Susurros En La Niebla

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Summary

En la ciudad neblinosa de Velarion, donde los secretos se ocultan tras cortinas húmedas y callejones oscuros, Ariadne Lirien y Kael Veyra se encuentran por casualidad, desencadenando una serie de eventos que los arrastrarán a un juego peligroso de pasión y secretos. Mientras Ariadne lucha por mantener su independencia y Kael esconde un pasado lleno de sombras, los lazos entre ambos se vuelven irresistibles. Rodeados de amigos con secretos aún más oscuros, familiares misteriosos y enemigos invisibles, ambos descubrirán que en la oscuridad también puede florecer el amor, aunque con un precio que ninguno está seguro de poder pagar.

Genre
Young Adult
Author
Abril
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Cap - 1 Encuentro entre Sombras

La neblina cubría Velarion como un manto húmedo y silencioso. Los faroles parpadeaban con un ritmo irregular, dibujando sombras que parecían moverse con vida propia sobre los adoquines. En esta ciudad, cada callejón tenía un secreto, y cada secreto, un precio.

Ariadne Lirien avanzaba con paso decidido, su abrigo gris oscuro rozando el suelo. Sus guantes de cuero hacían un suave crujido a cada movimiento de sus dedos, mientras sujetaba con firmeza un pequeño maletín de madera. Dentro, delicadas piezas de un antiguo reloj renacentista que estaba restaurando, obra de arte y misterio que debía entregar antes del amanecer.

—Siempre hay algo inquietante en esta ciudad de noche —murmuró para sí misma, sin darse cuenta de que alguien la observaba desde la esquina de la calle.

Allí estaba él, Kael Veyra, apoyado sobre la fachada de su librería, con la puerta entreabierta que dejaba escapar un débil olor a cuero viejo y pergamino antiguo. Sus ojos, de un verde profundo que parecía reflejar los secretos de Velarion, no perdían detalle de cada movimiento de Ariadne. Sonrió con un toque de ironía; para alguien como él, la curiosidad siempre era el primer paso hacia la diversión… y hacia el desastre.

Ariadne dobló la esquina y el suelo húmedo traicionó su paso; un pequeño resbalón que Kael observó con un interés que bordeaba la obsesión. No era la caída lo que le llamó la atención, sino el modo en que ella se recompuso, elegante y decidida, sin que la sombra de la ciudad lograra amedrentarla.

—Vaya… —susurró Kael, más para sí mismo que para ella—. No todos caminan entre sombras sin tropezar con ellas.

Ariadne, sin mirar atrás, continuó su camino hacia el puente de hierro que conectaba dos secciones del viejo distrito. Allí, los murales casi borrados por la lluvia contaban historias que nadie recordaba del todo. Fue cuando escuchó un carraspeo detrás de ella.

—¿Te pierdes a menudo por aquí o es solo… instinto? —una voz grave y suave, con un dejo de humor negro.

Ariadne giró lentamente. Sus ojos se encontraron con los de Kael. Por un instante, la niebla pareció cerrarse a su alrededor, aislándolos del resto del mundo.

—Instinto —respondió ella, arqueando una ceja—. Y usted… parece disfrutar demasiado observando a los demás.

—Solo a los interesantes —replicó él, con media sonrisa. —Y me parece que tú… eres interesante.

Un silencio cómodo, cargado de tensión y de algo no dicho, se extendió entre ellos. Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Selene Morvane, amiga de Ariadne, pasaba frente a una cafetería con su cámara colgando del cuello. Su mirada curiosa captaba cada detalle; sabía que en Velarion nada era casual.

—Siempre hay algo cocinándose —murmuró Selene—. Y esta vez… apuesto a que Ariadne no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde.

En ese mismo instante, Ariadne y Kael dieron el primer paso hacia un juego que ninguno de los dos podría ignorar. La neblina los envolvía, y entre la humedad y los faroles parpadeantes, Velarion parecía un lugar donde todo podía suceder… y donde nada sería lo que parecía.

Cuando Kael finalmente se apartó, dejando un espacio entre ambos, murmuró con tono casi divertido:

—Si alguna vez quieres descubrir los secretos de esta ciudad… puedo ser tu guía. Pero ten cuidado: a veces los secretos muerden.

Ariadne no respondió de inmediato. Solo sonrió, un gesto pequeño pero lleno de misterio, antes de girar y desaparecer entre la neblina, dejando a Kael con la sensación de que algo acababa de empezar… algo que ni él mismo podría controlar.

Y así, en Velarion, la historia de Ariadne Lirien y Kael Veyra comenzaba, entre sombras, risas oscuras y secretos que esperaban ser descubierto