Rompecabezas (Toll)

Summary

Día 9: Si no eres mío no serás de nadie más/boypussy. Unos gemelos idénticos separados desde bebés que se conocen en un campamento… Una versión turbia de juego de gemelas.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:


Nota: Llegamos al día 9, agradezco a Chikparole, mi bella amiga que me apoyó con ideas para desarrollar esta historia. En sí, la premisa pedía un comportamiento Yandere, sin embargo, decidí variar en ello, sólo tomándome la frase si no eres mío no serás de nadie más, y evidentemente el Blackpink (boypussy para los que no entienden lenguaje botTomero). Aquí Tom no es un chico trans, es intersexual, tiene vagina y útero, pero no pechos ni nada así, no es mujer tampoco. Se tocan temas como autolesiones, maltrato físico y psicológico, suicidio y demás, si no te sientes cómodo con ello, entonces no lo leas, pero si lees y te gustó la historia, no olvides dejar un comentario y voto en apoyo. Hay guiños a la película Juego de gemelas.

Charlotte cuando se enamoró de Jörg sentía que él era el hombre de su vida, creyendo ingenuamente que la intensidad de su amor, sus celos enfermizos, y el que fuera así… Sería algo que ella podría cambiar, sin saber que pues una persona no puede cambiar, a menos que realmente quiera hacerlo.

Charlotte creía que ella podría “arreglarlo”, pero… Cuando ella se embarazó, pues Jörg se enojó más con ella.

ㅡ¿No te estabas cuidando? ¿Por qué mierda te embarazaste? ¡Si con las justas tenemos dinero para mantenernos! ㅡreclamó Jörg con gritos, en lo que la zarandeaba con violencia, haciendo que Charlotte se encogiera por el temor ante los gritos.

—Jörg tú… Insistías más de una vez que no querías que usemos condones, por más que te dije que era riesgoso porque correrse afuera no siempre funciona, pero me dijiste que no sentías nada con un condón. Entonces el embarazo era una posible consecuencia —respondió Charlotte, en lo que se cubría protectoramente el vientre cuando Jörg le tiró puñetazos en la espalda, haciendo que ella se ovillara en el suelo.

Desde ahí Charlotte debió huir pero decidió quedarse, porque el médico había dicho que estaba embarazada de gemelos, y su madre le había dicho que ella no podía volver a su casa, que ahora era responsabilidad de ese vago con quién decidió meterse, siempre le metieron la idea en la cabeza de que una mujer con hijos perdía su valor, y que nadie la iba a aceptar. Por eso ella pensaba que Jörg cambiaría y ella no tendría opción alguna más que quedarse con él.

Pero los meses pasaron y Jörg no cambió. Tampoco lo hizo cuando nacieron los gemelos, en realidad… Fue peor.

Se tomaron una foto, ella cargando a Tom sonriente, y Jörg cargando a Bill, pero él tenía cara de desagrado cuando los pequeños tenían dos años.

Sus gemelos eran la adoración de Charlotte, sin embargo, Jörg la detestaba por tenerlos, en vez de estar agradecido por ser padre.

—¡Sólo lloran y lloran sin parar! ¡Me dan ganas de lanzarlos en medio de la pista para que ya no hagan ese ruido tan molesto! ¡Principalmente la basura de Tom! Eso es por tu maldita culpa, no siquiera puedes hacer algo bien, tu vientre está podrido al igual que tus hijos. Son gemelos… Varones, pero Tom nació con vagina, es una abominación… Nunca debieron nacer —soltó Jörg con expresión de asco, en lo que tanto Tom como Bill se aferraban a sí mismos, abrazándose en su cuna, en lo que seguían llorando con desesperación mientras oían los gritos seguido de los golpes.

Charlotte es que tuvo que aceptar que tendría que irse de allí sí o sí cuando Jörg intentó golpear a su pequeño Tom de tres años, y ella lo detuvo, abrazando a su pequeño, siendo un escudo con su cuerpo, recibiendo los golpes en vez de su hijo.

Sujetó sus cosas, y a sus bebés, queriendo irse inmediatamente de allí, pero Jörg se puso sobre la puerta, impidiéndole el paso.

—Tú no te largas de aquí —masculló Jörg—. Todo lo que tienes es porque te lo compré, todas tus malditas cosas e incluso esos engendros son míos… Nada de esto es tuyo.

—¡Intentaste matar a Tom! —reclamó Charlotte con desesperación, porque lo vio sujetándolo por su pequeño cuello con ella rompiéndole una botella en la cabeza para que los soltara, y luego estuvo muy grave de los golpes que recibió, pero al menos su pequeño estaba vivo.

—Porque él nunca debió nacer. Al menos Bill siendo un inútil tiene pene, y no es un jodido fenómeno con Tom —escupió las palabras Jörg, destilando todo el odio que había en él, siendo completamente abismal al hombre del cual Charlotte se había enamorado, aunque… No, siempre estuvo allí aquella bestia, que ella buscaba camuflar con ser alguien que le daba el afecto que Charlotte no tenía en su casa, y a quien se aferró justificándolo cuando su madre le dijo que no podía volver.

—Son apenas unos bebés de tres años, no es que ellos tengan que hacer algo, de por sí están aprendiendo a hablar… Déjame ir, no te estoy pidiendo que me mandes una manutención ni nada, sólo déjame ir con mis hijos, ni siquiera quisiste firmarlos, sólo tienen mi apellido, sólo me iré y no volverás a saber de mí de mis hijos —mencionó Charlotte, agarrando de la mano a Tom, quien agarraba, a su vez, de la mano a Bill, con el pequeño chupándose el pulgar. Con la otra mano la mujer tenía una bolsa de basura, que era donde había puesto sus cosas porque no tenía ni maletas adecuadas para irse, en el nudo de la bolsa, tenía la foto de ellos con sus gemelos cuando tenían dos años, porque era la única foto que tenía de sus pequeños, ya que Jörg ni siquiera le había permitido que comprara aunque sea una cámara desechable para tener recuerdos de ellos al crecer, y por lo mismo es que ella la había sacado del retrato para llevársela antes de irse.

—¡Pero son míos así no lleven mi apellido, maldita zorra! ¡Tú no eras nadie sin mí! —gritó Jörg con el rostro rojo por la furia, levantando los puños, aún manteniéndose sobre la puerta.

—Hazte un lado… Déjame ir, por favor —insistió Charlotte, con el temblor en el cuerpo, pero sabiendo que era peor quedarse, que así durmiera sobre un cartón tenía que irse con sus hijos de allí porque ya no sólo corría en peligro su vida, sino la de sus bebés.

Jörg sujetó a Bill, quien se puso a llorar desesperado en el agarre de su padre, extendiendo sus manitos en dirección a su mamá. —Entonces vete con tu fenómeno pero me quedaré con Bill —arguyó.

Charlotte quiso agarrar a su hijo de los brazos de Jörg, pero él tiró un puñetazo que le volteó la cara a la mujer, para luego sacarle la foto de la mano, partiéndola en dos, tirando al suelo la parte que tenía a Charlotte con Tom, y quedándose con la parte que tenía a Jörg con Bill.

—Lárgate con tu fenómeno, a partir de ahora están muertos para ambos. Nunca le hablaré de tu maldita existencia ni la de la aberración de su hermano a Bill —ordenó Jörg, y Charlotte, quien estaba con el labio sangrante por habérselo reventado con el puñetazo, miró a su pequeño que lloraba en brazos de su padre, pero también Tom que estaba aferrado a su pierna, sujetando la foto del suelo, cargando a Tom, y yéndose.

Le dolía pero… Al menos Bill demostraba un mínimo de interés en Bill, al cual no había intentado matar ni golpear, entonces… Así le doliera en el alma dejarlo, principalmente cuando escuchaba su llanto desgarrador, sólo rogaba a Dios o a cualquier ser supremo, que hiciera que protegieran a su bebé, que Billy estuviera bien, pero no podía hacer más, o Tom podría morir, y Jörg terminar por matarla.

Así que Simone se fue para no volver… Comenzando de cero, sin poder contar con el apoyo de su madre ni de nadie, estando en albergues para indigentes, en lo que conseguía un trabajo donde la perdieran llevar a su Tom, porque no tenía con quién dejarlo, y temía que sufriera algún tipo de abuso, aunque criándolo con mucho amor… Que por suerte su pequeño Tomi olvidó todo lo que vivió hasta sus tres años, incluidos los maltratos de su padre, y las veces que ella fue golpeada delante de él…

Aunque Tom también olvidó a su hermanito, al inicio no, siempre llamándolo, pero después sí, suponía por algún mecanismo de defensa.

Charlotte poco a poco es que pudo alquilar un lugar, conforme Tom seguía creciendo, y ella investigando más al respecto de la peculiar condición de su pequeño, que era intersexual, y bueno, por ello es que él no era una mujer, no tenía senos, poseía una vagina y útero, pero… El médico le explicó que era peligroso que su hijo se embarazara porque no era una mujer biológica, aunque podría quedar embarazado como una, pondría en riesgo su vida.

Por lo mismo es que Charlotte lo crió fuerte, enseñándole bien lo que Tom era, sin que se avergonzara, pero también sabiendo que la gente lo vería en menos, así que sí le decía que tenía que mantener oculta su condición, más que nada en la escuela, diciendo que era un chico normal, usando los cubículos del baño, no bañándose en las duchas compartidas después de las clases de Educación física, y que cuando quisiera tener una novia o novio, tendría que decirle que era un chico transgénero, porque era más fácil de explicar.

Tom creció siendo muy amado, con Charlotte poniéndole un implante anticonceptivo a los quince años a su hijo, que… Bueno, presentó interés en muchachos más que en chicas.

Charlotte le había dicho que se fijara en chicos fuera de la escuela, para que dentro de aquel espacio sólo fuera un “chico normal”, aunque repitiéndole que él no era anormal, pero era duro de por sí decir que era un “chico transgénero” aunque no lo fuera, y que igualmente el implante sólo lo protegería de embarazos, que el condón en sí sería bueno para evitar enfermedades venéreas. Pero teniendo siempre una mentalidad muy abierta al respecto, inculcándole que fuera responsable, sin embargo, que ella siempre estaría para su pequeño, que incluso ella fue quien lo ayudó a aclararse más el rubio que tenía, y hacerse las rastas, ella llevándolo a que se hiciera un piercing en el labio tal cual su hijo menor de edad quería, alentándolo cuando quiso tener un look de rapero, y encantándole que Tom siempre fuera un chico seguro de sí mismo, muy sonriente.

Aunque Charlotte siempre pensaba en Billy, su pequeño bebé, esperando que donde fuera que esté estuviera bien.

Tom pues tenía como recuerdo de su infancia la foto cortada con su mamá, pensando que era curiosa… Porque su mamá nunca le hablaba de su padre, que no era necesario, que no tenía su apellido, y que estaba mejor así. Él no lo recordaba, aunque sabía que la otra mitad de aquella foto tendría la cara de su padre, sin embargo, no lo recordaba.

A sus dieciséis años salió la oportunidad de tener un campamento gratis para varias escuelas del Estado, y Tom ansiaba ir porque sería un momento para hacer nuevos amigos, aunque algunos serían los de su salón, y también vivir algunas aventuras al aire libre, por lo que Charlotte aceptó mientras Tom estaba muy ilusionado por ello, en lo que armaba su mochila y se inscribía al campamento.

Cuando Charlotte se fue, dejando a Bill con Jörg, éste le puso su apellido a Bill, quien pasó de ser Bill Kaulitz a Bill Webber, y…

Si bien no intentó matarlo como con Tom, Bill… No creció en el ambiente amoroso que tuvo Tom con Charlotte.

Bill era continuamente maltratado por su padre, repitiéndole a diario que era un inútil bueno para nada.

Bill deseó morirse desde que tenía uso de razón y… También olvidó a su mamá y hermano, aunque siempre tuviera la perenne sensación de que le faltaba una parte, y conservando la foto de su padre con él, la cual estaba cortada, pensando quién sería su mamá, por qué su padre nunca le nombraba, y… Lo golpeaba más cuando preguntaba al respecto.

Bill no tenía amor en casa, ni mucho menos en la escuela, siendo juzgado por ser afeminado y temeroso, el chico delgado y raro, quien solía quedarse en los columpios o jugando con insectos en el patio muy retraído desde niño.

Bill empezó a cortarse desde que tenía siete años, el dolor físico lo distraía del dolor interno, por más que en sí su padre le daba suficiente dolor físico con sus puñetazos, al menos Bill se sentía en control de sí mismo, al infringirse dolor que él quisiera, soñando con realmente desangrarse en alguna ocasión, por lo que hacía cortes en sus muñecas, que cubría con sus camisetas de manga larga, y luego con muñequeras de púas, recibiendo más golpes de su padre cuando le sacó dinero a escondidas para teñirse el cabello de negro, porque Jörg era rubio oscuro, y él no quería parecerse a él, así que se tiñó de negro, y también compró un delineador.

“Maricón”, le repetía su padre. Pero a Bill no le importaba, aunque dolía todo lo que le decía, y cómo le golpeaba, él se sentía bien teniendo un look oscuro y emo, ni siquiera sabía si era gay o no, porque no tenía amigos, era visto como un fenómeno en la escuela por no saber relacionarse con otros, y porque muchos se daban cuenta de sus cicatrices, principalmente en las clases de Educación física, así que lo consideraban despreciable.

Bill sabría que en algún momento tendría el valor suficiente para suicidarse, ya no arrepintiéndose a última hora al momento de querer comprar veneno para ratas para mezclarlo con refresco, o cómo le tembló el pulso cuando se hizo un corte vertical en la muñeca… O la vez que intentó ahorcarse y aferrándose a la silla para no caer.

En algún punto sería libre suicidándose, sólo… Debía esperar ser más valiente para hacerlo.

Consiguió un trabajo de medio tiempo para no estar en casa, incluso siendo menor de edad, como lavador de platos en un restaurante, con ello es que pudo hacerse tatuajes y piercings, incluso si luego su padre se les arrancaba con un pedazo de piel, al menos el de la lengua no pudo.

Cuando tenía dieciséis años, es que salió la oportunidad de irse de campamento con otras escuelas del Estado, y Bill tomaría cualquier oportunidad de estar lejos de su padre, por lo que falsificó su firma y se fue, dejándole una nota, quizá ahí podría matarse tranquilo, y aunque sea los encargados notarían su cadáver y más preocupación de la que podría esperar de su progenitor.

Por lo mismo es que Bill llevó un par de sobres de veneno para rata, junto con una botella de refresco, esperaba tener la suficiente fuerza para hacerlo, porque sabía que era en vano esperar hacer amigos, nadie nunca lo había notado para algo que no fuera negativo.

Se llevó la foto cortada consigo, no porque amara a su padre, sino porque era lo único que tenía de su madre… Incluso si ella no estuviera allí, de todas formas, sabía que quizá ella lo había amado y abandonado, o muerto. Bill quería pensar que sí fue amado por ella, aunque no supiera ni su nombre.

No dejaría una carta suicida de despedida, ¿para qué? Si nadie lo quería. Si Bill no debió nacer en primer lugar, si su padre se lo había dejado grabado en cada golpe, en cada palabra, que Bill debió ser una paja o una mamada, porque no servía para nada, que era un desperdicio, una basura, afeminado, maricón, que parecía una mujer… Que tenía el pene de adorno porque encima le gustaba maquillarse, que sólo se cortaba para llamar la atención y que si fuera lo suficiente hombre tomaría un cuchillo y se cortaría la garganta, que así era como hacían los hombres de verdad, y no cortes de mierda en las muñecas, vientre o muslos como él, que nunca sería nadie, y que le haría un favor al mundo muriéndose y no seguir siendo un parásito para él, que cómo se arrepentía de que su madre no lo hubiera abortado.

Así que Bill sabía que en verdad no le interesaba a nadie.

Por ello es que armó su mochila con algunas prendas, sus cosas y se fue.

Bill cuando llegó al campamento se dio cuenta que realmente habían muchas personas allí, chicos y chicas de diferentes sitios, en lo que los encargados les saludaban y explicaban que compartirían habitación con alguien, que esperaban que todos confraternizarían, y explicaban toda la lista de actividades que tendrían…

Bill realmente no estaba escuchando nada, esperando no meter en problemas a su compañero de habitación por suicidarse con él presente.

Estaba abstraído en sus pensamientos, hasta que escuchó su apellido.

ㅡ¿Bill Webber? ¿Bill Webber? ㅡlo llamaba un muchacho rubio con rastas con un papel en la mano, y… Era hermoso, un chico muy lindo, con el ceño fruncido confundido en lo que seguía hablándole.ㅡ¿Quién de ustedes es Bill Webber? ㅡinquirió el de rastas con ropas anchas, que de algún modo se le hizo familiar algo en su rostro a Bill, quien parpadeó, procesando que no había hablado y él era a quien el bello chico estaba llamando, su corazón latió acelerado, ¿por qué le llamaría?

Levantó su mano. ㅡYo… Soy ㅡhabló Bill.

El de rastas notó su mano, sonriéndole y acercándose a él, extendiéndole la mano.

ㅡHola, Bill Webber, soy Tom Kaulitz, nos asignaron a la misma cabaña ㅡdijo Tom, con la misma sonrisa bella que hizo que a Bill se le olvidara cómo respirar, aún con su mano extendida, y Bill estiró su mano, pensando que no quería hacer que aquel joven lindo pensara que lo estaba rechazando, tomándolo por la mano, apretando la mandíbula porque sabía que estaba sudando por los nervios.

ㅡLo siento, lo siento, mi mano suda, soy un asqueroso ㅡreplicó Bill nervioso, soltando al de rastas, pensando en las palabras de su padre al repetirlo en voz alta.

ㅡOh, no te preocupes, no eres asqueroso por eso, es normal, está haciendo mucho calor en el bosque y también da un poco de nervios, ¿no? Conocer gente nueva, pero no te preocupes, en serio, mira, ya me sequé ㅡle buscó tranquilizar Tom, en lo que se frotaba contra su camiseta y sonreía de nuevoㅡ. Pero, ven, vamos a buscar la cabaña, no tienes que tomar mi mano, te agarro del brazo para que no te incomodes ㅡacotó el rubio, sujetándolo del brazo, haciendo que Bill se tensara por las cicatrices con relieve que tenía por sus cortes, pero Tom no emitió comentario alguno en lo que lo guiaba en dirección a su cabaña.

Y Bill se sentía tan intrigado… Porque Tom no lo veía con asco, ni lo juzgaba, ni trataba diferente, hasta lo tocaba como si él fuera una persona normal, ofreciéndole una sonrisa, un poco de afecto, incluso sin saberlo, en vez de sólo pedirle que fueran juntos, no, Tom lo tomaba por el brazo como si nada, sin sentir asco, en lo que parloteaba sobre las cosas que podrían hacer allí, sumamente emocionado, y Bill pensaba que ese muchacho era… Tan hermoso, tan… Feliz, que le mencionaba planes, de poder hacer cosas juntos, equipo y así para algunas actividades.

Bill, quien pensaba suicidarse en aquel campamento, encontraba en Tom… Ganas de vivir, simplemente aplazando su muerte, para poder cumplir con todas los planes que estaba haciendo aquel lindo muchacho, para no dejarlo con las ganas. Como si fuera un preso que recibiría su última cena deliciosa antes de la inyección letal, Bill disfrutaría toda esa semana al lado del de rastas, la única persona que había demostrado interés en él, y que lo trataba como un ser humano, como una persona que realmente valiera.

ㅡMe gusta mucho tu estilo, no es algo que usaría, ¿sabes? Pero está muy genial, te queda muy bien. Y eres muy guapo, ah, perdón, ¿hablo mucho, no? ㅡcomentó Tom sonriendo, en lo que abría la puerta de su cabaña.

ㅡNo… Está bien, me gusta oírte, tú… También eres muy guapo, y tu estilo es muy bonito ㅡfarfulló Bill, sonrojándose al hacerlo.

Tom se separó de él para lanzar su mochila a su cama, con Bill dejando también su mochila a su propia cama, en lo que el de rastas se sentaba en la cama de Bill, con el de cabello azabache estando ahí sentado.

ㅡBill, pero cuéntame más de ti. ¿Cuántos años tienes? ㅡpreguntó Tom.

ㅡDieciséis años ㅡrespondió Bill.

ㅡ¿En serio? ¡Yo igual! ¿Cuándo es tu cumpleaños? ㅡinquirió Tom, que bueno, sabía que en sí era posible que hubieran personas de su edad, porque era para alumnos de quince hasta diecisiete años, pero sí le parecía una agradable coincidencia que aquel chico tuviera dieciséis años como él.

ㅡEl primero de septiembre ㅡcomentó Bill.

Tom boqueó y luego sonrió feliz. ㅡ¡¿Es en serio?! Voy a sonar como un mentiroso, pero, ¡también es mi cumpleaños! Qué probabilidad… Es bien curioso, somos gemelos de cumpleaños ㅡacotó el de rastas.

Bill sintió su pecho apretado ante aquello, el pensar tener un hermano, aunque fuera falso, pero… Tener a alguien, y que de algún modo la vida le ofrecía el pasar aquella semana con aquel chico lindo, que sería lo único bonito que podría aspirar a tener, y Bill lo supo, Tom… Era para él, era el regalo que le daba la vida antes de morir, el tener aquella semana a su lado, compartiendo cuarto, Bill sabría que no podría aspirar a tener algo como un beso suyo, o ser su novio, pero sí lo mantendría dentro de sí como un mantra, el que Tom era para él, el perdón por todo lo que había pasado, su pequeño pedazo de cielo porque él vivía en un infierno, y sabía que al morirse no habría un paraíso al cual acudir, no, Bill quería morir porque era el final de todo el dolor… Pensando por un instante lo que sería el realmente quedarse al lado de Tom para siempre, creyendo que entonces era verdad lo que le dijo su padre, que él era un maricón porque sentía una obsesión por el de rastas, deseos de besarle esos labios carnosos, y que Tom fuera suyo para siempre…

Sí, era un maricón, valía la pena serlo por Tom Kaulitz. Aunque evidentemente Tom estaba fuera de su alcance, y sólo tendría que conformarse con la atención que le estaba dando, siendo más de la que había recibido en toda su vida.

Tom notaba que aquel chico se cortaba y tenía un look emo, con una mirada triste, pero era muy lindo, su rostro… Se le hacía familiar de algún modo, y le nació un instinto de protección al verle, como si lo conociera de algún otro lado, ¿quizá de otra vida? Tal vez sólo era su mente jugándole malas pasadas, pero consideraba que era mucha coincidencia que Bill también tuviera su edad y había nacido el mismo día. Quería ser amigo de aquel chico lindo, y hacer que se despejara de su vida triste, que sí notaba cómo se ponía muy nervioso y tímido con él, teniendo un look muy atrayente, y siendo lo que la gente solía decir “un chico raro”, pero pues a Tom le gustaba.

ㅡEs lindo ser tu gemelo de cumpleaños ㅡcomentó Bill.

ㅡPues deberías pasarme tu número, así nos llamaríamos en nuestro cumpleaños, o quizá ir uno a la casa del otro, ¿te imaginas? Sería lindo ㅡfarfulló Tom pensando en ello. A Bill nunca le habían celebrado un cumpleaños, y tampoco lo habían invitado a alguno, y Tom… Él se notaba tan soñador, cuando Bill sabía que no llegaría a cumplir diecisiete años para felicitar a Tom o ir a su cumpleaños, porque se mataría cuando termine el campamento.

ㅡYo podría ir a tu casa ㅡmintió Bill, sólo por permitir que Tom soñara más, viéndolo sonreír.

ㅡPues te daría mucho pastel, mi mamá hace un delicioso pastel casero… Y pues podríamos soplar juntos la vela, ¿sabes? Sería muy lindo, siempre quise tener un hermano, y bueno, no lo somos de verdad, pero igual me encantaría pasar nuestro cumpleaños juntos ㅡmencionó Tom.

ㅡSería genial ㅡcedió Bill, esbozando una leve sonrisa, que hizo que Tom sonriera más grande.

ㅡTienes una sonrisa hermosa, Bill. Deberías sonreír más seguido ㅡalentó Tom, acariciándole por la mejilla, y Bill apoyó su rostro contra la mano del de rastas, cerrando los ojos levemente ante el cariño recibido, sintiendo que iba a salírsele el corazón del pecho debido a tener afecto de parte de aquel muchacho tan hermoso.

Tom observó enternecido cómo Bill se le pegó a la mano, y decidió soltarlo para abrazarlo, naciéndole el hacerlo, como… Si fuera natural, y cuando Bill sintió el cuerpo tibio de Tom contra el suyo, apretándolo entre sus brazos, es que de inmediato lo abrazó de vuelta, percibiendo el aliento del de rastas contra su cuello. Había algo en el aroma del de rastas, en la tibieza de su cuerpo, en cómo encajaban en aquel gesto que hizo que Bill comenzara a llorar al sentir aquella demostración de afecto.

Tom no supo por qué lo abrazó, es decir, sí era demostrativo, pero no así de rápido, sin embargo, fue como si una parte suya se lo dijera, que tenía que abrazar a Bill, como una voz en su interior al verlo apoyarse contra su mano, y de algún modo al estar abrazándolo, y siendo abrazado por él, notando la intensidad del de cabello azabache al apretarlo… Era como si realmente todo esto fuera familiar, como si ya lo hubiera vivido antes, sólo que no sabía cuándo.

Cuando Tom lo sintió llorar contra suyo, es que supo que Bill tenía depresión o algo así, que por lo mismo se cortaba, y que ese abrazo le estaba ofreciendo un consuelo, por lo que no se separó de él.

Cuando el llanto de Bill menguó, Tom se separó, secándole las lágrimas con un pañuelo que tenía en su bolsillo.

ㅡNo sé por qué lloraste, pero si necesitas un hombro donde llorar otra vez, o un abrazo, o hablar de ello, puedes contar conmigo, ¿ok? Sé que apenas nos conocemos… Y créeme que esto no se lo digo a alguien así cómo sí, pero… Bueno, siento una conexión contigo, así que puedes contar conmigo, Bill. Estaré aquí para ti cuando te sientas listo, ¿ok? Por eso te digo que me pases tu número porque no me gustaría perder el contacto ㅡinsistió Tom, tomándolo por las manos después de haberle secado las lágrimas, observándolo tan lindo con sus mejillas rojizas al igual que su nariz.

ㅡEs que no tengo teléfono ㅡsoltó Bill, sintiéndose avergonzado por ese hecho, que siempre había sido motivo de burla de todos, ya que su padre nunca le compró uno, y cuando él pudo costearse uno por juntar lo de su trabajo, su padre se lo quitó.

ㅡOh… Bueno, en todo caso, te escribo el mío para que me llames por un teléfono público, también mi correo electrónico y dirección ㅡofreció Tom, que le parecía muy curioso que no tuviera un teléfono móvil, pero en parte lo entendía, sacando un cuaderno de su mochila con lápiz apuntando todo en un papel, para extendérselo a Bill con una sonrisa.

Bill se lo recibió y guardó en la mochila, aunque sabía que nunca podría volver a verlo, simplemente no quería hacerlo sentir rechazado. Jamás se atrevería a lastimar a un muchacho que parecía un ángel que había llegado a su vida… Que sus facciones… De algún modo familiares, le hacían pensar en sí mismo, pero, ¿eso no tendría sentido, no? Tal vez era su afán de aferrarse a tener a alguien que lo quisiera por su vida llena de carencias, y en este caso, como Tom demostraba un interés real en él… Diciéndole que era especial, suponía que por eso estaba pensando que los dos se parecían de algún modo, se estaba sugestionando o algo parecido de lo que había leído en la biblioteca para hacer sus tareas en algún lugar que no fuera su casa.

A la hora de la comida, Bill observó cómo Tom conversaba con varios en la mesa, y apretó la mandíbula, tensándose al fijarse cómo es que el de rastas interactuaba feliz con el resto, y él… Comiendo a un lado, no podía interrumpirlo, ni meterse, ni nada… Pero sentía celos, porque sólo quería que Tom lo viera a él, le sonriera a él y a nadie más.

ㅡEstás sangrando ㅡseñaló Tom su mano, fijándose en Bill, en lo que el de cabello azabache notó cómo por la furia había apretado tanto el tenedor de plástico, rompiéndolo con su mano, haciendo que la parte afilada del tenedor le hiciera un corte que no percibió por estar observando a Tom.

Tom le amarró el pañuelo en la mano herida y le ofreció su tenedor, comiendo lo restante con las manos, y Bill se sintió reconfortado por aquel acto de cariño… Tom nuevamente lo había mirado, atendido y cuidado, incluso sin importarle terminar de comer con las manos porque Bill lo hiciera correctamente ya que casi no había tocado su plato por estar mirando a Tom.

ㅡGracias ㅡdijo Bill, comiendo para fijarse nuevamente en Tom… En lo que notaba cómo algunas chicas y chicos le sonreían de vuelta.

Pero Bill ya no apretó el tenedor, no quería romperlo, porque era de Tom, es más, lo guardaría, porque de algún modo era como un beso indirecto el saborear la comida con el mismo utensilio que estuvo en la boca de Tom.

El asunto es que la cercanía de Bill con Tom se justificaba cuando estaban comiendo, o haciendo alguna actividad del campamento, pero si por a o b Tom se iba a charlar con otros… Bill a escondidas es que lo seguía, haciendo que el rastas sintiera un estremecimiento en su nuca, girándose y no viendo a nadie.

En la noche, Tom y Bill conversaban hasta que a Tom le daba sueño, y Bill fingía dormir, en realidad fijándose en cómo dormía el de rastas… Observándolo embelesado desde su propia cama, Bill tenía problemas para dormir por sus pesadillas, así que podía pasarse hasta tres días seguidos sin dormir, entonces… Decidía que observar a Tom valía por completo el desvelo.

El resto de días se mantenía la misma interacción, con Bill detrás de Tom, haciendo grupo siempre para las actividades, comiendo juntos, y Bill acechándolo cuando se veía con otras personas, pero en realidad no es que Tom hiciera algo, sólo parecía ser muy sociable.

Lo que sí notó es cómo Tom no quiso bañarse con el resto en el lago, alegando que olvidó traer su ropa de baño, y pues los demás le dijeron que entrara en ropa interior y el de rastas puso expresión de pánico diciendo que no, que no podía.

Ellos mismos tenían un baño compartido, y Bill se había percatado, que cuando Tom salía del baño, dejaba la tapa limpia y bajada, lo cual era… Un tanto inusual, al menos en lo que él tenía de experiencia con su padre y los baños públicos de varones, que siempre dejaban gotas en el borde y el asiento arriba.

Por ello es que Bill se sentía más intrigado, porque si bien Bill era limpio, pues no dejaba el asiento abajo, y en el caso de ellos no tendría sentido porque eran varones, no estaban con una mujer…

Hasta que recordó que Tom dijo que vivía con su mamá, y no tenía papá, entonces quizá era eso, que Tom al vivir con una mujer mantenía aquella costumbre de siempre bajar el asiento de baño.

Sin embargo, su obsesión por el de rastas podía más… Por lo mismo es que se dio cuenta de que si dejaba un trozo de papel dentro del seguro de la puerta del baño, esta no se cerraba del todo, por lo que podría abrirla cuando Tom se bañaba… Y sabía que no era lo más plausible, sin embargo, ya quedaban pocos días para que el campamento terminara, y Bill quería ver desnudo a Tom, así no tuviera nada con él nunca, al menos disfrutar observarlo desnudo mientras se bañaba.

Por lo mismo, es que cuando Tom sin camiseta, pero con pantalones, hacia el baño, con una toalla, y sus mudas para cambiarse dentro, siendo algo muy peculiar porque normalmente los varones siempre se vestían y desvestían frente a otros pero Tom no, sólo se quitaba la camiseta, teniendo un bonito torso delgado debajo… Muy parecido al suyo sólo que más bronceado.

Tom se metió al baño, y Bill esperó hasta oír que encendía la ducha…

Bill se levantó, entreabriendo la puerta y fijándose en el cuerpo desnudo del de rastas bajo el chorro de la ducha… El rubio tenía los ojos cerrados en lo que las gotas caían sobre su cuerpo… Su torso delgado, vello púbico y… Bill lo notó, Tom… Tenía un monte de venus, Tom… No tenía pene, tenía… Una vagina.

Tom se frotó con el jabón por todo su cuerpo, para luego enjuagarse, pero después… Siendo totalmente ajeno a que estaba siendo observado, aunque sí con aquel estremecimiento que tenía a veces, es que se mordió el labio inferior, bajando su mano en dirección sur, tocando su clítoris hinchado, al igual que sus labios, es que estaba un poco excitado, no sólo por su falta de sexo, sino… Porque le costaba compartir cuarto con Bill por lo mismo, él lo excitaba, todo raro, delgado, peculiar… Pero le gustaba, quería que él se lo cogiera, sólo que era complicado, ya que Tom siempre evitaba acostarse con gente de la escuela, y Bill no era de su escuela, sin embargo, no es como un ligue y ya.

En realidad, Tom quería seguir viendo a Bill luego del campamento, había algo en él, quizá lo muy parecido que eran, y el instinto de protección que le nacía, que… No estaba seguro Tom, pero Bill lo atraía como si tuvieran algún magnetismo, una conexión inexplicable… Era duro porque no sabía cómo decirle a alguien, fuera de sólo un ligue para coger y ya, el que tenía vagina, no le gustaría mentirle a Bill diciéndole que era un chico trans, no quería darle una excusa y ya.

Tom no lo quería para un rato, pero sí le excitaba, por lo mismo es que comenzó a tocarse a sí mismo, con una mano apretando un pezón, y la otra frotándose el clítoris, para luego pasar sus dedos de arriba abajo por sobre sus labios externos, mordiéndose el labio inferior, y hundir sus dedos en su vagina, moviendo su pelvis contra su propia mano, aún con el agua salpicando sobre su cuerpo, en lo que seguía masturbándose, sintiéndose tan lubricado, girando sus dedos, en lo que estimulaba su punto G, pensando en Bill… Aquel chico tan necesitado de afecto, tan… Tímido, lindo, y que siempre estaba detrás de él como si fuera un cachorro, le daba pena el saber que tenía muchas cicatrices, que eran más que evidentes que habían sido intentos de suicidio, porque algunas eran verticales y muy profundas como para sólo ser autolesiones, pero… Sólo que Bill no le había hablado de ello, cuando le preguntaba por su familia, sólo dijo que tenía a su padre, que no lo quería, lo cual explicaba por qué era así, es decir, él sólo tenía a su mamá, pero ella lo adoraba.

Siguió metiéndose los dedos, estimulándose con el pulgar su clítoris, y con la otra mano aún apretándose el pezón, mordiendo su labio con fuerza, al seguir tocándose a sí mismo.

Bill estaba observando a Tom masturbarse con tanto ímpetu, no lo consideraba raro por tener vagina, ni le daba asco ni nada, sólo… Le daba más deseo por él, por lo que no pudo resistirse y se bajó el cierre del pantalón, sacando su erección que se había formado por ver a Tom tocarse, que ya estaba empapada en preseminal, empleando aquello como lubricante para pajearse al observarlo por la puerta entreabierta.

Tom siguió tocándose ajeno a ello, con Bill manteniendo un ritmo discorde, porque no era que él no se hubiera masturbado antes, fuera de que nunca hubiera tenido amigos, o parejas, sí se masturbaba en varias ocasiones, pero no ver a alguien directamente, sino por alguna fantasía o algo así.

Pero ahora Bill estaba viéndolo… En lo que sentía su miembro latir contra su mano, aumentando el ritmo… Pensando en ser los dedos de Tom, ingresando dentro de la vagina del de rastas… Excitándose por aquella fantasía que nunca sería una realidad, pero no por ello dejaba de prenderlo.

Una parte suya pensaba lo que sería vivir para poder besar y follarse a Tom… Amarlo para siempre, haciendo que él fuera suyo y de nadie más.

Se corrió contra su mano casi al mismo tiempo que Tom, a quien le temblaron las piernas y se tuvo que apoyaran contra la pared de la ducha, completamente acezado por el intenso orgasmo que tuvo, Bill, limpió el chorro de semen que cayó contra la puerta y la cerró con sigilo, metiéndose a su cama, tapándose para fingir estar dormido.

Tom a la siguiente noche, conversando con Bill, es que le habló nostálgico sobre su mamá.

ㅡSí, la extraño mucho, ¿quieres conocerla? ㅡpreguntó Tom.

ㅡOh, claro ㅡmencionó Bill, y Tom sacó su celular, mostrándole fotos que tenía con su mamáㅡ. Es muy bella ㅡacotó el de cabello negro, pensando que aquella mujer se le hacía familiar.

ㅡSí… Tiene un brillo en sus ojos especial, aunque en la foto que tengo de bebé no le noté ese mismo brillo ㅡcomentó Tom frunciendo el ceño.

ㅡ¿Cómo así? ㅡcuestionó Bill, y Tom fue a su mochila, sacando el pedazo de foto que tenía de cuando era un bebé y Bill se paralizó al observarla.

ㅡSí, mira, aquí ella sonríe pero sus ojos se ven algo apagados, es la única foto que tengo de cuando era bebé, porque el resto que tengo son a partir de los cuatro años ㅡexplicó Tom.

ㅡTom… Yo… ㅡempezó a hablar Bill, sintiendo que iba a hiperventilar, en lo que abría su mochila y sacaba su propio pedazo de la foto, enseñándoselo, y el de rastas se quedó boquiabierto, juntando ambos las mitades y notando que, en efecto, era la misma foto rota en dos.

ㅡYo… ¿Soy tu hermano gemelo? ㅡinterrogó Tom, notando que lucían idénticos a la edad de dos años, por eso el parecido, por ello es que habían nacido el mismo día del mismo año.

ㅡMi padre… Se llama Jörg Webber, nunca conocí a mi madre, no me dijo de su existencia ni que tenía un hermano… Él nunca me quiso, y… Siempre me golpea diciéndome lo inútil que soy pero… Tom, eres mi hermano, eres mi gemelo… Eres… ㅡhabló Bill, sintiéndose muy emocionado por este descubriendo.

ㅡ…Mi otra mitad ㅡcompletó Tom, diciéndolo al unísono con Bill, en lo que se veíanㅡ. Por años sentí que me faltaba algo, y eras tú, Bill. Mi mamá se llama Charlotte Kaulitz, y no me dijo nada de ti o mi padre, pero… Siempre sentí que me faltaba algo, y esta conexión que tuvimos, nuestro parecido físico… Eres mi hermano, mi gemelo, es cierto… ㅡbarbotó el de rastas, que si bien su madre lo adoraba, siempre había tenido aquella sensación de vacío, y que abrazar a Bill se sentía tan bien, y era porque era su hermanito, el cual había sufrido maltrato por culpa de su padre, y ahora se sentía más destrozado al saber que su hermano se había intentado matar por la serie de maltratos que pasó por años, pudiendo ellos estar juntos como debieron desde el inicio.

ㅡEres mío, Tom ㅡsoltó Bill, para sujetarlo por el rostro y besarlo, porque si bien no sintió que podría tener oportunidad alguna, y ahora era consciente de que Tom era su gemelo, en realidad, el saber que era suyo… Que habían nacido juntos, sólo tenía más sentido para él para poder animarse y probar sus labios, con el de rastas correspondiéndole, en lo que lo sujetaba por el cuello, colando su lengua en la cavidad del de cabello azabache, sabía que eran hermanos y que técnicamente aquello estaba mal…

Pero a Tom no le importaba, se sentía muy bien besar a su hermano, y era tan natural la forma en que sus bocas encajaban, y cómo se sentía tan correcto, aunque Bill era inexperto, lo notaba por su torpeza, pero Tom igualmente era quien guiaba en aquel gesto, con Bill aferrándose a su cintura.

Tanto tiempo separados… Y era como si sólo pudieran demostrarse amor de aquella forma… Su mamá le había dicho que siempre lo apoyaría en todo, que podía amar a quien quisiera, y Tom… Elegía amar a su gemelo, quien lo besó primero, pero Tom lo besó más profundo, jugando con su lengua, en lo que enredaba sus dedos en los cabellos del más alto, quien seguía aferrado a su cintura, tan ansioso y desesperado, al juntarse en aquel ósculo podía sentir el pecho de su gemelo contra el suyo, y cómo se elevaba la dureza de Bill… Tom se moría porque Bill se lo cogiera, sin interesarle lo inmoral que pudiera ser, aunque… Tuvo que parar de besarlo para decirle su secreto.

ㅡEspera, Bill… No te estoy rechazando, por favor, sólo… Debo decirte algo, porque estás excitado y yo también… Realmente no me interesa que seas gemelo, así suene mal, sólo… Bueno, siento que así como dices que soy tuyo, también eres mío, que esta conexión que tenemos… Y esa química al besarnos… Wow, no la tuve con nadie, y realmente quiero que lo hagamos, sólo que debo confesarte algo ㅡempezó a hablar Tom, con miedo a que lo rechazara su hermano por ello.

ㅡ¿Qué cosa, Tom? ㅡcuestionó Bill.

ㅡYo… Tengo vagina, no tengo pene, no soy un chico transgénero, soy… Intersexual, no me avergüenza serlo, sólo que quiero que sepas que tengo un equipamiento distinto al tuyo, no sé por qué si somos gemelos, y tú tienes un pene, lo sentí duro durante el beso, pero es así ㅡexplicó Tom, temiendo que Bill lo tomara a mal.

ㅡSí lo sé, te vi masturbarte en la ducha ㅡrespondió Bill con simpleza.

Tom se quedó sorprendido. ㅡ¿Me viste?

ㅡSí… Lo siento, es que me gustabas desde antes de saber que éramos hermanos y te espié cuando te bañabas, me masturbé de ello viendo cómo te metías los dedos. Eso no me hace desearte menos ㅡacotó Bill.

Tom, lejos de sentirse asustado, sonrió. ㅡEres travieso… Fisgón… Bueno… ¿Pero eres virgen, no? No te lo tomes a mal, sólo que se notó por la forma de besarme.

Bill asintió. ㅡPero no importa, yo sólo quiero estar contigo, y que sólo seas mío y de nadie más, yo tengo pene y tú vagina, puedo darte placer, nacimos juntos, eso… Te hace más mío que de cualquiera.

Tom se estremeció ante aquella posesividad, y se echó en la cama quitándose la ropa, y abriéndose de piernas ante Bill, con los labios vaginales rojizos e hinchados por la excitación del beso previo, se mordisqueó el labio inferior al observar cómo Bill se desvestía rápidamente, con su erección chocando contra su vientre, pero también tenía cicatrices en su vientre y muslos, sólo que Tom pensó que a partir de ahora haría que Bill nunca más se cortara.

ㅡTengo el dispositivo anticonceptivo así que puedes metérmela sin miedo ㅡarguyó Tom acariciando sus propios muslos internos.

ㅡDéjame… Probarte primero ㅡpidió Bill, mirándolo antes, como pidiéndole permiso.

Tom se relamió los labios ante ello y asintió, separando sus labios internos, y Bill bajó hacia la dirección del sexo de su gemelo, oliendo los vellos púbicos, que estaba humedecidos por su lubricación, para después pasar su nariz por todo el coño de su gemelo… Embriagándose por el aroma de la intimidad del rubio, para luego pasar su lengua por encima… Bill nunca había hecho esto antes, pero quería probarlo, y por ello es que lo hizo, lamiendo los labios abiertos por los dedos de su gemelo saboreando sus fluidos, deleitándose al percibir aquella carne húmeda y suave contra sus labios y lengua, era tan suave… Que Bill siguió probando, como si fuera la textura de la mantequilla pero con un sabor y olor especial, viscoso, delicioso… Como que no pudiera cansarse de lamer y chupar cada zona expuesta del coño de su gemelo, quien estaba arqueándose al sentir cómo lo lamía Bill, que era inexperto, pero no por ello estaba excitándose menos.

ㅡPresta… Atención al clítoris, más que nada… El cúmulo de carne pequeño que está más arriba de mis labios ㅡindicó Tom, porque sí se estaba lubricando más por la manera en que Bill lo lamía de forma descoordinada, pero sabía que sería más delicioso si le chupaba o lamía sobre su clítoris.

Bill buscó el sitio, tocándolo con su dedo índice.ㅡ¿Este?

ㅡ¡Ngnh sí! ㅡrespondió Tom aprobatoriamente.

Por lo que Bill pasó su lengua por encima de aquel punto sensible, gustándole cómo latía contra su lengua perforada, y luego lo chupó, con Tom tapándose la boca para que sus gritos no se escucharan fuera de la cabaña.

Nadie le había hecho un oral con un piercing en la lengua, y… Aquella bolita arrastrándose al momento de succionar su clítoris le estaba haciendo palpitar por dentro, en lo que sentía un ramalazo de excitación atravesarle.

Realmente su hermano había nacido para complacerlo, hecho a medida para él…

ㅡNo tan fuerte… No chupes tan fuerte o duele… Más lento… Succiona ahhh sí… Asíí ㅡindicó Tom, en lo que sujetaba el cabello de Bill contra su entrepierna, mientras él seguía lamiéndolo y chupándolo, haciendo que sus pezones se endurecieron.

Bill se notaba que era virgen e inexperto pero tenía un potencial, era un diamante en bruto que Tom se encargaría de pulir a su manera… Aceptando lo que le había dicho su gemelo de que sería suyo y de nadie más, lo mismo haría con Bill, nadie más disfrutaría de aquella lengua y desesperación con la que se comía su coño, no… Sólo quería que Bill lo lamiera y se lo comiera a él.

Tom empujaba sus caderas contra la cara de su gemelo, quién delineó con la lengua por encima del clítoris, habiendo notado cómo le hacía estremecer su piercing, en lo que pasaba la bolita justamente por la excitación de Tom, haciendo que se arquera, con Bill manteniendo aquel contacto, hasta que sintió una humedad fuerte explotar contra su boca… Haciendo que Bill se tragara aquel fluido que salió como si fuera un volcán erosionado.

ㅡMe vine… ㅡfarfulló Tom, que había tenido un squirt y Bill notó que sí, el clítoris había bajado su inflamación, pero se dirigió hacia los labios de Tom, introduciendo la lengua dentro de la vagina de Tomㅡ. ¡Oh, sí! ㅡgimió el de rastas para luego taparse la boca, en lo que ahora tenía a Bill metiéndole la lengua en movimientos inexpertos pero que estaban sobrestimulando el interior de Tom, quien percibía cómo es que otro orgasmo iba a llegarle, teniendo ventajas al ser intersexual al ser multiorgásmico.

Pero tuvo que detener a Bill al sujetarlo por el cabello.

ㅡEspera, Bill… Quiero que estés dentro de mí ㅡdictaminó Tom.

Bill sacó la lengua y se ubicó sobre Tom, poniéndose a la altura de su rostro, tragando saliva nervioso, en lo que Tom bajaba la mano, acariciando la dureza de su gemelo, en lo que la dirigía hacia su vagina, haciendo que Bill siseara cuando estuvo dentro de Tom.

Bill nunca había sentido nada así, el interior sabroso de su gemelo, que realmente su lengua disfrutaba cómo era apretaba en su cavidad, ahora aquella calidez estrecha estaba alrededor de su miembro, latiendo, apretándose con su carne suave e inflamada… Era un placer indescriptible que Bill jamás pensó vivir.

ㅡAhora, muévete, Bill ㅡordenó Tom, empujando él mismo su pelvis para que su gemelo la metiera más profundo, mordiéndose el labio inferior porque hasta su erección era tan… Perfecta para llenarlo, el ancho y largo ideal, el que estimulaba incluso con sus venas cada parte justa.

No sólo se sentía bien besarse con los labios encajando, sino también el cómo lo lamió, y cómo ahora mismo eran uno solo, como piezas de un rompecabezas que por fin calzaba…

Tom nunca había sentido aquella conexión y gozo con alguien al tener sexo y era algo realmente maravilloso, por lo que tomó a Bill por los cabellos, para besarlo, en lo que seguía moviéndose contra la entrepierna de Bill, y él también comenzaba a embestirlo, jadeando al salir y entrar de Tom…

ㅡMantén… Un ritmo… Sí, así… No te distraigas… Justo ahí, Bill… En ese ángulo… ¡No pares! ㅡrogó Tom, apretándole los hombros, porque Bill estaba estimulándolo con sus estocadas, pero, al mismo tiempo, al salir y entraba que hacía que su clítoris se rozara e hinchara nuevamente, en lo que seguía chorreando alrededor de la dureza de su gemelo.

Bill obedecía sin dejar de batir sus caderas… Viviendo su propio nirvana al estar dentro de su hermano… La sensación de hogar que siempre busco, el vacío que tenían ambos…

Tom se daba cuenta que sí, que amaba a su gemelo, incluso sin haber vivido con él, había un rezago del afecto que tuvieron antes y se pertenecían…

ㅡMío… Mío… Sólo mío… Nací para penetrarte, Tom… Para llenarte sólo a ti… ㅡmencionó Bill contra los labios del de rastasㅡ. Nadie nunca más estará dentro tuyo, sólo yo, para siempre… Soy capaz de… Lastimar por ti… Porque eres mío o de nadie más ㅡsoltó amenazante pero Tom se excitó más por aquella efusividad y posesividad, aferrándose a sus hombros huesudos, en lo que Bill seguía llevándolo al límite con sus estocadas en aquel ángulo que le había ordenado, para luego correrse dentro del rastas, porque había sido muy intenso.

Tom se vino contra la polla de su gemelo, disfrutando la sensación del semen caliente de Bill, aún teniéndolo sobre él, jadeando, y respirándole en el cuello.

Bill estaba embebido con su aroma, aquella fragancia de hogar, de calma, que incluso le daba sueño de lo tranquilo que era olisquear a su gemelo, aún con su miembro dentro suyo, en lo que Tom lo abrazaba, haciendo movimientos circulares con dedos en la espalda llena de lunares de Bill.

ㅡYa no quiero que te cortes, Bill ㅡexpresó Tomㅡ. Sé que nuestro padre te hace mucho daño… Pero no es necesario que vuelvas con él, ¿sabes? Tenemos a mamá, y si bien ella nunca me dijo nada de ti, y teniendo en cuenta lo que me dices de nuestro padre, probablemente ella escapó. Así que… Yo creo que nos iremos los dos juntos con mamá y que nuestro padre se vaya al diablo ㅡterminó por decir el de rastas, con Bill levantando su rostro para verle.

ㅡPero no quiero que me separen de ti, no quiero… Que nos comportemos como los hermanos normales, quiero seguir estando aquí, me siento bien dentro tuyo, no puedo actuar como sólo un hermano, eres mi gemelo, mi otra mitad y encajo dentro de ti ㅡbarbotó Bill, pensando en ya no morirse sino realmente escapar con Tom.

ㅡMamá lo entenderá, de verdad que sí, Bill, te lo prometo… No tendrás más dolor y tampoco dejarás de hacérmelo, sólo quiero ser tuyo, Bill. Eres mi gemelo… Pero así sea enfermo, amo tenerte dentro de mí, es lo que se siente más correcto, incluso más que cuando estuve con otros chicos… ㅡexpresó Tom.

ㅡNunca me dejarás… ㅡhabló Bill, para después besar a Tom, en lo que comenzaba a endurecerse nuevamente.

ㅡNunca te dejaré… ㅡcedió Tom, abrazándolo con sus piernas.

Siguieron teniendo sexo para después dormir abrazados uno contra el otro.

Bill ahora que sabía que era su gemelo, le contó todo lo que pasó, lidiando con Tom llorando por todo lo que tuvo que atravesar Bill solo y sí, también diciéndole que él planeaba suicidarse al término del campamento.

Pero Bill abrió los sobres de veneno para rata y los botó en el inodoro frente a la mirada atenta de Tom.

Finalmente al terminar el campamento, Bill se fue con Tom a casa de Charlotte, quien le explicó toda la situación y recibió de brazos abiertos a Bill.

Al fin Charlotte tenía a sus pequeños junto a ella… Claro, tenían una relación entre ellos, pero no le interesaba a la mujer, porque… Tom no podía embarazarse por el dispositivo anticonceptivo y… Jamás juzgaría a sus hijos, ellos debían ser felices bajo sus propios términos, no sería la madre que había tenido, no… Nunca lo sería.

Así Bill aún fuera menor de edad, Charlotte hizo todos los arreglos para que su hijo no tuviera qué volver jamás con Jörg, pidiéndole perdón a su hijo por todo lo que sufrió, y explicándole que ella no quería dejarlo, pero Jörg intentó matar a Tom, y pues no permitió que ella se llevará a Bill.

Bill sintió la calidez de hogar, no sólo por el amor de su madre, sino también porque tenía a Tom, y con él se fueron las pesadillas, y todo lo que le había atormentado por años.