La historia de Miyako

Summary

Historia sobre la prima de Itachi Uchiha, la cual está enamorada de Obito Uchiha y es mejor amiga de Kakashi Hatake. Miyako no es solo Uchiha, es descendiente de otro clan, un clan maldito que le dará poderes especiales y descontrol.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1


Miyako estaba preparándose para acompañar a su padre a ver a un amigo.

—¡Date prisa, Kisa! —dijo su padre.

—¡Ya voy! —exclamó la niña—. ¿Por qué tengo que ir?

—Porque hoy te toca pasar la tarde conmigo, a tu hermana le tocó con mamá, además a la mañana estuvimos todos juntos, y tu hermana mayor está entrenando ahora, así que te quedas conmigo.

—Bueno, está bien, ya estoy lista papá —agregó la pequeña Uchiha frunciendo el ceño al pensar en lo aburridos que eran los días familiares.

Miyako era una pequeña niña de 7 años, sonriente, con el cabello marrón y los ojos negros. Su cabello era corto, el cual le llegaba por la barbilla y tenía un flequillo que le llegaba hasta los ojos, vestía una camisa de cuello negra, ajustada, manga larga y unos pantalones negros con una bolsa pequeña del lado izquierdo. Su padre era un hombre con cabello marrón recogido por una media coleta, llevaba el típico atuendo Uchiha.

—Papá, ¿es verdad que el tío Sakumo tiene un hijo?

—Sí, se llama Kakashi y es un año mayor que tú.

—¿En serio? —dijo Miyako saltando de emoción—. ¡Ahora si quiero ir! ¡Haré un nuevo amigo! O sea, no es que no quisiera ir a casa del tío Sakumo... pero... sin alguien con quien jugar, me aburriría.

—Seguro que te llevas muy bien con Kakashi.

Tras un corto camino, llegaron a la casa de Sakumo. El padre de Miyako tocó a la puerta.

— Hola, Siroko, buenos días —dijo su amigo.

—Hola Sakumo, muy buenos días.

Sakumo se acercó a Miyako.

—¡Buenos días, señorita!

—¡Buenos días, tío Sakumo! —dijo Miyako mientras se dirigía a él. Sakumo la recibió en sus brazos y se abrazaron cálidamente.

Sakumo era sonriente, tenía el cabello blanco, su largo cabello estaba recogido por una coleta trasera. Vestía la chaqueta estándar de shinobi de Konoha, verde oscuro y desgastada en los bordes. La armadura ligera que protegía su torso mostraba melladuras y arañazos

Sakumo llamó a su hijo, el chico de cabellos blancos y mascarilla se acercó rápidamente.

—¿Qué quieres, papá? —Dijo Kakashi mientras miraba a Miyako y a Siroko— Buenos días señor Siroko, y buenos días... eh... señorita?

—Buenos días, pequeño Kakashi. —Siroko se inclinó con una sonrisa que hacía arrugar sus ojos—. Te presento a mi hija, Kisa. Kakashi se enderezó como un soldado, pero su voz sonó más aguda de lo habitual:

—B-buenos días, señorita Kisa.

—¡Buenos días!

Sakumo interrumpió la conversación.

—Kakashi, pasa el tiempo con la pequeña, he de hablar con Siroko.

—Sí, padre… —después de que Kakashi dijera esto, Siroko y Sakumo se fueron a una habitación.

—Kakashi, ¿podrías llamarme por mi otro nombre?

—¿Cómo?

—Me llamo Kisa Miyako Uchiha. Llámame Miyako por favor. En el clan de mi padre, todos llevamos dos nombres —Miyako jugueteó con el borde de su camiseta—. “Kisa” es el que usaban mis tíos y mi padre… pero a mí siempre me gustó más “Miyako”.

—¿Por qué? —Kakashi inclinó la cabeza.

—Porque aquí, en Konoha, nadie me mira raro cuando lo digo...

—Está bien, Miyako.

—¡Genial! ¿Quieres entrenar conmigo? —preguntó Miyako.

—Claro, ¿por qué no?

Kakashi y Miyako entrenaron juntos y se hicieron muy buenos amigos aquel día. Kakashi tiene el cabello blanco, largo y suelto cayendo sobre sus ojos hasta su nuca. Sus ojos son negros. Tenía una mirada tímida y un poco seria. Una máscara tapaba la mitad de su rostro.

Unos días después, Miyako y su hermana gemela, Kaori, se prepararon para ir a una reunión de su clan, pero como ellas aún eran unas niñas no podían entrar, así que se quedaron en la zona de la reunión con más niños Uchiha.

Los padres de Miyako entraron al lugar de reunión y Mirina —la hermana mayor de las gemelas— se sentó en un árbol a meditar, Miyako fue donde los demás niños, fue a saludar a uno en especial, el Uchiha vestía con una chaqueta de color verde, unos pantalones negros, unas gafas que le protegían los ojos y las orejas. La chaqueta la llevaba abierta y por debajo usaba una camiseta de color gris claro, tenía los ojos negros y el cabello oscuro. El chico parecía sentirse solo. Miyako se acercó a Obito, pero antes de hablar, se ajustó el flequillo tres veces. «¿Por qué me sudan las manos?», pensó.

—Hola, soy Miyako, muchas veces te vi, pero no tuve la oportunidad de saludarte, espero que seamos grandes amigos, Obito.

—Eh… hola, gracias, supongo, sí, soy Obito, yo también te vi muchas veces, pero tampoco tuve oportunidad de ir a hablarte, perdón.

—No pasa nada, Obito, ¿Quieres estar conmigo este rato?

—Claro, Miyako.

Descripción de las gemelas: Kaori tenía la misma cara que Miyako, pero más seria, ella llevaba el cabello suelto hasta la cintura, y tenía el flequillo del lado derecho, en sus ojos se veía firmeza y determinación, en cambio en los de Miyako se veía miedo, vergüenza, y una tristeza oculta. Kaori era una niña seria y enojona. Sus historias pasadas y más de su personalidad lo descubriréis capítulos adelante. Descripción de Mirina: Su cabello es de color negro, lleva una trenza que le llega hasta la cintura, sus ojos son grises oscuros y lleva un traje de kunoichi morado, con mangas hasta debajo de las muñecas. Tiene unas largas medias azules. Lleva una banda shinobi de la hoja en el cuello.

Pasaron las semanas, y pronto las gemelas enfrentarían su primer día del año en la academia.

—Señor director, ¿Qué clase nos tocará ahora? —preguntó Kaori.

—Venid, la veréis ahora —contestó el director.

—Sí señor —Respondieron las gemelas Uchiha.

El director y las Uchiha fueron a una clase y tocaron a la puerta, el director abrió, habló con el profesor y se fue.

El profesor era alto, tenía el pelo marrón claro, desordenado y los ojos color miel. Su atuendo es el de chunin de Konoha.

—Miyako, Kaori, pasad, venid aquí —dijo el profesor señalando a su lado, Miyako y Kaori miraron la clase y estaban boquiabiertas, la clase era enorme, las mesas eran de 3 y muy grandes, había muchas filas, como 7 filas de mesas, en la última mesa estaba un chico que Miyako conocía, era Obito, el chico de su clan que le gustaba. Miyako se quedó mirándolo distraída.

—Bueno Kaori, Miyako espero que os llevéis bien con vuestros nuevos compañeros, hay un chico que, seguro que conocéis, Obito, ven aquí —ordenó el profesor, Kaori al ver que Obito estaba en su clase se puso de los nervios y se enfadó, Miyako se puso como un tomate, mientras Obito venía, cuando él llegó, se dirigió hacia las chicas y las saludó.

—Hola Miyako, buenos días —dijo Obito sorprendido de que ella esté en su clase.

—Hola Obito, muy buenos días.

—Buenos días, Kaori.

—Buenos días —dijo Kaori con molestia.

—Bueno, pequeñas, yo me llamo Karoi Kurosoki y seré vuestro profesor hasta que os graduéis —dijo el profesor sonriendo.

—Mucho gusto Karoi-sensei —dijeron las gemelas compenetradas.

—Os diré donde os sentareis, Miyako te sentarás con Obito y Yuri, en el medio de ambos, Kaori, tú te sentarás en la tercera fila, a la derecha, con Uzuil y Axel, te sentarás al lado de Axel.

Las pequeñas gemelas se dirigieron cada una a su nuevo sitio. Miyako se presentó a su compañero de mesa, Yuri, el cual es delgado, tiene el cabello marrón y le llega por la barbilla, su cara está sonrojada y tiene una mirada tímida. Lleva un pantalón y una camiseta gris sin mangas.

Kaori se presentó a sus dos compañeros, con el cual uno no se llevaría bien, Uzuil.

Uzuil era alto y atlético, su cabello es negro, le cae por debajo del ojo derecho, por detrás le llega 2 centímetros por debajo de la nuca. Sus ojos eran morados, hermosos. Cuando sonreía mientras se burlaba de Kaori ella notó que él tenía los colmillos bastante grandes y lindos. Vestía un pantalón negro lleno de cadenas, una camiseta gris sin mangas y por encima una chaqueta negra también sin mangas y entreabierta. Axel es delgado, de estatura media, su cabello es negro y desordenado, su flequillo le llegaba hasta los ojos, los cuales eran marrones. Llevaba un pantalón negro y una camiseta negra de manga corta, y por encima una chaqueta roja entreabierta sin mangas.

Uzuil y Kaori comenzaron a discutir. Kaori se sentía muy molesta porque aquel niño, Uzuil, empezó a decirle que seguro no sabe hacer nada y que solo es una niña pequeña que mancillar el nombre de su familia.

—Cállate, idiota —dijo Kaori mirándole mal.

—¿Qué dices, niñata, quieres que te pegue?

—Hazlo si te atreves, idiota.

El otro compañero de Kaori, Axel, tenía el cabello marrón oscuro, los ojos

Más tarde, a la hora del almuerzo, Miyako fue a merendar con Obito. Compartieron las bolas de arroz, hechas por la abuela de Obito. Miyako le dio un abrazo agradeciéndole que le compartiera comida. Pasó Kakashi y se quedó mirando extrañado.

—¿Ah? ¿Qué? ¿Miyako? ¿Miyako y Obito? —pensó Kakashi algo sorprendido —¿Ellos… son pareja? —Kakashi estaba impactado hasta que…

—¡Hola Kakashi! —Gritó Guy, eso lo sacó del trance en el que estaba.

A Miyako y Obito se les acercó una niña de su clase. La niña era de estatura media, llevaba el pelo castaño corto, sus ojos eran grandes, expresivos y de un color marrón cálido. Vestía un vestido corto de color púrpura oscuro.

—¡Hola, Obito! —Rin agitó la mano con una sonrisa que parecía iluminar el patio de la academia.

Obito se atragantó con su bola de arroz y tardó tres segundos en responder, las orejas tan rojas como el tomate que acababa de morder.

—H-hola, Rin…

Miyako miró fijamente sus propias manos. Notó cómo las uñas se clavaban en su palma antes de soltar un suspiro que nadie escuchó. “Claro”, pensó. “Esa sonrisa torpe nunca sería para mí“. Miyako sintió el peso de la bola de arroz como una piedra en el estómago. Rin brillaba como el sol, y ella... solo era una sombra. Miyako mordisqueó su bola de arroz sin gusto, imaginando a Obito y Rin riéndose juntos en algún lugar lejano

—¿Um? ¿Hola? Llamando al planeta Miyako, aquí Obito.

—¿Ah?

—Ya Rin se marchó, vámonos a casa —musitó Obito con una sonrisa en la cara.

—Si, si… Vamos.

Obito acompañó a Miyako a casa, por el camino estaban muy callados, cada uno estaba en sus pensamientos, hasta que la voz de Obito se escuchó en el silencio.

—Te he llamado treinta veces.

—Lo siento… —dijo Miyako, algo decaída.

—Oye, es una broma —contestó Obito, preocupado por el tono de su amiga—. ¿Está todo bien? ¿Pasó algo?

—No pasa nada, no te preocupes —respondió Miyako a la muestra de preocupación de su amigo—. Solo estaba en mis pensamientos…

—Hum… No te creo —dijo Obito buscando más respuestas, pero la pequeña Uchiha estaba demasiado callada—. Pero bueno, si tú lo dices.

La caminata siguió silenciosa, el ambiente no era tenso, pero era algo… triste, era el primer desamor de Miyako y se sentía fatal.

—Adiós Miya —dijo Obito con una sonrisa ligera y calmada.

—Adiós Obito, buenas noches —contestó Miyako, y como respuesta a una sonrisa tan dulce añadió: Te quiero.

En ese momento Obito aún más feliz le respondió:

—Buenas noches —hizo una pausa y se alejó un poco caminando despacio para luego gritar sin girarse—. ¡Yo también te quiero!

En la cara de Miyako se pintó una dulce sonrisa. Al cruzar la puerta, Miyako encontró a su padre con los brazos cruzados y el ceño fruncido.

—¿Por qué llegas tan tarde? —preguntó Siroko, clavándole una mirada que hacía temblar a los más veteranos.

—Siroko, deja a la niña—intervino Makima con sonrisa de agrado hacia su marido.

—Bien, bien —dijo Siroko como respuesta a su esposa—. Pero vete a la cama ya, que es tarde.