Chapter 1
# Secretos en el Lunch
Capítulo 1: El Almuerzo Perfecto
El aroma que emanaba del lunch de Zee era, francamente, devastador para la fuerza de voluntad de Nunew. Devastador para su estómago y devastador para su corazón
Sentado en la mesa contigua del comedor corporativo, Nunew fingía concentrarse en su sándwich comprado en 7-Eleven mientras observaba discretamente cómo Zee abría sus elegantes cajitas de bambú. Como siempre, el contenido era una obra de arte culinaria que no solo se veía perfecta, sino que olía delicioso.
Su estómago rugió audiblemente al ver el pad thai casero, los rollitos de primavera dorados y esa ensalada de papaya que prácticamente gritaba su nombre. Nunew estaba mortificado.
—¿Qué cocinó hoy la novia de Zee? —murmuró Net, uno de sus compañeros del departamento de marketing, acercándose con curiosidad—. Ese pad thai se ve increíble.
Nunew sintió el familiar nudo en el estómago al escuchar mencionar a la misteriosa novia. Durante los seis meses que llevaba trabajando en la misma empresa que Zee, había escuchado referencias constantes a esa mujer perfecta que aparentemente tenía el don de convertir ingredientes simples en pequeños milagros gastronómicos.
—No solo pad thai —corrigió First, uniéndose al grupo de curiosos—. Mira, también tiene rollitos de primavera caseros y esa ensalada de papaya que se ve increíble. Yo con trabajos se hacer fideos instantáneos.
Zee, aparentemente ajeno a la atención que generaba su almuerzo, sonrió con esa sonrisa encantadora que le había dado un embarazo psicológico a medio departamento de ventas y que a Nunew le hacía el corazón dar vueltas peligrosas. Zee era el tipo de hombre que querrías como amigo o como novio: alto, carismático, inteligente, con voz suave y profunda, era demasiado guapo, tenía esos ojos adorables con pestañas abundantes que pondrían celosa a cualquier chica pero que no le quitaban ni una pizca de encanto masculino, era exitoso, educado, cuidaba su apariencia y aparentemente era perfecto en todo. "no puede ser tan perfecto, parece un husky... y de seguro ronca..." pensaba Nunew a modo de pretexto para hacerlo más humano y menos llamativo para sus sentidos. Dicho pretexto nunca funcionaba. La voz profunda del supuesto husky roncador interrumpió su pensamiento.
—Ella se levanta muy temprano para prepararme esto —comentó Zee con orgullo, aunque algo en su tono sonó extrañamente ensayado y planeado—. Dice que no puede permitir que su novio sobreviva todo el día con comida chatarra.
Las carcajadas del grupo resonaron por el comedor, pero Nunew solo pudo forzar una sonrisa mientras su estómago protestaba dolorosamente. No era solo envidia romántica lo que sentía; era una tortura literal ver esa comida deliciosa todos los días y no poder probarla ni tener idea de cómo cocinarla. Tampoco podía darse el lujo de pedir Grab food todos los días, un sándwich vez de vez en cuando no era el fin del mundo. Su amor por la comida era evidente, pero sus habilidades culinarias y presupuesto eran deficientes.
—Nunew, ¿otra vez compraste el almuerzo? —La voz de Zee lo sacó de sus pensamientos melancólicos. —. Ese sándwich se ve... triste.
—No todos tenemos una pareja que nos cocine... —admitió Nunew con una sonrisa avergonzada, aunque por dentro moría de ganas de pedirle aunque sea un sorbito de pad thai.
Zee frunció el ceño, y por un momento, Nunew creyó ver algo parecido a la preocupación en sus ojos.
—Pero te encanta comer. Siempre hablas de restaurantes y recetas que viste en internet. ¿Por qué no intentas cocinar?
El comentario hizo que el corazón de Nunew se acelerara. ¿Zee realmente prestaba atención a lo que decía? Pero también intensificó su frustración. ¿Cómo podía acercarse a alguien que claramente tenía estándares culinarios tan altos? Su novia poseía habilidades de chef profesional y seguramente era hermosa y carismática como Zee..
—Soy un desastre en la cocina —confesó Nunew—. La última vez que intenté hacer arroz olvidé poner agua en la arrocera.
—Deberías conseguir una novia que cocine —bromeó Net—. Como Zee.
—Pero no me interesan las novias —la respuesta salió más seca de lo que pretendía.
Un silencio incómodo se instaló en la mesa ante la tan casual y natural salida del clóset. Nunew realmente no estaba preocupado por los prejuicios y tampoco es como si le interesara ocultar su identidad. Zee lo miró con una expresión extraña, casi... ¿interesada?
—Bueno, cuando encuentres a alguien especial, asegúrate de que sepa cocinar, no es una actividad exclusiva de las mujeres, por cierto... —dijo finalmente , regresando a su pad thai—. Es muy importante compartir una buena comida con las personas que amas.
Nunew asintió, pero por dentro algo se encendió. Una determinación que no había sentido antes. No podía seguir torturándose viendo esa comida deliciosa todos los días sin poder probarla. Y más importante, no podía seguir siendo el tipo patético que vivía de comida comprada mientras su crush del trabajo llegaba con almuerzos dignos de Pinterest. No es que quisiera ser una gata rompe hogares que robaba novios, ni siquiera tenía oportunidad. Simplemente quería ser más cercano a Zee y de vez en cuando platicar con el al menos del almuerzo.
Esa noche, después del trabajo, Nunew se quedó en su apartamento mirando videos de cocina en YouTube hasta las dos de la madrugada. Su estómago rugía constantemente mientras observaba platillo tras platillo que se veían exactamente como los que Zee llevaba al trabajo. Intentó hacer pad thai siguiendo un tutorial paso a paso. El resultado fue un desastre salado que no se atrevió a comer y prefirió ordenar pizza.
Pero no se rindió.
A la mañana siguiente llegó a la oficina con un lunch box propio por primera vez. Dentro había arroz frito que, honestamente, sabía a cartón sazonado y tenía una textura sospechosa, pero al menos tenía la apariencia correcta desde lejos.
—¡Mira! Nunew también trajo almuerzo casero —anunció First cuando se sentaron en el comedor.
Zee levantó la vista de su nueva creación culinaria (algún platillo con cerdo salteado que olía celestialmente y hacía que Nunew salivara) y sonrió genuinamente sorprendido.
—¿En serio? ¿Lo hiciste tú?
—Sí —Nunew trató de sonar casual mientras su corazón se aceleraba por la atención—. Decidí... intentarlo.
Zee se inclinó para inspeccionar el contenido, y Nunew contuvo la respiración. Estar tan cerca de él, poder oler su colonia y ver más de cerca sus espesas pestañas, era casi demasiado.
—Se ve bien para ser tu primera vez —mintió Zee amablemente—. ¿Puedo probar un poco? Me encanta el arroz frito. Era mortificante verlo tan entusiasmado cuando Nunew sabía que no se compraba con lo que Zee acostumbraba a desayunar.
El pánico se apoderó de Nunew. Su arroz frito sabía raro, y si Zee lo probaba, quedaría completamente en evidencia. Pero al mismo tiempo, la idea de compartir comida con él...
—¡No! —gritó, demasiado fuerte, con una voz que parecía más un pequeño graznido—. Quiero decir... está muy salado. Realmente no querrás probarlo.
Zee lo miró con curiosidad genuina, y Nunew se dio cuenta de que había sonado demasiado defensivo.
—Está bien —dijo finalmente—. Solo asegúrate de medir mejor la sal la próxima vez. Y si necesitas ayuda... bueno, mi novia me ha enseñado algunos trucos.
No de nuevo, mencionar a la novia que cocina perfecto mientras el no lograba ni un simple arroz frito era de verdad muy cruel de su parte.
Durante el resto del almuerzo, Nunew fingió comer su creación fallida mientras observaba con envidia cada bocado que Zee daba de su almuerzo. Necesitaba aprender a cocinar, y rápido. No solo para impresionar a Zee, sino porque estaba cansado de vivir de comida procesada cuando podría estar comiendo como un ser humano decente.
Esa tarde, buscando en internet clases de cocina cercanas, encontró un anuncio que llamó su atención:
**"CLASES DE COCINA NOCTURNAS "**
Aprende auténtica cocina tailandesa
- Instructor experimentado -
Clases gratuitas para principiantes
- Horario: 8:00 PM a 10:00 PM
- Cupo limitado"**
Era perfecto. Las clases eran después del horario de oficina, gratuitas, y se enfocaban exactamente en el tipo de comida que siempre veía en el lunch de Zee. Tal vez incluso podría aprender a hacer curry o ese cerdo salteado que se veía tan delicioso. Se conformaba con hacer un arroz frito decente.
Sin dudarlo, envió un mensaje solicitando información, explicando desesperadamente su necesidad urgente de aprender a cocinar comida tailandesa.
Lo que no sabía era que su decisión estaba a punto de cambiarlo todo.
En su apartamento, en otro lado de la ciudad, Zee revisaba los mensajes de su teléfono mientras practicaba una nueva receta de tom yum. Tenía tres solicitudes nuevas para sus clases nocturnas de cocina, incluyendo una de alguien llamado "Nunu_kitten" que escribía con una desesperación casi palpable sobre su amor por la comida tailandesa pero su completa incapacidad para cocinar.
Zee sonrió mientras respondía el mensaje. Le encantaba ayudar a personas que realmente querían aprender, especialmente a otros amantes de la comida. Lo que no esperaba era descubrir que su vida perfectamente estructurada estaba a punto de colisionar de la manera más inesperada.
---