Capítulo único
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Nota: Pues… Empiezo este incestember (reto de 30 oneshots todos alusivos al incesto), con omegaverse… Los oneshots no estarán relacionados entre sí. Y bueno, espero que les guste, y, de ser así, me dejen un comentario con su opinión.
Jörg Kaulitz era el monarca del reino Luparia, que era uno de los reinos más antiguos que existía en el mundo, precisamente el rey era una de las familias de sangre puras más antiguas, él mismo era un alfa Enigma, con un nivel de pureza muy alto, que el monarca venía de un linaje de puros alfas Enigma, quienes eran superiores a los alfas en todo sentido, tanto en fuerza, resistencia, inteligencia y demás. Pero esto no sólo era motivo del azar genético, es que alfas como Jörg, que eran escasos en el mundo, sólo podían reproducirse con personas con alta compatibilidad genética, y un nivel de pureza alta o…
Se le caían los bebés, por lo mismo es que los Kaulitz habían cargado con un montón de abortos en sus antecesores, ya sea que el feto no pasaba de los tres meses o nacía muerto, o en algunos casos, moría la pareja gestora, porque la genética era tan fuerte que muchas veces el cuerpo del omega no resistía, incluso en algunos casos muriendo durante la cópula.
Igualmente por la pureza de sangre, y también porque mientras más alto su nivel, era menos probable que se muriera en el parto, o que perdiera al feto, es que mantenían los matrimonios arreglados desde el nacimiento de alguno.
Por ello Jörg no tuvo elección alguna cuando hicieron que se uniera a Charlotte Schley, quien en realidad era su prima segunda, porque el alfa lo supo desde que era un infante, que ella sería su esposa, no porque le gustara o la amara, sino porque ella era omega, y si bien no era la omega dominante que era perfecta gestora para llevar a su cachorro, sí tenía un nivel alto de pureza y una alta compatibilidad para poder ser la reina y madre de su hijo.
Charlotte no era amable con Jörg, ella siempre fue engreída y muy pagada de sí misma, siendo más bien hiriente con él, pero el alfa no tenía opción, nunca la tuvo, y cuando se realizó la cópula nupcial, con ellos siempre teniendo que tener sexo antes de casarse para ver si resistiría el cuerpo, es que el alfa la marcó, porque debía, y con ello facilitaría la resistencia para la procreación.
Charlotte sobrevivió la cópula nupcial, estando agotada pero feliz al casarse en la mañana siguiente, más que nada por el poder, porque ahora sería la reina de Luparia, y obtendría todos los beneficios, y se sentía muy segura de sí misma, que podría llevar a término aquel embarazo, principalmente porque ella tenía un secreto… Ella tenía una curandera de su lado, quien le daba pócimas regenerativas y así más fuerza para poder parir al próximo heredero de los Kaulitz.
Heidi era su as bajo la manga, aquella curandera era quien le apoyaba en todo, recibiendo un pago generoso por sus servicios, y también por su silencio.
Por lo mismo es que a los nueve meses, Charlotte parió a William Kaulitz, otro alfa Enigma, su unigénito, porque si bien nació vivo, el alfa fue demasiado para el cuerpo de Charlotte, por lo que ella no murió, pero sí quedó estéril tras su alumbramiento.
Jörg se sintió feliz con el nacimiento de su bebé, quien supieron que era un alfa Enigma por el color de sus ojos, ya que tenían un destello rojo al apenas abrirlos, lo cual era señal inequívoca de su nivel de pureza y casta, aquel color se perdía pero en su rut volvía.
Sólo que Charlotte no dejó que Jörg volviera a tocarla, porque sólo quería el poder al haberle dado un heredero, y no soportar nuevamente que se acostara con ella, así fuera su deber de esposa, ya que otra característica de los alfas Enigma era el tamaño enorme de su aparato reproductor, sin mencionar la efusividad que demostraban en su rut.
Ni siquiera tenían como tal una relación, sólo eran apariencias, pero Jörg nunca se lo recriminó, porque un rey debía tener a su reina, así que sólo debía callar y agradecer que al menos su hijo nació vivo, su pequeño Bill, que era un bebé hermoso con cabellos oscuros como él, piel blanquecina y ojos color chocolate una vez que se apagó el rojizo en ellos.
Jörg se mantuvo como rey, en lo que criaba a su pequeño hijo, donde Charlotte no quiso darle de lactar, porque realmente la drenaba el hacerse cargo de la alimentación de un alfa Enigma, incluso si era un bebé. Así que Bill recibió atenciones de nanas, y una alimentación complementaria que no incluía recibir leche materna, al menos no de su madre.
Los ancestros de los Kaulitz, poseían la capacidad de no sólo tener un lobo interno, como los alfas y omega comunes, sino también de transformarse en lobos, pero aquello se fue perdiendo con el paso de los años, Jörg mismo no tenía la capacidad de hacerlo, su padre ni abuelo.
Sin embargo, la vida de un monarca era dura, por la constante toma de decisiones que tenía que realizar, las responsabilidades, y también como padre, aunque Charlotte sí quería a su hijo, no era la más afectuosa, ni demostrativa, y Bill se criaba más con las omegas encargadas de su cuidado.
Había una en especial, la omega Simone, que quería mucho a Bill, y Jörg lo notaba, cómo es que aquella mujer, incluso siendo de la servidumbre, tenía un instinto materno más desarrollado que el de su propia mujer, la madre de su hijo.
Y no podía evitarlo, él a veces se quedaba charlando con ella, encontrando un descanso al estrés de ser un rey, en lo que Simone alimentaba a Bill, y Jörg le preguntaba sobre las cosas que hacía su pequeño, pero también interesándose en ella…
Se enamoró de Simone, del cuidado materno hacia su hijo, de cómo la omega le demostraba más apoyo del que tenía su esposa, más interés en él como hombre, y ella le correspondió su afecto al rey, manteniendo en secreto su relación. Aunque Jörg quería, le había dicho que podía hacerla su concubina, que habían entre las leyes una mención de que si la reina no podía cumplir sus deberes de esposa, el rey tenía permitido tener una concubina, que Simone le dejaba, él lo haría, porque la omega no se sentía temerosa por el alfa bien dotado, y genuinamente la niñera amaba a Jörg, por lo mismo no quería aceptar el puesto de concubina, porque sería hacer ver lo suyo como algo por interés, y no, la omega lo amaba sin esperar nada a cambio.
Jörg mantuvo su relación a escondidas con Simone, donde se anudaba afuera, porque no quería que Simone muriera por estar embarazada de él, ella no era sangre pura, ni nada, sólo era una omega sencilla. De todas formas, la omega resistía todo el ímpetu de su alfa, anhelando por más cuando el rey la embestía, y Jörg la adoraba, cómo es que ella era una mejor madre para Bill, y mejor esposa para él, haciendo que él deseara que Simone hubiera sido su reina, si él hubiera podido tener la voluntad de elegir con quién casarse.
Bill mismo apenas siendo un bebé de un año ya estaba en un matrimonio arreglado con las hija omega de los Franz, del reino vecino, para que hubiera una alianza con Luparia y también porque eran sangre pura. Bill no sabía ni hablar, y tampoco podría objetar aquel arreglo, Jörg se lamentaba por su hijo, pero así era su deber, que cuando le tocara tomar su puesto, él tendría que tener un hijo y casarse, así que mejor lo iba arreglando desde ahora, tal cual hicieron sus padres con él.
No obstante, Jörg fue asistir a Simone en uno de sus celos, por lo que no pudo venirse fuera, sino dentro, y él se sintió aterrado cuando se anudó dentro de la omega, pero ella no soltó alaridos de dolor, sólo… Gimió contra su boca, abrazándolo más con sus piernas.
Pero Jörg estaba con miedo, porque sabía que si bien su amante resistió la cópula completa, en realidad, no podría tener a su bebé, porque su cuerpo no lo soportaría.
Sin embargo, Simone no presentó molestias, más que cansancio, conforme crecía su vientre, dejando al rey sorprendido cuando pasaron los meses, y finalmente nació un bebé, un omega varón rubio, el cual… Era su hijo, hermano de Bill que ahora tenía dos años, por lo que Jörg no podía decírselo, no cuando el pequeño Thomas, que así le había llamado Simone, era su bastardo, es decir, no lo desatendió en el sentido de que sí le brindó mucho cariño desde bebé, y no podía decirle que era su padre pero acunaba al bebé rubio contra su pecho, dejándole besos en su cabecita rubia, sintiéndose feliz y protector con su Tomi.
Pero oficialmente el bebé sólo era de Simone.
Bill fue creciendo al igual que Tom, a quien, pese a ser hijo de la servidumbre, se le permitió acercarse al príncipe, porque Jörg no se lo decía, pero sí le daba muchas preferencias al pequeño, y Simone tampoco le contó su origen a Tom, diciendo que su padre murió y ya, no queriendo perjudicar a su rey, porque la reina Charlotte no era compasiva, sino más bien cruel.
Y Charlotte no era ninguna estúpida, sabía que Jörg la estaba engañando con la sirvienta. Sólo que le daba igual en el sentido de que ella soportaría la enorme verga de su marido hasta morir atravesada, pero la niñera insulsa no moría, y encima… Le parió un bastardo.
Un omega mestizo que todavía osaba jugar con su hijo, como si fueran iguales, cuando no, su Billy era superior, el heredero, el príncipe y futuro rey.
Thomas sólo sería un sirviente más.
Pero… No, Jörg se veía muy inquieto, hasta que la miró y habló.
—Charlotte, tengo que decirte algo —comentó Jörg mirando a su esposa.
La rubia soltó un suspiro de fastidio. —Si es porque me engañaste con la criada, y el mocoso rubio es tu bastardo, ya lo sé, no es necesario que me lo digas.
El monarca se quedó sorprendido y apretó los labios.
—Bueno, ya que lo sabes, quiero ascender a Simone como mi concubina, y también para poder decirle a Thomas que es mi hijo —soltó Jörg—. Sólo te estoy informando de esto, no pidiendo tu opinión. Ya que sólo has consumado nuestra unión cuando te embarazaste, y no me permitiste tocarte nunca más, pues las leyes me permiten tener una concubina —arguyó el rey, para después retirarse.
Charlotte se quedó boquiabierta, aquella omega pueblerina quería… Ser más de lo que era, y no, ella no se lo iba a permitir.
…
Bill de siete años veía embelesado a Tom, su amigo de cinco era el niño más hermoso que había observado en toda su existencia, y era genial, Bill no comprendía cómo es que la gente lo veía en menos porque era omega, era uno muy lindo, y no le interesaba que no fuera de la realeza o tuviera sangre pura, Tom era especial.
—¿Quieres ver cómo hago un truco? —preguntó Tom, sonriéndole al príncipe.
—A ver —dijo Bill, pensando que si él no estuviera comprometido con Natalie, le gustaría que Tom fuera su omega.
Tom se puso de pie, mirando alrededor, como corroborando que no hubiera nadie, y cerró los ojos, tomando aire para luego transformarse frente a Bill, dejándolo anonadado porque el pequeño niño rubio se volvió un cachorro de lobo rubio, que movió su cola y acercó el hocico hacia Bill, para darle un lametazo en su rostro, y luego alejarse y volver a su forma humana, con la misma sonrisa bella.
—¡Wow! ¿Y cómo lo haces? —cuestionó Bill, que se sorprendía de ello, ya que sólo sabía por las leyendas que antes se podían convertir en lobos, precisamente por eso su reino era Luparia, Tom se alzó de hombros.
—No lo sé, sólo pasó… —respondió Tom.
—Ay, ojalá pudiera transformarme también, se ve genial en serio —comentó Bill emocionado.
Tom sonrió. —¿Y si lo intentas? Tal vez sí puedes.
Bill se puso de pie, siendo más alto que el menor, no sólo por ser mayor por dos años, sino por ser un alfa Enigma.
—¿Entonces qué hiciste? —inquirió Bill mirando al omega. Tom se acercó a él, y puso su mano sobre su pecho.
—Primero… Respira, tu corazón late fuerte y se siente chistoso contra mi mano. Segundo… Inhala, cierra los ojos y concéntrate… —indicó Tom, soltándolo.
Bill obedeció, sin decirle que su corazón latía fuerte por estar a su lado, y… Sintió cómo su cuerpo cambió hasta estar a cuatro patas, observando todo distinto, queriendo hablar pero no podía, sólo salían… Sonidos de animal.
Tom sonrió y le acarició la cabeza al cachorro de lobo negro que se había vuelto el príncipe, quien se transformó de regreso y le correspondió el gesto a Tom.
—Vaya, sí pude. Somos geniales, Tom. Somos geniales juntos. Esto… Sólo le pasaba a la gente de antes, ¿sabías? No es algo normal. Es único —arguyó Bill—. Y… Lo comparto contigo, somos hermanos lobos.
Tom asintió feliz. —Sí, hermanos lobos.
Bill abrazó al rubio, el cual se sonrojó sin entender bien el por qué, pero le correspondió al gesto al príncipe, quien era su mejor amigo, y a quien quería en todo el mundo, aparte de su mami, y el rey Jörg que era muy atento con él.
Sin embargo, al poco tiempo, es que Simone murió bajo extrañas circunstancias, sólo durmiendo para no despertar, con Tom desesperado porque dormía con su mami y ella no se movía.
Su mami jamás había tenido el sueño tan pesado, por lo que salió buscando ayuda, encontrando al rey, quien fue con él, y lo supo: Simone había muerto.
Charlotte se sentía feliz por ello, ya que Heidi le había dado un veneno letal que le dio a la omega en su comida, para deshacerse de ella. Sólo que se supone que el bastardo tenía que morir también, sin embargo, no contaba con que ese día Tom no comió lo mismo que su mamá, porque Bill le invitó bocaditos que pidió para que salieran al patio a oler flores juntos.
Jörg se sintió destrozado cuando Simone murió, sin tener ni idea de que había sido envenenada, pero… Oficializó a Tom como su hijo, siendo un bastardo sí, sin embargo, no quería que lo tuviera alguien más.
Tom se sentía confundido ante ello, porque su mami había muerto, cayéndose su mundo abajo, pero ahora… El rey era su padre y Bill… Su hermano.
Charlotte se sintió enferma botando bilis por ello, porque no había logrado matar al bastardo, y ahora encima de forma oficial era hijo del rey, siendo un doncel, no un príncipe, pero sí el título de doncel al ser de la realeza, con la sangre mestiza, sin embargo, sí con los beneficios y apellido Kaulitz.
Tom tuvo su propio cuarto, vistiendo los ropajes de un príncipe, aunque se sentía muy solo en su habitación, porque estaba habituado a dormir con su mamita, quien era su mundo entero. Por lo que entre sollozos, es que pensó en salir de su cama, y meterse al cuarto de Bill, quien lo abrazaba, consolándolo, diciéndole que él siempre estaría para Tom.
—Eres mi hermanito de verdad, Tomi, no sólo mi hermano lobo, sino mi hermanito, yo te quiero y te cuidaré siempre —le aseguró Bill a Tom, en lo que acariciaba sus cabellos largos, y lo apretaba contra su pecho.
Tom nunca habría podido ser su omega, porque era su hermano de otra mamá, y Bill se lamentaba por ello, aunque sabía que nunca tuvo oportunidad de algo porque él sólo podría estar con Natalie… Aunque Tom mismo era fruto de una relación fuera del matrimonio.
En realidad a Bill no le afectaba que su padre hubiera estado con su nana Simone, más le chocaba que ella hubiera muerto, porque era como una mamá para él, mucho más mamá que su propia mamá.
Siguió abrazando a Tom hasta que se quedaron dormidos.
El que Tom se colara en su cama se volvió una costumbre, por más que no llorara, igualmente el menor sentía que Bill era su refugio, por lo que se abrazaba a él, y el alfa lo apretaba contra su cuerpo.
Pero el tiempo pasaba y ambos crecían más, cuando Bill tenía doce años, y Tom diez, es que tuvo que pedirle a su hermanito que ya no durmiera más con él, no porque no le gustara abrazarse a Tom, sino porque desde que le vino su rut, ya no era seguro dormir con alguien, y mucho menos con su hermano menor que era omega, y que en dos años también llegaría a su maduración sexual y le daría su celo, así que no.
Tom resintió aquello, porque Bill no le explicó nada, sólo dijo que necesitaba privacidad, y el menor sintió que aquello era algún tipo de rechazo.
Luego cuando veía cómo Bill tenía que visitar a Natalie, o ella hacerlo con él, se sentía tan frustrado, siendo consciente de que sí, Tom amaba su hermano, pero no sólo como hermano, sino cómo un omega ama a un alfa, pero él… No podía decir eso, él no era nadie, era un doncel, que se traducía en ser un omega bastardo, y Bill… Un alfa sangre pura, el príncipe de Luparia, y su hermano.
Bill era de Natalie, ella sería su omega, y madre de sus cachorros. Tom… Él sólo sabía que cuando creciera, sería el omega de algún alfa o beta que pidiera su mano. No tenía ninguna imposición como su hermano, pero tampoco es que pudiera decidir con quién casarse. Aunque igual no interesaba, porque no podía hacerlo con Bill.
…
Con el paso de los años, es que Bill seguía observando cómo Tom se hacía un joven hermoso, con sus cabellos en rastas rubias, siendo alto para ser un omega, y el más bello que nunca hubiera visto, por lo que desde sus quince años, muchos duques pedían la mano del menor, pero Jörg no lo permitía.
—No, mi hijo se casará cuando tenga dieciocho primaveras —soltaba el rey funesto, por más acuerdos que le ofrecieran, tierras y demás, el alfa no quería que su Tomi fuera una transacción más.
Tomi era fruto del amor que le tenía a Simone, y en sí el rey deseaba que su hijo pudiera casarse por amor, ya que él no sería un heredero, sin embargo, si no podía al menos permitirle aquello, quería que su hijo tuviera dieciocho años para poder ser padre o algo, por más que ya fuera fértil desde los doce, no, no quería que alguien se lo lleve y lo hiciera parir a sus quince años.
Bill a sus diecisiete años, aún seguía comprometido, en sí podía casarse desde ahora, pero no lo consideraba necesario, ya que todavía no le tocaba asumir el trono y, por ende, no debía dar un heredero, aunque Natalie estaba molesta con la idea de que todavía no se casara cuando las omegas estaban en edad casamentera desde los catorce años.
Pero Bill… Observaba frustrado cada vez que venían a intentar pedirle la mano de su hermano, dejándole presentes y haciendo que Tom estuviera allí, sonrojándose mientras los alfas lo asediaban.
Le daba tanta frustración, sin saber, que Tom pasaba por lo mismo, cada que Natalie venía o Bill se iba a verla, cumpliendo con el cortejo protocolar que a él le daba igual pero mantenía como su deber.
—¿Estás de acuerdo con que papá te haya dicho que te cases a partir de los dieciocho? —interrogó Bill a su hermano menor, el cual soltó un suspiro.
—¿Sirve de algo mi opinión? —preguntó Tom.
Bill acarició la mejilla del rubio. —Para mí sí.
Tom puso su mano por sobre la de su hermano, sin quitarla, sólo acariciándolo encima.
—Pues me da igual, Bill. Yo… Hubiera querido casarme por amor, ¿sabes? Pero no tengo elección —soltó Tom con aire apesadumbrado para un adolescente de apenas quince años.
Bill le besó la frente y el omega cerró los ojos, amaba el afecto que le demostraba su hermano mayor. —Te entiendo perfectamente.
Tom frunció el ceño.
—Bill… Tú amas a Natalie —señaló Tom.
Bill se rió.
—Ay, Tomi —dijo Bill, besándole la mejilla y apoyando ahora ambas manos en el rostro del omega, viéndole con intensidad, quería decirle varias cosas, pero no podía, Tom era su hermano, y él tenía un deber, no interesaba lo que Bill quisiera, no tenía elección al igual que su hermanito.
Tom sintió su corazón latir acelerado al tener a Bill casi respirándole sobre el rostro, tragando saliva con nerviosismo, en lo que Bill apoyaba su frente sobre la suya, cerrando sus ojos, sintiéndose cansado de aquella vida.
—Espero que tengas un alfa que te cuide mucho —masculló Bill. “Pero nunca te querrá tanto como yo”, dijo para sus adentros.
—Yo espero que Natalie sea una buena omega para ti —farfulló Tom. “Aunque ella no te amará tanto como yo”, pensó el menor, sin saber que estaban en sincronía con su hermano.
Habían momentos donde ambos paseaban por el bosque en su forma lobuna, manteniendo aquellos instantes de paz, aunque no fueran tan seguidos como cuando eran niños, y también para no atraer la atención, no sabían cómo el resto se tomaría aquello, es decir, comprendían que ambos podían hacerlo precisamente al compartir sangre sólo que no sabían cómo decírselo a su padre, o si aquello representaría algún riesgo o los mirarían distinto por tener esa habilidad que se había extinguido hacia muchos años atrás.
…
Charlotte detestaba a Thomas, le daba rabia cómo aquel molesto omega tenía tanta importancia para Jörg. Ya pronto el omega cumpliría dieciocho años, y estaría disponible para quien fuera a llevárselo, aunque sabía que Jörg conversaba con Gustav, su consejero, y le había dicho que tal vez sería mejor darle un título a su hijo, para convertirlo en príncipe, no siendo el heredero a rey que era Bill, pero sí teniendo más poder para que se mantuviera en el palacio, y no.
Charlotte no iba a permitirlo. Y… La solución fácil sería matar a Thomas, pero no. Este problema se iba a erradicar de raíz.
…
Para el cumpleaños número dieciocho de Thomas, es que Jörg empezó a presentar problemas de salud, Charlotte esperaba que el brebaje de Heidi lo matara, pero no, el alfa era tan fuerte que sólo estaba debilitándolo, sin embargo, al menos con ello no podía estar en un estado óptimo de salud para darle más poder a su hijo menor.
—Bill, hijo, vas a tener que casarte con Natalie para que tengas mi trono —dijo Jörg en su lecho, luciendo pálido y débil.
El alfa de veinte años lo miró con fijeza, tomando la mano de su padre, en lo que Tomi lo agarraba de la otra mano, sollozando, porque primero había perdido a su mami, ahora perdería a su papi, y encima… Bill iba a casarse ya.
—Haré todo lo que me ordenes, padre —soltó Bill solemne, aunque tuviera la garganta apretada porque no se sentía listo, no porque dudara de su capacidad para gobernar, él mismo había sido preparado para ello desde un infante, sino porque significaba que su padre moriría pronto, algo ineludible, y Tom…
Por lo que los preparativos para la boda del príncipe se estaban dando, con Natalie alegre de que pudiera casarse por fin, aunque fuera a sus veinte años.
Sin embargo, los preparativos se suspendieron por el escándalo… La abuela de Natalie no era sangre pura. Los Franz tenían un secreto con ellos, que hacían que la omega fuera mestiza.
El matrimonio arreglado por años con los Kaulitz fue disuelto.
—¡No es posible! ¡Se necesita un omega sangre pura pronto! —ordenó Charlotte, desesperada porque su hijo sí o sí necesitaba asumir el trono antes de que muriera el estúpido de su marido.
—Mi reina, por favor, nada gana alterándose. Tendremos que abrir las puertas del reino a todos los reinos que pudieran ofrecer a una hija omega sangre pura en edad casamentera —mencionó Gustav en tono conciliador.
Bill se sentía conflictuado, porque a él siempre lo habían preparado para casarse con Natalie, y ahora… No iba a hacerlo, aquello debería hacerlo feliz, pero no, porque no era libre, simplemente que debería empezar de nuevo en conocer a otro omega y cogérselo para tener un heredero y casarse.
Charlotte soltó un grito exasperado, para irse a sus aposentos.
Tom observando cómo su hermano lucía triste, y tenía sentido, Bill estaba enamorado de Natalie y no podría hacerla su esposa porque era mestiza.
Sin contar que ellos también lidiaban con esta situación de estar con su padre moribundo, mientras que Bill se percataba cómo a su madre le importaba más que él ascendiera al trono que la salud de su progenitor.
…
Del reino de Savior es que llegó la omega de la familia Marcel, quien se ofreció como tributo.
Bill la tomó en el lecho nupcial, pero la omega murió durante el coito, por lo que el alfa no pudo casarse con ella, ni llegó a marcarla, sintiéndose… Tan mal porque era mecánico esto, sólo con fin de un heredero, no porque le naciera ni nada, no había deseo, amor, sólo una función biológica donde literalmente rompió por dentro a la omega y por ello es que se murió al anudarse. Luego supieron que era porque los Marcel también tenían un mestizo en su familia y creyeron que aquello no tendría repercusiones pero el cuerpo de la omega no estaba diseñado para poder soportar a un alfa Enigma, y mucho menos a Bill, que tenía legado de sus ancestros al poder convertirse en lobo, aunque él no fuera consciente de que aquello le daba más nivel de pureza.
Incluso Bill sintió culpa porque la omega se hubiera muerto, aunque no la conocía.
No obstante, por lo mismo es que el resto de reinos ya prefirió no ofrecer a sus hijos o hijas omegas.
Tom sufría en silencio, pensando cómo Bill era infeliz, que ya había tenido sexo, y matado a una omega en el acto, pero no era feliz porque no fue Natalie su primera vez…
Entre el estrés y demás de Tom, por la situación de su padre y hermano, no contempló el tiempo de su celo, tomándole de improviso cuando fue a la cocina, aferrándose a la mesa, sintiendo las piernas trémulas, el dolor y la humedad bajándole por su trasero y muslos.
Bill fue a tomar un vaso de agua por no poder conciliar el sueño y lo vio… Notó a su hermano ahí en la cocina, y Tom lo vio, el alfa olisqueó el ambiente, sintiendo el aroma a rosas de Tom, y observando los ojos rojos de su hermano, por lo que sus ojos también adquirieron el mismo tono, corriendo de inmediato en su dirección, dejándose llevar por el instinto animal y mordiéndole el cuello, marcando a su hermano menor, quien gritó al sentir los colmillos de Bill, y se humedeció más, pero aquel ruido hizo despertar a Bill de su estado salvaje, notando que tenía una erección, y lo que había hecho.
—Yo… Debo irme —masculló Bill, corriendo para encerrarse en su habitación.
Tom se tocó el cuello, procesando lo que había sucedido, con su propia erección bajo su ropaje, y también soltando más fluidos por su entrada.
Bill se sentía miserable… Había marcado a su hermanito, contra su voluntad, dejándose llevar por su alfa, pero es que… Nunca había visto a su hermano en su celo, ellos no eran predestinados, no entendió por qué reaccionó de aquella manera, como si lo desconociera, pero algo en los ojos rojos de Tom lo llamó como nunca, y sintió esa necesidad de marcarlo, no sabía qué hacer ahora. Se golpeó contra la pared consecutivas veces, odiándose por completo. Mañana tendría que hablar con Gustav y su madre. Ni siquiera sentía que podía decírselo a su padre, darle más pesar en su delicado estado.
Tom estaba en su cama, tocándose con desesperación, en lo que sentía que iba a explotar porque Bill lo había marcado como suyo pero… Por equivocación, por algún motivo que su mente no entendía, no por desearlo, porque luego lo dejó, arrepintiéndose. Tom se metía los dedos y se masturbaba en lo que lloraba, sintiéndose miserable pero excitado.
…
Charlotte escuchó todo lo que dijo su hijo, y se relamió los labios, esbozando una sonrisa.
—Si lo marcaste entonces le estás dando más fuerza con ello. Thomas es tu hermano, sí, lleva la sangre de tu padre, es un omega en edad fértil, y tiene dieciocho años, ¿tu padre no dijo que a esa edad podría casarse? Gustav… ¿No era esto permitido? ¿Uniones entre alfa y omega que sean medios hermanos, primos, sobrinos o tíos con la intención de mantener la pureza de sangre? Si Thomas es omega… Uno marcado por mi hijo, que es un Kaulitz, pues ya está, es perfecto para ti, puede darte un heredero, mi amor —masculló Charlotte.
—Sí… De hecho sí se permite esa clase de uniones —acotó Gustav luciendo inseguro.
Bill los miró a ambos. —¡Pero maté a Verina! ¡Tom es un mestizo!
Tom estaba escuchando todo detrás de la puerta, llorando para luego volverse a encerrar en su habitación al saber que ni siendo su hermano ahora su alfa, quería estar con él porque Tom era un bastardo, un mestizo.
—Tiene sangre Kaulitz, amor, eso lo hará más fuerte para resistir —arguyó Charlotte, acariciándole el brazo a su hijo—. Tú lo marcaste, verás que eso sirve, Thomas saldrá bien de esto, te dará un cachorro saludable.
Bill amaba a Tom, más que nadie en el mundo, y él mismo sabía que soñó con ser su alfa en más de una oportunidad, pero… Tenía miedo de lastimarlo, romperlo como hizo con Verina, no podría verlo morir desangrado como a ella.
Pero su madre le hablaba con total seguridad y él asintió. Esperaba que su madre no le mintiera, sólo rogaba a todos los Dioses que Tom pudiera soportarlo, porque Bill sentía que moría sin él, así que se retiró a sus aposentos.
—Pero, mi reina, existe la posibilidad de que Tom no resista al ser un mestizo —masculló Gustav cuando Bill se fue.
—Es un riesgo que estamos dispuestos a aceptar —soltó Charlotte, que no le interesaba si moría en el lecho nupcial, estaría deshaciéndose del inútil del bastardo con una justificación plausible.
Gustav se abstuvo de decir algo porque sabía que se podría meterse en problemas.
…
La noche del lecho nupcial, Tom tenía una expresión apagada echado en la cama de piernas abiertas, siempre soñó con estar con Bill, pero no así, no obligándolo, cuando su hermano no lo quería de aquella forma, y ahora… Sólo deberían tener sexo por cumplir, aunque Bill mismo lo considerase inferior por ser mestizo.
—Ya sólo mételo, Bill —dijo Tom mirando al techo, aún con sus ropajes pero sin usar prendas íntimas, así que sólo era alzarle la ropa y que se lo hiciera.
Bill sintió cómo su pecho se apretó ante ello, odiándose por haber orillado a su hermanito a que tuviera que pasar por eso, y ni siquiera sabía que él estaba enamorado de él, que lo amaba más de lo que se suponía que un hermano debía querer a otro. Se echó a su costado, tomándolo por la quijada y haciendo que lo viera.
—Yo lo siento mucho, Tomi. Te amo más que nadie en este mundo. No quise marcarte contra tu voluntad y ponerte en esta situación. Yo… Seré cuidadoso, sólo cierra los ojos si te da asco verme, por favor —pidió Bill con la mandíbula tensa, observando el bello rostro de su hermano todo apagado y sin emociones, hasta que lo vio reír sin humor.
—¿Asco verte? ¿Eso crees que me das? ¿No debería pensar yo eso de cómo tú me ves? Porque soy un mestizo que no es digno de ti. Porque sólo me ves como tu hermano menor, un omega bastardo que no es Natalie Franz… O cualquier omega sangre pura, no, sólo soy yo… Tom, el hijo de la amante de nuestro padre, un omega al que marcaste sin querer y con quien no quieres estar más que por obligación a ver si puedo darte un heredero, ¿cierto? —interrogó Tom con los ojos aguándose por el dolor.
—Jamás te vería con asco, Thomas. Y yo nunca hice distinción porque seas un… Bastardo, no me importa que lo seas, o que seas mestizo, eres mi hermano, y te amo. Y nunca me diste asco —barbotó Bill con determinación y voz de alfa, haciendo que Tom se estremeciera ante ello.
—Sólo tu hermano… A mí tampoco me das asco, la diferencia es que yo te veo como mi hermano mayor, pero también llevo enamorado toda mi vida de ti, desde que éramos niños, sin saber que eras mi hermano. Llevo amándote en silencio tanto tiempo… Viendo cómo tú estabas enamorado de Natalie, y sabiendo que nunca serías mío, que nunca serías mi alfa, ni yo tu omega, que nunca podría darte cachorros, pasando mis celos pensando en ti, imaginando que mis dedos eran tuyos, y cuando… Por fin te tengo, poseo la oportunidad de darte un cachorro, de ser tuyo, de recibir tu marca… Te arrepentiste de hacerlo, no me correspondes, y… Le dices a tu madre que soy un mestizo. Estás aquí a punto de realizar una fantasía que siempre quise, que me poseas como un alfa a un omega, pero por obligación no porque me quieras —expresó Tom con amargura, con las lágrimas traicioneras saliéndose por los ojos.
Bill frunció el ceño procesando lo dicho por su hermano menor. Tom… Estaba enamorado de él, tal cual Bill estuvo desde siempre, no se sentía forzado, ni obligado, sino rechazado por Bill, aunque Bill era quien tenía miedo de lastimarlo, y sintiéndose una basura por ponerlo en aquella situación pero no, Tom le correspondía.
Bill sintió que un peso se le iba del pecho, y lo besó, sintiendo sus labios contra los suyos, dejando sorprendido a Tom, porque aquel gesto estaba cargado de afecto, la forma en que acariciaba su boca contra la suya, colando su lengua en su cavidad, pasando sus pulgares por las mejillas del omega, con los ojos cerrados, disfrutando del contacto de sus lenguas en aquella contienda inexperta pero efusiva, que cuando se separaron por aire, se vieron con ojos brillantes.
—Te equivocas, Tom. Yo te amo más que a un hermano, porque incluso cuando éramos unos infantes me enamoré de ti, por eso comprendía tu dolor por no tener elección, porque de haber tenido la posibilidad de elegir, te habría hecho mi omega desde siempre. Yo nunca estuve enamorado de Natalie, sólo que me enseñaron a que es lo que debía hacer, casarme con ella, desde que nací… Pero mi corazón lo tenías tú, Tomi. Yo… Le dije a mi madre que eras mestizo porque tengo miedo de hacerte daño y que mueras desangrado como Verina, porque te amo más que a nadie, y jamás me lo perdonaría. Yo… No me arrepiento de haberte marcado, al menos no del todo, es que… Fue contra tu voluntad, no me lo pediste, y me sentí enfermo, pero no pude controlarlo, hubo algo en tus ojos rojos que me llamó y por eso lo hice, cuando gritaste es que me detuve retomando mi lado racional —explicó Bill.
Tom se quedó sorprendido por ello… Bill lo amaba, le correspondía. su corazón latió desbocado, sintiendo cómo todo lo que alguna vez había soñado estaba volviéndose realidad.
—No moriré desangrado, Bill. Tengo tu marca y ambos somos hermanos lobos, ¿no? Quizá esa es una señal… Porque tus ojos también se pusieron rojos esa noche donde me marcaste —arguyó Tom, pegando su rostro al del mayor.
—Sí… Te amo, Tom —repitió Bill, acariciándole las mejillas sonrojadas.
—Yo también te amo, Bill —correspondió Tom.
Bill le quitó los ropajes a su hermano… Observando cómo lucía debajo, viendo su cuerpo desnudo y hermoso, él mismo quitándose sus prendas para volver a besarlo, haciendo todo a consciencia, no como algo mecánico por cumplir como con Verina, no… Después de jugar con su lengua, es que besó el cuello de Tom, sintiendo su pulso contra sus labios, lamiendo la zona de la marca, y siguió bajando por sus clavículas, besándose para ir por su pecho, succionando los pezones del omega, en lo que Bill sentía cómo su miembro cobraba vida, y para seguir bajando por las costillas del menor, escuchándolo gemir, aferrado a las sábanas.
Bill de sólo oírlo jadear de placer es que se mantuvo así, saboreándolo con gusto, chupándole ahora la cadera para masajear la erección de Tom y olisqueando el aroma a rosas que desprendía de su entrada.
Alzó las piernas de Tom, para lamer un poco la hendidura virgen de su hermanito, sorbiendo los fluidos y sintiendo las contracciones del menor, y la manera en que temblaban sus piernas, con Tom sintiendo que se le iba el aire por el placer intenso que lo estaba recorriendo al sentir a Bill chupar su intimidad.
Bill se levantó, relamiéndose los labios de los fluidos del omega, y ubicándose entre las piernas de Tom, tocándolo con sus dedos, buscando abrirlo con ellos, sintiendo cómo Tom latía por dentro y ardía, y Bill iba a morir con aquella calidez y humedad alrededor, por la manera en que el de rastas mecía sus caderas contra sus dígitos, anhelando más conforme Bill seguía abriéndolo con movimientos de tijera, para después con su erección grande situándola contra la hendidura del de rastas, comenzando a empujarse dentro suyo.
Tom boqueó al sentir aquel enorme tamaño atravesarle, pero Bill se ciñó sobre él, besándolo, en lo que el de rastas se iba relajando, más bien abrazando con sus piernas a su hermano, recibiéndolo dentro, pese al escozor, le gustaba, incluso lubricaba más conforme Bill seguía entrando, haciendo que salivara mientras el de rastas chupaba la lengua de Bill, aferrándose con sus uñas cortas sobre la espalda del mayor, hasta sentir por completo a Bill.
Los ojos de ambos se pusieron rojos, en lo que Bill empezó a embestirlo… Haciendo que ambos estén sincronizados, siendo un sólo cuerpo, y un sólo corazón…
Bill tomó la mano de Tom, observándolo embelesado, como siempre había hecho, sintiendo cómo su interior latía, al igual que su propia hombría, y que realmente la marca podía hacer que en aquel instante, Tom fuera suyo para siempre, y él también de Tom.
Bill atesoró las expresiones de su hermano menor en su mente, para volver a besarlo, aún sintiendo el calor abrasador de las entrañas de Tom envolverle y cómo disfrutaba como nunca, no sólo porque estaba teniendo sexo, no, porque era Tom, porque siempre había sido él, su objeto de adoración y quien ahora sería quien tendría a sus cachorros… O al menos uno, que naciera vivo, le rogaba a todos los Dioses el poder tener a Tom para siempre, y uno hijo de ambos, porque no sabía que podría tener lo que más quisiera en la vida, creyendo que no podría ser feliz, pero ahora… Lo quería todo, todo con Tom.
Bill siguió dándole estocadas, hasta correrse y anudarse dentro, con Tom corriéndose contra el vientre del alfa, arqueándose, sintiéndose tan pleno al estar así de lleno del nudo de su hermano, dolía un poco pero le encantaba, como si realmente hubiera nacido para sentirlo así de profundo y grande en su interior.
El nudo de Bill se desinflamó y se salió con cuidado del interior de Tom, observando complacido cómo sólo salía semen de su hermano, y no sangre, o bueno, sí un hilillo pequeño, pero no… Los borbotones que salió cuando Verina murió.
Se situó a un costado de Tom, besándolo con dulzura.
—Te amo y siempre lo haré. Ya podremos casarnos, Tomi —mencionó Bill, acariciándole las mejillas nuevamente a su hermano.
—Sí, Bill, te amo tanto, y tendré a tu heredero —farfulló Tom, besando a su alfa.
Al día siguiente es que Bill y Tom se casaron, y Jörg… Finalmente lo supo, pero no se quejó por ello, sólo los felicitó, esperando poder ver a su nieto, sin embargo, el rey no llegó a ver nacer a nieto, murió cuando Tom estaba de cinco meses de embarazo.
Gustav después de notar la mala intención de Charlotte, es que realizó sus investigaciones, sacando a la luz la existencia de Heidi, el cómo Charlotte había matado a Simone, también al rey y que quería hacer lo mismo con Tom. Por lo que Bill, con su bebé recién nacido, pidió que ejecuten a su madre y Heidi, sin interesarle que fuera su madre, porque ella era un peligro, y con su pequeño Remus, quien nació igual a él, siendo un alfa Estigma pura sangre sí, así fuera Tom un mestizo.
Contaba la leyenda de que antes… Existían omegas legendarios de ojos rojos, que eran tan fuertes para soportar la simiente de los alfas Estigma, que entre ellos se llamaban, sin ser predestinados, pero reconocían entre sí, teniendo la capacidad de transformarse en lobos y tener una progenie saludable sin problema alguno, con una resistencia para soportar a aquellos bien dotados, y cargar con sus cachorros.
Tom había nacido con aquella capacidad, siendo el primer omega luego de siglos, quien realmente había nacido para ser omega de un alfa Estigma. Un omega de ojos rojos en el calor de su celo.
Los Kaulitz se conocieron como la raza superior cuando salió a flote que ellos podían transformarse en lobos, siendo considerados casi como Dioses por aquella capacidad, y dando pie a aquella supremacía donde Remus fue el primero de cuatro hijos, dos alfas Estigma más, y el último un omega de ojos rojos.