Ajenos JiKook

Summary

❝Se suponía que cada quien tomaría su propia camino, pero ¿Cómo terminar cuando se tienen tantas memorias?❞ Jungkook despertaría lleno de arrepentimiento por "no poder ser normal", lo echaría de su departamento y Jimin se sumergiría en la tristeza. Prometería por tricentésima vez que no lo volvería a buscar y fallaría a la mínima interacción. Solo hasta su próximo encuentro fingirían ser ajenos a sus propios sentimientos.

Genre
Romance
Author
alice :)
Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo I

Jimin no había querido salir con sus amigos, pero Hoseok era un experto insistiendo. Así fue como ese sábado, contrario a quedarse tirado en la cama y con música triste de fondo, aceptó salir con sus amigos a la fiesta de Chunji. Si bien no solía aceptar porque desde que terminó con su novio no tenía ganas de absolutamente nada, en esta ocasión, no quiso aceptar en un principio porque tenía una incomodidad en el pecho. En cuanto Hoseok le notificó las buenas nuevas, Jimin tuvo un presentimiento.

—Hemos llegado —anunció Jin, con su voz tranquila, al tiempo que apagaba el motor.

—Nos adelantamos para encontrar a Namjoon —comentó Hoseok, abriendo la puerta del auto.

—Dijo que estaba a cargo de la parrillada. Sé que Chunji lo estima, pero todos sabemos que Namjoon es un peligro. Voy a apurarme a buscar un lugar donde estacionarme para relevarlo.

Jimin soltó un suspiro resignado, se quitó el cinturón y salió del auto detrás de Hoseok y Yoongi.

El ambiente de la fiesta estaba en su punto: música alta, risas, y un flujo constante de estudiantes entrando y saliendo del patio. Ser parte del equipo de baloncesto los había convertido en figuras conocidas, lo que no tardó en notarse cuando varios asistentes los saludaron al pasar. Incluso Jimin, que no pertenecía al equipo, pero siempre estaba junto a ellos, atrajo miradas curiosas. Su reciente reclusión no había pasado desapercibida para los estudiantes.

Con el ánimo por los suelos, Jimin se adelantó a sus amigos, dirigiéndose hacia donde suponía que estaría Namjoon.

Lo encontró cerca del garaje portátil, inclinado sobre la parrilla, peleando con un encendedor que parecía no querer cooperar. Jimin no iba a ofrecerse a ayudarlo, pero al ver a Namjoon encendiendo un trapo, recordó lo mucho que estimaba a su amigo y lo mal que se sentiría, si este se incendiaba así mismo.

—Te ayudo, Nam —dijo al acercarse.

— ¡Jimin! —exclamó Namjoon, pasándole el encendedor—. Gracias. Y... me alegra mucho que hayas venido.

—Ni lo menciones.

La verdad era que estaba en proceso de olvidar a su ex novio , o como Hoseok solía decir, de borrarlo de su mundo.

Jimin, poniendo en práctica las enseñanzas de sus padres, encendió el carbón sin demasiados contratiempos. Namjoon soltó un suspiro de alivio, justo cuando Hoseok y Yoongi llegaban con una mesa plegable y un par de sillas para acomodarse cerca.

El bullicio de la fiesta aumentó con la llegada de Jin, quien, ingresó al patio rodeado de admiradoras, parecía una estrella de cine. Las risas y comentarios no tardaron en surgir, aunque Jimin apenas prestaba atención. El grupo de amigos formó un semicírculo entorno a Jimin que quedó a cargo de la parrilla.

—Chicos, veo que aquí ya no soy indispensable —interrumpió Chunji, acercándose al grupo con su energía habitual. Chocó los cinco con Namjoon, Hoseok, Jin y Yoongi, y al llegar a Jimin, simplemente le dio un apretón en el hombro. Parecía genuinamente feliz de verlo, aunque, como siempre, su torpeza social arruinó el momento—. La pandilla está reunida otra vez, ¿eh?

Los amigos de Jimin intercambiaron miradas tensas, previendo lo que venía. Chunji, por su parte, no captó el ambiente y continuó, sin filtros.

— ¿Vienes porque tu ex también aceptó la invitación?

El patio entero pareció congelarse. Namjoon dejó caer su vaso de refresco; Hoseok se detuvo en seco, con un trozo de carne a medio robar, y Jin, el más práctico, no dudó en tomar a Chunji por el brazo y arrastrarlo lejos. Solo Yoongi permaneció junto a Jimin, con una expresión cargada de preocupación.

—No lo sabíamos, Jimin. Él tampoco había estado viniendo a las fiestas. Si quieres, podemos irnos ahora mismo.

Jimin, sin apartar la vista de la parrilla, se tomó un segundo antes de responder.

—Descuida, Min. Tarde o temprano teníamos que reencontrarnos. Después de todo, él iba en la misma universidad —no era ajeno a esa posibilidad.

— ¿Estás seguro? —insistió Yoongi.

—Seguro. Mejor pasa las charolas para que podamos dejar la comida lista. Hay que mantenernos ocupados, ¿no?

Mientras Jimin y Yoongi organizaban las charolas con carne asada, el resto del grupo se acomodó cerca, retomando la conversación. Jin regresó tras deshacerse de Chunji, con una expresión de cansancio dramático.

—Nunca en mi vida había trabajado tanto como en estos tres minutos que pasé alejando a Chunji—anunció, dejándose caer en una silla.

— ¿Qué hiciste con él? —preguntó Hoseok, mientras intentaba robar otro trozo de carne.

—Lo dejé con un grupo de estudiantes de primer año que lo miraban como si fuera una leyenda. Dudo que lo volvamos a ver esta noche.

— ¿Y si lo adoptan? —bromeó Yoongi, sirviéndose un vaso de refresco.

— ¿Adoptarlo? Ese hombre ya está criado y echado a perder. Deberíamos pagarle a alguien para que lo reeduque —replicó Jin con una mueca teatral.

Jimin dejó escapar una risa suave, y Hoseok, que no dejó pasar el momento, alzó las manos como si acabara de ver un milagro.

— ¡Ahí está! Sabía que podíamos sacarle una sonrisa al señor Melancolía.

—No te emociones —respondió Jimin, rodando los ojos—. Solo me hizo gracia la idea de Chunji siendo educado otra vez. Aunque dudo que haya esperanza para él.

—Cierto, pero imaginemos que alguien crea el programa de variedades: Cómo convertir a Chunji en un ser funcional. Episodio uno: Aprender a pensar antes de hablar —agregó Yoongi, con tono sarcástico.

—Episodio dos: Descubrir que el mundo no gira a su alrededor —añadió Jin.

—Episodio tres: ¡Identificar señales sociales básicas! —remató Hoseok, dramatizando un aplauso lento.

—Pobrecito —interrumpió Namjoon, que estaba preparando más carne—. Al final lo queremos, aunque nos saque canas verdes.

—Claro que lo queremos —respondió Jin, encogiéndose de hombros—. Pero eso no significa que no lo tiremos debajo del autobús de vez en cuando.

Jimin soltó otra risa, esta vez más genuina. La ligereza de la conversación empezaba a hacerle bien.

—Hablando de eso, ¿Quién se supone que tiene la responsabilidad de cuidarme esta vez? —preguntó, cruzándose de brazos en broma. Jimin era bueno bebiendo, pero igual los chicos se turnaban por, si era necesario.

—Eso es trabajo mío —declaró Hoseok con una sonrisa triunfal—. Soy el responsable designado de sacarte de tus dramas existenciales y cuidar tu integridad física.

— ¿Responsable? —repitió Yoongi, arqueando una ceja—. Si tú eres el responsable, estamos condenados.

— ¡Oye! Yo soy excelente en mi trabajo. Jimin está aquí. ¿No?

—Sí, pero el hecho de que esté no significa que hayas hecho un buen trabajo —intervino Jin con una sonrisa de suficiencia—. Probablemente aceptó porque quería que te callaras.

—Puedes juzgar mis métodos, pero no mis resultados —respondió Hoseok con una sonrisa misteriosa, antes de tomar un pedazo de carne directamente de la parrilla.

— ¡Deja de robarte la comida, Hoseok! —exclamó Namjoon, empujándole la mano—. Jimin y Yoongi trabajan en esto mientras tú actúas como una aspiradora humana.

—Una aspiradora elegante, si me permites —replicó Hoseok con una reverencia falsa.

—Por favor, si fueras una aspiradora, serías una que se atasca con un calcetín y deja de funcionar a la mitad —añadió Yoongi, ganándose un coro de risas.

Hacía mucho que Jimin no se reía así, hasta el punto de no necesitar ni una gota de alcohol para sentirse ligero. Sus amigos también parecían más felices que nunca. Incluso Yoongi, siempre reservado, se había animado a aceptar las ridículas apuestas de comida que Namjoon proponía, mientras Jin se dedicaba a documentar cada instante con su celular, capturando fotos y videos del buen rato que estaban pasando.

Desde que llegó, se había empeñado en no buscar esa cabellera negra entre la multitud. No quería verlo. No quería cruzarse con él ni por accidente o terminaría yendo tras él. Permaneció en su lugar. Las cosas iban según lo planeado, hasta que un ruido de sillas arrastrándose y una pequeña conmoción rompieron la paz.

Un chico delgado de cabello ondulado había tropezado, llevándose consigo a su acompañante. Jimin los reconoció de inmediato. Se suponía que cada quien tomaría su propia camino, pero ¿Cómo terminar cuando se tienen tantas memorias?

—No vayas —pidió Jin, sujetándolo del brazo con fuerza. Sus uñas casi se clavaron en la piel de Jimin—. Ya no, Jimin. Esto solo te va a lastimar.

Jimin miró a Taehyung, que intentaba reincorporarse.

—Pero Taehyung se cayó —colocó su mano encima de la de Jin para intentar calmarlo. Si bien se trataba de su ex pareja, no podía actuar ajeno a la situación.

—Ya lo están ayudando —intervino Yoongi, con un tono molesto—. Quédate en tu sitio, Jimin.

—Sabes que si no voy, insistirán… —empezó Jimin, pero Hoseok lo interrumpió.

—No es tu problema —dijo con firmeza—. Escucha, si él vino, debe hacerse cargo de sí mismo. No es un niño al que tengas que cuidar.

Namjoon, que había permanecido en silencio hasta entonces, suspiró con el peso de la tensión.

—Taehyung es nuestro amigo —dijo, casi en un murmullo—. No podemos simplemente ignorarlo. Él tampoco tiene la culpa y está obligado a hacerse cargo.

—Namjoon —Jin iba a regañarlo, Namjoon solo pudo apartar la mirada.

—No podemos obligar a Jimin a hacer lo que nosotros queremos, aunque creamos que es lo mejor —defendió Namjoon.

—Claro, porque es una gran idea acercarte a tu ex en estas condiciones —dijo Yoongi con sarcasmo.

—Por favor, chicos. No está bien —Jimin alzó la voz ligeramente, más para calmar los ánimos que para discutir.

Fácilmente podía librarse de Jin, pero no quería lastimarlo y tampoco quería que se enojaran con él porque sabía que los llamaría llorando al siguiente día y necesitaría un hombro en el cual desahogarse.

Justo en ese momento, otro ruido se produjo. El chico de cabello negro y vestido de colores obscuros, había tirado una charola, afortunadamente fue una sin comida.

—Fue nuestra culpa, nosotros lo obligamos a venir —les recordó Namjoon.

Jin dudó, pero al final aflojó su agarre. Jimin se levantó de inmediato, cruzando el patio hacia la pequeña escena del desastre.

— ¿Estás bien? —preguntó Jimin al llegar, extendiendo una mano hacia Taehyung para ayudarlo a levantarse.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó el castaño, enderezándose. Luego agitó las manos rápidamente, como si quisiera corregir su tono. Su flequillo ondulado estaba pegado a su frente por el sudor—. Digo, no me lo tomes a mal, pero de haber sabido no habríamos venido. Lo último que quisiera, es incomodarte.

—Descuida, Tae. Creo que ya somos lo suficiente adultos como para actuar con normalidad.

—Habla por ti —Taehyung señaló con un movimiento de cabeza al chico de cabello negro que intentaba sostenerse del respaldo de una silla, visiblemente tambaleante.

Jimin inhaló profundamente antes de acercarse. Jungkook ni siquiera lo notó hasta que Jimin le ofreció su mano.

— ¿Puedo? —preguntó, manteniendo su tono neutral.

Los ojos de Jungkook se llenaron de lágrimas al instante.

—Mimi… —susurró con la voz quebrándose al pronunciar el apodo. Estiró los brazos, intentando abrazarlo, pero apenas logró mantenerse en pie.

—Vamos afuera —sugirió Jimin

Pasó el brazo tatuado de Jungkook por encima de sus hombros y colocó su propia mano en su cintura para estabilizarlo. Taehyung caminó al frente para abrirles paso entre la multitud.



Next Chapter