Soñando tu recuerdo

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Summary

Un recuerdo es lo más preciado que tienes después de que una persona importante se marcha para nunca más volver Una historia basada en las vivencias con un ser querido que ahora está más haya de las estrellas

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
16+

El último sueño

-¿Dónde estoy?-

Fue lo primero que me pregunte al verme rodeada de tan inmensa oscuridad, no recordaba cómo había terminado ahí, lo único que deslumbraban mis ojos era eso, oscuridad y silencio que eran agonizantes en ese momento, no sabía qué hacer, pero escuche tu voz, lejana pero cálida, mi mirada se dirigió hacia donde venía y pude notar una pequeña luz, mi primer instinto fue dirigirme hacia allí, seguir tu voz, no hice nada más que correr, avance, no supe cuanto lo hice, pero sentí que fue por mucho tiempo hasta que pude atravesar aquella luz.

Fue desconcertante, al volver abrir los ojos estaba frente a la puerta de tu casa, esa puerta negra que recordaba a la perfección, era de dia y el sol brillaba fuerte pero sentía que no me nublaba la vista, podía ver el vecindario, la tienda esquinera donde siempre me mandabas a comprar a nombre tuyo porque ya sabían tus gustos, pude ver la escuela a lo lejos, estaba todo abierto pero no parecía haber nadie a kilómetros, eso me parecía bastante raro, en plena luz del dia y no encontraba a nadie, camine hacia la tienda y trate de llegar pero no me dejaba avanzar, entonces entendí que no era real, mire a la calle siguiente y estaba desolado, regrese la vista hacia la puerta y el miedo me invadió, me devolví hacia mis pasos y abrí abruptamente la puerta negra, quise avanzar hacia el pasillo como siempre lo hacía al entrar a tu casa pero una pared invisible no me dejaba, empecé a desesperarme, entonces me regrese y empuje con todo mi cuerpo la puerta esquinera que era imposible abrir y caí al suelo cuando la puerta se abrió de repente, alce la vista y te vi ahí, sentada en el mueble riéndote mientras con tus manos tejías una flor con lana, me levanté lo más rápido que pude, me arrodille y me acosté en tus piernas, tu solo me acariciaste mi cabeza diciendo:

-¡Llegaste! te tardaste mucho, ¿no vas a pedirme la bendición?-

Mis lágrimas empezaron a salir mientras abrazaba tus piernas.

-Perdóneme, mamita, perdón, no quería tardar pero no podía llegar pronto, perdóneme por todo-

Mi llanto no dejaba que mis disculpan salieran precisas, se sintieron desgarradoras, dolorosas, porque eso eran, me hizo levantar la vista y me miró con ternura, hizo que me sentara a su lado y me abrazo, susurro que todo estaba bien y que no había nada que perdonar, entonces escuche una voz familiar, era mi mamita Diosa, mi bisabuela, yo solo la mire sorprendida y ella dijo:

-Estamos aquí acompañando a mi hija-

Entonces apareció más gente, no los reconocí porque sus caras se veían muy borrosas, volví mi vista a mi mamita Flerida y ella solo me sonrió.

-Sabes mi Shirlita que estoy aquí para pasar un rato contigo, vamos al cuarto hay que hablar en otro lado- me levanté y lo hiciste conmigo para irnos a un lugar más tranquilo.

Mientras nos dirigimos al cuarto pude notar lo bien que podías caminar, me daba alivio pero a la vez sabía lo que significaba, me dio miedo preguntar pero enseguida soltaste:

-Ya no me duele la cadera, me siento bastante bien, ven toma asiento-

Se acostó en la cama e hizo unas palmadas en el espacio sobrante para que yo me sentara ahí.

Lo hice, pero no solo me senté, me acosté a tu lado y te abrace, sabía que si te soltaba tal vez no pudiera abrazarte otra vez, tu me abrazaste de vuelta con la misma intensidad.

-Shirlita, recuerdo cuando te vi por primera vez- la mire cuando dijo eso pero no podía decir nada, ella continuó -Era un lunes cuando tu mamá te trajo al mundo, lo recuerdo bien, ella vivía conmigo, era de madrugada y tu mamá empezó con los dolores, le pregunte que si ya los tenía pero ella me dijo que solo se sentía cansada, pero yo ya sabía que era el día de conocerte, entonces me levante, no recuerdo si eran las 4 o las 5 de la mañana y le prepare un baño a tu mami, ella me hizo caso y se bañó- mientras las palabras salían de su boca las imágenes de ese momento nos rodeaban -se hizo más de día mientras alistamos todo para llevar al hospital a tu mamá y eso de las 8 de la mañana llame a tu papá para que se llevará a Mirian pero él ya estaba en el trabajo asi que tu abuela Lola y yo la llevamos, yo tenía que trabajar así que me fui, pero como mi trabajo era bastante cerca yo iba y venía-

Me pareció algo gracioso y comente:

-Y yo nada que salía-

Ella se rió y yo sentí mucha nostalgia.

-Si y tu no salias rapido, dejame terminar la historia carajo, bueno entonces el doctor reviso a tu mamá y dijo que le faltaba y la mandó a caminar, paso bastante tiempo, a tu mamá la ingresaron eso de las 4 de la tarde a la sala de parto y tu naciste eso de las 5 de la tarde, cuando ya te tuve en los brazos lo primero que dije fue que eras la personita más pequeña que había visto, eran bastante pequeñita y muy bonita-

Volvió a sonreír y me abrazo bastante fuerte

-Te ame desde el primer momento, eras mi preciada nieta, por eso como tu mamita hice mucho para que estés bien-

Me dio mucha tristeza pero no dije nada entonces me acarició la cabeza y me pregunto:

-¿Recuerdas cuando me iban a visitar al restaurante?-

Yo respondí:

-Claro que sí recuerdo la gran mayoría, cuando me robaron el monopatín, cuando jugábamos en esa resbaladera que era el pasamanos de las gradas donde se cayó Said del segundo piso, o la comida, esa sopa de pescado o el caldo de pollo que le ponía yuca y Don Luis me obligaba a comer y me decían que era por mi bien o la vez que le ayudaba atendiendo y diciendo el menú mientras usted estaba ahí para corregirme-

Mi mamita se rió y me dio unas palmadas en la espalda.

-Si recuerdo que no te gustaba la yuca y tu tio German y yo te obligamos a comer-

Tomó aire para poder reírse y luego continuó.

-Eras una niña muy inteligente te memorizabas todo bastante rápido y no perdias la oportunidad de acaparar la atención- Dijo mientras me daba golpecitos algo fuertes en la espalda, eso me hizo sonreír, se a lo que se refería.

-Mamita de verdad se encuentra bien?- pregunté con ese nudo en la garganta que empezaba a formarse

-Si, estoy bien, me siento bastante bien, estoy en un lugar bastante hermoso, es muy cálido y está lleno de flores que yo misma puedo cuidar, la verdad me siento muy bien, bueno no hablemos de eso, recuerdas cuando estuvimos en Pedernales y estaban sentados en la mesa con la señora Susi y su esposo el señor Pedro?- Me pregunto.

Yo solo asentí mientras mantenía mi cabeza en su pecho.

-Contamos muchas historias de cuando éramos jóvenes- dijo ella y yo solo me limitaba a sonreír.

-Si recuerdo eso, fue muy divertido escuchar todo lo que nos dijeron esa noche, también recuerdo varias cosas de ello pero ahora son irrelevantes para mi-

Ella me acarició la espalda, no se que significaba pero no quería que dejara de hacerlo, no quería que esto terminara, no quería levantarme de su regazo, para mí era mágico volver a estar con ella, el tiempo pasaba bastante lento, podía escuchar el latir de su corazón pero en realidad no lo sentía para nada, no quería que mis lágrimas volvieran a salir pero era inevitable estaba consciente de que era un sueño, un maldito sueño, quería quedarme ahí, estar con ella, me arrepentí de tantas cosas que hice y dije, sabía que debía pedirle perdón por todo

-También atesoro todos los momentos que pasamos en esta casa, los recuerdos que hice aquí los llevaré toda la vida, Madre de mi vida, perdoname, por todo, por ser una mala nieta, si en algún momento de su vida yo la heri, no era mi intención, las veces que me regaño no las tome en cuenta, ahora veo que eso formó lo que soy ahora incluso con las enseñanzas de mi mami Mirian, ustedes formaron en mi la mujer que soy ahora, yo de verdad le pido perdón-

Ella se sentó y yo enfrente de ella y me dijo:

-No hay nada que perdonar, eras una niña y estabas creciendo y aprendiendo a ser tu, se que a veces las palabras hieren pero también sé que no sentias nada de lo que dijiste, aqui entre nosotras confesaré que te quise más a ti que a los demás- terminó con una sonrisa, yo yo…

Yo sin poder mirarla con mi rostro deformado por el llanto solo conteste:

-Es una mentirosa, se perfectamente que a todos nos quiso por igual y se que en algún punto se despidió de todos nosotros, que nos amó a todos y eso no lo puede negar-

Ella me sonrió y me acarició una mejilla, cuando alce la mirada algo llamó mi atención, la luz del día que entraba por las ventanas del cuarto se veían bastante anaranjadas, parecía que el atardecer estaba comenzando y nuestro tiempo estaba llegando a su fin, como todo, las cosas terminan

-Sabes mi Shirlita, tuve una buena vida, la pase con todos mis seres queridos, a pesar que al final no estuvieron muchos de ellos ya que se fueron primero, corazón debes estar consciente de que todo lo bueno termina por mas doloroso que se sienta a veces, tienes que llegar a entender que esto pasa en la vida, todos terminamos yéndonos y cuando sea tu turno nos veremos de nuevo, no me queda mucho tiempo aquí y necesito decirte que quiero que vivas, que seas siempre la misma persona que alegraba mis tardes, la misma que siempre has sido, si atesoras mis recuerdos y todo lo que viviste a mi lado, vive con esa sonrisa tuya, cásate y ten tu propia familia, crece, equivócate y resuelve que yo siempre estaré observándote y estoy ahí-

Sentí el pánico recorrer en mi cuerpo, sabía que era la hora de despedirse pero no quería que pasara, trate de aferrarme a ella, mis lágrimas no dejan de caer y mi pánico empezaba a notarse, ella me abrazó fuerte y empezó a llorar junto a mi.

Así pasamos unos minutos hasta que yo pude tranquilizarme, ella se apartó de mí y se levantó, extendió la mano y yo la tome, sin decir una sola palabra me llevó a la sala donde estaban los demás, le di un abrazo a mi mamita Diosa y una sonrisa, ella me devolvió el gesto y se fue hacia la cocina saliendo por la puerta que daba al patio, mi mamita Flerida me dio el último abrazo y me sentó en el mueble pequeño y me dijo:

-Este es el adiós, por ahora, se que algún día volveremos a vernos- se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la cocina, yo me levante y corri y la abrace por la espalda

-Mamita, se que nos volveremos a ver algún día, hasta entonces cuidese muchisimo- la solté y camino hasta llegar a la puerta, se detuvo un momento, devolvió la vista hacia mi y me sonrió, me hizo un gesto de adiós con la mano y cruzó la puerta.

Cuando ella se marchó de repente la noche había caído y yo también debía marcharme, pero primero recorrí la casa que por mucho tiempo fue de ella, pase por su cuarto, por el cuarto de Don Luis, por la sala tocando superficialmente los muebles que estaban ahí, abrí la puerta del baño que muchas veces la bañaba yo, pase por la cocina y toque los mesones, vi muchos recuerdos de ella cocinando, de mi mami Mirian, de mis primas, de mis tías y todos los que llegamos a pasar ahí, para mi ya había llegado la hora de marcharme, así que por mi parte salí por la puerta que entre dejando atrás aquella casa que alguna vez llame “mi segundo hogar”.

EL sol brillaba, el día estaba en una hermosa mañana, desperté, el nudo en la garganta era evidente y mis ojos lloraban, solo fue un sueño, sabía que había llegado a despedirse de mí, solo habían pasado unos días de tu partida, eso me quebró, porque no pude estar con ella en sus últimos momentos, yo me despedí en vida, pero ella se despidió en mis sueños.