba la zona VIP y salía del local. A la joven le vino una sensación de alivio entremezclada con inquietud: A Nina le habían seguido un grupo de hombres al exterior del club.

“Por Dios, Nina. Te juro que no volveré a decirte nada. No mueras esta noche”. Lily cerró los ojos y tomó una gran bocanada de aire para tratar de aliviar su ansiedad.

—Siéntate, preciosa —la voz del otro hombre sacó a la joven de sus pensamientos y se giró para volver a posar sus ojos en los de él. Estaba dando suaves palmadas al sofá de cuero, indicándole a Lily que tomara asiento a su lado—. Mi hermano se encargará del asunto, es un buen tipo. Irónicamente.

—No, gracias. Esperaré a que traiga a mi amiga de una pieza aquí de pie.

El chico emitió una sonora carcajada, alzando sus cejas con gesto divertido.

—Con solo mirar tus tacones puedo sentir cómo me duelen mis propios pies. Vamos, no voy a morderte —insistió, utilizando la copa que previamente había utilizado Bastien para servirle a ella de la bebida que estaban tomando—. Siempre y cuando no sea lo que te va.

Lily resopló ante aquel comentario y se tomó unos segundos de duda antes de aceptar la invitación del arrogante que trataba de ligar con ella de aquella pésima forma. El hombre esbozó una sonrisa triunfante cuando finalmente se sentó a su lado, guardando una distancia prudente para que no se hiciera ilusiones, e inclinó su cuerpo para mirar a la joven mientras tomaba otro trago de su copa.

—Soy Ash, por cierto. ¿Y tú eres...?

—Lily —respondió la joven, mirando el vaso lleno de licor que descansaba sobre la mesa de cristal. No pensaba aceptar la bebida de un desconocido, aunque hubiera visto a Bastien tomar de ella antes de irse.

—Eres la primera Valentino que me cruzo por aquí —comentó Ash, haciendo que Lily se girara sorprendida a mirarle. Si había escuchado la conversación que había tenido con el portero a pesar del ruido del local, admiraba las habilidades auditivas del hombre.

Ella no respondió nada, simplemente se dedicó a desviar de nuevo su mirada, cruzando sus piernas sobre el asiento y tratando de centrar su atención en algo que no fuera lo incómoda que era aquella situación.

—¿Qué pasa? ¿No te gusta tu apellido? —preguntó de nuevo el chico, tratando de sacar conversación. Emitió una pequeña risa y se sirvió la última copa de la botella— Si es por la familia, a mí tampoco me gusta la mía. Bueno, mis hermanos por lo general sí me agradan.

Los ojos de Lily escanearon la figura de Ash de manera fugaz, su complexión era musculosa, a pesar de su camisa negra holgada y su postura mal arreglada sobre el sofá, podía distinguirlo por sus anchos hombros y su vientre delgado. Tenía una de sus piernas cruzadas sobre su muslo y el brazo más cercano al cuerpo de Lily descansaba sobre el respaldo.

A la joven le ponía enferma esa forma que tenían los hombres de abarcar el máximo espacio posible, pero se mordió el interior de su mejilla para reprimir el deseo de reprocharle el gesto.

—Entonces —inició ella, comenzando a arrepentirse de darle conversación en cuanto abrió la boca para responder—, ¿es por tu padre?

Ash se giró a mirarla y su sonrisa se amplió al ver que la chica había decidido por fin ceder a la conversación.

—Digamos que es algo despiadado —respondió con tono divertido—. Ya sabes, los traumas generacionales.

Lily no pudo evitar emitir una carcajada, que luego reprimió mordiéndose de nuevo el interior de sus mejillas. Ash esbozó una pequeña sonrisa y desvió la mirada hacia su copa.

Unos pocos segundos después, Lily pudo distinguir a Bastien caminando hacia la zona VIP con Nina al lado dejándose llevar por él, y contuvo la respiración mientras se levantaba y corría hacia ellos. Su amiga se veía realmente mal, luchaba por mantener abiertos los ojos mientras recargaba su cuerpo al costado del de Bastien.

El hombre también se veía descompuesto, pálido mientras trataba de esconder su inquietud.

—Oh, gracias a Dios que sigues de una pieza, Nina —Lily tomó del brazo a su amiga y la apartó con cuidado de Bastien, mirándole con una sonrisa entusiasmada—. Muchísimas gracias, de verdad que no sabes cuánto te lo agradezco.

El hombre asintió levemente con la cabeza y volvió a sentarse junto a su hermano en el sofá, dejando que Lily saliera de la zona VIP prácticamente arrastrando a Nina hacia el exterior del local.

Algo llamó su atención antes de salir por aquella puerta; Ash se levantaba de un brinco del sofá y parecía regañar a su hermano, el cual tenía la mirada puesta en el suelo con gesto afligido.

Entonces Lily entrecerró los ojos y se concentró en analizar los movimientos de los labios del alterado Ash.

“¡Te has condenado por esa chica, imprudente!”