Setso, humor y lagrimas

Summary

En un encuentro inesperado entre un famoso músico y un joven arquitecto, las diferencias de clase y origen se disuelven en la calidez de un amor genuino, construyendo juntos un futuro lleno de música y pasión.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

...

Advertencia: Este fanfic es una obra de ficción escrita en un día por puro aburrimiento. “El autor de esta obra declara que se trata de una creación artística de naturaleza ficticia. Los personajes y eventos descritos son invenciones del autor y no deben interpretarse como declaraciones de hechos. El autor no asume ninguna responsabilidad por el uso que terceros puedan hacer de esta obra.”



La presentación había sido un éxito rotundo para Aleps. No todos los días invitan a un artista a colaborar con Gitana en el medio tiempo del Super Bowl. La emoción se reflejaba en su rostro mientras los fans coreaban las canciones y las luces iluminaban el escenario. Estar junto a una de las artistas más reconocidas era un sueño hecho realidad. Siempre supo que algún día recibiría el reconocimiento que merecía, y no era para menos, ¡si a los cinco meses ya tocaba el piano familiar!

Al finalizar el concierto, ambos se dirigieron a las entrevistas con los medios. Se vieron obligados a contestar preguntas que poco o nada tenían que ver con su presentación, algo particularmente fastidioso para nuestro genio musical, quien sabía que era un precio a pagar por la fama mundial.

Uno de los eventos programados era una cena con ambos artistas y sus músicos, otro protocolo innecesario para Aleps, aunque este dejaría una marca.

Durante la cena, los músicos no paraban de expresar lo halagados que se sentían de participar al lado de tan grande artista. Aleps, con la modestia que lo caracterizaba, simplemente sonreía y agradecía. Sin embargo, un detalle lo incomodaba: Gitana lo miraba fijamente cada vez que hablaba. Esto le pareció extraño, incluso acosador, así que optó por ignorar esas miradas.

Al terminar la cena, se dirigió al camerino para finalizar el día. Mientras caminaba, escuchó unos tacones detrás de él. Al voltear, se percató de que Gitana lo estaba siguiendo. Aceleró el paso, pero ella lo alcanzó en pocos segundos.

Aleps comenzó a respirar agitadamente, pero como el profesional que era, se volteó y abrió los brazos para fingir una despedida.

—Hey, Gitana, ¡lo hicimos excelente esta noche! Me encantó tocar el piano en tu presentación.

Gitana respondió al abrazo de manera amigable, incluso lo elogió.

—Muchas gracias, Aleps. Siempre es un honor promover a mis compañeros. Oye, aparte te ves súper chavo, no has cambiado nada, ¡te ves súper bien! Necesitas darme algún tip.

Aleps ya comenzaba a sentirse incómodo. Sabía que Gitana tenía otras intenciones, así que decidió pensar en algo para terminar la conversación e irse a su camerino. Fue entonces cuando nuestro caballero pronunció:

—Oye, claro, igual algún día te puedo presentar a mi esposa. Ella es la que me ayuda a verme así de bien, tal vez ella te pueda ayudar con eso.

Con esto, Aleps puso a Gitana en su lugar, dejando claro que era un esposo fiel y jamás traicionaría a su familia.

Gitana, con una sonrisa aún en su rostro y abriendo la puerta de su propio camerino, respondió:

—Perfecto, espero que nos podamos ver en otra ocasión. Adiós.

Aleps se sintió aliviado al verla desaparecer. Su fidelidad había quedado demostrada.

Durante el vuelo de regreso, Aleps pensaba en tener una nueva habitación en su hogar, un espacio personal para seguir creando sus canciones, algo bien aislado del ruido y con un pequeño estudio musical.

Al llegar a casa, Aleps tomó su celular para compartir los momentos de la noche anterior en sus redes sociales. Las reacciones positivas no tardaron en llegar, con comentarios que lo adoraban y resaltaban su talento. Incluso lo compararon con uno de los mejores artistas británicos, lo cual consideró un gran honor, ya que ama el Reino Unido y siente un cariño especial por sus jóvenes habitantes.

Después de interactuar con sus fans, Aleps se dedicó a buscar arquitectos para su proyecto. Pocos llamaban su atención hasta que, buscando en redes sociales, encontró al candidato perfecto: un hombre que no solo demostraba gran habilidad, sino que parecía tener una mente afín a la suya. Intuyó que este arquitecto podría entenderlo y materializar su visión, así que no dudó en contactarlo de inmediato.

Al otro lado de la pantalla, Juventino, un joven arquitecto, recordaba su infancia difícil. Proveniente de una familia humilde, tuvo que trabajar desde muy joven: vendía dulces en las calles, pedía dinero en los semáforos y ayudaba a sus vecinos con tareas domésticas para ganar unos pesos. Su único respiro era el sueño, sobre una cama improvisada con cartones y periódicos. A pesar de todo, nunca se rindió, impulsado por el deseo de un futuro mejor y el rechazo a los conformistas.

Su esfuerzo rindió frutos: estudió en una prestigiosa universidad, donde destacó como el mejor de su generación. Su carrera también comenzó desde abajo, pero supo abrirse camino gracias a las redes sociales, donde comparte sus conocimientos y obras. Además, sabe que educa a otros, pues cree firmemente en su derecho a opinar como hombre cisgénero, sin necesidad de ser un experto.

Juventino pensó que se trataba de una broma al ver el remitente del mensaje, pero su incredulidad se disipó al investigar el perfil de Aleps. Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro y aceptó de inmediato la propuesta, marcando el inicio del encuentro entre estos dos talentos.

Al día siguiente, Juventino y Aleps acordaron reunirse en casa de Aleps. Consciente de la importancia de la primera impresión, Juventino buscó su mejor atuendo en el closet. Quería lucir bien sin ser pretencioso, así que optó por una playera blanca y pantalones negros. Su peinado era sencillo, resaltando su masculinidad. Lustró sus zapatos y se puso su perfume favorito, listo para la reunión.

Por su parte, Aleps eligió algo característico de su estilo: un chaleco negro sobre una camisa estampada, gafas extravagantes, varias pulseras y un anillo.

Juventino llegó a casa de Aleps, donde ambos se saludaron de manera fraternal.

—¡Hey, qué onda, Juventino! ¡Pasa, pasa! —dijo Aleps con entusiasmo.

—Hola, Aleps, mucho gusto. Será un honor trabajar para el mismísimo Elton John mexicano —respondió Juventino con una sonrisa.

—Oh, no seas tan modesto, el honor es mío al tener al mejor arquitecto mexicano en mi hogar. Pero primero hay que aventarnos unas papas con cátsup, ¿no?

—Bueno, Aleps, la verdad no me parece una comida digna, pero lo que sea por ti —bromeó Juventino.

Ambos procedieron a comer y ver un capítulo de una comedia mexicana cuyo intro fue escrito por Aleps. Después de esto, hablaron sobre los planos del cuarto y, en esta conversación, se dieron cuenta de que compartían mucho en común, incluso ambos odiaban un género musical que incitaba al embarazo adolescente.

En este punto, nuestro Arqui sintió algo extraño dentro de sí al conversar y ver los ojos de Aleps. Una sensación cálida invadió su cuerpo, se sentía como un joven de nuevo, y por más que trataba de enfocarse en el tema inicial, sus ojos brillaban al ver a este hombre blanco y superior.

—Podríamos colocar una estatua con mi rostro justo aquí —dijo Aleps, sin obtener respuesta de Juventino.

—…¿Juventino? ¿Hay alguien en casa? —insistió Aleps.

Juventino volvió a la realidad y, al darse cuenta de que Aleps ya lo había notado, se puso nervioso, sintiendo que su profesionalismo se veía comprometido. Los nervios hicieron que su presión aumentara, empezó con mareos y terminó tambaleándose un poco.

Aleps, al ver esto, lo cargó entre sus brazos y lo llevó al sofá.

—Oye, Juventino, ¿estás bien? ¿Necesitas una ambulancia? —dijo Aleps preocupado.

—No es necesario, Aleps, lo siento mucho, la verdad no sé qué sucedió.

Aleps procedió a tocar la frente de Juventino.

—¡Juventino, estás ardiendo!

Juventino solo pensaba en una respuesta: “Si supieras que estoy ardiendo por ti”. Aleps acercó su cabeza al pecho de Juventino para sentir sus latidos.

—Tus latidos son demasiado rápidos, ¡debemos atenderte de inmediato!

Aleps tomó su teléfono, pero justo antes de que pudiera desbloquearlo, Juventino lo interrumpió tomándolo de su mano.

—Aleps, me da mucha pena y, después de esto, voy a tener que irme de tu hogar, pero… esta reacción es causada por ti. Sé que ha sido poca nuestra interacción y me apena mucho lo que estoy pasando, pero nunca me había pasado esto con alguien… siento que somos almas gemelas.

Aleps no reaccionó como Juventino esperaba y procedió a responder.

—Juventino, no sé cómo explicarlo, pero… yo también sentí que estábamos destinados a conocernos. Nunca había conocido a alguien tan similar a mí, aun si nuestro pasado fue totalmente distinto. Ahora que te conozco y hemos hablado, creo que podríamos ser almas gemelas…

Aleps acarició el cabello de Juventino, le quitó sus gafas y se acercó para besarlo. Juventino respondió al beso tímidamente, no quería ir de manera acelerada, pero Aleps se entregó totalmente a él. De pronto, sus ropas estaban en el piso, se entregaron al acto iluminados por la luz de la luna.

—Aleps, me gustaría que lo hicieras con cuidado, nunca me han… bueno, tú sabes, nunca había hecho esto con un…

—No te preocupes, Juventino, tengo experiencia y te cuidare como si fueras de cristal. Tú solo confía en mí, cute Mexican boy.

—¿Cute? —preguntó Juventino.

—Okey, sexy —dijo Aleps entre risas.

Esa noche, Aleps y Juventino unieron más que sus ideologías. El amanecer los encontró abrazados, con la promesa tácita de construir juntos no solo un espacio físico, sino también una vida compartida, donde las diferencias de clase y origen se disolvían en la calidez de un amor inesperado y genuino.