Mío (Toll)

Summary

Día 6: Sobreprotección. “—Nunca estarás solo porque yo estaré contigo para siempre —soltó Bill en algo que sonaba más a amenaza que a otra cosa.” Tom no podía soportarlo… Bill a veces lo hacía sentir asfixiado por la forma que tenía de sobreprotegerlo… “Eres mío, Tomi”.

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1
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18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Nota: Día 6, y… Bueno, no se busca normalizar esta clase de comportamientos, recuerden que es ficción. La portada en la parte superior implica cómo lucían Tom y Bill antes de hacerse los cambios de look, y los Bill y Tom de abajo, es cuando hicieron los cambios que se detallarán en la historia. Y si les gustó, no olviden dejar un apoyo con un comentario.

Bill y Tom eran gemelos huérfanos, no conocían a sus padres, fueron abandonados en una estación de bomberos, juntos, y luego llevados a un orfanato. Básicamente tenían esos nombres porque fueron los que buenamente pudieron ponerles los encargados del albergue, ya que ni siquiera tenían un brazalete en sus pequeñas manitos que indicaran sus nombres, o alguna nota o algo. Los bebés no tenían a nadie, más que ellos mismos.

Conforme fueron creciendo, es que siempre estaban muy unidos, porque sabían que eran hermanos, gemelos idénticos de hecho, con Bill siendo siempre muy protector con su hermano, por más que tuvieran la misma edad, y no supieran ni cuál de los dos nació primero, o al menos su verdadera fecha de nacimiento, ya que sólo les dieron la que fueron encontrados en la estación de bomberos, siendo el primero de septiembre.

No es que Tom no protegiera a su gemelo, de hecho también era defenderlo en caso necesitara ayuda o algo, pero Bill… Siempre había sido algo más sobreprotector con Tom, no dejando que nadie se le acercara, ni siquiera cuando venían a verlos los potenciales padres, sintiendo mucha ternura por Tom, pero desanimándose al notar cómo Bill iba detrás suyo con el ceño fruncido, en lo que lo apretaba por la mano, diciéndoles que si querían llevarse a Tom, tenían que llevarlo también a él, que eran uno sólo, un paquete, no podrían separarlos, y Tom decía que sí, porque no quería que lo separasen de Bill, el cual era su todo.

Pero por lo mismo es que la gente no los había logrado adoptar, porque mientras Tom era más calmado y lindo, Bill era más bien… Violento, llegando al punto de golpear, empujar o hacer lo que sea para alejar a la gente de ellos, manteniéndolos a ambos en una burbuja.

A veces a Tom le frustraba, principalmente cuando veía cómo otros niños eran adoptados, sonriendo felices, teniendo sus propios papás, y Bill no quería, diciéndole que estaban solos.

Así que a veces tenían fuertes discusiones, donde se gritaban, Tom le pegaba a Bill, quien por más que fuera el más violento de los dos, no le pegaba de vuelta, y finalmente cuando Tom iba a dormir, se metía con él en su cama, con su gemelo recibiéndolo y abrazándolo para dormir, sin importar las peleas, sin necesidad de pedirse perdón, Bill siempre estaba para Tom, abrazándolo al dormir, principalmente en las noches con truenos, porque a Tom le daba mucho miedo el sonido del cielo, como si fuera a caerse sobre ellos, pero Bill le acariciaba el cabello y espalda.

—Todo va a estar bien, Tomi… Tu cabello tan lindo al igual que tú —susurraba Bill, tranquilizando a su hermano, en lo que seguía con aquellas caricias que hacían que Tom supiera que su gemelo era su lugar seguro.

Pero conforme fueron creciendo… Es que también habían otra clase de frustraciones, ya no sólo por pensar que ambos no tendrían nunca el abrazo de una madre o un padre, ni un propio hogar, teniendo que conformarse con el trato indiferente del orfanato, no tener mucha privacidad y peleas constantes con el resto, es que… También Bill y Tom crecían y tenían otros intereses.

Al menos Tom, que vio cómo se besaba un chico con una chica, y luego fueron reprendidos por ello, empezando a analizar que él también querría algo así.

Tom pensaba que los besos eran lindos, una demostración de amor, y comenzaba a tener sueños donde era besado, donde se despertaba con los pantalones manchados, sin entender del todo lo que sentía. Él no se había orinado, pero tenía una sustancia blanca sobre el pene.

Después en clases les explicaron sobre la pubertad, el semen y demás, el deseo sexual, y Tom supo que era normal, aunque preguntándose internamente si Bill pasaría por lo mismo, pero sin atreverse a decírselo, por más que ambos tuvieran la misma edad.

Cuando Stacy, una niña de su edad, intentó darle un beso a Tom, Bill la sujetó por el cabello, deteniéndola en el acto.

—Tú no te vas a acercar a mi Tom jamás o te mataré mientras duermes —susurró Bill contra el oído de la muchacha de catorce años, viéndola correr despavorida y Tom quedándose paralizado.

—¿Por qué le dijiste eso? ¡Ella sólo quería darme un beso, no pegarme ni hacerme nada malo! —se quejó Tom, frunciendo el ceño.

—Te pueden sancionar, o pegarte piojos arruinando tu lindo cabello haciendo que te lo corten como a Heidi, o lo que sea. No quiero que nadie te toque —soltó Bill tajante con el ceño fruncido. Tom sabía que si bien eran gemelos, él tenía el cabello más largo, porque Bill era quien siempre usaba unas tijeras para cortárselo a sí mismo, mientras que a Tom nunca se lo tocó, y por lo mismo Tom nunca se lo había cortado en su vida, a sabiendas de que era lo que más amaba su hermano de él, quien siempre le repetía que tenía un lindo y largo cabello.

Tom gruñó. —¡Así nadie nunca va a besarme por tu culpa! ¡No puedo tener papás ni tampoco tener una novia por ti! —reclamó, golpeándole sobre el pecho con fuerza, pero Bill no le respondió al golpe, quedándose allí.—¡Eres un imbécil que quiere que me quede solo!

—Nunca estarás solo porque yo estaré contigo para siempre —soltó Bill en algo que sonaba más a amenaza que a otra cosa.

—¡Te odio, te odio, te odio! —gritó Tom comenzando a sollozar para dejar a su gemelo allí y esa noche decidir quedarse en su cama, no buscando a Bill.

La pelea no duró mucho tiempo, sólo unos días, que en realidad, así Tom decidiera no hablarle a su gemelo, Bill se mantenía detrás de él, vigilándolo y cuidándolo, al grado de ser una sobreprotección enfermiza.

Pero finalmente, Tom volvió con Bill, buscándolo en una noche de truenos, sin palabras, echándose a su lado, y Bill abrazándolo, siempre ofreciéndole el consuelo necesario.

Si Bill tenía los mismos deseos que sentía Tom, no los demostraba, pero Tom sospechaba que sí, porque muchas veces veía que se demoraba en el baño, y a veces se ponía duro cuando estaban abrazados. Haciendo que Tom se cuestionara cosas… Teniendo sueños donde Bill lo besaba y se frotaban hasta correrse juntos.

Aunque Tom sabía sobre ello, se lo habían explicado en las clases, lo que era el incesto. Pero… Tom sentía mucho amor por Bill, así que no sabía si era tan malo como decían que era, sólo que tampoco es que pudiera saber si Bill también tenía esos pensamientos que serían considerados “inadecuados”.

Igualmente Bill seguía manteniendo lo de amenazar a cualquiera que intentara acercarse, incluso habiendo chicos que querían salir con Tom, y él… Bueno, sí notaba que le emocionaba más la idea de besarse con un chico que con una chica, pero pues, fuera de que pudiera conversar con algunas personas como amigos, no podía tener nada más. Siempre Bill estaba al acecho, y aquello le daba coraje, pero también sabía que Bill… Él era lo único que tenía, que era como su amigo, padre, madre, su todo, así que Tom se sentía frustrado por no tener novia o novio, y más cuando hasta sus amigos seguían adoptándolos, o Bill realmente rompiéndole los dientes a Andreas, quien intentó besarlo.

Así que Bill de algún modo seguía alejando a la gente que se le acercaba, intentando mantener a Tom en una burbuja, pero eso sólo hacía que Tom se sintiera más asfixiado.

Cuando finalmente tuvieron dieciocho años, con nadie adoptándolos por el comportamiento de Bill, es que los botaron como si fueran perros del orfanato.

Bill y Tom tuvieron que buscar trabajo, Tom encontrándolo como mesero en una cafetería, mientras que Bill no fue aceptado en el mismo trabajo porque le faltaba carisma y tenía un pésimo temperamento. Por lo que Bill terminó trabajando como conserje en una escuela, ya que no tenía que hablar con nadie de esa forma, ni sonreírle a nadie, tampoco era requerido estudios, y ya tanto Bill como Tom sabían bien cómo limpiar, porque les pedían que lo hicieran todo el tiempo en el orfanato.

Por ello es que pasaron de dormir en lugares para gente sin hogar, a poder alquilar un pequeño cuarto en un sitio horrible, pero que para ambos se sentía bien, así oliera a humedad, porque estaban juntos.

Tenían dos habitaciones, porque Tom le insistió a Bill que quería su propio cuarto y cama, y Bill le hizo caso, para lo demás era sólo el mismo espacio con cocina, mesa y sala, todo en uno, pero no les interesaba.

Como manejaban su propio dinero, teniendo igualmente que aportar para la comida y alquiler, también comenzaron a invertir en sí mismos, haciendo que tuvieran diferencias entre sí, tanto Bill como Tom tenían el cabello largo y castaño, la diferencia es que Bill siempre se lo había mantenido a los hombros con las tijeras desde niño, mientras que Tom muchísimo más abajo de sus pectorales, sin embargo, Bill se lo tiñó de negro y cortó un poco más, y comenzó a delinarse los ojos del mismo color, haciendo que hubiera más diferencia diferencia entre ambos, y Tom… No quiso quedarse atrás, por lo que se cortó el cabello hasta antes de llegar a la mandíbula, y haciéndose un tatuaje en el muslo interno a escondidas de Bill, aunque igualmente él lo notó cuando estaba en casa, porque mayormente Tom usaba shorts cortos y sólo una camisa abierta.

—¿Por qué te tatuaste? ¿Quién diablos te tocó el muslo? —inquirió Bill encolerizado.

—¡Tú también te tatuaste y más de una vez! ¡Yo sólo me hice una flecha pequeña a diferencia tuya! —reclamó Tom, frunciendo el entrecejo, considerándolo injusto, porque Bill parecía baño público de todos los tatuajes que tenía en todo su pecho, sólo que no se veía cuando usaba camiseta, mientras que él sólo tenía uno pequeño en su muslo interno.

—También te cortaste el cabello… ¿Por qué? ¿Con permiso de quién? —increpó Bill acercándose hacia él, y tomándolo por el cabello, jalándolo levemente y Tom gruñó, golpeándole la mano.

—¡No eres mi puto padre, Bill! ¡Somos gemelos! ¡No debo pedirte permiso para cortarme el cabello o hacerme un jodido tatuaje! ¡Ambos somos mayores de edad y trabajamos! —reclamó Tom, sintiéndose exasperado, porque sí, Tom sabía que Bill amaba su largo cabello, y por lo mismo es que lo hizo a modo de rebeldía, pero él no podía manejarlo, no era su jodido padre, Tom quería ser libre de algún modo.

—No soy tu padre, soy tu hermano, pero eres mío, Tom. Y nadie debe tocarte, ¿y si se aprovechaban de ti? ¿Si empleaban agujas contagiándote alguna enfermedad? ¿Si se te infectaba? ¿Si no era un sitio bien esterilizado? Ni siquiera sé dónde diablos te lo hiciste —se quejó Bill, también odiando a quien lo había tatuado, tocando su muslo interno, acariciando a su gemelo al hacerlo—. Y tu cabello… Sigues viéndote hermoso, pero… Tu cabello, ahora luces más… Todos van a mirarte más —acotó el de cabello azabache frustrado, apretando sus puños, porque su gemelo con el cabello largo lucía hermoso, sí, pero tierno e inocente, y así de corto lucía más… Sensual, como si las personas no lo notaran siempre de por sí, esto sólo haría que Bill se sintiera más enojado porque no trabajaban juntos y no sabía quiénes se le pegarían en el trabajo de su gemelo.

—¿Entonces ahora eres un experto en tatuajes? ¿Tan inútil me crees que no puedo investigar algo así por mí mismo? ¿Qué tiene que me miren? No puedo hacerme invisible, ¿o qué? ¿Quieres que me quede aquí encerrado para que nadie nunca me vea? —preguntó Tom harto de su hermano, para luego encerrarse en su habitación, sin esperar una respuesta, abrazándose las piernas en lo que sollozaba de frustración.

Bill se fue a su propio cuarto, esperando que hubieran truenos para que Tom le pidiera un abrazo para dormir. Pero no. Aquella noche sólo llovió.

Tom fue al día siguiente al trabajo como siempre, sonriéndole a los clientes, recibiendo propinas por ser amable y sintiéndose al menos feliz de tener dinero, e interacción humana, aunque sí habían algunos clientes desagradables que quería tocarlo, pero él se alejaba a tiempo, estaba en su receso, afuera del restaurante al costado de Georg, quien fumaba un cigarrillo, él era cocinero del restaurante, y también su amigo, el joven eran unos años mayor.

—¿Quieres un poco? —cuestionó Georg, ofreciéndole el cigarrillo con los dedos, Tom negó de inmediato.

—No, mi hermano no me deja —respondió Tom como autómata.

El mayor arqueó una ceja. —¿Pero no eres mayor de edad? ¿Por qué le tienes que hacer caso a tu hermano? Me dijiste que eran gemelos.

Tom lo procesó, era cierto, Bill le había dicho que no debía fumar o mancharía sus dientes o le daría cáncer, pero… Bill no era su padre, y siempre lo sobreprotegía, sin embargo, tenían la misma edad, Georg tenía razón.

—Dame el cigarrillo, enséñame a fumar —pidió Tom, y el mayor sonrió, explicándole cómo decía sorber y observando al menor tomar una calada, para luego toser.

—Bueno, siempre pasa en la primera vez —comentó Georg, viendo que Tom al intentarlo de nuevo le salía mejor.

—Es muy amargo —musitó Tom, sintiendo el amargor en su garganta.

—Ayuda con la ansiedad… Aunque, tengo cigarrillos de marihuana, si gustas a la salida nos fumamos uno. El sabor es más tenue y relaja más —ofreció Georg.

Tom pensó nuevamente en las palabras de Bill, diciéndole que no debía aceptar nada de lo que le dieran, que no debía drogarse… Y asintió.

—Sí, a la salida vamos a mi casa a fumar —cedió Tom, y Georg le sonrió, guiñándole un ojo.

—Por cierto, te ves muy sexy con ese nuevo corte —halagó Georg, y Tom se sonrojó.

—Gracias —dijo Tom, pensando que era la primera vez que le decían algo así sin que Bill le diera un golpe para callarlo.

Bill, que desde su pelea se mantenía encerrado en su habitación o salía para no lidiar con él. Entonces pues Tom aprovecharía en ser libre, quizá teniendo su primer beso con Georg o su primera vez, no lo sabía, ni siquiera podía decir que Georg le gustara o algo así, sólo que sí era atractivo y lo trataba bien, le daba la suficiente atención que bastaba para él que había estado atrapado por su gemelo sobreprotector.

A la salida, Tom llevó a Georg a su departamento, donde su hermano no estaba, y estuvieron compartiendo un porro, en lo que Tom sonreía sintiéndose genuinamente relajado, y sí, el sabor no era amargo, sólo… Peculiar, estaba medio aletargado, en lo que Georg le conversaba, acariciándole por encima del muslo, y el menor sonriendo, dejándose hacer.

—Voy a traer un vaso con agua, para que no te deshidrates —comentó Georg, yendo a la cocina, en lo que Tom miraba al techo, sintiéndose libre de algún modo, al menos efímeramente.

—¿Qué mierda haces en mi puta casa? —preguntó Bill observando a Georg al apenas entrar a su departamento.

—Soy invitado de tu hermano, debes ser Bill, ¿no? —inquirió Georg con una sonrisa ladeada.

—Déjalo en paz, Bill. Es mi amigo, Georg, vamos a mi habitación —dijo Tom, levantándose y frunciendo el ceño.

—No van a ir a ningún maldito lado —advirtió Bill—. Y deja ese jodido vaso ahí —ordenó el más alto con fuego en los ojos.

—Es sólo un vaso con agua para tu hermano, ¿qué te sucede, enfermo? —interrogó Georg, con el ceño fruncido.

—¿En serio? Entonces tómatelo —barbotó Bill.

Georg se rió. —¿Crees que me das miedo? Eres más alto, pero soy más fuerte y soy tu mayor —soltó el de ojos verdes.

Tom se acercó a ellos.

—Déjalo en paz, Bill. No soy un niño —se quejó Tom, con la camisa blanca con sólo dos botones puestos y sus shorts jeans, en lo que se cruzaba de brazos, sintiendo que aquella paz que tenía se iba de golpe.

Bill sacó una navaja de su bolsillo y la empuñó en dirección hacia el cuello de Georg, el cual retrocedió unos pasos, abriendo grandemente los ojos.

—¿Ahora sí te doy miedo? —cuestionó Bill, con la mirada desquiciada.—Tómate el puto vaso con agua —repitió la orden.

Georg tragó saliva nervioso. —Ya, vete al demonio —farfulló el mayor, vaciando el contenido del vaso en el caño—. Deja que me vaya.

Bill alejó la navaja de su cuello.

—Lárgate y no vuelvas a intentar drogar a mi hermano, pedazo de mierda —amenazó Bill, en lo que Georg agarraba sus cosas y se iba del departamento.

Tom se quedó confundido sin entender lo que había pasado, empujando a Bill.

—¿Por qué no me dejas tener amigos? ¿Qué diablos te pasa? Sólo me invitó un porro, no es para que intentaras asesinarlo por ello, actúas como un maldito psicópata —barbotó Tom, exasperado por su gemelo sobreprotector.

Bill no lo empujó de vuelta, manteniéndose inexpresivo, en lo que Tom seguía empujándolo frustrado.

—Lo del porro es lo de menos. Metió una pastilla al vaso cuando llegué, por eso no quiso tomárselo, y era para ti, lo botó por el drenaje porque quería tenerte inconsciente para violarte —respondió Bill sin inmutarse.

Tom dejó de golpear a su gemelo, notando que sí, que Georg no quiso beber el vaso con agua, y por eso… Prefirió botarlo antes que tomarlo incluso con Bill amenazándolo, que Bill le dijo que no vuelva a intentar drogarlo, no era por la marihuana…

Georg quería abusar de él, y Tom notó que si bien Bill siempre lo sobreprotegía, en este caso sí tenía razón, que su supuesto amigo… En realidad era una mierda que quería violarlo. Haciendo que Tom se sintiera miserable porque encima él pensó en besar y acostarse con él, pero Georg no quería que él se lo pidiera, sólo… Quería forzarlo y tenerlo inconsciente.

Tom se sintió enfermo y se fue a vomitar.

Bill se metió a su propia habitación, pensando en que tendría que ver la manera de alejar a ese imbécil de su gemelo.

Tom después de vomitar, lavarse los dientes y bañarse, se metió en su cama, notando que su vida era una mierda sin sentido.

Cuando volvió a llover, haciendo que Tom se tensara cuando escuchó el cielo relampaguear, cerrando los ojos con fuerza, en lo que lloraba, temblando ante cada sonido fuerte, mordiéndose el labio inferior, deseando que Bill lo abrazaba e hiciera sentir protegido…

Aunque se hubieran peleado, pero… Recordó que Bill siempre estaría para él.

Por lo que Tom se levantó de la cama, aún trémulo por los ruidos, sujetando la manija del cuarto de su hermano, temiendo que estuviera con el seguro puesto, pero no, estaba abierta, y Tom vio a su hermano en la cama de costado, levantando la sábana con su brazo, esperando que él viniera, y Tom sintió su pecho apretarse ante ello, cómo pese a todo, Bill realmente siempre estaría para él.

Tom se metió bajo la sábana y abrazó a su gemelo, Bill le correspondió al gesto, sintiendo a Tom hundido en su cuello, temblando ante cada trueno, mientras el de cabello azabache le acariciaba el cabello y espalda en un gesto conciliador.

Sólo se llevaban por unos centímetros de diferencia en su altura, sus cuerpos en realidad eran casi idénticos, con sólo los tatuajes, cabello y ciertos rasgos diferentes entre ambos, cómo que Tom tuviera el rostro más redondeado, y Bill más afilado, pero igualmente el castaño se sentía muy protegido entre los brazos de su gemelo, así se quejara siempre de él, sabía que Bill lo amaba, y Tom… A veces esperaba que lo amara tanto como lo hacía Bill con él, porque así no tendría que buscar en nadie más ya que tendría todo con Bill.

Tom quería a su hermano en más de un sentido, quería que Bill lo besara, que Bill lo deseara… Que aquella posesividad y sobreprotección enfermiza, también fuera porque quisiera reclamarlo como suyo.

Tom había fantaseado tanto con ello, pero no. Bill nunca demostraba ningún tipo de interés en él, siempre lo abrazaba, lo tomaba de la mano, le acariciaba el cabello, le decía lo lindo que era, que lo amaba, o besaba en el rostro pero nunca intentaba tocarlo o algo.

Tom no sabía si Bill mismo había tenido alguna novia o novio, Bill era un misterio en ese sentido.

Tom sabía que era enfermo, que estaba mal, pero lo hacía, deseaba mucho que su gemelo fuera también su hombre.

Ahora apretado contra él, hundiendo su rostro en su cuello, olisqueando su aroma, en lo que disfrutaba cómo Bill lo abrazaba, y protegía de los truenos, es que lo besó en el cuello, no pudiendo resistirse, tenía la piel ahí contra sus labios, así que besó y chupó la zona, con Bill tensándose de inmediato.

—Tom… —habló Bill, y el castaño se detuvo, con los labios temblándole y comenzando a sollozar, porque sabía que vendría el rechazo, cerrando los ojos con fuerza, no podía mirarlo, así que se quedó ahí paralizado, con calor en sus mejillas, aferrándose al cuerpo de su gemelo, en lo que todavía el cielo sonaba con fuerza.

Pero Bill lo separó de su cuerpo, no con brusquedad, sino buscando que lo viera, y Tom tenía el rostro sonrojado, con lágrimas en los ojos, intentando rehuir la mirada de su gemelo.

—Mírame, Tom —ordenó Bill, manteniendo el agarre fuerte en la quijada de su gemelo, y el castaño lo vio.

—¿Me odias, te doy asco? No me lo digas, sólo olvida lo que hice, perdón, Bill, yo…—dijo Tom con los ojos cristalizados por el llanto.

Bill interrumpió la verborrea de su gemelo al besarlo, y Tom, quien tenía la boca abierta al estar hablando, cerró los ojos de inmediato, en lo que Bill colaba su lengua dentro de la cavidad de Tom, con el castaño gimiendo al sentir la lengua perforada de su gemelo recorriéndolo, para luego percibir cómo lo chupaba, y Tom se aferró a los brazos delgados de su hermano, sintiendo que el calor de sus mejillas se extendía por todo su cuerpo, haciéndole apretarse su vientre y endurecerse bajo su short de pijama.

Era su primer beso… No sabía si era también el primer beso de Bill, pero no le interesaba, por lo que Tom entrelazó sus brazos en la nuca del azabache, sintiendo cómo es que aquellos labios, que eran tan iguales a los suyos, pero al mismo tiempo distintos, colisionaban y se movían contra los suyos, amando el tenerlo aliento a aliento, con sus pechos juntos, y Bill bajando sus manos, situándolas en su espalda baja, haciendo que estuvieran aún más unidos, con Tom notando que no sólo él estaba excitado, sino también su gemelo estaba duro contra su entrepierna, así que soltó un jadeo necesitado, empujando sus caderas, en lo que Bill le acariciaba por debajo de la camiseta con sus pulgares en sus hoyuelos sacros, haciendo que la piel de Tom se erizara bajo aquel tacto fuerte y dominante sobre su cuerpo, como queriendo dejar grababas sus huellas dactilares sobre su espalda baja.

Tom sabía que esto era la correspondencia de sus sentimientos, que así Bill no lo hubiera vocalizado, sí lo deseaba, lo amaba como más que hermanos… Como a un amante, porque la dureza que se friccionaba contra la suya, la forma posesiva en lo que agarraba, y mordía los labios, Bill no sentía asco de sus sentimientos… Bill estaba igual de enfermo que él.

Se separaron por aire, y Bill lamió los labios de Tom, con la mirada oscurecida.

—Jamás te odiaría… Nunca me darías asco —soltó Bill contra los labios de Tom—. Eres lo que más amo, lo más valioso, lo más sagrado que tengo. Sólo que no sabía que te sentías así como yo, nunca quise forzarte a nada. Sólo quería cuidarte, incluso de mí mismo porque te he querido más de lo que se supone que uno debe querer a su hermano toda la vida, Tom —terminó de decir el azabache.

Tom sintió cómo su corazón latía acelerado frente a las palabras de su gemelo, sólo él podía hacerlo estremecer a ese punto con la intensidad de sus ojos, que así fueran como los suyos, los veía tan diferentes, como si hubiera una carga distinta en él, una fiereza que lo hacía derretirse.

—Yo siempre te he amado, Bill. Y has despertado mis instintos desde hace muchos años atrás, con tu forma de protegerme… Me daba frustración, no sólo por no dejar que nadie entrara a mi vida, sino porque quería que me reclamaras como tuyo, porque deseaba que aquella posesividad que tenías la usaras sobre mí, porque así sea enfermo… También quiero que seas mi amante, y no buscar en nadie más porque tú me puedas ofrecer todo, no sólo el amor y protección, sino también la calma de mis otros apetitos, de… Sentirte haciéndome tuyo, y tú siendo mío —farfulló Tom, enredando sus dedos en el cabello negro de su gemelo.

Bill lo veía con devoción, y es que en serio Bill lo amaba más que a nadie, y ver el rostro sonrojado y escucharlo así sólo hacía que su erección se pusiera imposiblemente dura, porque sí, Tom era lo más hermoso que tenía, y quería que fuera suyo y de nadie más.

Bill ubicó a Tom bajo suyo, retomando el beso en lo que el castaño lo abrazaba con sus piernas, Bill le mordía el labio inferior, jalándoselo, para luego besar su quijada e ir bajando por el cuello de Tom, quien suspiraba al sentir los labios de Bill tocarlo en aquella zona sensible, con toda la fiebre recorriéndole cada fibra de su cuerpo… Estaba caliente y duro, mientras Bill seguía bajando con besos, alzándole la camiseta para lamer cada parte de su torso, haciendo que Tom jadeara cuando succionó su pezón que era tan pequeño, pero no sabía que era así de sensible, y más cuando bajó la vista, observando a Bill bajar por sus costillas, chupándolo, mordiéndolo, dejándole marcas posesivas, que le dolían levemente a Tom, pero también le excitaban.

Bill le quitó el short de pijama, observando cómo Tom no traía ropa interior, viéndole con una ladina, no había sido intencional, sólo que él no usaba ropa interior porque era más cómodo así, pero Bill igualmente se quitó la camiseta sin mangas, mostrando su torso delgado lleno de tatuajes, y luego quitó sus propios short de pijama, y bajó su bóxer, haciendo que a Tom se le secara la garganta porque no había visto el pene de Bill desde que eran muy niños y era completamente diferente al haber pasado tantos años, aunque era similar al suyo, le ganaba por unos centímetros y estaba ladeado para la izquierda.

Bill levantó las piernas de Tom, haciendo que se apoyara sobre las plantas de sus pies y él se ubicó entre ellas, besándole la rodilla, para luego sacar la lengua comenzando a lamerle el muslo interno, delineando la zona del tatuaje de flecha, haciendo que Tom se arqueara más, jadeando al sentir cómo su miembro se ponía aún más duro en lo que Bill mordía aquella zona, para ir subiendo por la zona… Hasta dejar una lamida en la unión del muslo con su entrepierna, en lo que dejaba otro lengüetazo sobre la erección de Tom, sin chuparlo, sólo por encima, con Tom aferrándose a la sábana sintiendo que iba a correrse sólo con ello, mientras que Bill tenía los ojos brillantes y deseosos por más.

Bill se metió uno de los testículos de su gemelo en la boca, jugando con su lengua, en lo que Tom seguía quebrándose, cuando el de cabello azabache lo soltó, y bajó hasta su perineo, succionándolo, para finalmente llegar hasta el ano de su gemelo, lamiendo por encima, con Tom apretando fuertemente sus párpados, en lo que su cuerpo vibraba por alguno nunca antes sentido, mientras Bill seguía lamiendo por su hendidura, saboreando su almizcle, chupándolo con ganas, sin meterle la lengua y Tom contraía sus esfínteres, sintiendo cómo su erección estaba bañándose en preseminal por aquel grado de excitación.

Pero Bill introdujo su lengua dentro de su canal… Y Tom gritó con fuerza, haciendo su cabeza hacia atrás.

—¡Bill…! —soltó un ruego Tom.

Bill sacó la lengua, con los labios hinchados y rojizos, chupando sus dedos, para luego dirigirlos hacia la entrada de Tom… En lo que se ceñía sobre su gemelo, besándolo, mientras lo abría con los dígitos, y el castaño correspondía al beso, con el leve ardor por ser la primera vez que sentía algo así, pero igualmente relajándose con la lengua de su gemelo, y la forma en que… Tocaba algo dentro suyo, que hacía que se estremeciera aún más.

Bill siguió dilatándolo, ya con tres dedos dentro de Tom, sin dejar de besarlo, con el castaño masajeándose el miembro, empezando a mover su trasero contra los dedos de Bill, y esa fue su señal, su gemelo se lo estaba comiendo pero quería más…

Así que Bill sacó los dedos, metiéndoselos a la boca de Tom, haciendo que chupara su propio sabor, en lo que disfrutaba de cómo succionaba y apretaba su gemelo sus dígitos, que cuando estuvieron lo suficiente empapados de saliva, es que la empleó para masajear su propia erección, y después ubicarse en medio del cuerpo de su hermano, guiando su pene sobre la entrada del castaño, inclinándose nuevamente sobre él para empezar a metérsela…

Bill besó a Tom, quien se arqueó al percibir aquella dureza ingresar dentro suyo, no pudiendo concentrarse al momento de masturbarse o besar a su gemelo, quien estaba haciéndolo poco a poco… Con un dolor sordo dentro de Tom, pero que Bill, como sintiéndolo, hizo que Tom dejara de tocarse para él empezar un bamboleo sobre su erección, volviendo a besarlo, en lo que Tom se iba relajando, hallando el equilibrio entre el dolor y el placer…

Bill siguió hundiéndose dentro de su gemelo, quien se quebró bajo suyo cuando se la metió por completo, Bill besó el cuello de Tom, mordiéndolo sin dejar de subir su mano de arriba abajo sobre la virilidad de su hermano, y comenzando a mecer sus caderas dentro de Tom.

Tom abrazó a Bill con sus piernas, quien con la mano libre apoyó una de las manos de Tom contra el colchón, entrelazando sus dedos, mientras seguía embistiéndolo con rudeza, y Tom… Lejos de sentir dolor, que sí había un rezago de ello, le gustaba, y más la impulsividad de su gemelo, quien sólo hacía más clara su posesividad mientras le daba estocadas profundas que hacían que Tom se excitara más, sintiendo la próstata ser estimulada, mientras Bill seguía masturbándolo, presionándolo contra la cama y Tom iba a correrse, no podía más…

Sus piernas le temblaban, su cuerpo se arqueaba tanto al sentir el aliento de Bill sobre sus labios, latiendo en su interior, masajeándole diestramente la erección, hasta que fue demasiado para su cuerpo que Tom terminó siendo un volcán en erupción con el orgasmo que eclosionó desde lo más profundo de su cuerpo hasta explotar con fuerza contra la mano de Bill, pero sintiendo un hormigueo intenso en toda la extensión de su piel, y Bill se vino dentro de Tom al apretarlo tanto por su propia culminación.

Bill estaba acezado contra el rostro de Tom, quien estaba igual con los labios entre abiertos y temblorosos, recuperándose de aquel momento tan intenso y pasional que habían tenido. Viéndose con orbes enfebrecidos y llenos de amor.

Bill besó con dulzura a Tom, aún estando dentro suyo, y Tom soltó un suspiro contra el beso.

—Te amo —soltaron al unísono al separarse y sonrieron apoyando la frente contra la contraria.

Bill llevó la mano que tenía apretando a Tom contra el colchón, en dirección a su rostro, besándola con devoción, haciendo que el castaño se sonrojara aún más.

—Eres mío… Para siempre —masculló Bill en ese mismo tono que se asemejaba más a una amenaza, pero a Tom le sabía al más profundo y posesivo amor.

—Soy tuyo, y tú mío, para siempre —coincidió Tom, tomando la otra mano de Bill, que tenía su propia esencia, y lamiéndola frente al de cabello azabache, provocándolo con aquel gesto, en lo que se probaba a sí mismo al chuparle los dedos y mano, sintiendo cómo su gemelo iba endureciéndose nuevamente aún dentro suyo.

Porque el cielo se había despejado de los truenos… Aunque igualmente ellos seguirían creando chispas en su propia burbuja…

Desde ese día Bill se encargó de llevar y recoger a Tom de su trabajo y Georg… Desapareció misteriosamente.