Bancos de sangre capítulo 3

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Summary

Después de que Max y Gabriel salvaran a Henry este ayuda a los chicos dándoles información sobre las ubicaciones de los prestamistas

Genre
Action
Author
Milan
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 3 Henry

“Con que Henry, bonito nombre, me agrada” contestó Max. Pero antes de que pudieran iniciar una conversación, Gabriel se apresuró diciendo “No hay tiempo que perder, si nos quedamos aquí podrían regresar, tenemos que irnos rápido”. Con eso, los tres juntos fueron hacia la gran casa de madera para asegurarse de que todos estuvieran bien. Henry parecía tener un pie roto, pues le costaba caminar y tuvo que ser cargado por Max durante todo el camino hacia la casa.

Ana y Joey estaban molestos. Otra vez esos miserables arruinaban sus planes, pero esta vez era peor porque pudieron haberlos matado sin problema. A los ojos de Ana, si Joey no hubiera salido corriendo habrían podido matarlos. Según Joey todo era culpa de ese imbécil de Max y desde ese día se propondría acabar con su vida. Ana decidió irse a casa, no habló con Joey antes de irse, no hubo discusión, ella simplemente se marchó molesta, sabiendo que tendría problemas con Charles después de esto por culpa de Joey.

Al llegar a la casa, Max y Gabriel refugiaron a Henry, dándole comida y un lugar donde pudiera estar seguro. Rylie ayudó a Henry con el problema de su pie y antes de que pudiera agradecerle, ella rápidamente preguntó “Cómo terminaste debiéndole dinero a esos hombres”. Henry pareció incomodarse y decidió no responder, solo se acostó en su nueva cama. Rylie decidió investigar por su cuenta, le gustaba saber la información de todos los que estaban siendo ayudados.

Unos minutos después, Henry se acercó con cara nerviosa e incómoda hacia los chicos, específicamente hacia Mizu, quien estaba hablando con Luna. Antes de que Henry pudiera decir una palabra, Luna se adelantó y preguntó “Qué quieres, estoy algo ocupada. Si quieres, habla con Max o Gabriel”. Henry, un poco avergonzado, contestó “Bueno, está bien, hablaré con ellos”. Henry decidió contárselo a Max y Gabriel.

Henry se acercó hacia Max y Gabriel, que estaban tomando algo de alcohol, y con una voz suave y tranquila dijo: “Max y Gabriel, tengo algo que decirles. Antes de que me salvaran escuché que Ana y ese otro tipo irían a una zona específica del parque, les daré la ubicación si quieren”. Max, sorprendido, no pudo ni hablar. Gabriel, sin poder creer lo que estaba escuchando, contestó: “Obviamente queremos saber la ubicación, podríamos atacarlos y sacarles información, esta es nuestra mejor oportunidad”. Rápidamente y de manera algo sospechosa, Henry les dio la ubicación y después se fue lentamente hacia su cama. Max tenía dudas sobre esa actitud, pero decidió no decir nada e ir junto a Gabriel a la ubicación.

Al llegar, Max y Gabriel rápidamente se toparon con Ana y Joey, quienes sorprendidos pero molestos fueron directamente contra ellos. Los cuatro sacaron cuchillos y empezaron a pelear, corriendo, saltando y golpeándose. Poco a poco ambos bandos se iban destrozando. La pelea estaba llegando a su punto más alto cuando Ana sacó una pistola con la que se dispuso a acabar con los primos. “A la mierda, estoy harta de esto, mueran” dijo antes de disparar, pero por suerte Max logró agarrarla antes de que pudiera disparar y la tiró al piso. Gabriel agarró la pistola, pero antes de disparar Joey lo apuñaló. Antes de que alguien pudiera matar a alguien, Mizu y Nicolás llegaron en una camioneta y rápidamente se llevaron a Max y Gabriel, que estaban demasiado heridos.

Los cuatro llegaron a la gran casa de madera, donde Max y Gabriel recibieron ayuda médica y quedaron en reposo. Gabriel preguntó por Henry, pero Rylie contestó “No está aquí, salió y no dijo qué estaba haciendo” con una mirada fría en el rostro. Instantes después Valentina entró a la casa con mala cara. Max trató de preguntar, pero Valentina solo corrió a su habitación. Nicolás, con algo de miedo, fue directamente con ella y al intentar entender por qué estaba así, Valentina solo repetía el nombre de Curie.

Nicolás, con muchas ideas malas en la cabeza, decidió encararla, pero ella no estaba en la casa. Antes de que pudiera preguntar por su ubicación apareció Henry, quien sin decir nada le dio la dirección de Curie y se fue rápidamente. Nicolás, aunque con muchas preguntas, decidió salir a buscarla.

En la calle se encontró con una gran sorpresa: Curie estaba herida de gravedad por una bala. Nicolás reaccionó rápido y la ayudó. Por suerte Zack había llegado casi al mismo tiempo que él, y entre los dos pudieron llevarla a la casa. Allí Valentina la abrazó, sorprendida de que estuviera viva. Nicolás no entendía nada y Zack tampoco. Valentina llevó a Curie a la sala de urgencias y después regresó con Nicolás para contarle lo sucedido.

Ella y Curie habían salido juntas al parque como cualquier día normal, pero de repente varios prestamistas llegaron armados. Se desató un combate en el que Curie quedó muy herida. Ella decidió que Valentina escapara mientras se quedaba peleando para dar tiempo.

Antes de que Nicolás pudiera opinar, Rylie irrumpió en la habitación. Preguntó “Y cómo sabían que ustedes estaban ahí”. Valentina no contestó, no tenía idea de cómo lo supieron, y las sospechas de Rylie hacia Henry aumentaban.

Rylie decidió salir junto a Oli, aparentemente solo a pasear, pero escondiendo una pistola pequeña. Mientras tomaban café, como ya lo esperaba, llegaron varios prestamistas a intentar acabar con ellas. A Rylie no le tembló la mano y tan rápido como Oli agarró a uno, ella disparó contra los demás. Tomó al prestamista que Oli sujetaba y preguntó: “Quién te dijo nuestra ubicación”. Antes de que pudiera responder, una bala impactó en su cabeza. Rylie no vio de dónde vino y frustrada regresó a la casa sin evidencia.

Allí encontró a Henry dándole unas coordenadas a Mizu. Rylie lo amenazó para que también se las diera a ella y así poder llegar antes que Mizu.

En la ubicación, antes de que Mizu llegara, Rylie escuchó a algunos prestamistas hablando. “Ese imbécil dijo que estarían aquí pronto” dijo uno. “Cálmate, él nunca miente, todo lo que dice es verdad, tenemos suerte de tenerlo en el equipo” respondió otro. Rylie sonrió y empezó a grabar para tener pruebas.

Los prestamistas seguían hablando cuando Nicolás y Mizu llegaron y empezó un pequeño enfrentamiento. Rylie intentó acabar con ellos con su pistola. “Hey, ustedes, tomen” dijo, matando a uno. Pero al intentar disparar al siguiente ya no tenía balas. Con miedo e incomodidad, decidió correr mientras dos prestamistas la perseguían con cuchillos.

En un momento de la persecución, Rylie llegó a un callejón sin salida. Sin mucho tiempo, intentó defenderse con una bolsa de basura, pero cuando trató de subir a un techo uno de los prestamistas la agarró del pie y le clavó un cuchillo en él. Cuando parecía su final, alguien atacó al prestamista por detrás con una barra de metal: era Mizu.

“No hay tiempo, sube” dijo. Rylie tomó el cuchillo y, con dificultades, subió, donde Nicolás la esperaba y la cargó. Mizu siguió peleando, pero al saltar de un techo a otro un prestamista lo sujetó. Cuando parecía que perdería, Rylie le lanzó el cuchillo y Mizu lo usó para clavarle en el cuello al enemigo.

“No pierdas el tiempo, salta” gritó Nicolás. Mizu saltó y los tres parecieron salvarse, pero al volver a la casa fueron interceptados por seis prestamistas. Antes de que la pelea iniciara, dos personas en moto llegaron con armas y acabaron con los prestamistas. Al quitarse los cascos, resultaron ser Zack y Curie. “Parece que se metieron en un gran problema, eh” dijeron.

Los tres sonrieron y se fueron con ellos en sus motos.

“¡Imbéciles!” gritó Charles al ser informado. “No pueden ser tan inútiles como para perder sabiendo su ubicación”. Joey, cansado de sus gritos, respondió “¿Cómo te atreves a quejarte? Nosotros hacemos todo el trabajo y tú solo das órdenes, ¿eso te parece un logro?”. Charles, con ira en la cara, ordenó que no le hicieran nada, solo por esta vez.

Ya todos juntos en la casa, celebraron que Curie se había curado, pero estaban preocupados por Rylie. Ella trató de mostrar sus pruebas contra Henry, pero había perdido el celular en un techo. Sin pruebas, no había nada que hacer, así que se quedó hablando y planeando con Oli.

Al día siguiente, Max y Gabriel paseaban tranquilamente cuando un hombre con lentes, cabello rizado y mediana estatura les pidió ayuda. Antes de reaccionar, escucharon la voz de Ana: “Otra vez ustedes, ¿tienen alguna fobia a dejarnos trabajar?”. Joey los atacó por detrás: “Denos a ese tipo, nos debe dinero, solo queremos hacerlo pagar”. “Sobre mi cadáver” contestó Max.

Al instante Max volteó la situación atacando a Joey. Gabriel fue contra Ana. Joey intentó apuñalar, pero Max lo golpeó con un tubo de metal. Ana, harta, intentaba matar a Gabriel. En el clímax, Joey dejó caer su cuchillo. Max intentó agarrarlo, pero Joey lo pateó hasta un callejón.

Joey empezó a estrangular a Max, pero el hombre al que querían atrapar recogió el cuchillo y se lo clavó a Joey en el estómago. Después, ayudó a Max a socorrer a Gabriel. Ana, al ver la situación, decidió escapar. Los chicos dejaron a Joey vivo pero agonizando y se fueron a la casa junto a Matt, el hombre que habían salvado, quien poco después se convirtió en un nuevo integrante del grupo.

Tras su partida, Joey escuchó la voz de Ana: “¿Creíste que te dejaría a tu suerte?”. Ella lo atendió con vendas y medicinas. Ambos decidieron no volver con Charles, sabían que morirían si regresaban.

Ya en la casa, Matt se presentó con todos y rápidamente desarrolló amistad con Mizu.

Ana y Joey no regresaron en dos días. Joey preguntaba a Ana: “¿No estás cansada de Max y Gabriel?”. Ella no respondía, pero ambos compartían un odio hacia ellos.

Mizu y Matt fortalecían su amistad como si se conocieran de años.

Nicolás y Valentina decidieron salir en la noche en una pequeña cita. Compartieron momentos de tranquilidad y paz. En un momento, Nicolás notó unos ojos a lo lejos. Rápidamente tomó a Valentina de la mano, sabía que tenían que escapar. Apenas empezaron a correr, los prestamistas fueron directamente a por ellos.

Nicolás golpeó a dos y siguió corriendo junto a Valentina, pero fueron acorralados. “Valentina, abriré el camino atacando a los dos de al frente. Corre, ve a la casa y busca ayuda” dijo Nicolás. Se abalanzó contra los dos hombres y Valentina corrió mientras lloraba, sin saber si volvería a verlo.

En pocos minutos llegó a la casa de madera, llorando y derrumbándose en el piso, pidiendo ayuda para Nicolás.