Un Asesino a la Vista

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Summary

Emma e Isabella no tienen nada en común. Una es orgullosa, desconfiada y de barrio. La otra, hija de una familia adinerada, tan insistente como imprudente. Pero cuando un chico aparece asesinado, sus mundos colisionan de forma inesperada. Isabella está decidida a resolver el crimen, incluso si eso significa acercarse a la chica que menos quiere verla rondando. Emma solo quiere alejarse, proteger a su hermano... y evitar sentir lo que no debería sentir por la hija de los Johnson. Entre peleas, sospechas y encuentros cargados de tensión, lo que comienza como un enfrentamiento se convierte en algo mucho más peligroso: un vínculo que ninguna de las dos sabe cómo manejar. Porque mientras el asesino sigue suelto, el corazón también puede jugar sucio.

Genre
Drama
Author
C kiara
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝑪𝒂𝒑𝒊𝒕𝒖𝒍𝒐 𝟏

Emma walker

El cavader de William lo encontraron donde el hielo comenzaba a quebrarse, al igual que nuestras mascaras.

Hoy se cumplía el séptimo dia desde que hallaron su cuerpo degollado a las orillas del lago, en medio de una gran arboleda nevada, característica de este lugar.

No lo conocía tan bien para llorarlo, pero no creo que mereciera ese final, a pesar de ser otro niño más adinerado de Griseford parecía buena persona, o lo aparentaba al menos.

-¡Llegaras tarde Emma! -Roy, mi hermano, me apuro desde alguna parte de la casa.

Cuando escuche su voz pude sentir ese sentimiento de dolor en mi pecho, aunque ahora el estaba conmigo, esa sensación de preocupación seguía vigente.

La policía buscaría un culpable, y si no había uno entonces ellos sólo decidirán quien lo será, con o sin pruebas siempre ganaban ellos.

Mientras la nieve cirugía bajo mis piel en la calle, no pude evitar pensar que no podíamos tener más problemas, no ahora, Roy no podía tenerlos, salió de la cárcel hace muy poco como para volver a quedar implicado en algo de nuevo.

Con cada paso que daba, dejaba atrás el área no tan agradable de Griseford a lo que llamamos "hogar", yo creía que parecia mas un cubo de hielo aislado del mundo.

El aire frío podía llegar a matarme si no me abrigaba bien, o eso pienso porque suelo exagerar las cosas, así termine pareciendo más un perchero qué una persona el primer día de clases.

Cuando entre al área Rica de Griseford llamada "Marpole" pude sentir las miradas despreciables qué se clavaban como cuchillas en mi espalda.

-Los malditos suburbanos otra vez...-escuche como susurraban al verme llegar, pero decidí no gastar mi tiempo en pelear con hijos de papi que ni siquiera sabían lo que era tener un poco de capacidad mental.

Además ya teníamos bastantes acusaciones de ellos hacia los de mi área sobre el asesinato de William Brown para seguir generando disturbios.

El rechazo parecia una cachetada invisible pero visible en sus miradas, cuando mis amigos y yo entramos al salón. En el fondo de mí sabía que el odio era una costumbre más vieja que nosotros mismos, evidente en cada roce y pelea de ambas partes desde que tengo memoria.

-Estúpidos engreídos -susurre cuando pasaba por al lado de un grupo que me miraba como si tuviera la peste.

En un movimiento ágil y rápido Isabella Johnson se levantó -¿Qué dijiste idiota? -se acercó al punto de que solo unos centímetros separaba su cara de la mia.

-la jalaron del brazo hacia atras. -No vale la pena amor...vamos -el rubio con ladrillos en lugar de brazos se la llevo en cuestión de segundos y solo me quedo el aroma dulce qué emanaba, juraría qué ese perfume valía más que toda mi casa.

Me lanzó una mirada fulminante mientras se sentaba en el asiento delantero y acomodaba torpemente su cabellera dorada hacia atrás.

Con esa tonta acción no pude evitar reírme de lo ridícula que se veía, amaba molestarla desde hace años y ella no se quedaba atrás fastidiando.

Minutos más tarde, la directora, una mujer con un porte refinado y elegante entro al salón acomodando su saco.

-Bienvenidos chicos, a su nuevo y último año escolar. -a pesar que nos hablaba a todos, las sonrisas solo se las llevaban los ricachones.

-Quiero dar mi pésame, de parte de toda la institución hacia ti y tu familia Jacob. -se dirigió al rubio qué se había llevado a Isabella minutos atrás.

Intente recordar a los hermanos Brown juntos pero no encontré muchos recuerdos, William no era para nada parecido a Jacob, no solo hablo físicamente, todo su ser era diferente, Will se mostró amable las pocas veces que hablamos y no parecía un presumido egoísta como al que ahora le estaban hablando.

Jacob Brown. Lo detestaba, incluso más que a su novia, a siemple vista parecía el típico estándar perfecto de las niñas de doce años pero en mi opinión le faltaba volver a nacer unas cien veces más, para acercarse a ser perfecto.

Fije mi vista en el, sus manos unidas junto con la rubia a su derecha, que parecía más afectada que el mismo por la muete de su hermano, no salio ni una palabra de su boca y el silencio empezaba a incomodar a todos.

-¡Bien! quería hablarles sobre algo importante chicos. -la mujer corto la tensión de una vez por todas. -El departamento de Policía está investigando el caso de Will como ya sabemos, pero ofrecieron un cargo para un asistente de investigación en la búsqueda de pistas e indicaciones, cualquier estudiante se puede postular, este trabajo requiere esfuerzo y compromiso por favor ténganlo en cuenta.

Los cuchicheos me llegaron rápido a los oídos, cuando todos comenzaban a especular quien se postularia, a pesar de que la intriga desbordaba, las personas dispuestas eran muy pocas, nulas, según lo que veía.

Ni una mano levantada.

Excepto la de ella. -Yo quiero el puesto directora. -la voz dueña de mis dolores de cabeza se hizo presente y se ganó el silencio de todos. -su expresión era perfecta, no sentía arrepentimiento.

Sabía lo que hacía y era alguien firme siempre que tenía que trabajar.

Eso me molestaba: cómo creía que podía tener el control de todo lo que la rodeaba, tan segura de que nadie se postularía contra ella.

Podría cerrar la boca y continuar con mi aburrida vida, lo cual sería la mejor elección que podría tomar. Pero la necesidad de querer ayudar a Roy, mi unica familia, demostrando su inocencia en todo esto, superaba cualquier mínima razón que tuviera.

O eso quería creer para no pensar demasiado en lo que hice a continuación.

Fue entonces cuando levanté mi mano, mirando directo a los ojos color mar de Isabella, que se abrieron, incrédulos.

-Yo estaría encantada de competir por el cargo de directora. -dije, esbozando una sonrisa desafiante.

El aula estalló en murmullos que resonaron como un tsunami a mi alrededor. Me acababa de condenar a una serie de consecuencias que no serían tan fáciles ni tan buenas como había imaginado.

Lo que pasaría a partir de ahora sería mucho más grande que yo, que Isabella, que cualquiera en esa habitación.

-¿Tú? Tiene que ser una broma... -la escuché susurrar, con un veneno apenas conteniendo su voz.

Sentí la sangre hervirme bajo la piel. Pero en lugar de bajar la mirada, le sostuve la suya, retándola en silencio.

Que empiece la guerra.

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